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19 de septiembre de 2014

Rosa María Payá pide apoyo internacional


Rosa María Payá pide apoyo internacional
para que Cuba responda pedido de plebiscito

LA HABANA, 18 Sep. 14 / 05:58 pm (ACI).- Rosa María Payá, hija del fundador del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), hizo un llamado a los participantes del primer Parlamento Iberoamericano de Juventud a promover a través de sus organizaciones y gobiernos “un llamado de atención al gobierno cubano para que responda al llamado ciudadano de plebiscito del Proyecto Varela”.

“Apoyen la ejecución de un plebiscito sobre la realización de elecciones libres y plurales en la isla”, expresó la joven líder en un video enviado al evento que se realiza en Zaragoza (España) hasta el viernes 19 y que reúne a representantes de 18 países.

La hija de Oswaldo Payá recordó que en Cuba no hay elecciones libres y plurales en más de 60 años y que “gran parte de la oposición y miles de ciudadanos cubanos, amparados en un derecho constitucional, han pedido un plebiscito para que se le pregunte al pueblo sobre cambios en las leyes que garanticen sus derechos”.

Este pedido se realizó a través del Proyecto Varela, impulsado por el MCL y que es respaldado por 25.000 firmas, recogidas en todo el país pese a la represión que el régimen comunista emprendió contra sus miembros.

El 10 de mayo de 2002 Oswaldo Payá y otros miembros del MCL presentaron a la Asamblea del Poder Popular más de 11.000 firmas que respaldan el Proyecto Varela. En octubre de 2003 se entregaron otras 14.000 firmas. Sin embargo, hasta la fecha el Gobierno no ha respondido a esta demanda.

En su mensaje, Rosa María Payá denunció que en los últimos quince años en el continente “han florecido los gobiernos populistas, con múltiples casos de intentos por perpetuarse”.

“Hoy, su solidaridad efectiva es fundamental. No solo para ayudar a promover una transición a la democracia en los casos críticos que tenemos en la región, si no, para ayudar a preservar la libertad y el bien común en toda Iberoamérica. Si algo ha demostrado el totalitarismo cubano es su capacidad de pervertir y de deteriorar el estado de derecho de los países hermanos. Venezuela es un triste ejemplo”, expresó.

Asimismo, criticó al régimen de Raúl Castro por disfrazarse “de aperturista” y pretender “hacer negocios con el mundo entero, sin responder a los reclamos de libertad de su propio pueblo y empobrecido pueblo, y arreciando la represión y la violencia contra los miembros de la oposición”.

En ese sentido, recordó también a los jóvenes venezolanos muertos durante la represión del Gobierno de Nicolás Maduro y criticó que “los opresores del pueblo cubano” sean tratados “como legítimos gobernantes, a pesar de no haber sido jamás electos por los ciudadanos”.

Apoyen la liberación de los presos políticos en Cuba y en Venezuela, y la detención de la violencia contra los interlocutores libres que en los sistemas totalitarios son llamados ‘disidentes’. Cada acción represiva debe tener una consecuencia internacional”, expresó Rosa María Payá.

En ese sentido, recordó, “estamos promoviendo una investigación sobre el atentado que acabó con la vida  de mi padre y del joven Harold Cepero. Ayúdennos a realizar esta investigación. Ayúdennos a detener la impunidad. Si su solidaridad es efectiva, va a ser una acción en favor de la preservación de la calidad de la democracia en toda la región”.
 
Vídeo de YouTube en ACI:




5 de agosto de 2014

20 años del Maleconazo




20 años del “Maleconazo”


Iliana LaVastida, Diario Las Américas

Iván Camejo Picón tenía 22 años el 5 de agosto de 1994 cuando el Malecón habanero se convirtió en un hervidero de gente que de repente perdió el miedo.  Vivía en Guanabacoa, pero los días de descanso los pasaba en casa de una amiga en la calle Industria. Por eso la revuelta que pasó a la historia como el Maleconazo lo sorprendió en los alrededores de la avenida  que bordea el litoral habanero.


“Desde el 4 de agosto comenzó el rumor de que un barco griego anclado en la bahía de la Habana, recogería gente para sacarla de Cuba. Por eso muchos se acercaron al Malecón”, recordó Camejo en entrevista con Diario Las Américas.  “La Policía trató de dispersarlos, pero al día siguiente la cantidad creció, los oficiales se dieron cuenta de que no podían contener al grupo, comenzaron a atacar a la gente y ahí rompió la protesta”.

