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12 de diciembre de 2015

Frank Sinatra. cien años de la voz que no se apaga

Frank Sinatra,
cien años de la voz que no se apaga
ABC/Efe

Han pasado ya cien años desde que naciera, 75 de su primer número uno y 35de su particular canto de cisne «New York, New York», pero la vozy la figura de Frank  Sinatra  no solo   no se han  apagado,  sino  que permanecen   como   una piedra fundamental de la música y la cultura popular del siglo XX. Icono y estrella legendaria del swing y del jazz, capaz de resistir el impulso del primer rock y hasta de convertirse en un meritorio actor dramático, Sinatra encarna la imagen del sueño americano, del talento y la ambición desmesurados, pero también del personaje con misterios y sombras aún por descubrir.

Nacido el 12 de diciembre de 1915 en Hoboken (New Jersey), su infancia estuvo marcada por sus orígenes italianos, la rigidez de su madre y la pobreza propia de su zona y de la depresión económica. Quedó fascinado por las canciones de la radio de Bing Crosby, modelo de referencia para un Sinatra que se beneficiaría de los cada vez mejores micrófonos para fundar un estilo mil veces copiado: los vocalistas ya no tendrían que gritar para sobreponerse a las orquestas, sino que podrían cantar relajados, gustándose, susurrando y hasta saboreando cada nota.

En una entrevista en la revista «Life» en 1970, Sinatra creía recordar que la primera vez que se subió a un escenario fue a finales de los años 20 en un hotel de New Jersey. «Probablemente me pagaron con un par de paquetes de cigarrillos y quizá un sándwich», añadió. Ya en la década de los treinta formó parte del cuarteto Hoboken Four y luego alcanzaría la popularidad al frente de las orquestas de Harry James y Tommy Dorsey, aunque pronto decidió jugársela por su cuenta.

El sueño americano

«Voy a volar alto. He planeado mi carrera. Desde el primer minuto que me subí a un escenario decidí llegar justo hasta donde estoy, como el chico que empieza siendo un oficinista y tiene la visión de llegar a ocupar la oficina del presidente», dijo Sinatra en 1943 según el libro «Frank: The Making of a Legend», de James Kaplan. Para entonces la fiebre por Sinatra ya era una realidad, con miles de jóvenes —las bobby-soxers, por sus característicos calcetines— suspirando por un magnético vocalista, de irresistible atractivo, voz cálida y mirada pícara.

La era dorada de Sinatra llegó con su época en Columbia y los “discos conceptuales” de los años 50, álbumes como “In The Wee Small Hours” o “Songs For Swingin' Lovers” en los que bordó su estilo elegante “jazzy” de seductor y de “bon vivant”. En ese cambio de registro hacia un Sinatra más maduro, que ya no solo canta al amor feliz sino también a la soledad y la melancolía, tuvo una importancia crucial el cine, ya que tras pasar por comedias como “Anchors Aweigh” (1945) dio un sorprendente golpe en la mesa con su papel dramático de “From Here to Eternity” (1953), que le valió un Óscar.

La leyenda

Sin embargo, la imagen del canalla incorregible pervivió, ya que nunca abandonó los vicios y las juergas aventureras, casi siempre acompañado por sus colegas del “Rat Pack” en Las Vegas: Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop. En el tema “Love and Marriage”, Sinatra cantaba que «no se puede tener uno sin el otro» y en su vida lo aplicó con rectitud: hasta cuatro veces se casó, sin que eso le privara de tener otras relaciones como con la actriz Lauren Bacall.

Nancy Barbato, Mia Farrow y Bárbara Marx, esta última su mujer hasta que el cantante murió, fueron tres de sus esposas, aunque el más recordado sea su matrimonio con Ava Gardner con quien tuvo una relación extrema, volcánica y tormentosa. Otro punto oscuro de Sinatra es su posible relación con la mafia, sostenida por su ascendencia italiana, su presencia constante en Las Vegas y su relación con capos como Lucky Luciano o Sam Giancana, hasta el punto que la investigación del FBI concretó un expediente de 1.275 páginas de investigación sobre el artista.

