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10 de septiembre de 2015

Mons Dionisio García habla de la visita del Papa

 
Presidente a la Conferencia
de Obispos Católicos de Cuba
habla de la visita del Papa

Monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), concedió una entrevista a María C. López Campistrous para el portal iglesiacubana.net en la que evalúa la importancia de la próxima visita del papa Francisco a la isla.

Esta entrevista constituye una oportunidad única de conocer la perspectiva de la jerarquía católica cubana sobre esta visita histórica. A continuación, reproducimos la entrevista completa:

El papa Francisco vendrá a Cuba, fue la noticia que circuló en el mundo a finales del mes de abril. Sin lugar a dudas el anuncio causó asombro, 17 años y tres visitas de Papas a Cuba y muchos se cuestionaban por qué una Iglesia tan pequeña recibía esta gracia… ¿Cómo lo interpretaría usted?

Como un don de Dios. Es una gracia que tres papas hayan venido a ejercer su ministerio en Cuba, y a dejarnos su Magisterio, además un compromiso grande, como la paz que es a la vez don y tarea.

San Juan Pablo II vino como "Mensajero de la Verdad y la Esperanza", la verdad sobre Jesucristo y la esperanza en Él que nunca cae, que no defrauda como dice nuestra Carta Pastoral.

Benedicto XVI vino como "Peregrino de la Caridad" en un momento muy singular y especial para nuestra Iglesia y nuestra Patria, conmemorábamos los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad.

El papa Francisco vendrá como "Misionero de la Misericordia". Dios es Amor, es Misericordia. Él viene a comunicarnos la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre la iglesia que, a su vez, tiene la misión de transmitir la verdad sobre Jesucristo que es el que da sentido a la vida del hombre; sentido de la vida que para los cristianos está informada por el amor. Nosotros no entendemos la vida como un mero producto de la naturaleza, sino que el amor está ahí, desde el comienzo; no son leyes las físicas y químicas, es el amor lo que va haciendo que el hombre se vaya desarrollando, vaya alcanzando la plenitud que es precisamente la vida en el amor.

Insisto, es una dicha y un compromiso. Apenas dos años después de haber estado en la preparación y acogida de Benedicto XVI, comenzábamos a preparar la visita de Francisco; y esto ayuda mucho a la iglesia. Cuando la comunidad se mete de lleno en la convocatoria, cuando se prepara espiritualmente, se fortalece, crece.

Poco más de tres meses antes, se había producido el anuncio oficial del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos, anuncio hecho de manera simultánea por los dos presidentes y ambos, en sus discursos, agradecieron de manera particular al papa Francisco por su apoyo e intervención. En ese contexto, se comunica la visita de Su Santidad a Cuba como primera etapa de un solo viaje que incluiría Cuba y Estados Unidos… Para muchos esta visita representa también el confirmar el paso dado por los dos Gobiernos. ¿Cómo lo ve usted?

Realmente me gusta este inicio de relaciones. Estábamos separados hace 55 años, los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos no habían tenido encuentros oficiales de este tipo, sino solo aquellos circunscritos a determinados temas o asuntos. Con la participación del papa Francisco, de la Iglesia en este caso, se apoya este importante paso, encuentro.

Creo que todo lo que se haga para unir, viene de Dios; todo lo que se haga para unir teniendo a la persona humana en el centro; porque el trabajo de cualquier gobierno tiene que ser el bien de la persona humana. Y este ha sido un paso muy importante para los dos países, para los dos pueblos.

Para el pueblo cubano muy importante, pues en Estados Unidos reside un número significativo de cubanos, y esto va a contribuir a facilitar el encuentro entre familias que están divididas por el tiempo, por la distancia, talvez divididas por opiniones políticas contrarias o, sin el talvez, por visiones diferentes de cómo organizar la sociedad.

