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2 de noviembre de 2016

Merecéis mucho mas

 
Merecéis algo mas
 
Algo mas que un silencio
por aquellas palabras
que, estando vivos entre nosotros,
fueron consuelo, fuerza y esperanza.
Palabras que no sabemos
cómo ni de qué manera,
llenaron tantos espacios ahora  muertos.

Merecéis algo mas.
Mucho mas que una lágrima,
porque las vuestras  fueron
llanto y ríos en abundancia
cuando nuestros errores o decepciones
no siempre estuvieron
 a la altura de lo que valíais.

Merecéis algo mas que un día  
 con veinticuatro horas de recuerdos,
porque vuestras pisadas
en nuestros pasos fueron aliento
y entrega permanente,
 cuando la vida nos castigaba cruelmente
en nuestro caminar.

Merecéis algo mas
que una lágrima sin futuro
o unas flores sin eternidad.
Mucho mas
que una añoranza sin esperanza 
o un “gracias” sin un apostar por el más allá.

Mucho mas
que una legítima ausencia
sin llorar previamente
nuestro arrepentimiento.
Arrepentimiento por las veces
 que en el aquí y no en el allá,
no os dimos el abrazo que ahora os daríamos, 
el beso que tal vez os negamos
o el oído que tal vez
por falta de tiempo os retiramos.

Qué fácil es amar cuando alguien se va, 
y qué difícil el Señor nos lo pondrá
cuando tal vez nos pregunte:
¿Qué hiciste en vida con tu hermano,
tu padre, tu madre,
tu abuelo o tu vecino,
tu sacerdote o tu amigo?
Porque, no lo olvidemos, ellos son nuestros
mientras viven junto a nosotros,
pero son de Dios
 cuando marchan de este mundo.
 
Javier Leoz

28 de agosto de 2016

Aprende del agua porque es humilde

 

Aprende del agua
porque el agua es humilde
y generosa con cualquiera.
Aprende del agua que toma
la forma de lo que la abriga:
en el mar es ancha,
angosta y rápida en el río,
apretada en la copa,
y sin embargo, siendo blanda,
labra la piedra dura.
Aprende del agua,
que por graciosa
se te escurre entre tus dedos,
tan graciosa como la espiga
que se somete a los caprichos del viento
y se dobla
hasta tocar con su punta la tierra
pero, pasado el viento,
la espiga recupera su erguida postura,
mientras el roble,
que por  duro no se doblega,
es quebrado por el viento.
  blando como el agua,
para que el Señor
pueda moverte graciosamente
en cumplimiento de tu destino,
y  serás eterno como EL,
porque sólo el que se deja trascender
por lo trascendental
sera trascendente.
La humildad, bien entendida, 
es hermana de la sinceridad y de la valentía.
Francisco Cabral

21 de agosto de 2016

Tú, Señor, eres nuestra salvacion

 

Tú, Señor, eres nuestra salvación

Ahora y siempre
En el presente y en el futuro
En la enfermedad y en la muerte
En las penas y en los sufrimientos
En las pruebas y en las contrariedades
En las luchas y en las fatigas
En nuestra búsqueda y en nuestro olvido
En nuestro camino y en nuestro desierto
En nuestro estudio y en nuestro pensamiento
En nuestra oscuridad y en nuestra fe
En nuestra debilidad y en nuestras caídas.
Amén.
Javier Leoz, betania.es

14 de agosto de 2016

Tú, Señor, eres nuestra fuerza

Tú, Señor, eres nuestra fuerza
 
En los tropiezos y en los desaciertos
En el amanecer y en el anochecer
En la oscuridad y en la luz
En la tiniebla y en el cielo estrellado
En la Iglesia y en el mundo
En la fe y en la esperanza
En el trabajo y en el descanso
En el éxito y en el fracaso
En el caminar y en las dudas
En los ideales y en las ilusiones
En los pensamientos y trabajos
En los deseos y necesidades.

Javier Leoz, betania.es

 

7 de agosto de 2016

¿Te conocemos, Señor?

 

¿TE CONOCEMOS, SEÑOR?

Hijo del pobre José,
pero rico y expresivo en tu lenguaje.
Hijo de la sencilla María,
y complicado en tu vida
Hermano de tus hermanos,
y defensor de la verdad sin distinción.
 
¿Te conocemos, Señor?

Decimos quererte, y no entramos en Ti
Decimos amarte, y no vivimos con el impulso de tu amor
Decimos alabarte, y lo hacemos despegando los labios
pero tal vez sin abrir el corazón.
Decimos honrarte, y olvidamos que en el obrar
es donde te damos gloria y comprometida alabanza.

¿Te conocemos, Señor?

