14 de septiembre de 2013

El hombre que acabó con la red cubana de espionaje


El hombre que acabó
con la red cubana de espionaje


Wilfredo Cancio Isla/ Diario Las Américas
septiembre 13, 2013

Edgerton Ivor Levy se ha refugiado en el trabajo, el amor a la familia y el disfrute de las bondades simples de la vida. El hombre que fue pieza clave para el desmantelamiento de la mayor red de espionaje cubano en Estados Unidos en cinco décadas, prefiere estar alejado del acontecer público y trabaja en silencio para dejar testimonio escrito de su experiencia como agente de inteligencia enviado por La Habana.


LOS CINCO ESPIAS CONDENADOS

Gerardo Hernández Nordelo, oficial ilegal, alias Manuel Viramontes, Daniel Cabrera, Giraldo, Giro. Graduado del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) de La Habana. Residía en North Miami Beach. Condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años.

Ramón Labañino Salazar, oficial ilegal, alias Luis Medina, allan, Johnny, Oso. Graduado de Economía. Residía en Hollywood, Florida. Condenado a cadena perpetua más 18 años, sentencia que fue reducida a 30 años. Debe quedar en libertad el 30 de octubre de 2024.

Fernando González Llort, oficial ilegal, Rubén Campa, Vicky, Camilo, Oscar. Graduado del ISRI. Residía en Holywood. Su misión era como sustituto del jefe de la red y de Labañino cuando viajaban a Cuba. Residía en Hollywood, Florida. Condenado a 19 años, sentencia reducida a 17 años y nueve meses. Debe quedar en libertad el 27 de febrero del 2014.

Antonio Guerrero Rodríguez, alias Lorient, Roberto González Díaz. Experto en explosivos y graduado de Ingeniero en construcción de aeródromos. Residía en Big Oine Key, Florida. Condenado a cadena perpetua más 10 años, sentencia reducida a 21 años y 10 meses. Debe quedar en libertad el 18 de septiembre del 2017.

René González Schwerert, alias Castor, Iselín. Piloto e instructor de vuelo. Residía en el suroeste de Miami-Dade. Sentencia de 15 años. Liberado con tres años de probatoria el 7 de octubre del 2011. Renunció a su ciudadanía estadounidense y se quedó a vivir en Cuba en mayo del 2013.

Por estos días acaba de concluir un libro que narra sus vivencias desde que fue captado y preparado por los servicios de inteligencia castrista para venir a Miami con la máscara de un desertor que huye con su familia. Acompañado por su esposa y el hijo de ambos, de 4 años, Levy llegó a Cayo Hueso el 24 de junio de 1993, en un simulacro de salida ilegal desde la base de Tropas Especiales en Jaimanitas, al oeste de La Habana. “Cuando el FBI decidió acabar con la actividad de la red, tenía una gran incertidumbre en cuanto a cómo iba a ser interpretada nuestra participación en estos hechos”, comentó Levy, de 64 años, en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS. “De ahí que en enero de 1999 opté por comenzar a escribir y dejar aclarado por qué me encontré envuelto en estos acontecimientos”.

La misión encomendada a Levy y su esposa, entrenados como los agentes Ariel y Laura, de la Dirección de Inteligencia (DI) cubana, era a largo plazo. Habían recibido entrenamiento técnico y preparación sicológica para asentarse en el área de Miami, sobrevivir por su propia cuenta y emprender las tareas de penetración en la comunidad exiliada. Pero el matrimonio, ambos profesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, decidió asumir la encomienda como una oportunidad única para escapar de la isla. Y tras el arribo a Estados Unidos, buscó de inmediato comunicarse con el FBI para revelar los verdaderos propósitos de su aparente fuga fantástica a Miami. De manera que las autoridades estadounidenses tuvieron conocimiento del caso desde que Levy entró en contacto con el jefe de la Red Avispa, Gerardo Hernández, a mediados de 1994.