Y el hecho de que se haya escogido considerar este viaje como un solo viaje Cuba-Estados Unidos, es muy significativo. Es un paso adelante. ¿Qué mañana mismo van a sortearse todas las dificultades? No podemos ser tan ingenuos, pero sí creemos que debe seguirse con el mismo espíritu y dar los pasos para que se pueda realizar. Y esto debe ser un aliciente, para que los cubanos independientemente de nuestra manera de pensar nos pongamos de acuerdo en las cosas fundamentales para el futuro del país.

Por eso es sin lugar a dudas una visita significativa. El último encuentro que el Papa tiene en Cuba será con las familias, y de aquí parte precisamente a Estados Unidos donde participará en el Encuentro Mundial de Familias que se celebrará en Filadelfia. La familia es tema constante en cualquier país o realidad humana, próximo está el Sínodo de las Familias que comenzará en octubre… la preocupación por las familias no es solo un problema cubano, sino de la iglesia y del mundo entero; una realidad que nos está diciendo que debemos actuar para que la familia se fortalezca, primera célula de la sociedad donde el hombre nace y se forma para crecer en humanidad.

Son dos temas importantes: las nuevas relaciones entre Cuba y Estados Unidos que la iglesia ha animado, en la persona del papa Francisco particularmente y la familia, tema igualmente importante para el futuro de Cuba, Estados Unidos, de toda la humanidad.

Para la arquidiócesis de Santiago de Cuba será gracia doble, pues en las tres oportunidades, la ciudad de Santiago de Cuba y El Cobre en las dos últimas ha sido sede (o lo será) de las celebraciones. Aparentemente puede parecer que no está sucediendo nada, pues no hay preparativos "externos". ¿No sucede nada?

Creo que sucede mucho pero en otros aspectos. En las visitas anteriores, el tener celebraciones en la plaza pública trajo aparejado mucho movimiento externo, había que construir el altar. Con Juan Pablo II era la novedad, primer Papa que pisaba la tierra cubana, era otro momento el de hace 17 años atrás, el entusiasmo y la expectativa de cómo vamos a recibirle, qué nos va a decir el Papa, cómo será acogido por la gente… eran toda una serie de incógnitas que la vivía tanto la Iglesia como el pueblo. No hubo mucha propaganda previa a la visita. Pero tuvimos mucho más tiempo para prepararla, todo el trabajo se realizó en la comunidad, y esto hizo que la preparación se notara más.

La visita del papa Benedicto XVI, que la deseábamos todos y que pudo concretarse, tuvo un preámbulo muy especial con el recorrido de la Virgen Peregrina. El pueblo entero había gozado de la presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad desde Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio, momentos conmovedores que sirvieron para preparar la visita. Él vino como Peregrino de la Caridad, fue hasta El Cobre y allí rezó ante la imagen de la Virgen. Al igual que con la visita de Juan Pablo II, la Virgen se había traído desde El Cobre hasta la Plaza Antonio Maceo pues allí se celebró la Misa, pero después él fue hasta el Santuario como Peregrino. Como hacen todos los cubanos, el papa Benedicto encendió un cirio y le regaló una rosa (le llaman la rosa de oro que se conserva a los pies de la imagen en el Santuario del Cobre). Estos momentos fueron de profundo significado y vivencia de fe.

Fue muy corta la preparación. Ahora hemos tenido un poquito más de tiempo para prepararnos, casi un mes más. ¿Cuál es la diferencia en esta ocasión? En nuestra arquidiócesis no vamos a celebrar la misa en una Plaza, toda la preparación se encamina a comunicarle al pueblo quién es el Papa y por qué viene a Cuba.

Pero tendremos dos momentos importantes de la visita. La misa en el Santuario de la Virgen de la Caridad en El Cobre, que será la primera vez que un Papa celebra allí la Eucaristía, y la mayor parte de los que allí estarán presentes exceptuando la delegación oficial, los invitados, sacerdotes y obispos que vienen de otros lugares, la prensa… serán los representantes de las pequeñas comunidades que no tienen templo, surgidas de la evangelización y la misión de la propia iglesia local y que son muchas en todas las diócesis cubanas, yo diría que es una nueva manera de ser iglesia en Cuba hoy; se celebra la fe en las casas y la comunidad crece alrededor de las piedras vivas que son sus miembros, los bautizados.

