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30 de julio de 2016

De "La supremacía izquierdosa"


De “La supremacía izquierdosa”

Zoé Valdés

Me siento en la obligación moral de responder brevemente a un artículo de mi querida Fabiola Santiago publicado en El Nuevo Herald. Fabiola Santiago describe (y se vale de un medio de comunicación masivo) cómo se ha sentido marcada y víctima desde niña por lo que ella llama la “supremacía cubana” para contar de qué indebida manera una lectora y comentarista de uno de sus artículos, a la que ella nombra por su apellido, no sabemos si es real o verdadero, la insulta por sus opiniones sobre Donald Trump.

Bien, no sé si Fabiola Santiago se dio cuenta que al escribir su artículo respondiéndole a una comentarista a través de un periódico (y no de un simple comentario como debió de haber hecho) desde su posición de renombrada periodista, está también ella ejerciendo la “supremacía cubana” tal como se ejercía en la Cuba de los Castro cuando los periodistas se veían en la obligación ideológica y exclusivamente por razones políticas de denunciar o chivatear a los opositores o disidentes en las páginas del Granma. No sirvió de nada que Fabiola Santiago escapara siendo niña de Cuba, la “supremacía cubana” ya la llevaba inoculada dentro.

Pero como en este caso se trata de un periódico del sur de la Florida, tirante a la izquierda “demócrata”, Fabiola Santiago también hace uso de lo que yo llamo la “supremacía de la izquierda”, la “supremacía demócrata”, que si no se pertenece a ellos aunque tampoco se pertenezca al lado contrario ya sitúan a los demás en ese lado adverso, por descontado “aborrecible e infernal”, y del que no se salva uno jamás -según sus rígidos análisis amparados todos por una ideología.

Yo he conseguido, con mucho esfuerzo y gimnasia mental, situarme fuera del estercolero, ni con los indios ni con los cowboys, tan manipuladores son unos como otros. Sin embargo, por dar mis opiniones sobre los Clinton, sus seguidores también me han querido linchar verbalmente. Por el contrario, los amigos que votarán por Trump, han respetado mi derecho a criticarlo, como lo he hecho y seguiré haciendo. Por cierto, estos últimos no han quemado ni pisoteado banderas americanas como sí hicieron públicamente los fanáticos clintonianos. Aunque francamente “le peuple” -sea del bando que sea- siempre nos da la sorpresita…

A esa “supremacía de la izquierda” responde la mayoría de los periódicos de Estados Unidos, las editoriales, las casas disqueras, y casi toda la cultura progre de ese país, que de un tiempo a esta parte es la cultura más inculta que se haya conocido jamás en la faz de la tierra. Ignoran su historia y denigran  de su propia cultura, al parecer siguiendo las pautas del Comité Central de La Habana. Para la mayoría de esos izquierdosos, educados en esas universidades americanas que dan pavor (ya lo decía Fidel y Raúl te lo cumplió porque cuán castristas son), lo hemos visto con nuestros propios ojos, resulta más grande una cantante revolucionaria y robesperriana que se desgañitó toda su vida cantando himnos comunistas representantes de una dictadura, como la Omara Portuondo, que una Celia Cruz o una Olga Guillot.

Estas dos últimas, más por trabajadoras que por afortunadas, pudieron imponer su estilo a la par que sus opiniones, porque su arte era tan inmenso que en vida nadie pudo derrumbarlas y mucho menos eliminarlas. Y allí estuvieron hasta su muerte. Incluso si así, nada fue para ellas un camino de rosas. La señora Portuondo (que yo sí padecí en Cuba y de la que se salvó Fabiola Santiago) tuvo que esperar a que estas dos reinonas murieran para usurpar un lugar que no le corresponde, con el apoyo, por supuesto, del presidente Obama (el mismo que estrechó la mano de Raúl Castro y pidió hacerse una foto con el aChesino de la Plaza de la Revolución, sí, el prematuro Nobel de la Paz), que la invitó a cantar en la Casa Blanca, en lugar de invitar a Lucrecia o a otra artista exiliada que al menos haya mantenido una posición loable  a la hora de opinar sobre Aquella Cochiquera que es Cuba.

Esa “supremacía demócrata” de una gran parte de la prensa norteamericana es la que funciona así: cuando un autor cubano del exilio publica traducido en Estados Unidos, como ha sido mi caso, en lugar de referirse a la obra traducida prefiere subrayar sin venir a cuento que el autor es un anticomunista (marcándolo con una “mancha en el expediente”, ¿les recuerda algo?); y esa misma “supremacía de la izquierda” es la que le brinda espacios a los artistas y escribidores defensores y representantes de una ideología de idólatras extremistas en sus instituciones liberales, antes que brindárselos a los exiliados, que son los que pagan impuestos y los que tienen todo el derecho a opinar y votar en libertad como jamás pudieron hacer en Cuba.

Zoé Valdés.

Nota: Por escribir este post, por el que no cobro nada, se me cerrarán algunas puertas, otras más. Por el que escribió Fabiola Santiago desde una posición privilegiada arremetiendo contra una cubana exiliada ferviente defensora de Trump probablemente se le abrirán algunas puertas. No es culpa de ella ni mía. Se llama: Sistema. Eso define muy bien a quienes hoy en día se parecen y están más próximos a los hermanos Castro, lo que no quita que Trump en algún momento llegue a competir con ellos, pero eso todavía está por verse.