Diez de sus integrantes fueron arrestados en la madrugada del 12 de septiembre de 1998, mientras al menos seis escaparon a Cuba. La red estaba integrada por al menos 27 miembros, entre agentes y oficiales ilegales. Con posterioridad, otros dos agentes fueron arrestados y dos más terminaron deportados a la isla. Cinco de ellos fueron condenados a largas sentencias de prisión en el 2001. Levy sostiene que el responsable por el desmantelamiento, arresto y encausamiento de los miembros de la red no es otro que Fidel Castro. “Al ordenar Fidel Castro el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate [en 1996], involucró a miembros de la Red Avispa en ese crimen y el FBI se vio obligado a tratar el caso como una actividad criminal… Eso explica la obsesión de Fidel Castro con este caso y sus promesas de que volverán”, el responsable por el desmantelamiento, arresto y encausamiento de los miembros de la red no es otro que Fidel Castro...

Cuba despliega actualmente una intensa campaña propagandística para la liberación de los cuatro agentes que permanecen encarcelados en Estados Unidos, presentándolos como héroes y luchadores antiterroristas. Pero Levy tiene otra versión sobre lo que constituyó un complejo andamiaje de penetración en el sur de la Florida. “El verdadero objetivo del espionaje cubano en Estados Unidos es el trabajo de penetración e influencia en las esferas de Gobierno, militar, académica, medios de prensa y organizaciones sociales”, manifestó Levy. “Los casos de Ana Belén Montes, la espía sembrada por Cuba en el Pentágono, y el matrimonio de Kendall y Gwendolyn Myers, que por 30 años pasaron secretos del Departamento de Estado a La Habana, prueban del empeño del régimen en vulnerar la seguridad nacional estadounidense”.

Según el exagente, desde que inició sus actividades en el sur de la Florida, la Red Avispa dirigió sus principales esfuerzos a penetrar el Comando Sur, mediante la “Operación Surco”, que fue una prioridad planteada por el general de brigada Eduardo Delgado Rodríguez, jefe de la Dirección de Inteligencia, aún antes de que el Comando Sur se trasladara para Miami en 1997. A mediados de 1996, el matrimonio de los agentes Joseph Santos y Amarylis Silveiro -que se declararon culpables y cooperaron con las autoridades estadounidenses- comenzó la realización de un levantamiento operativo del área donde se alzarían las edificaciones del Comando Sur.

Ambos agentes habían sido originalmente preparados para trabajar contra la Estación Aeronaval de Roosevelt Roads, en Puerto Rico, antes de recibir instrucciones de reubicarse en Miami. “Las órdenes y la supervisión correspondían al oficial Hugo Soto”, recordó Levy. Soto, que escapó a Cuba a raíz del desmontaje de la red de espionaje, aparece en los documentos desclasificados por la fiscalía con los alias de Ricardo Villarreal, Horacio y Roco. Levy y Soto se conocían de Cuba y se reencontraron en Miami. Soto había cumplido una misión anterior en México, donde fundó una agencia de turismo con el apoyo monetario de la familia de su esposa mexicana. “La agencia de turismo le permitió trasladarse por América Central para mover armamentos y explosivos”, señaló Levy. “Él me confesó que estuvo vinculado al atentado contra [Luis] Posada Carriles en Guatemala en 1990, pues trasladó las armas y se las entregó a quienes realizaron la acción”.

LOS QUE COOPERARON CON ESTADOS UNIDOS

Alejandro Alonso: Agente Franklyn y 0-5, Residente en Miami. Misión: Infiltrarse en bases militares y organizaciones de exiliados como el Movimiento Democracia. Sentenciado a siete años.

Esposos Linda y Nilo Rodríguez: Alias Los Juniors, agentes Judith y Manolo. Residentes en Miami. Misión: espiar la Base Aérea de Homestead y la Base de la 82 División de Infantería Aerotransportada en Fort Bragg, Carolina del Norte. Sentenciados a siete años cada uno.

Esposos Joseph y Amarylis Santos: Agentes Julia y Mario. Residentes en Miami. Misión: penetrar las redes de computación del Comando Sur. Sentenciados a cuatro años (Joseph) y tres años y seis meses (Amarylis).

Esposos George y Marisol Gari: Agentes Luis y Margot. Residentes en Florida. Misión: observación de la Base Aérea de MacDill (Tampa) e interceptación de correspondencia de cubanoamericanos fichados por la inteligencia cubana, valiéndose de que Marisol era empleada del Servicio Postal en el Aeropuerto de Miami. Sentenciados a siete años (George) y tres años y seis meses (Marisol).