La iglesia cubana ha percibido cómo debe ser el futuro evangelizador, que pasa a través de los misioneros, de los pequeños grupos y comunidades, de las casas de oración.

Por eso queríamos que representantes de estas pequeñas comunidades y de los misioneros que las han animado en toda Cuba sean los que estén presentes en El Cobre. La selección ha sido difícil, porque son muchas las personas que desearían y deberían estar… y el espacio es reducido.

Pero creo que tendrá un significado muy especial para todos celebrar esta misa en el Santuario del Cobre, "La casa de todos los cubanos", presidida por el Santo Padre, allí podrá encontrarse con esta nueva realidad de la Iglesia Cubana.

En El Cobre estarán presentes un grupo niños enfermos de cáncer y sus familiares, que son acompañados por personas de la parroquia del Cobre y del Arzobispado, para que se sientan queridos y acompañados ese es el servicio que hace la iglesia, además de la atención médica que reciben en los hospitales. El Papa se va a reunir con ellos allí, y también con dos misioneras que han evangelizado por años en silla de ruedas; estará un diácono que precisamente regresando de la misión recibió una pedrada y quedó casi paralítico, un cristiano ejemplar que continúa atendiendo a los presos, él no puede diaconar por las dificultades locomotoras que tiene… En Cuba, Francisco no va a visitar ningún hospital, ninguna prisión pero sí tendrá este encuentro cercano con el mundo del sufrimiento y el dolor que es una realidad humana que nadie puede ignorar, quisimos que fuera allí, en el Santuario, en la casa de la Madre, en la casa de la Caridad, y, por tanto, ese servicio que él tanto destaca lo podrá realizar allí.

Mons. Dionisio, estadísticamente, ¿el número de personas que celebra su fe en estas nuevas comunidades es alto?

En estos momentos este número es casi igual que el de las personas que celebran su fe en las comunidades, digamos, tradicionales, históricas o ya constituidas. Por eso es que es tan importante. Con menos recursos humanos y materiales los misioneros están llegando a lugares donde antes nunca habíamos estado de manera sistemática.

Este fue uno de los retos o prioridades del ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano); que la Iglesia fuera misionera, que saliera de los templos y fuera allí donde no había templos, donde no había presencia de Iglesia. Y este es el fruto de esos 25 años de labor misionera, de esas comunidades han surgido nuevas parroquias que, a su vez, se han convertido en nuevas parroquias misioneras.

¿Qué nos pudiera decir del segundo momento en la Catedral de Santiago de Cuba, del encuentro con las familias…?

Las dos celebraciones en nuestra diócesis son de corto tiempo pero tienen un peso muy grande.

Para nosotros, los cubanos, en cualquier encuesta que se haga, decimos que la familia es la estructura social que más apreciamos. Cuando se pregunta de qué institución recibes mayor ayuda, apoyo y afecto... de mi familia. ¿Cuál es la estructura social que tú más defenderías?: La familia… Y, a la vez que se dice eso, cuando se pregunta, dime ¿cuál es tu mayor preocupación, que pueden ser tantas? Responden mayoritariamente: La familia. El cubano quiere que su familia esté unida, quiere conservar la familia.

Lamentablemente, sabemos que en la familia cubana el número de divorcios es grande, que muchos niños nacen fuera del matrimonio o en uniones muy volátiles. Sin embargo, en la familia extendida los lazos familiares no se rompen y, por lo tanto, las palabras del Santo Padre animando la unidad familiar, que el matrimonio no es algo que se hace a la ligera sino que es algo fundamental a la propia vida de la persona porque Dios nos hizo así, hombre y mujer para que nos uniéramos y nos multiplicáramos y pobláramos la tierra. Es por esto que deseamos tener este encuentro con las familias.