Gracias a mi amiga Elsa Rodríguez por publicar este comentario de Zoé en Facebook y que me he atrevido a reproducir.

5 de septiembre de 2015

Responsabilidades colectivas

 

RESPONSABILIDADES  COLECTIVAS

CARLOS HERRERA
Día 05/09/2015 - 03.28h

Ayer, tras ver la foto de ese ángel dormido a la orilla de la muerte, se me despertó la incorrección política ante el exceso de ayes teatralizados y demagógicos de este Occidente en permanente búsqueda de la autoinculpación por todo lo que ocurre más allá de nuestras soberanías personales. No pude por menos que pensar en la machacona insistencia en crear culpables colectivos que tiene buena parte de la biempensante sociedad de este lado de las guerras o de la miseria. Pareciera que usted, bien individualmente, bien de forma conjunta, fuera el culpable de la muerte de un pobre chiquillo, su hermano y un puñado de personas más.

Convengamos de partida que ni usted, ni yo, ni Europa en su conjunto somos responsables de la espiral de destrucción a la que se ve sometida Siria o Iraq. Usted no es el Daesh, ni forma parte de las mafias que acarrean personas a cambio de muchos dólares en embarcaciones abarrotadas camino a ninguna parte. Usted no es El Assad, ni es la resistencia Siria, ni ha invadido aquél país con cuchillos degolladores, ni es el malo de la película. Usted tiene bastante con salir adelante cada día y escudriñar el futuro en busca de oportunidades. Pero usted, como yo, como todos, no puede dejar de estremecerse ante la visión descarnada de la tragedia.
 
Eso no debe llevarnos a diagnosticar equivocadamente el monto de las culpas: no es el fracaso de Europa, como machaconamente se repite de forma simple e impostada, es el fracaso de Siria, en todo caso. Ese pobre chiquillo de poco más de tres años huía de la mano de su padre de un infierno que no somos capaces de imaginar y a lo más que podemos llegar, más allá de compadecernos, es a entender que hay que realizar un esfuerzo por acoger a los que huyen y comprender a los gobernantes comunitarios cuando tomen la decisión de darles cobijo. Sin embargo, será correcto estremecerse también por todos aquellos niños que no mueren en el mar pero que sí mueren en Alepo, asesinados por el islam fanático. Miles de ellos hasta ahora. Y hasta ahora no han agitado sentimientos y conciencias, de quien los tenga.

Aún peor que esta visión que ha sacudido el remordimiento occidental es la de un bebé asesinado y pisoteado por un Imán fanático. Anda por ahí el video y hay que tener valor para verlo, sin entrar en ese debate un tanto exquisito en el que nos entretenemos los periodistas cuando nos planteamos si ofrecer o no la carnicería completa. Una cosa es conmoverse y otra moverse, y hacerlo en la dirección adecuada.
 
No nos engañemos: la solución es bélica y consiste en enviar soldados bien armados hasta acabar con toda esa chusma. No basta con bombardear. Europa, tan estupenda, debe hacerse a la idea de que los ejércitos no son oenegés con pistolas, ni son meros instrumentos de «misiones de paz». Y los Estados Unidos, aunque vea de lejos el problema de los refugiados masivos, no debe mirar para otro lado y pretender que sea Irán quien saque las castañas del fuego sirio. A algunos les costará diferenciar entre malos y muy malos y puede que haya que tragar con la presencia en aquél escenario de un asesino compulsivo como el dictador sirio, pero antes o después habrá que tomar posiciones.
 
Eso, o abrir las puertas para que entre un país entero y sea deglutido por sociedades agotadas como son la mayoría de las europeas. Evidentemente, a los cristianos de aquellos lares hay que protegerlos de la voracidad criminal de los fanáticos islamistas, pero también a no pocos musulmanes igualmente víctimas, y a paseantes y a descreídos, a grandes y pequeños. Vayamos haciéndonos a la idea.

Pero guarde firmemente un convencimiento: que no le cuenten cuentos, no hay culpables colectivos. Y a ese niño no lo ha matado usted.

9 de julio de 2015

Grexiy. Capítulo MXCIX

 
Grexit. Capítulo MXCIX

Begonia Villacís
El Confidencial, Madrid.

Primer hecho. Tsipras   y compañía han acudido a la mágica fórmula de un referéndum, no a cualquier otra. Eligen legitimar su posición negociadora, exigen el perdón por pecados por cometer, tensan un poco más una cuerda que la solidaridad y el europeísmo han tornado asombrosamente elástica y, ya de paso, permiten a sus desconcertados ciudadanos, aunque sea por un segundo, una tarde, una noche, soñar que todavía pueden elegir.

El detalle no es baladí en un entorno donde la alarma y excepción han justificado la injerencia en la propiedad privada, donde es el Estado, y no uno, quien decide de cuánto y de cómo puede disponer de sus ingresos acorralados, donde en definitiva se ha perdido el derecho a trazar el propio destino. Uno básicamente puede elegir entre cobrar por banco o no, si es que a estas alturas alguien se hace esta pregunta.

Segundo hecho. Si existe un procedimiento que devuelva un resultado tan directo de la voluntad popular, ese es un referéndum, blanco o negro como respuestas (arriba abajo, izquierda o derecha, como se quiera); un ciudadano, un voto, y sin embargo, como en todo, los referéndums los carga el diablo.