Resistente a los inicios del rock, música que despreciaba como apunta el documental de HBO “All Or Nothing At All”, Sinatra demostró una longevidad admirable al permanecer durante cuatro décadas en lo más alto de las listas con canciones imperecederas como “I've Got You Under My Skin”, “Fly Me To The Moon” o “My Way”. Tras una retirada frustrada en 1971, prolongó su carrera hasta su muerte en 1998, el fin de una estrella con alrededor de 1.300 canciones grabadas y cuya vida definió así su hijo Frank Sinatra Jr.: «Sus imperfecciones eran irritantes, pero fue un artista genuino y su obra perdurará mientras las personas puedan escuchar, reflexionar y sentir».

27 de septiembre de 2012

EN MEMORIA DE ANDY WILLIAMS


 
En memoria de
Andy Williams

Andy Williams, una de las voces más populares de EE.UU. gracias a su interpretación de canciones como "Moon River", "It's the Most Wonderful Time of the Year" o "Days of Wine and Roses", falleció el martes a los 85 años, en su residencia de Branson (Misuri), víctima de un cáncer de vejiga. 

Fue uno de esos nombres de la canción popular norteamericana cuyas canciones han sonado en más de medio mundo. Como se dice en inglés, fue un crooner, una voz romántica, dotado de una gran técnica vocal y una genial puesta en escena. Quizá no llegó a la fama y el carisma inolvidable de Sinatra ni al brillante desparpajo de Dean Martin, o a la soltura de Tony Bennett, pero su casa está repleta de discos de oro y de platino, y su presencia fue habitual durante años, entre 1962 y 1971, en la pequeña pantalla norteamericana, ya que Williams presentó uno de esos típicos programas, un show, en el que aparecieron muchos cantantes (veteranos y noveles), entre chistes, bromas y buen rollo.

Como tantos otros artistas norteamericanos empezó a cantar en la iglesia y luego en compañía de sus hermanos en los años cuarenta. En 1952 comenzó su carrera en solitario, y durante medio siglo no se bajó nunca de los escenarios hasta que la enfermedad se lo impidió. En los años sesenta y los setenta sus actuaciones y sus grabaciones fueron incontables.

El mayor éxito de Williams en todo el mundo fue “Moon River” de Mancini y Johnny Mercer, ganadora del Oscar de 1962 a la mejor canción, como eje central de la película “Desayuno con diamantes” (Breakfast at Tiffany)  de Blake Edwards, con Audrey Hepburn más guapa que nunca (que ya es decir) y George Peppard con su gabardina y más chulo que un ocho.  Otros títulos destacados de su carrera fueron «Are You Sincere», «Lonely Street», y «The Village of St. Bernadette». 

«Nunca creerías cómo 'Moon River' se convirtió en un éxito», dijo en una entrevista de 1989 con el Chicago Tribune. «Estaba cenando con los compositores Henry Mancini y Johnny Mercer, y me  ofrecieron  la canción pero  no estaba convencido de que la temática fuera a entusiasmar a sus seguidores». Sin embargo, justo antes de los Óscar, le ofrecieron cantarla en la ceremonia; finalmente accedió y aquella interpretación la convirtió en un hito y en su canción de referencia.

Se convirtió en un cantante habitual dentro del programa "Tonight", de Steve Allen, en 1954, cuando obtuvo éxitos con temas como "Canadian Sunset", "Butterfly", "Are You Sincere", "Hawaiian Wedding Song" y "The Village of St. Bernadette". A lo largo de su vida, Andy Williams, logró 18 discos de oro, tres de platino, cinco candidaturas a los Grammy y una a los Globos de Oro.

Mantuvo una línea ascendente durante las décadas de los sesenta y los setenta gracias a canciones como "Can't Get Used to Losing You", "Dear Heart", "Charade", "Music to Watch Girls By" y "(Where Do I Begin) Love Story".

Uno de sus éxitos principales fue el de presentador en "The Andy Williams Show", del canal NBC, de 1962 a 1967, una serie que ganó tres premios Emmy. Williams, como presentador, obtuvo dos candidaturas. "The Andy Williams Show" incluía la presencia de artistas como Bing Crosby, Ella Fitzgerald, Jonathan Winters, Phyllis Diller y nuevos artistas como Linda Ronstadt, The Mamas and the Papas, Elton John y The Jackson 5.

Andy Williams en "Moon River": 

http://www.youtube.com/watch?v=flm4xcOyiCo

Fuentes: 
ABC y La Razón, Madrid.