Una vez establecido en Estados Unidos, Levy tenía la orientación de asistir a una reunión el primer y tercer domingos de cada mes en las afueras de una tienda K-Mart en North Miami. Debía ir con un libro bajo el brazo y vestido con una gorra, pulóver blanco, jeans y tenis, y repetir la visita horas después. Cuando ya estaba dudando de que lo contactarían, en mayo de 1994 se produjo su primer encuentro con Gerardo Hernández, quien lo abordó con la contraseña acordada en Cuba. “Yo dejé en Cuba unos yugos que eran un recuerdo de mi padre y él tenía que entregármelos aquí preguntándome si había perdido algo”, relató. Levy mantuvo relaciones con los oficiales ilegales Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Hugo Soto y alias Remigio Luna. No conoció personalmente a ningún agente de la red, aunque supo de la actividad que realizaban algunos de ellos.

En 1997, el oficial Ramón Labañino -quien cumple una condena de 30 años- asumió la supervisión del trabajo de Levy. Labañino, un especialista en la penetración de objetivos militares, fue asignado para dirigir la infiltración en el Comando Sur. Entre 1993 y finales de 1996, se mantuvo operando contra la base de la fuerza aérea de Mac Dill, en Tampa, donde se controla y dirige el tráfico aéreo militar de Estados Unidos hacia y desde el Caribe, Centro y Suramérica. “Labañino era un tipo de comportamiento violento y un virulento defensor del régimen. Tuvimos discusiones bien serias en más de una oportunidad y nos amenazaba constantemente con enviarnos de vuelta a Cuba si no teníamos resultados operativos”, explicó Levy

Levy fue instruido por Labañino para penetrar el círculo cercano de los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, con la tarea de obtener “resultados inmediatos”. “La idea era tratar de llegar a conocer cosas que podían ser utilizadas en contra de los congresistas, como elementos de su vida personal, para desprestigiarlos y socavar la importancia de su labor en la comunidad”, explicó. Al preguntársele si estaría a favor de la liberación de los cuatro agentes que aún siguen presos, respondió: “Cuando me decidí a cruzar el Estrecho de la Florida, arriesgando la vida de mi esposa y la de mi hijo menor, sabía a lo que me atenía. Cuando decidí no prestarme a realizar actividades ilegales en este país, estaba seguro que de haberlo hecho habría consecuencias. Estamos hablando de personas que no fueron obligadas a hacer lo que ellos determinaron hacer y por lo tanto, deben atenerse a sus decisiones”, opinó.

Confesó que el peor trauma que le tocó vivir en estos años fue “el sentimiento de inseguridad de lo que podría acontecer y los riesgos a que ha estado sometida mi familia”. “Es algo que ha prevalecido siempre”, afirmó Levy. “El estrés a que estuvo sometida mi familia fue desgarrador”. La pareja dejó detrás a hijos tres hijos, una hembra y dos varones, de matrimonios anteriores. “Afortunadamente, hoy día todos están con nosotros”, manifestó con evidente satisfacción. “Ya tenemos cinco nietos, nacidos en este país de libertad”. ¿Cómo te gustaría que te recuerde la historia? “Como alguien que quiso poner al descubierto las verdaderas intenciones de Fidel Castro hacia Estados Unidos, en detrimento del pueblo cubano”. ¿Y te imaginas en algún momento regresando a Cuba? “Realmente no, pero voy a sentir una inmensa alegría el día que vea renacer una Cuba democrática”.


Este artículo de Wilfredo Cancio Isla ha sido publicado en martinoticias.com por cortesía del Diario Las Américas.

Ávila regresa a la Edad Media



Ávila regresa a la Edad Media

El primer fin de semana de septiembre Ávila celebra sus Jornadas Medievales, una fiesta que este año cumple su XVII edición y que cambia la fisonomía, las costumbres y el ritmo de vida de esta capital, que es patrimonio de la Humanidad desde hace veinte años.

El visitante que se adentre en el casco histórico el 6 de septiembre, cruzando a ciegas la muralla desde, por ejemplo, la Plaza del mercado Grande, percibirá un cambio de época. El rumor de ropajes almidonados, el tintineo de espuelas y dagas y la música de dulzaina y tamboril llevarán la sorpresa a sus oídos, mientras el aroma de las viandas asadas llenará su nariz.