Dos momentos claves y claros: las pequeñas comunidades, que son el futuro de la iglesia, la evangelización, la misión… y consolidar la familia.

Hablemos un poco de aspectos prácticos de esta visita. En la diócesis poco ha habido que hacer pues ya casi todo estaba ya desde la anterior visita. La casa donde pernoctó Benedicto XVI es ya conocida por muchos como "la casa del Papa"… ¿Vivirá allí también el papa Francisco?

El Papa va a vivir en el antiguo Seminario San Basilio Magno, el actual está en la ciudad de Santiago de Cuba. Hace cuatro años se estaba construyendo allí una pequeña casa para los sacerdotes mayores que se retiraban… estábamos en ese proceso cuando se anuncia sorpresivamente que el papa Benedicto XVI viene a Cuba pues quiere peregrinar ante la Virgen de la Caridad del Cobre por los 400 años de su hallazgo. Había que buscar un lugar donde él pudiera dormir. Entonces, lo único que podíamos ofrecer era esta casa que estábamos construyendo.

Haciendo un esfuerzo grandísimo, en tres meses se logró terminar. Así, la casa para recibir a los sacerdotes mayores, el primero que la utilizó fue el papa Benedicto. Allí tenía su cuarto con una pequeña oficinita al lado, que después se convirtió en otro cuarto. ¡Quién nos iba a decir entonces, que tres años después otro Papa utilizaría nuevamente la casa!

Nosotros decíamos, no es la casa del Papa, es la casa para los sacerdotes mayores, pero después de aquella visita, y ahora que vendrá el papa Francisco y vivirá en la misma casa, ¿quién podrá quitarle el nombre de la "Casa del Papa"?

En estos tres años muchas cosas también han cambiado en las condiciones materiales de la Casa de Retiro y Convivencias de El Cobre.

Sí, en este tiempo se construyó "la Casa de los Jóvenes" con cuartos con literas y con una buena capacidad; se rehabilitaron, además, unas decenas de habitaciones para las personas y grupos que desean hacer retiros, convivencias, encuentros.

Es un lugar muy agradable, ha quedado con condiciones modestas pero agradables y todos se van contentos por cómo son recibidos y atendidos. El Cobre tiene, sin lugar a dudas, algo especial y la Casa de Retiro transmite ese ambiente, permite que se viva en ese clima de tranquilidad, de sosiego, de paz, de la cercanía del Santuario y de la Virgen.

El papa Francisco se va a sentir muy bien, pues es un lugar acogedor, sencillo y familiar. Será acogido con mucho cariño como, honestamente, se recibe a todos los que allí van. Las mismas personas que sirven y trabajan allí, las mismas cocineras serán las que estarán allí para recibir al Papa. No se ha buscado a nadie más.

Y en el Santuario…

El Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre se había reparado ya para el Año Jubilar del 2012, y solo ha habido que retocarlo un poco y prepararlo para esta celebración con el Papa. Habrá una delegación oficial, habrá un gran número de concelebrantes, y no es un Santuario tan grande, tiene una capacidad para unas 1.100 personas. Nos estamos preparando pero, gracias a Dios, todo marcha bien y en tiempo.

El otro lugar en nuestra diócesis que acogerá al papa Francisco es la Catedral, la SBMI Catedral de Santiago de Cuba. Y todos estamos a la expectativa pues hace casi tres años comenzó su proceso de restauración capital.

Efectivamente, hubiéramos querido que estuviera terminada para el pasado 25 de julio, día de Santiago Apóstol, en que la ciudad cumplía los 500 años de fundada, pero no pudo ser. Diversos inconvenientes y demoras no lo hicieron posible, cuando se inicia una obra de restauración se sabe cuándo comienza pero no cuándo termina, pues en el transcurso de la obra van surgiendo nuevos trabajos con los que no se contaba.