17 de febrero de 2012

CARTA PASTORAL DEDICADA A WHITNEY HOUSTON


El Arzobispo de Oviedo
dedica su carta pastoral de esta semana
a Whitney Houston

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha dedicado su carta pastoral de esta semana a la cantante estadounidense Whitney Houston, fallecida el pasado sábado en un hotel de Beverly Hills (Los Ángeles), de la que resalta, entre otras cosas su "hermosura encantada".

La carta titulada "Whitney Houston: una voz admirable y enmudecida" recuerda la belleza de su voz "tan llena de fuerza y de talento, bien encajada en su hermosura encantada" que, asegura el prelado, le hubiera asegurado "una vida no sólo premiada, sino serena y gozosa, con todo cuanto se podría en principio tener para vivir dichosamente la existencia".

"Quien fuera una de las más importantes cantantes de góspel y de música pop y soul durante varias décadas, de pronto ha enmudecido su voz para siempre y ha quebrado su cuerpo hundido en un naufragio de bañera", añade el obispo sobre la cantante que falleció a los 48 años de edad en circunstancias que apuntan a sus problemas con las drogas.

Sanz Montes recuerda además otros casos de personajes que por mil razones malograron su vida "no como desesperado desenlace de tenerlo todo al revés y cuesta arriba, sino como fruto de no saber dar con lo que permite ver las cosas y vivirlas de un modo agradecido".

A su juicio, estas circunstancias son fruto de no haber encontrado "lo que no cabe en una cuenta bancaria, en un éxito de popularidad, en unos dones naturales de excepción".

Asimismo, advierte del contraste entre la sonrisa glamurosa de alguien "aparentemente feliz y afortunada" que reflejan algunas de las fotografías de Whitney Houston "con el rictus de dolor, de desvarío, de carcoma, que los desamores, los infortunios, el alcohol y las drogas terminaron por dibujar fatalmente".

"No dejamos de conmovernos por tan triste deriva", continúa el arzobispo, diciendo que "rezamos por esta mujer y pedimos para que su encuentro con Dios sea un estreno eterno con la belleza que jamás se marchita, ni traiciona, ni destruye, sino que cumple del todo y para siempre la felicidad para la que también ella fue pensada, fue creada, fue esperada y redimida".

Sanz Montes recuerda que Houston "se preguntaba en una canción ¿cómo podría conocer? (How Will I Know), y esto es lo que a tientas ha ido buscando de tumbo en tumbo. Pero hay Alguien más grande que nuestras torpezas o extravíos que nos conoce y que sale a nuestro encuentro. Es el Amor más grande de todos (Greatest Love Of All), como ella también cantó. Ella corrió hacia Él (Run to You) a pesar de sus notas fallidas. Su concierto eterno ha comenzado. Descanse en paz".

Whitney Houston fue educada como baptista, aunque también frecuentó iglesias pentecostales y durante su juventud estudió en un instituto católico. Actriz además de cantante, hizo "El guardaespaldas" (The bodyguard) con Kevin Costner y "La mujer del predicador" con Denzel Washington, cuya banda sonora se convirtió en el álbum de góspel más vendido de la historia. La última canción que interpretó en público antes de que falleciera fue un góspel titulado “Sí, Jesús me ama”.
Religionenlibertad.com

15 de febrero de 2012

EL NEGOCIO DE MORIRSE


El negocio de morirse

Alberto Bravo

Es ahora cuando la cantante estadounidense vive su máximo momento de esplendor, sólo comparable a su éxito de hace dos décadas, enterrando el largo periodo de ostracismo que vivió desde que se conoció su adicción a las drogas y las malas compañías. Las últimas investigaciones apuntan a que Whitney murió de una combinación de fármacos, y no ahogada, como se apuntó en un primer momento. No obstante, la Policía de Beverly Hills mantiene abiertas todas las hipótesis y la causa definitiva de la muerte no se conocerá hasta dentro de seis u ocho semanas. Fuentes de la investigación informaron a la familia de que la estrella consumió un ansiolítico (Xanax), otras medicinas prescritas por médicos… y alcohol, con lo que el cóctel tuvo un resultado letal. Muchos se sentirán con el derecho a pensar que la combinación de fármacos y licor no es otra cosa que la combinación preferida por alguien cansado de vivir.