Tercer hecho. El Estado retador, que es, a todas luces, quien parece tener la sartén por el mango, parece haber llegado a la conclusión de no tener nada que perder, algo que sin duda ofrece esa inexplicable aura de invulnerabilidad que rodea al portador de la voluntad popular, Mr. Tsipras. Su no es hoy el no de su pueblo. Ahora mira a sus vecinos europeos con cara de “te lo dije”, y no encuentra a nadie a la altura de su chulería, que a tal efecto le responda “peor para ti”.

La alarma y excepción han justificado la injerencia en la propiedad privada, en definitiva se ha perdido el derecho a trazar el propio destino. Conclusión: tres hechos, tres tensiones no resueltas para que nada haya cambiado. Un día, 60 euros, y a la cola.   En la calle, breves destellos de euforia mojada en banderas griegas. Cientos de ciudadanos sienten haber optado por el orgullo patrio, por la dignidad, y la justicia, y sin embargo han respondido no a la siguiente pregunta: “¿Debe ser aceptado el borrador para un acuerdo de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, presentado el 25 de junio y que está formado por dos partes, resumidas en una sola propuesta? El primer documento lleva por título 'Reformas para completar del actual programa y más allá' y el segundo 'Análisis preliminar de sostenibilidad de la deuda'".

Adelantaba en el segundo hecho que algunos referéndums los carga el diablo. Referéndums de libro extraídos del “manual del referéndum cocinado”. Mire que sencillo a la par que efectista:

Primero, genere un ecosistema adecuado: una semana de incertidumbre y de caos, de miedo y desconfianza. Un de repente su banco de toda la vida cerrado en lunes, sus ahorros dentro. Un principio de racionalización: su dinero ya no es suyo, yo se lo suministro según considere que Vd. necesita.

Segundo, infecte Vd. a una sociedad de una paranoia preconcebida, aliméntela, empodérela.

¿Y ahora qué? Una recarga de soberanía adicional destinada a medirse con soberanías ajenas, un estéril tira y afloja en un sistema al borde del colapso. Tercero, guíe a su pueblo, tradúzcale a quien se encuentre lejos de entender la sinrazón, que en verdad está eligiendo si quiere seguir jubilándose anticipadamente a los 62 o no, si quiere defender el honor patrio o no, si quiere reformarse o negarse. Permítale por un momento la sensación de creerse dueño de su futuro. Procúrele ese espejismo, ese instante de alivio y fe, sea magnánimo a la vez que humilde, eríjase en mártir del sí, Mesías del no.

La cena está servida. Hoy toca precocinado, y ahora ¿qué?

Pues ahora nada. El continuará, una recarga de soberanía adicional destinada a medirse con soberanías ajenas (algo que nuestro indomable Tsipras parece olvidar), un estéril tira y afloja en medio de un sistema al borde del colapso, bancos que, exhaustos, ya no expenden billetes, el retorno al trueque, empleados públicos saldados con pagarés IOU, destinados a convertirse en la nueva moneda, quiebra de empresas, más paro, escasez…

Esto que estamos describiendo, señores, es el relato de una derrota, del descubrimiento de una mentira, del desengaño de un crecepelo, esto, señores, que ni la que les escribe ni, espero, los que lo lean, esperan ver, es la cruda realidad, una lección que trágicamente habremos de aprender: la involución, recién traída de la mano del “progresismo”.

28 de febrero de 2015


Experto en Islam cuestiona actitud "extraña"
de la ONU ante exterminio de cristianosBottom of Form

ROMA, 26 Feb. 15 / 06:51 pm (ACI).- Desde su irrupción violenta en Mosul (Irak) a mediados de 2014 y el éxodo de decenas de miles de cristianos y yazadíes, la comunidad internacional ha sido testigo de los crímenes del Estado Islámico (ISIS), que sigue expandiendo su califato en Medio Oriente y el norte de África, ante la pasividad del Consejo de Seguridad de la ONU que no se decide a enviar una fuerza internacional para hacerle frente.

Esta “actitud de la ONU y de toda la comunidad internacional frente los asesinatos y crímenes de ISIS es pésima y muy extraña, como que los cristianos de Oriente no les importa para nada”, declaró a ACI Prensa el católico caldeo Raad Salam Naaman, catedrático universitario y doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos.

Raad Salam, quien nació cerca de Mosul y es refugiado político en España desde 1991, pidió no llamar “Estado” a “esta banda de asesinos y ladrones”. El ISIS, afirmó, es “fruto de la llamada ‘Primavera Árabe’, una de las tantas equivocaciones de Occidente, que apoyó estas revueltas y protestas realizadas por los radicales islámicos vinculados a los Hermanos Musulmanes para acabar con los gobiernos de los dictadores laicos árabes”.

Como se recuerda, en 2010 ocurrieron alzamientos populares que derrocaron a los dictadores de Túnez (Ben Ali), Egipto (Hosni Mubarak), Libia (Muamar Gadafi) y de Yemen (Ali Abdullah Saleh), pero sin lograr derrotar a Bashar Al-Assad en Siria.

Sin embargo, esto desencadenó la guerra civil que ya tiene cinco años en Siria; el actual conflicto en Libia, donde hay dos gobiernos –uno reconocido internacionalmente y otro yihadista asentado en la capital Trípoli-; inestabilidad política en Yemen con una fuerte presencia de la milicia chiita de los hutíes; y la constante amenaza de los Hermanos Musulmanes de retomar el poder en Egipto para imponer la ley islámica.