Ahora para el Papa, no puedo decir que estará terminada al 100%, pero sí acercándose. Luce muy hermosa y el Santo Padre la "inaugurará", en cierta forma pues ya está consagrada hace casi 200 años, pero será la primera celebración grande, ¡y qué celebración!, después de la renovación capital que ha tenido la Catedral pues han sido objeto de intervención su techo; la cúpula mayor se bajó hasta el suelo y se restauró utilizando los mismos materiales, se revistió de cobre pues estamos en una zona sísmica y el cobre es un material que soporta las sacudidas… todo el templo ha sido restaurado.

El pueblo santiaguero está contento con esta restauración. La Catedral ha adquirido una nueva dignidad en el anillo más céntrico de la ciudad de Santiago de Cuba. Los colores exteriores se le han dado respetando el color original; por dentro se hizo más clara… en general todos los santiagueros estamos orgullosos de la Catedral.

Así que el Papa verá una Catedral casi "nueva", y allí tendrá ese encuentro entrañable con las familias.

¿Qué espera Usted como Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, como Arzobispo de Santiago de Cuba, como cristiano y cubano después de la visita del papa Francisco?

Primero, no hemos querido ver esta visita como un evento. Una visita apostólica del Santo Padre a una iglesia particular siempre deja mucho: su magisterio, el encuentro con las personas, la participación de los fieles y pueblo, en tantos contactos que se hacen y que después perduran en el tiempo… pero no queríamos verla como un evento que pasó, que tardamos cuatro meses en prepararla vino el Papa y después qué. No, queremos que esta visita del papa Francisco se inserte en nuestra pastoral.

Uno de los puntos claves de nuestra pastoral es la misión y las comunidades, y esta visita ya nos está ayudando a realizar estos dos aspectos. Los otros son: la familia y la formación. Con la preparación, de hecho, ya se están realizando.

No podemos trabajar como iglesia por eventos, que suceden, crean expectativa, y pasan. Hay que trabajarlo como un proceso, como hicimos con el Año Jubilar Mariano, que tuvo tres años de preparación, que animó y consolidó mucho a las comunidades cristianas que se volcaron en él.

¿Qué espero? Espero que la visita del Papa nos sirva para continuar nuestra labor evangelizadora y misionera, el sujeto que realiza la misión es la iglesia, la comunidad cristiana. Cuando una comunidad toma conciencia de su misión evangelizadora podemos decir que es ya una comunidad consolidada. Lo constatamos con las experiencias anteriores de las visitas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, y con la experiencia del Año Jubilar.

El papa Francisco llegará a nuestra tierra como Misionero de la Misericordia, nuestro pueblo, todos, necesitamos experimentar la Misericordia de Dios; tenemos muchas heridas que sanar en todos los ámbitos de la vida, personales, sociales, familiares… muchas familias divididas por tantas cosas, las separaciones, unos fuera del país otros dentro, la separaciones por diferentes maneras de pensar… los cubanos necesitamos experimentar la misericordia, el perdón, la reconciliación. Él nos hablará de la Misericordia del Padre que entrega a su hijo para salvarnos, y nos va a pedir que todos procuremos construir una patria mejor.

Una patria que esté sustentada en la justicia, la fraternidad entre cubanos, basada en la participación de todos, una patria común en la que nadie se sienta excluido. Y para eso es necesario tener un corazón misericordioso, hace falta estar abierto al perdón y a la disponibilidad de diálogo, que tengamos en cuenta siempre a los que menos tienen a los más vulnerables de nuestra sociedad.

Seguro que esta invitación formará parte de su mensaje, Dios derrama su Misericordia sobre nuestro pueblo y nos hace responsables para que seamos misericordiosos con los demás. Precisamente una de las acciones pastorales que hemos realizado es invitar a vivir una pequeña frase que se comparte cada día, una frase que nos recuerda un pequeño gesto de misericordia que podemos hacer durante el día…

Es pensar de manera utópica que las leyes o el cumplimiento de las leyes pueden crear una sociedad perfecta, no, porque a veces las leyes son ambivalentes, lo que cuenta es el corazón. Con leyes solamente no se resuelven los problemas, hace falta que el espíritu de la ley que es o debe ser buscar el bien de cada hombre sea lo que prevalezca. Eso es lo que espero que el Papa nos traiga, que todo lo que hagamos esté impregnado por la Misericordia de Dios y por nuestra acción misericordiosa.