“Se ha dicho que cuando Fidel Castro apareció allí, los mismos que estaban gritando ¡Libertad!, comenzaron a aplaudirlo y eso no es cierto”, aseguró. “Lo que pasa es que él llegó rodeado de su aparato de seguridad y habían infiltrado entre los manifestantes a trabajadores de la construcción [integrantes del contingente Blas Roca] que dieron golpes y rompieron vidrieras. Pero era fácil diferenciarlos porque estaban vestidos y llevaban gorras puestas. Los que se lanzaron a protestar andaban en short y camisetas e incluso muchos iban descalzos”.

A la vuelta de 20 años Camejo rememora la fecha que cambió su vida para siempre “con una mezcla de sentimientos encontrados”. “Porque yo fui uno de los que tomó la decisión de lanzarse al mar en una balsa hecha con gomas de tractor y un tanque metálico de 55 galones y sobreviví. Pero además de los 32.000 que llegaron a la base de Guantánamo, al menos 15.000 perdieron la vida ahogados en el mar o comidos por los tiburones”, apuntó.

El entrevistado, residente de Miami, que nunca más ha vuelto a Cuba y está estrechamente vinculado a la disidencia interna de la isla, asegura que además de la cifra oficial informada [37.000 personas que emigraron a través de ese éxodo], “hay que recordar que en el censo realizado después de 1994, a la población cubana le faltaban 50.000 personas”.

“Aunque se ha dicho que murieron ahogados unos 15.000, a cada uno de los que llegamos con vida a la base se nos murió un amigo o un familiar en el intento”. “La balsa en lo que yo viajaba por ejemplo, rescató a un muchacho que en la travesía perdió a toda su familia. Durante los 4 días que estuvimos en el mar, hasta que nos rescató el buque madre, vimos muchas personas ahogadas, hasta la mitad de un cuerpo. El barco estadounidense que rescataba a los náufragos, según los iba recogiendo, hundía las balsas, las embarcaciones de fabricación cacera en el mar, parecían automóviles en una autopista”.

Aunque desde el propio 5 de agosto en un discurso improvisado en los sucesos del Malecón, Fidel Castro anticipó que “no le seguiría cuidando las fronteras al imperialismo”, e inmediatamente después los cubanos comenzaron a lanzarse al mar, el llamado éxodo de los balseros de 1994 no fue autorizado por el Gobierno cubano hasta el 12 agosto después del intento de secuestro a de un tanquero.

El 19 de agosto, el entonces presidente Bill Clinton anuncia que los balseros rescatados en el mar serían enviados a la base naval de Guantánamo en el oriente de Cuba. El 9 de septiembre ambos países firman un acuerdo migratorio a través del cual EEUU otorgaría cada año 20.000 visas a cubanos.

El 13 de septiembre de 1994 Fidel Castro levante el permiso a las salidas ilegales. El 2 de mayo se añaden medidas al acuerdo migratorio que establecen la repatriación de todos los viajeros interceptados en el mar. A partir de ese acuerdo, en mayo de 1995, la fiscal general de EEUU, Janet Reno anunció que los cubanos refugiados en la base que no tuvieran antecedentes penales serían recibidos en territorio estadounidense. A finales de enero de 1996 con la salida de los últimos cubanos de Guantánamo, se cerró una de las más grandes crisis migratorias vividas bajo el régimen de Fidel Castro.

20 años después

Para Iván Camejo Picón, cada aniversario de la aventura que le abrió el camino a ser una persona libre, además del sentimiento de gratitud hacia EEUU también conlleva una profunda “sensación de tristeza”. “Porque me separé de mi familia, mi madre, mi abuela, mis hijos. Por los 15.000 que se ahogaron. Porque no nos quedó otra opción de irnos y perderlo todo. Me hubiera gustado criar a mis hijos, nos fuimos porque prácticamente nos botaron de nuestro país”.

Reproducido del Diario Las Américas, Miami.

22 de julio de 2014

Un crimen contra todos los cubanos

Un crimen
contra todos los cubanos


Luis Leonel León 

           «Los crímenes del régimen no son jamás un tema exclusivo de los familiares de las víctimas, mucho menos cuando los mártires entregaron sus vidas a la causa de la libertad de todos los cubanos. Cada vez que el régimen asesina a un cubano, comete un crimen contra todos los cubanos. Nosotros queremos dar a todos la posibilidad de sumarse a nuestro reclamo de verdad y justicia. De esta manera buscamos también proteger a los miembros de la oposición en la isla con una acción por el fin de la impunidad», afirmó Rosa María Payá, hija del opositor cubano, en entrevista exclusiva con Diario Las Américas.  