Como cualquier gran artista, Whitney parecía tener preparada una actuación estelar para acaparar toda la atención en la entrega de los premios Grammy. En este caso, su escenario elegido sería la fría bañera de un hotel de Los Ángeles, y conseguiría eclipsar la entrega de los galardones más famosos de la música. Hoy nadie habla de Adele, la gran triunfadora de la noche con seis estatuas, sino de Whitney.

Y más rápido que nadie se movió su casa de discos, Sony Music, con el poder que da la experiencia acumulada con casos como los de Michael Jackson o Amy Winehouse, quienes compartían distribuidora con Whitney.

Arrasando en iTunes

A las pocas horas del fallecimiento, Sony Music decidió aumentar el precio del álbum de sus grandes éxitos de 6 a 9,5 euros en iTunes. Los beneficios (económicos, que no morales) no tardaron en llegar y su conocida canción «I Will Always Love You», de la banda sonora de «El guardaespaldas», también fue ayer la grabación más vendida en iTunes, mientras su álbum de grandes éxitos se situó en el número dos, sólo detrás de «21», de Adele. Además, sus canciones ocuparon 42 posiciones en el Top 200 de iTunes y en las listas de Amazon 10 lugares en el Top 20 de álbumes.

Billboard, que clasifica las ventas de música, dijo que se esperaba que la leyenda del pop vendiera más de 50.000 unidades apenas dos días después de su muerte el sábado a los 48 años, lo que catapultaría a la cantante a los 20 primeros lugares del Billboard 200. Una fama que no poseía desde hace dos décadas. Fue en 1992 cuando Whitney alcanzó el pico más alto, coincidiendo con el estreno de «El guardaespaldas». En aquellos momentos, Whitney era la reina de América y marcaba estilo. Al tiempo, lideraba una corte de seguidoras que encontrarían fortuna imitando el derroche vocal de la Houston.

Pero la historia, tan tozuda, se repitió. Whitney comenzó a vivir su vida y mostró muy poca cabeza con sus elecciones. Casada con el rapero Bobby Brown en 1992, una década después comenzaron a trascender tétricos episodios de su vida marital. Mientras, la chica se presentaba progresivamente desmejorada hasta confesar públicamente que consumía todo tipo de drogas, incluida la heroína. Entonces su querida América, aquella que tanto la amaba, no quiso saber nada de ella. En definitiva: tiró a Whitney a la basura. Y ella tampoco hizo demasiado por salir del cubo. Según la cadena de televisión NBC, su funeral podría celebrarse entre el viernes y el sábado en Nueva Jersey, la ciudad donde nació.

Aunque parezca una ironía,  2012 sí será el año de Houston. Mientras los productores de «Sparkle» (película inspirada en The Supremes y en la que se trataba el peso de la fama en los artistas adolescentes) se frotan las manos y anuncian que seguirá vigente su estreno, en verano, Sony Music ya comienza a consultar con los herederos la fecha para sacar un nuevo disco de la artista, todavía con el cadáver caliente. Así, la compañía de discos no tuvo empacho en reconocer que se reunirán esta semana para determinar una estrategia de comercialización de los nueve álbumes dejados por Houston y lo que pueda a haber nuevo en el cajón. Como se pudo comprobar con el reciente «Lioness», de Amy Winehouse, valdrá cualquier cosa que parezca presentable, cualquier toma falsa o inéditos de ínfima categoría. Como decían los Kinks, lo fundamental es «darle a la gente lo que quiere».

En 2009, tras la muerte de Michael Jackson, Sony Music comercializó agresivamente álbumes de Jackson y los ejecutivos pudieron vanagloriarse de las cifras obtenidas: más de 8,2 millones de discos vendidos en Estados Unidos y más de 35 millones en todo el mundo, según Billboard. «La muerte de Michael Jackson fue la tormenta perfecta para Sony porque se estaba preparando para una gira mundial que ya estaba recibiendo mucha publicidad»,  dijo Lance Grode, ex responsable de negocios internacionales de MCA Records y ahora de Universal Music. Y añadió: «No quieres parecer demasiado ansioso, pero también quieres aprovechar la atención que la estrella está recibiendo en ese momento». No hay duda de que en estos tiempos de crisis la industria ha encontrado un filón con la explotación de los cadáveres y sólo hay que barrer debajo de la alfombra para encontrar dinero. Sony Music explota el catálogo de Elvis, Michael Jackson y Whitney Houston; EMI-Universal lo hace con los Beatles; Warner tiene a Sinatra…  