En esta ocasión, la celebración de las Jornadas Medievales coincide con el vigésimo aniversario de la declaración, por parte de la UNESCO, de Ávila como ciudad Patrimonio de la Humanidad, un galardón merecido donde los haya, pues esta ciudad conserva, entre otros tesoros arquitectónicos, un perímetro amurallado de los mejores del occidente cristiano.

Y, entrando en temas de religión, hay que resaltar que esta capital (“La que vive más cerca del cielo”, según dejó escrito el nobel gallego Camilo José Cela, en alusión a su  altitud, que alcanza los 1.131 metros sobre el nivel del mar), se torna por unos días en la más tolerante, aunque haya mucho de simulación, al juntar intramuros un zoco musulmán, un barrio judío y un mercado cristiano, superando los dos centenares de puestos de venta.

Los tenderetes son atendidos por mercaderes ataviados con bonetes, turbantes y chilabas, que ofrecen al asombrado visitante un vaso de uno pestiños o una campanilla de forja, rivalizando por convencer al futuro cliente de lo necesaria que resulta una alfombra, una pulsera de cuero, un té de roca o una vela aromatizada.

Tres días medievales dan para mucho y la oferta de los organizadores, que son fundamentalmente el municipio y algunas asociaciones cívicas, incluye, además de la comercial, otra lúdica y cultural que comprende pasacalles musicales, danzas medievales, teatro, torneos de tiro con arco, cetrería, poetas y juglares, cuentacuentos, así como cursillos ultrarrápidos de cerámica, forja y labrado de tarugos de olivos.

Como es propio de un acontecimiento callejero de esta magnitud, el pueblo de Ávila se trasmuta en damas con toca, caballeros enlatados y niños que darían lo que fuera por tener una espada de madera con la que atemorizar a las niñas que golosean las nubes de algodón de azúcar.

El regreso al pasado durante 72 horas resulta atractivo para transeúntes y lugareños, amén de magnético para los que disfrutan con la fotografía. No es para menos, pues no hay muchas ocasiones de retratar un buhonero, un saltimbanqui o un grupillo de monjas, pero siempre con disimulo, porque estas últimas suelen ser auténticas.

Reproducido de Carta de España 
 

El Papa Francisco no está considerando acabar con el celibato sacerdotal



El Papa Francisco

no está considerando

acabar con el celibato sacerdotal

REDACCIÓN CENTRAL, 13 Sep. 13 / 10:37 am (ACI/EWTN Noticias).- Importantes medios de comunicación seculares del mundo anunciaron miércoles y jueves que el Papa Francisco estaría considerando acabar con el celibato como condición para la ordenación sacerdotal. Sin embargo, diversas autoridades eclesiales, así como la misma entrevista que dio origen a los llamativos titulares, señalan que el Pontífice no tiene ningún plan de acabar con esta disciplina eclesiástica.

Los titulares alrededor del mundo implicando que el Papa Francisco estaba considerando la "revolucionaria" decisión, no se basaron en ninguna declaración del Pontífice, sino en la entrevista que el actual Nuncio Apostólico en Venezuela y Secretario de Estado nombrado, Mons. Pietro Parolin, concedió al diario venezolano "El Universal".

Durante la extensa entrevista, el Arzobispo que asumirá la Secretaría de Estado en octubre, habló sobre múltiples temas, diplomáticamente evitando a un periodista que quería empujarlo a aceptar posiciones "reformistas", como asentir a los comentarios del teólogo disidente suizo Hans Küng, o coincidir con la convocatoria de un Concilio Vaticano III.

Una breve parte de la entrevista incluyó el siguiente intercambio:

Periodista: El celibato no es....

Mons. Parolin: No es un dogma de la Iglesia y se puede discutir porque es una tradición eclesiástica.

Esta fue la frase sobre la cual los medios construyeron no sólo la suposición de que el futuro Secretario de Estado "abría la puerta" a la discusión sobre el celibato; sino que el mismo Papa Francisco lo estaba haciendo.

En efecto, un comentarista consultado por la influyente cadena televisiva norteamericana NBC, Thomas Groome, profesor de teología de Boston College, señaló que "difícilmente Parolin hubiera hecho este comentario si no tuviera la impresión de que el Papa está abierto a tener esta conversación".

Sin embargo, Groome y otros expertos consultados por los medios seculares ignoraron la primera parte de la entrevista de El Universal, donde Mons. Parolin señala claramente que aún está por familiarizarse con los objetivos del Pontífice.