          «El legado de mi padre es palabra viva. El camino que indicó es una ofrenda generosa al pueblo cubano para la transición democrática. No pretendemos el mero recordatorio y el justo honor a su persona, sino la renovación de su propuesta de liberadora».

          Este martes en el templo de la Ermita de la Caridad, se estrenarán dos materiales audiovisuales: el reportaje “Dos años sin Oswaldo payá Sardiñas”  y el video Harold Cepero, y se oficiará una misa de acción de gracias por sus vidas.

          “Dos años sin Oswaldo Payá Sardiñas” es una vibrante producción de Voces de Cuba (www.vocesdecuba.com) dirigida por Jeffrey Puentes, que recorre las etapas de la vida del luchador cubano. “Cómo se comportaba, qué fuerzas lo movían, cuál es su legado”.

          El documental Harold Cepero recoge una serie de mensajes grabados por sus amigos después de su muerte. El escritor y fotógrafo Orlando Luis Pardo editó el material fotográfico y documental entregado por la familia de Harold, en especial por su hermano Hanner Cepero. «Sabemos que la memoria y la riqueza de Harold no se agotaron con esta proyección, tampoco lo pretendimos. El documental sobre su vida y su persona aun está por realizarse. Y en esta ocasión, creo que Harold es un poco el autor y también el director del audiovisual. Suena a Led Zeppelin y Aerosmith, la música que él tarareaba, y aparecen imágenes de su película favorita».

          Con la muerte de Payá, el Gobierno intentó eliminar la alternativa política que encarnaba. Pero su legado lo trasciende. La experiencia de la movilización ciudadana del PV (Proyecto Varela) y su base legal, a pesar de las diversas formas de represión y control, continúan inspirando y fundamentando el movimiento ciudadano que se gesta hoy en favor de un plebiscito por las elecciones libres y plurales.

          Payá decía: «Algunos han dicho que la noche no se acabará, pero la noche no es eterna. Se está acabando. Sí habrá amanecer, y un nuevo día. Es más, ya está amaneciendo, apurémonos».

«El mensaje de liberación de mi padre, preludia el cambio que solo vendrá si muchos cubanos empujamos en la misma dirección», concluyó Rosa María.

Para leer la entrevista completa:

http://www.diariolasamericas.com/america-latina/muerte-oswaldo-paya-crimen-cuba-rosa-maria.html

13 de julio de 2014

Los niños perdidos del Remolcador 13 de Marzo


Los niños dormidos
del remolcador
 Wichy García Fuentes

Veinte años atrás, 41 cubanos, entre ellos 10 niños, fueron masacrados a la salida de la bahía de La Habana.  Los criminales directos en el mar, tanto como aquellos que ordenaron la ejecución del hecho barbárico desde tierra firme, todavía hoy permanecen libres, protegidos por el poder político y, más aún, orgullosos de haber perpetrado semejante atrocidad.

En Cuba ni siquiera se menciona el crimen de 1994. Gracias al monopolio estatal sobre las comunicaciones, mucha gente en la isla sigue creyendo la versión oficial de lo acontecido en aquel fatídico verano. Una fábula los contenta con la historia inverosímil de que una turba de delincuentes secuestró un barco para escapar hacia los Estados Unidos, que las autoridades impidieron el acto punible, y que por accidente, en la confrontación se hundió la nave que transportaba a 68 personas. Todo por culpa del imperialismo.

La realidad, todavía hoy, es poco conocida en el controlado perímetro del archipiélago.

El remolcador, que pertenecía a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte, al igual que sus perseguidores, los barcos Polargo 2, Polargo 3, y Polargo 5, fue acorralado en aguas abiertas, pero aún nacionales. Les permitieron salir de la bahía, para que el espectáculo no fuese visto por los habaneros que transitaban por el Malecón y la avenida del puerto.

El Polargo 3 embistió al remolcador 13 de marzo por detrás, partiéndole la popa, mientras Polargo 2 y Polargo 5 bloqueaban los laterales y lanzaban agua en chorros a presión.


De nada valieron los gritos de mujeres y niños. Un bebé se resbaló de los brazos de su mamá, mientras otros se hundían tratando de aferrarse a una nevera. Las lanchas guardafronteras miraban a prudencial distancia, para no obstaculizar el tono civil del acontecimiento, y tampoco ofrecieron ayuda alguna a los sobrevivientes.