Larazon.es

13 de febrero de 2012

EL PROTOTIPO DE "SOUL DIVA"

El prototipo de "soul diva"
Diego Manrique

Antes de que se convierta en algo triste, Whitney Houston transformó el modelo de diva del soul. También alteró los métodos de elaboración del pop comercial. Su carrera, desde luego, pudo discurrir por otras vías: cuando ejercía de modelo, también grababa con el colectivo  vanguardista "Material", compartiendo créditos con Fred Frith o Archie Shepp. Y evitó por los pelos el callejón sin salida de la disco music, espejismo para tantas vocalistas de grandes pulmones.

 Gerry Griffith, el caza talentos de "Arista", que la vio actuando con su madre en 1983, comprendió que tenía un lienzo en blanco, Whitney poseía la suficiente legitimidad histórica (mamá Cissy, prima Dionne y "tía Aretha", amiga de la familia), para que no necesitara exhibir su autenticidad. Whitney podía saltarse ese paso y entrar directamente en el mainstream. Iba a ser una estrella pop, aunque sus cuerdas vocales y sus ecos de la iglesia la situaran en la tradición del soul, ya entonces rebautizado R&B para quitar las connotaciones del black power sesentero.

"Arista" tardó casi tres años en elaborar el estreno de Whitney Houston (1985). Se tomaron decisiones sin precedentes: realizó showcases, actuaciones privadas para compositores y productores, como retándoles a atreverse a usar sus poderes interpretativos. Tina Turner ya había triunfado repartiendo juego entre diferentes productores, para que el álbum resultante alcanzara variedad y se evitaran los rellenos.

Reconociendo la realidad de una radio segmentada por formatos, Arista  logró introducirla en todos los nichos posibles: dance, urban, pop, contemporary adult. Sus discos
abundaban en duetos y colaboraciones: Steve Wonder, Luher Vandross, faith Evans, Missy Elliott, Fugees, Brandy, los Winans. Derás de la mesa, grandes expertos en producto rutilante: Kashif, Jellybean Benitez, Michael Masser, Jer  maine Jackson, Narada Michael Walden, La Reid & Babyface. Arrasaba con las baladas, pero sus temas rápidos eran remezclados para las pistas de baile. Clive Davis, el lince de "Arista", aplicaría luego fórmulas similares para artistas caídos en la rutina, como Carlos Santana.

Vocalista multiusos
Con sus diez primeros años de éxito, Whitney se elevó a patrón oro de la vocalista multiusos. Se apropiaba de temas-himno ajenos, como I´m every woman (Chaka Khan) o I´ll always love you (Dolly Parton). Desdichadamente, sus rasgos estilísticos se degradaban por el abuso de otras cantantes y, horror, las participantes en concursos televisivos; ellas tendían a sobre actuar los melismas y adornos que a Whitney le resultaban naturales.

A partir del impacto de "Bodyguard" su ruta se hizo incierta. Tal vez pretendió seguir el ejemplo de Barbra Streisand en Hollywood: dejó de lanzar discos nuevos y se reservó el material fresco para las bandas sonoras de sus películas. Fue acusada de menospreciar al exigente público negro, aunque sus siguientes papeles respondían a arquetipos de la minoría afroameriana. Le faltaba estrepitosamente la conexión con sus seguidores, obligados a defenderla de los rumores de lesbianismo, forzados a argumentar su relación con Bobby Brown (pero, ¿no es cierto que muchas chicas buenas se sienten atraídas por los chicos malos?). Cuando salieron a la superficie sus problemas con con las sustancias, no le funcionó su ejercicio de "limitación de daños" ante la televisiva Diane Sawyer. Su participación en Being Bobby Brown, el reality show de su marido, tampoco ayudó. 

Todo conspiró contra el intento de retomar su lugar, Los errores, los titubeos de algunos conciertos se convirtieron en noticia a toda plana, cuando seguramente habrían quedado en  anécdota para fans de haber sido protagonizados por alguien  menos escrutado. Si hubiera querido, si hubiera podido, si hubiera recargado las pilas, le esperaba una madurez productiva. No podrá ser. 
El País, Madrid.