Reproducido de Martinoticias.

6 de agosto de 2015

Piden al Papa beatificar al P. Varela

El Siervo de Dios P Félix Varela

Piden al Papa
beatificar al padre Félix Varela

La plataforma social Cuba Posible pide, mediante una carta entregada a la Nunciatura Apostólica, que sea llevado a los altares el sacerdote cubano Félix Varela, según publicó la página digital de ACI Prensa.  

Intelectuales y laicos católicos firmaron la carta dirigida al Papa Francisco que fue entregada el 30 de julio "agradeciendo al Pontífice la visita pastoral que realizará a Cuba del 19 al 22 de septiembre y su compromiso con nuestros destinos".

"En este contexto, queremos solicitarle que, con motivo de los preparativos y la realización de su visita, se interese por el proceso de beatificación del padre Félix Varela (1788-1853)", señalan.

El P. Varela "desarrolló una intensa y fecunda labor espiritual, pedagógica, cultural y sociopolítica (…), atendió la educación de niños y jóvenes, cuidó de huérfanos, y se entregó plenamente, durante la mayor parte de su vida, a servir a los pobres, en especial a los inmigrantes irlandeses en los Estados Unidos, donde consagró tres décadas de su labor pastoral, cuando tuvo que asumir el exilio, hasta el fin de su vida", recordaron los laicos católicos Roberto Veiga y Lenier González de Cuba Posible.

La carta dirigida al Papa, continúa la publicación, hace énfasis en el mayor aporte del P. Varela: "radicó en la metodología que nos legó para ejercer un patriotismo basado en la capacidad de comprometernos en el bienestar mutuo, y juntos, en el bienestar del país".

"Santo Padre, nos sentimos herederos de los intelectuales, estudiantes universitarios y actores sociopolíticos del país que en el año 1912, después de obtenida la independencia, trasladaron sus restos a La Habana y los colocaron en el Aula Magna de nuestra Universidad. Es por ello que ahora le solicitamos, humildemente, que atienda a la posibilidad de que sea llevado a los altares".

"En momentos como estos siempre resulta positivo colocar en el centro a los referentes más nobles, sólidos y trascendentes que compartimos diversas generaciones. Vemos en la beatificación del padre Félix Varela un acto de justicia que honraría a lo mejor de los cubanos, tanto a los que profesan la fe católica como a aquellos que no la profesan, pero que juntos sienten, como Su Santidad, un compromiso sustantivo con el bienestar del prójimo, en Cuba, y sobre la Tierra. Confiados de su desvelo por los pueblos, estamos seguros de su atención", concluye la misiva.

Nota aclaratoria de Palmas Amigas:  
  El primer paso en la historia de la causa de canonización del P. Félix Varela se dio en 1983 cuando la Congregación Vaticana de las Causas de los Santos dio su consentimiento para que se abriese el Proceso en La Habana, lugar de nacimiento de Varela.

El 23 de febrero de 1995 la Conferencia Episcopal Cubana acogió tal decisión y el Proceso fue abierto oficialmente en La Habana desde el 22 de enero al 15 de agosto de 1996. Se nombraron los postuladores del caso en Roma, Cuba y Nueva York, y una comisión de historiadores (que hizo sus investigaciones en 28 archivos y bibliotecas de Cuba,  España, Estados Unidos, Roma, Inglaterra y Francia) y otra de teólogos para examinar sus escritos.