Las víctimas fueron empujadas al mar con cañones de agua, abandonados a su suerte junto con los sobrevivientes que fueron rescatados, de puro milagro, por un barco griego que pasaba cerca de allí, en la oscura madrugada del Caribe.

Luego de veinte años, los cuerpos de las víctimas permanecen bajo el agua, por negativa expresa del gobierno a recuperarlos. Los culpables materiales, en su momento, fueron catalogados de “leales patriotas” que cumplían con su sagrado deber. El alto mando de la “revolución”, por su parte, esconde como puede su responsabilidad directa, es decir, la orden de hundir al remolcador que, de ninguna manera, pudo haber sido dada desde instancias menores.

Prueba de ello es que un hecho similar, en 1980, en el auge de los sucesos de la embajada del Perú y Mariel, fue ejecutado en contra del Río Canímar, en Matanzas, donde sí las autoridades ametrallaron directamente a quienes escapaban con lanchas torpederas y hasta con un avión, asesinando a más de cuarenta personas. De los once cadáveres que se rescataron en aquella ocasión, cuatro eran menores. Otros muchos ni siquiera pudieron ser contabilizados.

Los poderosos se las arreglan para salir limpios de culpa – “durmiendo como bebé”   – y prosiguen tranquilamente su paseo por la vida. Duermen como bebés también los generales y el comandante que ordenó masacrar a las familias en el remolcador 13 de Marzo.

La dictadura cubana ni siquiera permite que la verdad se conozca, mucho menos se cuestione, aun cuando la intención, más allá de la irresponsabilidad, quedase expuesta sin lugar a dudas razonables.

Los conciudadanos de las víctimas habaneras siguen ignorando, a gran escala, los detalles de lo ocurrido aquel 13 de julio de 1994; ajenos, por obra y gracia del poder absoluto, a una de las más axiomáticas muestras de crueldad cometidas por la dictadura cubana, en el más reciente medio siglo.

No hay cruces, ni las habrá, delante del Consejo de Estado o de la sede del partido comunista, en La Habana.

De un artículo de Wichy García Fuentes publicado en Cubanet.com.

 Wichy García Fuentes (La Habana, 1967) es escritor y responsable escénico cubano residente en Sonora, México. Periodista independiente, graduado del Instituto Superior de Arte de La Habana, fue parte de las compañías Teatro Estudio y Buendía, las más prestigiosas de la escena cubana contemporánea, y trabajó como guionista y director de programas en la televisión nacional. Actualmente es profesor de teatro en el CEDART José E. Pierson, y de periodismo en la Universidad Kino, de Hermosillo, México.  

2 de junio de 2014

50º Aniversario de una fecha luctuosa

  


50º Anivesario
de una fecha luctuosa

Ana Dolores García

Se cumplen hoy cincuenta años del fusilamiento en la ciudad de Camagüey de Alberto Fernández Medrano, Marcelino Martínez Tapia y Manuel Paradela Gómez. Un hecho que conmocionó a la comunidad camagüeyana, que fue un alarde de prepotencia y una muestra del empeño del régimen castrista en imponerse mediante el terror. Es por ello que vueve hoy a las páginas virtuales de este blog el relato de aquel aciago crimen. ¿Podemos pensar que su sangre y la de tantos otros mártires se haya derramado en vano? No, no podemos. Olvidar: ¡nunca!


Las tres víctimas de ese funesto empeño fueron tres figuras conocidísimas por su hombría de bien y su merecido prestigio, ganado a través de sus actividades cívicas y profesionales. Pagaron con sus vidas precisamente por eso, y fueron convertidos en símbolo y seña de escarmiento. 
Seña y símbolo de que el régimen no hacía concesiones, no ya a sus enemigos, sino ni siquiera a sus no simpatizantes. Seña y símbolo de que no le amedrentaban nombres más o menos populares o prestigiosos y de que no le importaba que corriera sangre de justos para lograr la consecución de sus planes de afianzarse en el poder.

Marcelino Martínez Tapia, conocido por sus amigos como "Pajusa", había nacido en Santa Cruz del Sur el 25 de septiembre de 1915 y era hijo de Antonio Martínez Bárgaza, político y terrateniente muy respetado en la zona, y de su esposa Adela Tapia. Al igual que Fernández Medrano, escogió la abogacía como actividad profesional y ejerció como Abogado y Notario en su bufete de la calle General Gómez casi esquina a Cisneros. También triunfó en la política, y había sido un honrado y digno Representante a la Cámara.