Además está la inestabilidad política en Irak, agravada desde el retiro de las tropas estadounidenses entre 2010 y 2011.

Este escenario fue aprovechado por el grupo terrorista Al Qaeda, cuya facción en Irak decidió en 2010 extenderse a Siria y posteriormente separarse del grupo fundado por Osama Bin Laden, creando el “Estado Islámico de Irak y Siria” (ISIS). Luego de la toma de Mosul en 2014, el líder del ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, proclamó el califato en los territorios controlados en ambos países.

A lo largo de estos meses la imposición de la Sharia, las persecuciones de cristianos –con el asesinato de niños, destrucción de iglesias y esclavización de mujeres-, y el avance territorial, alentó a grupos radicales de otros países a sumarse al ISIS, como Ansar al Sharia en Libia, país donde fueron decapitados los 21 cristianos coptos.

“Esta banda ISIS es una gran amenaza para nuestra civilización occidental y es un peligro para el futuro de nuestros derechos humanos, para la libertad y la democracia que la sociedad occidental consiguió tras una lucha de siglos”, advirtió Raad Salam.

“Por lo tanto –afirmó-, Occidente debe corregir sus errores y acabar con esta banda radical islámica de asesinos. La actitud de la ONU y de toda la comunidad internacional frente los asesinatos y crímenes de ISIS, es pésima y muy extraña, como que los cristianos del oriente no les importan para nada, no le importa la expansión y el crecimiento de esta banda”.

En ese sentido, el experto católico coincidió con el llamado del Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, que advirtió que el avance del califato de Libia exige “intervenir pronto, pero cualquier intervención de tipo armado” debe ser “bajo el paraguas de la ONU”.

“Bombardear los sitios de ISIS no termina con esta banda de criminales, lo que tiene que hacer EE.UU. y la ONU es hacer un llamamiento para formar una coalición, un ejército, de todos los miembros de la ONU para atacar y acabar con ISIS y sus seguidores, por tierra y con un ejército firme, es la única solución”, concluyó Raad Salam.

Las declaraciones del experto llegan en medio de los secuestros masivos de cristianos en el noreste de Siria y que, según las últimas informaciones, superarían las 260 personas. En ese sentido, se teme que el ISIS realice una ejecución masiva, tal como ocurrió hace unas semanas en las costas de Libia.

17 de febrero de 2015

Música: volvemos al vinilo

Música: volver al vinilo
Pablo Alcalá  

La industria discográfica está entre la enhorabuena y el desconcierto. No en vano 2014 ha sido el año de la gran ruptura de tendencias. La primera es de beneficios y ventas, los españoles gastaron 149,9 millones de euros en compra de música en todos sus soportes (cd, vinilo y digital) cifra que, aunque lejos de las grandes cantidades facturadas en los noventa, supone un repunte importante en del sector y marca una tendencia insólita al alza.

La segunda deja perplejo al sector: seis de cada cien álbumes vendidos en el mundo en 2014 son en vinilo. Las agujas de diamante y el surco han vuelto a tener empleo cuando se daban por jubilados.    

 Claro que las macrocifras se notan menos a pie de calle. O eso cuenta Jesús Álvarez, propietario de Radio City en Madrid, que nos dice que «las ventas siguen siendo las que eran» y aunque admite que la fiebre por el vinilo es cierta, «ha incrementado, exactamente, en la misma proporción que cae la venta de cd».

El perfil de los clientes de Radio City es tan variado que es imposible hacer un retrato robot de quienes han propiciado el repunte del viejo formato. «Hay quien jamás ha dejado de comprar vinilos, hay quienes han descubierto ahora el formato, pero también hay quienes toda la vida han comprado vinilos y se han pasado recientemente al CD, porque los viejos discos se comen mucho espacio», explica Jesús.

El relato cambia, y mucho, hablando con Shakira Benavides, comerciante de Barcelona donde «nunca hemos abandonado el vinilo» y donde, sin embargo, sí han notado el repunte en el viejo formato, acompañado de una caída en las ventas de CD… es que   un CD ha perdido todo valor… hoy la gente se baja la música y se la graba en un CD en su ordenador».

En su tienda se pueden encontrar discos nuevos, reediciones de viejos vinilos y obras de segunda mano, lo que a su vez hace que el perfil del comprador vaya desde personas de «entre 30 y 40 años que han vuelto a los vinilos en que escucharon los primeros discos de su vida» a «nuevos compradores», jóvenes que quieren volver a tener esa sensación de tener algo verdaderamente valioso cuando compran música.

Nuevos y reediciones se venden por igual en la tienda barcelonesa. De los terceros, los de segunda mano, también hay mercado «y no es necesariamente caro», dice Benavides, antes de ser preguntada por la más cara de las piezas en su tienda:«una primera edición, por unos 1.500 euros», dice. «¿De quién?»: «Mejor que se pasen por la tienda si quieren saberlo», responde.

El renacimiento del vinilo es ya una realidad, ante los “pobres” cd, y la lenta evolución de la compra por descarga en la red.