"La verdad", dice Parolin en la entrevista, "es que no he hablado mucho con él y pienso que cuando tenga la gracia y la oportunidad, le preguntaré el por qué de esta elección. Así que no sabría cuál fue la razón para que el Papa pensó en mí. Puedo decir, sin embargo, que me siento muy afín a su manera de entender la Iglesia y sobre todo a su estilo de sencillez y de cercanía a las personas, a su ánimo de escucharlas y de intentar, de veras, que la Iglesia pueda volver a tener una presencia significativa en el mundo de hoy".
Consultado sobre la entrevista concedida por el futuro Secretario de Estado, el vocero de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, señaló que "lo dicho por el Arzobispo Parolin es totalmente consistente con la enseñanza de la Iglesia".

En efecto, para la Iglesia, el celibato sacerdotal es una disciplina, no un dogma. Por tanto, a diferencia del dogma, puede teóricamente cambiar.

Sin embargo, los medios seculares internacionales ignoraron importantes pasajes de la misma entrevista, en la que Mons. Parolin explicó el valor del celibato.

Por lo pronto, el pasaje de la entrevista citado alrededor del mundo siguió de la siguiente forma:

Periodista: "Que se remonta (el celibato) ¿a qué época?"

Mons. Parolin: "A los primeros siglos. Después la implementación se aplicó durante todo el primer milenio, pero a partir del Concilio de Trento se insistió mucho en eso. Es una tradición y ese concepto pervive en la Iglesia porque a lo largo de todos estos años han ocurrido acontecimientos que han contribuido a desarrollar la revelación de Dios. Esta finalizó con la muerte del último apóstol (san Juan). Lo ocurrido luego ha sido un crecimiento en la comprensión y actuación de la revelación.

Periodista: A propósito del celibato...

Mons. Parolin: El esfuerzo que hizo la Iglesia para estatuir el celibato eclesiástico debe ser considerado. No se puede decir, sencillamente, que pertenece al pasado. Es un gran desafío para el Papa porque él posee el ministerio de la unidad y todas esas decisiones deben asumirse como una forma de unir a la Iglesia, no de dividirla. Entonces se puede hablar, reflexionar y profundizar sobre estos temas que no son de fe definida y pensar en algunas modificaciones, pero siempre al servicio de la unidad y todo según la voluntad de Dios. No es lo que me plazca sino de ser fieles a lo que Dios quiere para su Iglesia".

En otro pasaje de la misma entrevista, cuando el periodista intenta presentar al Papa Francisco como un "revolucionario" que traerá cambios radicales, el Arzobispo Parolin aclara:

"Así es. Pero esos cambios no pueden poner en peligro la esencia de la Iglesia, que tiene una continuidad en la historia proveniente de su fundación por Jesucristo. Entonces se debe ser fiel. La Iglesia nunca podrá cambiar al punto de adaptarse completamente al mundo. Si lo hiciera y se perdiera en él, ya no cumpliría su misión de ser sal y luz para todos".

Más adelante Mons. Parolin sigue: "Y quiero subrayar el tema de la continuidad porque a veces parece (y no sé si exagero) que el Papa Francisco va a revolucionarlo todo, a cambiarlo todo".

Periodista: "¿No es eso lo que se espera de él?"
Mons. Parolin: "Se espera que él ayude a la Iglesia a ser Iglesia de Jesús y a cumplir su función. Eso lo deben hacer todos los papas. Pero la Iglesia tiene una Constitución, una estructura, unos contenidos que son los de la fe y que nadie puede cambiar".

En medio de la tormenta de titulares mediáticos sobre el supuesto "fin del celibato"; la periodista de la revista "Time", Elizabeth Dias, escribió un breve pero incisivo comentario bajo el título: "Por qué la política sobre el celibato para los sacerdotes católicos no va a cambiar próximamente".

Dias explica que Mons. Parolin no ha hecho más que explicar la antigua y tradicional diferencia en la Iglesia entre dogma y disciplina. El celibato es, en efecto, una disciplina. Sin embargo, la periodista de "Time" recuerda que ninguna disciplina importante ha cambiado en la historia reciente de la Iglesia; y concluye señalando que, por esa razón, "Monseñor Parolin destaca que ‘los cambios no pueden poner en peligro la esencia de la Iglesia, que tiene una continuidad en la historia proveniente de su fundación por Jesucristo’".