¿Sentimos al que te envió?
¿Acogemos al que te hizo nacer pobre y niño en Belén?
¿Obedecemos al que te hizo obedecer subiendo a la cruz?
¡Creemos, Señor, pero aumenta nuestra fe!
Fe para verte como Hijo de Dios
Fe para recibirte como el enviado del Padre
Fe para dejarte compartir nuestra existencia
Fe para transformarnos con el pan de la vida
Fe para llenarnos de felicidad con el pan de la Eucaristía.
Amén.

Javier Leoz, betania.es

 

31 de julio de 2016

Guardaos de toda codicia...


« Mirad: guardaos de toda codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».  Lucas 12, 13-21
Señor, Tú eres mi riqueza
Frente a los que intentan alejarme de Ti.
Tú eres mi riqueza
Frente al egoísmo.
Tú eres mi riqueza
Frente a lo práctico y al escaparate.
Tú eres mi riqueza
Frente a lo efímero y pasajero.
Tú eres mi riqueza
Frente a los valores caducos.
Señor, Tú eres mi riqueza
fente a los que viven sin Ti.
Tú eres mi riqueza
Frente a los que no piensan en Ti.
Tú eres mi riqueza
Frente a los que te venden por nada
Tú eres mi riqueza
Frente a la pobreza.
Señor, Tú eres mi riqueza
Frente a la riqueza.
Javier Leoz, betania.es
 


24 de julio de 2016

Padre Nuestro


 
Padre Nuestro

Aunque a primera vista no exista respuesta,
seguiré rezando y hablando contigo.
Aunque pasen los días y las nubes sigan presentes.
Aunque discurran las noches y las estrellas no brillen.
Aunque amanezca la aurora y el rocío no me sorprenda.
Aunque pida calma y las tormentas asolen mi alma..
 
Confiaré en Ti, Señor, porque eres palabra que nunca falla.
Eres tesoro y eres vida, eres ilusión y eres esperanza.
Eres futuro y eres presente.
Eres amigo  que, en la oración, consuela, levanta,
anima, recompone, fortalece y se entrega.
Contigo, Señor, hasta la muerte.
Contigo, Señor, a tiempo y destiempo.
Javier Leoz

22 de mayo de 2016

Santísima Trinidad

 
Un Padre que todo lo contiene
del que surge el Amor, la luz, la Vida,
al que todo se dirige sin medida:
creador, poderoso y providente.
Hijo que obediente al mundo diste
tu sangre en el río de la Pascua.
Cordero redentor, liberador que salvas
de la muerte y del pecado que venciste.
Espíritu Santo de Amor vivificado
que surges del corazón del Hijo ungido,
eres el alma de la Iglesia y del hombre redimido
y llevas a plenitud la obra del Amado.
Trinidad Santa de Amor en que vivimos,
peregrinos del Amor tus siervos somos,
adoradores de Verdad sin ver tu rostro
en ti creemos, nos movemos y existimos.
No quiero comprenderte, sería en vano,
quiero sólo adorarte en el misterio,
ser alabanza de tu gloria, cautiverio
del Amor que me aprisiona soberano.
 Fray Alejandro R. Ferreirós, OFM

26 de marzo de 2016

¿Dónde te han puesto, Señor?


¿DÓNDE TE HAN PUESTO, SEÑOR?

Que intento llevarte al mundo, y no puedo.
Que quiero buscarte en la tierra de los vivos
y, algunos, me dicen que hace tiempo que estás muerto.
¿Por qué te resistes, Señor?
¿Por qué no te encuentro allá donde yo quisiera?
¡Respóndeme, Señor!
Que yo creía haber dado contigo en el camino fácil
y mi corazón me dice que es todo lo contrario.
Que en la calzada polvorienta puedo ver tus huellas.
Que en la muerte es donde encontraré vida.
Que en la prueba es donde me haré discípulo tuyo.

 ¿Dónde han puesto tu Cuerpo, Señor?
Que, según me dicen,
en las heridas del mundo es donde sangra tu costado.
Que, según me cuentan,
es en el llanto de los más débiles
donde puedo sentirme acariciado por tu mano.
Que, según pregonan tus amigos,
es en la verdad y en la justicia
donde Tú escribes con letra clara y firme.

¿Dónde, Señor, está tu Cuerpo Vivo y Glorificado?
Que temo, y muchas veces, mirar hacia otro lado
buscándote entre los mil maquillajes
que cubren y disimulan rostros
de los que prefieren no aparentar como humanos.
Que temo, y muchas veces,
perderme en otros amaneceres
que no son precisamente albas de Pascua ni de Vida,
sino fuegos simples y artificiales.

Javier Leoz, Betania.es