Tomado de abc.es

22 de enero de 2015

Un Papa politicamente incorrecto


Un Papa políticamente incorrecto

Edurne Uriarte

Titulé de esta manera, “Un Papa políticamente incorrecto”, la entrada de mi blog el pasado viernes, con la intención de dar carpetazo al debate en ese punto, persuadida como estaba de que no cabría una tontería políticamente correcta más contra las palabras del Papa. Pero me equivoqué. Porque la pronunció el fin de semana nada menos que David Cameron, uno de los principales líderes europeos y, además, un conservador, novedad interesante en un terreno, el de la corrección política, normalmente dominado por los progresistas.

Vista la capacidad de discernimiento mostrada por Cameron, el primer ministro británico sería capaz de ponerme delante de un juez por incitación a la violencia. En caso de que le hubiera enviado la broma sobre el Atlético de Madrid y Podemos que pasé por guasap a mis amigos. Una recreación con dos actores famosos de aquella campaña publicitaria del Atlético de Madrid en la que un niño le dice lloroso a su padre en el banco de un parque: «Papa, quiero ser del Atleti y votar a Podemos», y el padre le responde: «Te guardo la hostia para cuando lleguemos a casa, que aquí me denuncian…». Se lo he enviado a amigos del Real Madrid, del Atleti y del Barça, y hasta a mi hijo que es del Athletic de Bilbao y pasa de las guerras, aunque sean de humor, entre los tres primeros clasificados. Sobre todo nos hemos reído los madridistas, al menos antes de que nos eliminara el Atleti de la Copa, pero ninguno ha interpretado intenciones violentas, en este caso contra los niños, en el humor.

Pero David Cameron quizá las vería, a juzgar por su reflexión de que «las ofensas contra la religión no merecen represalias violentas», como si las palabras del Papa fueran una incitación a la violencia. Por lo del puñetazo, una reinterpretación políticamente correcta de Cameron, que es comparable a la equiparación entre el piropo y la violencia de género. Y sí, los hay movilizados contra el piropo, como la presidenta del Observatorio de la Violencia de Género del CGPJ, que quiere perseguir el piropo lo mismo que Cameron ve incitación a la venganza y a la respuesta violenta a las ofensas en el ejemplo del Papa.

Pero aún es más preocupante la segunda teoría de Cameron, dominante en los países democráticos. Esa de que no debe haber límites a la libertad de expresión. Y que ofender e insultar es un derecho. Los que defienden esto siempre encuentran una limitación cuando los insultos y las ofensas les afectan a ellos mismos y a los suyos, pero se aferran a la teoría políticamente correcta de la libertad de expresión sin límites. Y, sin embargo, porque sí tiene límites, las democracias consideran delito la apología del terrorismo, o el racismo o el antisemitismo. Lo que no quiere decir que los partidarios de los límites mezclemos lo anterior con las ofensas o insultos merecedores de reprobación moral y no, por supuesto, de persecución judicial.

Quienes no nos hemos sumado al «Yo soy Charlie» no lo hemos hecho porque haya alguna duda en nuestras posiciones y movilización antiterroristas, sino porque no nos gustan algunas ideas e intenciones de los mensajes de «Charlie Hebdo». Y de tantos otros. Sean contra los sentimientos religiosos o contra la dignidad de las personas. Y todo eso no tiene nada que ver con el debate sobre el terrorismo o la violencia. Tiene que ver con una forma de entender la tolerancia en las democracias. De eso hablaba el Papa.

18 de enero de 2015

Islamofobia? Mas bien cristofobia y judeofobia


¿Islamofobia?
Mas bien cristofobia y judeofobia

Ramón Pérez-Maura

MOHAMED Merah, el yihadista que en marzo de 2012 perpetró una matanza en un colegio judío de Toulouse, causó una conmoción en Francia. Y al poco se empezó a hablar de islamofobia. Después de los atentados del 11-M en Madrid, se habló con insistencia del peligro de islamofobia. Tras el atentado contra «Charlie Hebdo» y la tienda kosher de París existe una enorme preocupación por la posible propagación de la islamofobia. Pues a día de hoy yo sólo puedo constatar que existe judeofobia y cristofobia. Pero no islamofobia. Y no veo a ninguno de esos políticos bien pensantes, de Merkel a Hollande, hablar de esas fobias que de verdad deben de ser las que nos preocupen.

Todos conocemos infinidad de ejemplos a lo largo de la historia y hasta nuestros días de atentados contra comunidades judías por todo el mundo. Bastantes de los cuales acaban con muertos a los que se finiquita su vida por ser judíos. En la hora presente estamos viviendo un genocidio en Irak y Siria de comunidades cristianas. Se les está asesinando por no ser musulmanes. Se les mata en nombre de Alá. ¿Por qué nadie se atreve a hablar de cristofobia? ¿Porque no es políticamente correcto?

Como no paramos de mejorar, he leído el pasado jueves en «El País» la última aportación intelectual a este problema. La ha engendrado el académico Juan Luis Cebrián y no tiene desperdicio. Según podía leerse en el diario que pertenece a la sociedad que él preside, en un acto reivindicativo de las víctimas de los atentados contra «Charlie Hebdo», Cebrián hizo también un llamamiento al Gobierno español y a la jerarquía religiosa para que la mezquita de Córdoba no deje de llamarse mezquita como pretende la Iglesia. «Hay que reclamar más tolerancia, menos fanatismos religiosos. Que el obispado de Córdoba deje de agredir a los españoles de Al Andalus. Es una ofensa innecesaria. Actitudes como esa son las que abonan las actitudes del odio y el fundamentalismo». O sea, que el fanatismo y el odio de los asesinos de París lo engendra el obispo de Córdoba. Insuperable.