Miembro de una familia de sólidos principios cristianos, católica practicante y de gran aprecio en la comunidad, Marcelino Martínez Tapia fue un hombre cabal, generoso, jovial y siempre presto a la ayuda. Esta su ascendencia popular, no sólo en la ciudad de Camagüey, sino en toda la amplia zona de Santa Cruz del Sur, donde su familia -y personalmente él-, siempre fueron muy queridos, selló su suerte. Fue detenido el 5 de abril junto a Fernández Medrano y Paradela, y 52 días después, luego de un juicio sumarísimo, fusilado inmediatamente en la madrugada del 2 de junio de 1964. Su cuerpo fue entregado a su familia con la condición de que le enterraran en Santa Cruz del Sur en presencia de tres familiares solamente.

Alberto Fernández Medrano nació en la ciudad de Camagüey, hijo de Alberto Fernández y de su esposa Leonor Medrano. Era abogado de profesión y un hombre bueno por convicción. Desde muy joven se inició en el Leonismo, asociación internacional que patrocina obras de beneficio social. Su capacidad y simpatía pronto le llevaron a ocupar altos cargos en dicha institución: miembro del Comité de Relaciones Internacionales durante los años 1957 y 1958, Gobernador del Distrito C-5, Consejero Internacional, Presidente del Club de Camagüey... Unidas a esa agotadora actividad estaban la de la atención de la finca de sus padres y su carrera de abogado, que ejercía plenamente en nuestra ciudad.
Joven, afable y respetado por todos, su figura no podía pasar desapercibida al régimen, que desconfiaba sobre todo de sus muchos contactos internacionales. Fue involucrado en una de las numerosas causas criminales orquestadas por la "justicia revolucionaria" a supuestos "agentes de la CIA", condenado a muerte y fusilado el 2 de junio de 1964. 

Manuel Paradela Gómez fue un hombre de pueblo que a fuerza de tesón y esfuerzos logró formar una empresa importante. Nació en España el 20 de mayo de 1920, pero su familia se trasladó a Camagüey cuando contaba sólo con cuatro años y se hizo un camagüeyano más. Padeció poliomelitis cuando niño y supo de sacrificios y de trabajos. Al morir su padre se hizo cargo del camión con que éste buscaba el sustento de la familia sacando arena de río para venderla a contratistas. Hombre emprendedor e incansable, fue agrandando paulatinamente el negocio hasta contar con una flotilla de camiones.

Fue, como Fernández Medrano y Martínez Tapia, un apasionado de las actividades cívicas. Como ellos, perteneció al Club de Leones de Camagüey. Además, fue fundador de la Logia Independencia 81 de los Caballeros de la Luz, de la que llegó a ser Luminar. Formó parte de la Directiva de la Colonia Española de Camagüey, y colaboró eficazmente en "Acción Cívica Camagüeyana". Con su familia, fue miembro de la Iglesia Espiscopal de San Pablo.

Hombre humilde, trabajador, de amplio reconocimiento público y ejemplo fehaciente de lo que se puede lograr a través del propio esfuerzo, corrió la misma suerte de Marcelino y Alberto ante el pelotón de fusilamiento el 2 de junio de 1964. Como los de ellos, eran muy notorios sus méritos y su popularidad. No se les podía permitir que hicieran sombra.

Al conmemorar el cincuentenario de la inmolación e injusta muerte de estos tres hombres ejemplares, llegue al infinito un respetuoso recuerdo, una plegaria porque pronto en nuestra Patria se pueda vivir en armonía y paz. 
Y en libertad.

Fuentes y fotos: Revista El Camagüeyano y Archivo de Cuba de Mártires del Castrato.

14 de mayo de 2014

El Papa Francsco recibió hoy a familiares de Payá




El Papa Francisco recibió hoy
 a familiares de Oswaldo Payá  

El papa Francisco recibió hoy en el Vaticano en audiencia privada a la viuda e hijos del fallecido líder opositor cubano Oswaldo Payá en la residencia del pontífice en la casa de Santa Marta. El encuentro comenzó a las 09.22 horas locales (07.22 GMT) y tuvo una duración de 23 minutos, según informó el Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), que fundó el propio Payá, en su página en internet.

A la audiencia con el papa argentino asistieron la viuda de Payá, Ofelia Acevedo, y sus hijos Oswaldo José, Rosa María y Reinaldo. Los familiares de Payá trataron con el pontífice sobre la muerte del líder opositor cubano y de Harold Cepero, además de sobre "la represión gubernamental, especialmente contra los miembros de la oposición democrática".