Claro que yo no sé con cuánta efectividad se puede defender la libertad de expresión, pilar básico de nuestro sistema de libertades, cuando se hace un acto como el que describía «El País», evocando las víctimas de la revista satírica y no se hace la más mínima mención a los cuatro judíos muertos en esas horas por un tercer terrorista aparentemente compinchado. Parece ser que hay muertos de primera y de segunda categoría. Y los judíos están en segunda clase. Como ellos sólo estaban haciendo la compra, su muerte es menos relevante que las de la revista.

El islam no es una religión orgánica. No tiene un jefe supremo que la encabece e interprete. Hay múltiples islames. Y entre esos practicantes del islam hay una minoría creciente que cree que el islam les obliga a promover el califato por todo el mundo y asesinar a los infieles. Y ellos descalifican a los otros musulmanes con la misma legitimidad que los musulmanes que no creen en el califato les descalifica a ellos: su interpretación del Corán. Y en nombre de su Dios y para imponernos la sharía a usted y a mí, matan a cristianos y judíos y a muchos musulmanes que consideran desviados de la verdadera fe. Hace muchísimos años, siglos en realidad, que se dejó de matar en el nombre de Cristo. Como los judíos pueden estar casi en guerra con los palestinos, una guerra territorial como casi todas a lo largo de la historia del hombre. Pero no matan a quien no se convierte a su religión. Es más. Es bien difícil poder ser admitido en la religión judía. Pero el buenismo obliga a hablar de fanatismos por igual en un lado y en otro. No cuenten conmigo.

Je suis chrétien, seulement


Je suis chrétien, seulement

Es una ventana que muestra un horizonte oscuro, como cambiando los contornos de la esperanza por los trazos de la tristeza. Sus brumas nos imponen un rictus de preocupación, y en algunos casos un razonable miedo y sobresalto. ¿Qué cuadro nos dibuja este momento tras nuestro cristal blindado cuando nos asomamos al ventanal de estos días? Que la vida es vulnerable. Mucho. Que no hay paraguas atómico ni medidas de seguridad ante gente que decide segarte la vida si no te pliegas a sus dictámenes y credos. En nombre de un dios inexistente que se les aparece en el fantasma de su fanatismo para pedirles que maten al infiel a sangre fría o a sangre caliente, se alejan del verdadero Dios clemente y misericordioso, un Dios que no odia lo que Él ha creado y que siempre es amigo del hombre, como dice la Biblia. Por eso no hay fisura en la condena que tantos hemos hecho ante este último atentado contra la vida que ha asesinado vilmente a unas personas, independientemente de lo que ellas pensasen, creyesen, escribieran o dibujasen. La vida vale más que todo eso, es más sagrada que todo eso, motivo por el cual “eso” (lo que piensan, creen, escriben o dibujan) es menos importante, tan infinitamente inferior que jamás legitima que por ello te puedan asesinar.

Pero dicho esto, deberíamos abrir una reflexión sobre la indignación dolida de nuestro herido occidente ante este ataque por parte de unos extremistas radicales. La revista francesa L’homme nouveau ha publicado un artículo sereno, lúcido y valiente por firmarlo contracorriente cuando estábamos en el punto álgido de la tragedia de los asesinatos de París en estos días. Frente al eslogan que ha sido repetido por doquier como un mantra, esta otra revista francesa ha dicho lo siguiente: «Yo no soy Charlie: la libertad de expresión y la libertad de prensa no dan derecho a insultar, despreciar, blasfemar, a pisotear o burlarse de la fe o de los valores de los ciudadanos, ni a atacar de modo sistemático a las comunidades musulmana o cristiana.
 
No, yo no soy Charlie y nos choca ver a Mahoma como una boñiga con turbante o a Benedicto XVI sodomizando niños. No es cuestión de tolerancia o librepensamiento: el insulto es una violencia. Charlie murió por haber minimizado los riesgos del Islam radical. Pensó que por vivir en un país cristiano podía insultar de forma segura. Yo no soy Charlie, pero soy cristiano. No he pensado ni por un solo instante que tenían que morir, o que habían encontrado lo que merecían. Paz a sus almas y que Dios les acoja, si ellos quieren, en su misericordia. Pero yo no soy Charlie».

Yo sólo soy cristiano. Por eso condeno esta matanza, al tiempo que leo con agrado a los que tienen la lucidez de condenar los execrables atentados que han acabado con estas vidas, y tienen la libertad de denunciar también la violencia que entraña siempre el insulto, el desprecio, la mofa, la ridiculización, la blasfemia, todo lo que injustamente hiere hasta la ofensa los sentimientos y las creencias de las personas que los tienen y las profesan, porque esto a su modo también es violencia.

Hay gente que está siendo asesinada por estos fanáticos extremistas por tener sencillamente un nombre cristiano, una fe cristiana, una vida cristiana. En Siria, Afganistán, Nigeria, Libia… matan a cristianos, secuestran a niñas cristianas, expulsan a cristianos de su tierra, roban sus casas y sus iglesias, sin que casi nadie de Occidente lo denuncie, ni se hagan conjuras intergubernamentales, ni se convoquen manifestaciones callejeras, ni se lloren a los que inocentes de toda provocación y ofensa, son masacrados sencillamente por ser diferentes, por ser cristianos sin serlo contra nadie.

         + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
         Arzobispo de Oviedo, España

 

17 de enero de 2015

Bush tenía razón

 

Bush tenía razón
Estamos en guerra con el terrorismo islámico, en eso Bush tenía razón, en la comprensión de que el terrorismo islámico había declarado la guerra a Occidente, que se trataba de un nuevo tipo de guerra, que la respuesta militar era imprescindible. Bush y los analistas neoconservadores.
Pero la mayor parte de la izquierda europea se ha pasado los últimos catorce años, desde el 11-S, negando lo anterior. Incluso escandalizados por lo anterior. Por lo que consideraban una respuesta militarista a un problema que debía resolverse con medidas políticas y con diálogo, por ejemplo, la Alianza de Civilizaciones de Zapatero.
¿Van a cambiar las cosas tras el atentado contra Charlie Hebdo? Parcialmente, en la izquierda moderada, sí, hasta ellos se van a ver impelidos a reconocer que el atentado se produce después de numerosas declaraciones de guerra del yihadismo a Francia y a Occidente. Y porque ya no está Bush al frente de Estados Unidos ni Sarkozí al frente de Francia, sino un socialista, Hollande.
Debates como el reflejado por la magnífica viñeta de JM Nieto hoy en ABC (arriba), los de Zapatero y la izquierda occidental alrededor de la Alianza de Civilizaciones, pierden capacidad de influencia. Ya no es posible culpar a Aznar y a la derecha, o a sus equivalentes franceses, por haber apoyado la guerra de Irak como hizo la izquierda en España. Con un socialista al frente de Francia, el progresista Le Monde se identifica hoy con los americanos y el 11-S. A Hollande no le van a montar las manifestaciones que le organizaron a Aznar. Tampoco habrá un movimiento para sacar a las tropas francesas de los conflictos internacionales donde está participando.
Ni habrá una nueva Alianza de Civilizaciones.
Reproducido del blog de Edurne Uriarte

17 de diciembre de 2014

Los valerosos héroes del secuestro en Sydney


Los dos valerosos jóvenes que dieron sus vidas
por los demás rehenes en el "secuestro en Sydney"

 
SYDNEY, 16 Dic. 14 / 11:48 am (ACI).- El Arzobispo de Sydney (Australia), Mons. Anthony Fisher, celebró este martes la Misa  por las víctimas del secuestro del Lindt Café, Tori Johnson y Katrina Dawson, quienes sacrificaron sus vidas por los demás rehenes, «imitando el sacrificio de Cristo, quien dijo que no hay amor más grande que dar la vida  por los otros».

El lunes, el clérigo musulmán de origen iraní, Man Haron Monis, irrumpió el Lindt Café y tuvo secuestrados a 17 personas durante unas 16 horas, hasta que Johnson, administrador del local, «aparentemente viendo una oportunidad», se fue contra el secuestrador y agarró la pistola, recordó el Prelado.

«Trágicamente, esta se disparó causándole la muerte, pero esto provocó la respuesta de la policía y la libertad para el resto de rehenes». Los informes también han señalado que Katrina Dawson estaba protegiendo a una amiga embarazada de los disparos. Estos héroes estaban dispuestos a dar sus vidas para que otros puedan vivir, imitando el sacrificio de Cristo quien dijo que no hay amor más grande que dar la vida por los otros”, afirmó Mons. Fisher.

En su homilía, el Prelado dijo que los habitantes de Sydney no estaban acostumbrados a relacionar las palabras “terrorista”, “cerco”, “rehenes” y “fuerzas de seguridad” con su ciudad.

Sin embargo, señaló, en el mismo centro de la ciudad se vio a los rehenes “inmovilizados durante horas contra las ventanas y obligados a sostener una bandera” que usa el nombre de Dios como amenaza. «Infierno   nos había tocado», expresó.

Mons. Fisher dijo que solo la historia dirá cuánto estos hechos afectarán «nuestra actitud, comportamiento, estilo de vida». Sin embargo, el día de hoy «el corazón de nuestra ciudad está quebrado por la muerte de dos rehenes inocentes».

«Katrina Dawson, una madre de tres pequeños niños y una abogada talentosa (…). El otro, Tori Johnson, era el joven administrador de la cafetería», recordó el Prelado, quien al referirse a Haron Monis, «el autor de esta pesadilla», pidió evitar conclusiones rápidas y señalar con el dedo.

En su homilía, el Arzobispo también abordó la cercanía de la Navidad, «sin embargo, la última noche fue de oscuridad». «El telón de fondo de la Luz de quien nos iluminará en Navidad es de hecho la oscuridad. El Camino, la Verdad y la Vida viene a la gente que con frecuencia pierde su camino, a una civilización a veces más cómoda con las mentiras que con la verdad, a lo que es regularmente una cultura de muerte que de vida».

«Cristo es amenazado desde el momento de su nacimiento», recordó. «Y nuestro mundo de hoy está tan confundido como el de la primera Navidad. Se habla bastante de derechos humanos, de la dignidad de la persona, de igualdad, respeto y cuidado. Estamos llenos de recursos, tecnología (…). Sin embargo, personas inocentes son amenazadas en todo el mundo y un poco de lo que es común en la región donde nació Jesús ha llegado a la Martin Place. Navidad, pensamos, se supone que es diferente, pero en un sentido fue siempre como esto».

Sin embargo, recordó que la oscuridad no supera a la luz. Como enseña la Navidad y la Pascua, «hay algo más grande que el odio y la violencia. Hay amor, ese amor humilde, que se dona en la forma del bebé de la Navidad, el Príncipe de la Paz. Él puede ablandar los corazones más duros. Él puede convertir al pecador más endurecido. Ven Príncipe de la Paz. Ven, ven Emanuel», concluyó.
ACI Prensa

29 de octubre de 2014

Carta de un seminarista con cáncer terminal...

Carta de un seminarista con cáncer terminal
a la mujer con el mismo mal que planea suicidarse

WASHINGTON D.C., 28 Oct. 14 / 10:05 pm (ACI/EWTN Noticias).- Un seminarista espera ordenarse como diácono a comienzos de 2015 y como sacerdote en 2016, a pesar de que los médicos le pronosticaron apenas un año y medio de vida, en 2008. Ahora le envía un mensaje a una mujer que ha anunciado que se someterá al suicidio asistido el 1 de noviembre.

A Phillip Johnson, que tiene actualmente 30 años, le diagnosticaron cáncer cerebral de grado III, conocido como astrocitoma anaplásico, hace seis años, cuando servía como oficial de la marina estadounidense en el Golfo Pérsico.

"Recuerdo el momento en que vi las imágenes computarizadas de los escaneos cerebrales. Fui a la capilla de la base y caí al piso llorando. Le pregunté a Dios '¿por qué yo?'", escribió Johnson en una columna publicada el 22 de octubre, titulada "Querida Brittany: Nuestras vidas valen vivirlas, incluso con cáncer cerebral" para el sitio web de la Diócesis de Raleigh (Estados Unidos).

Johnson fue enviado a casa para radiación y quimioterapia y luego dado de alta de la marina, antes de entrar a formación para el sacerdocio, una llamada de la que dijo haberse dado cuenta desde los 19 años.

Incluso con tratamiento agresivo, la mayoría de investigación muestra que el promedio de tiempo de supervivencia para este tipo de cáncer es de 18 meses, dijo.

Citando a la mujer de 29 años que ha expresado en un video su decisión de morir por un suicidio asistido médico, Brittany Maynard, Johnson dijo que "que te digan que tienes ese tipo de línea de tiempo aún se siente como si fueras a morir mañana".

Después de consultar a sus médicos, Johnson entendió que "gradualmente perderé control de mis funciones corporales en una edad joven, desde parálisis a incontinencia, y es muy probable que mis facultades mentales también desaparecerán y me llevarán a confusión y alucinaciones antes de mi muerte".

Al igual que la mujer enferma terminal, él no quiere morir o "sufrir el probable resultado de esta enfermedad".

"Yo creo que nadie quiere morir de esta manera".

Sin embargo, Johnson cree que un sufrimiento así no disminuye su valor como persona. "Mi vida significa algo para mí, para Dios y para mi familia y amigos, y, salvo una recuperación milagrosa, continuará significando algo mucho después de que esté paralizado en una cama de hospital".

"Mi familia y amigos me aman por quien soy, no solo por los rasgos de personalidad que lentamente se irán si este tumor avanza y toma mi vida".

Johnson reconoce la tentación de Maynard de acabar con su vida "en sus propios términos". Él admitió que a veces deseó que el cáncer acabara con su vida rápidamente para terminar el sufrimiento, y que esperaba ser curado del cáncer por un milagro.

El haber recibido este tiempo adicional para vivir ha probado ahora ser un milagro en sí mismo, dijo Johnson. De hecho, ha "experimentado incontables milagros" a través de su enfermedad.

En su preparación para el sacerdocio, Johnson ha sido capaz de servir a otras personas con enfermedades terminales, y aprendió que "el sufrimiento y el dolor de corazón que es parte de la condición humana no tiene que ser desperdiciado e interrumpido por miedo o buscando control en una situación aparentemente incontrolable".

"Quizás este es el milagro más importante para mí".

Evitar el sufrimiento a todo costo, incluso a la expensa de la vida de uno, es una forma de tratar de ganar control "en medio de la confusión", pero ignora el valor redentor del sufrimiento.

"No buscamos el dolor por sí mismo, sino que nuestro sufrimiento puede tener gran significado si tratamos de unirlo a la Pasión de Cristo y ofrecerlo por la conversión o intenciones de otros".

Johnson dijo que al acabar su vida prematuramente, Maynard se perderá los "momentos más íntimos de su vida" a cambio de una opción más rápida "que se enfoca más en sí misma que en cualquier otro".

En su propia experiencia, el seminarista ha soportado tristeza, pero también ha experimentado periodos de "gran alegría".

"Aún me pongo triste. Aún lloro. Aún le ruego a Dios que me muestre Su voluntad a través de todo este sufrimiento y me permita ser Su sacerdote si es Su voluntad, pero sé que no estoy solo en mi sufrimiento", dijo, señalando el apoyo de su familia, amigos y de la Iglesia.

Johnson dijo que seguirá rezando por Maynard en su enfermedad, para que ella "entienda el amor que todos tenemos por ella antes de que acabe con su propia vida".

Si ella deja de lado la idea de suicidarse y escoge luchar contra la enfermedad, ella sería "un ejemplo increíble e inspiración para otros incontables en su situación".

"Ella ciertamente sería una inspiración para mí mientras continúo la lucha contra mi propio cáncer".