También hablaron sobre la "realidad de los cubanos y la propuesta de plebiscito y la situación de la Iglesia en Cuba", agregó la fuente. El Movimiento Cristiano Liberación que lideraba el propio Payá y la familia del líder opositor expresaron su agradecimiento al papa por "la gracia concedida y la comprensión encontrada".

El MCL fue fundado el 8 de septiembre de 1988 y tiene entre sus objetivos el "cambio pacífico y democrático en Cuba y el respeto a la dignidad humana". El 22 de julio de 2012 Payá y Cepero murieron en un accidente de tráfico que según la familia Payá fue un atentado, tras ser perseguidos por vehículos de los servicios de seguridad cubanos.

21 de abril de 2014

Gabriel García Márquez





Gabriel García Márquez

Por Armando Valladares

Todos los dictadores y asesinos de sus pueblos han tenido defensores a ultranza; los tuvo Stalin, Hitler y también Fidel Castro.

Quizás los más abominables en esa fauna que respaldan dictaduras, son los escritores, los poetas, los artistas.

Llevo décadas diciendo que un intelectual honesto tiene un compromiso con la sociedad: decir la verdad, luchar por el respeto a la dignidad humana y no utilizar el privilegio de poder llegar a millones de personas, para mentir, para escamotear la realidad histórica.

Este es uno de los más grandes crímenes y es el caso del fallecido Gabriel García Márquez. Puso su pluma al servicio de la tiranía de Fidel Castro apoyando las torturas, los crímenes, los campos de concentración. Los fusilamientos.

Solía decir que el único país del continente americano que respetaba los Derechos Humanos era Cuba.

Recuerdo que hace muchos años, rescaté al secretario personal de García Márquez en Cuba, que estaba escondido en Colombia y buscado por la Policía para devolverlo a la Habana. El actual Comisionado y entonces alcalde Xavier Suarez me acompañó al aeropuerto a recibirlo.

Nos contó cómo era la vida del escritor colombiano en Cuba. Vivía en una casa de protocolo con Blanquita, su amante adolescente, con edad para ser su nieta. Vimos las fotos. Se movía en un Mercedes Benz blanco, también regalo del dictador.

A cambio de eso defendía a ultranza la dictadura cubana y a su amigo Fidel Castro mientras se rasgaba las vestiduras denunciando a Pinochet.

Llegó a ser delator, informante de la Policía Política. Hace muchos años, allá en la Habana el disidente y activista por los Derechos Humanos Ricardo Bofill, logró que el entonces reportero de la agencia Reuters, Collin McSevengy lo entrara a un hotel donde estaba García Márquez tomando unos tragos. En un aparte, con absoluta discreción, Bofill entregó a García Márquez una serie de documentos y denuncias de la situación de varios intelectuales en Cuba…

Unas semanas más tarde cuando la Policía Política arrestó a Ricardo Bofill alli, sobre la mesa del interrogador estaba abierta la denuncia que él le había entregado a García Márquez.

El 13 de Octubre de 1968 el Diario ABC y el Diario 16 de Madrid, España, publicaron la denuncia enviada por Bofill relatando estos hechos y señalaban que: “La delación de García Márquez ha supuesto la encarcelación de numerosos escritores y artistas cubanos” (Textual). La cortesana de Castro -como lo llamó Vargas Llosa- y chivato de Castro agrego yo.

Algunos de sus amigos que lo defienden, han dicho que intercedió por mi libertad. ABSOLUTAMENTE falso. Toda una falsedad. Tengo suficiente honradez moral (que él no tenía) como para haberlo admitido si hubiese sido cierto. Aquella versión fue una maniobra de sus amigotes, para capitalizar en su favor, la simpatía internacional que produjo mi liberación. 

Lo que hizo fue utilizar la entrega del Premio Nobel, para repetir las acusaciones de Castro contra mí, lo cual motivó una carta recriminatoria del Pen Club francés que me había adoptado como miembro de honor.

García Márquez sí logró la libertad y salida de Cuba de un prisionero político. Un chivato como él, y que delató a noventa y nueve conspiradores. Era el líder del movimiento MRP el despreciable Reynold González

García Márquez apoyó las torturas, los fusilamientos, los asesinatos de mis compañeros en las prisiones… si yo fuera un cristiano puro tendría que decir: ¡que el SEÑOR lo reciba en sus brazos…! pero como no lo soy, como no llego a ese nivel de perfección espiritual, deseo que se achicharre eternamente en las pailas del Infierno.

Reproducido de Nuevo Acción.