Su Santidad el Papa Benedicto XVI otorgó la aprobación a la Congregación para la Causa de los Santos el 14 de marzo de 2012. Dicha Congregación promulgará un decreto en el que se reconocen las “virtudes heroicas” vividas por el sacerdote cubano, primero que nos enseñó a pensar, nacido en La Habana el 20 de noviembre de 1788 y fallecido en San Agustín de La Florida, el 25 de febrero de 1853.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba hizo pública su complacencia por la  declaración del Santo Padre Benedicto XVI, proclamando Venerable al Siervo de Dios, Padre Félix Varela Morales

La declaración oficial por parte del Sumo Pontífice de la santidad de una persona comienza, regularmente, 5 años después de su muerte y consta de 3 pasos sucesivos:

el primero, se declara Venerable Siervo de Dios;
el segundo, se declara Beato;
y el tercero, se autoriza a llamarle Santo y que se le rinda veneración pública el día de su muerte.

Para que un Venerable sea beatificado se requiere un milagro por su intercesión debidamente comprobado. Es necesario un segundo milagro para que sea definitivamente canonizado como santo de la Iglesia católica. En caso de martirio cruento, los milagros no son necesarios.

Cuba cuenta ya con dos beatos: Uno, Olallo Valdés, enfermero laico consagrado en la Orden de San Juan de Dios, que nació en La Habana en 1820 y murió en la ciudad de Camagüey en 1889; el otro, el seminarista José López Piteira, que nació en Camagüey (Jatibonico, hoy prov. de Ciego de Ávila) en 1913 y murió mártir en España en 1936 durante la Guerra Civil Española.

 

8 de abril de 2015

El cardenal equivocado


El cardenal equivocado

René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba CUBANET.– Gracias a un amigo, pude leer el Número 2931 de la revista católica Vida Nueva, correspondiente a la semana terminada el pasado 6 de marzo. Se trata de una publicación que se autodefine como “una palabra comprometida en la Iglesia”.

Aparecen allí varios escritos referentes a nuestro país; entre ellos, una entrevista de Darío Menor al cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana. El trabajo utiliza como título una apreciación del propio prelado: “En el proceso en que está Cuba, las marchas atrás serían imposibles”.

El material hace hincapié en el actual proceso de normalización entre nuestra Isla y Estados Unidos. Figuran interesantes informaciones sobre la intervención del papa Francisco en el desbloqueo de la situación. Se le atribuye al prelado cubano un papel protagónico en la “labor callada que propició la liberación de los presos retenidos por uno y otro país”.

Ortega destaca que el actual General-Presidente, desde su arribo al poder, “dijo que traía un ramo de olivo porque quería la paz con Estados Unidos”. En relación con el cambio de clima hacia Cuba en la Casa Blanca, el arzobispo destaca el papel desempeñado en esa mejora por “el lenguaje más civilizado de Raúl Castro y de los miembros de su gobierno”.

El periodista formula a su entrevistado una pregunta muy concreta: “¿Queda algún preso político?” La respuesta del cardenal resulta sorprendente, por decir lo menos: “No. Hace tiempo que no quedan. Hace poco que salieron unos cuantos, pero de esos que habían creado problemas y estuvieron en la cárcel durante dos, tres o seis meses”.

Esta contestación —a todas luces falsa— deja muchísimo que desear, máxime cuando proviene de un príncipe de la Iglesia tan bien informado sobre las interioridades de esa faceta de la realidad cubana.

¿Olvidó el prelado que los miembros del Grupo de los 75 que se negaron a emigrar pese a su insistencia para que lo hicieran, salieron en libertad mediante una licencia extrapenal que pudiera ser revocada mañana mismo? Esto implicaría su inmediato reingreso en prisión para terminar de cumplir sus larguísimas e injustas condenas, que siguen vigentes. Por consiguiente —y mientras no se solucione de manera definitiva su situación— continúan siendo cautivos de conciencia.

¿No sabe Ortega que hay una veintena de ciudadanos que llevan privados de libertad entre 12 y 23 años por delitos contra la seguridad del Estado? Es cierto que se trató de acciones violentas, pero ellas tuvieron mucha menor envergadura que las perpetradas en su día por los hermanos Castro y sus compinches. Ninguno de los primeros atacó una fortaleza militar ni dio lugar a decenas de muertes. Negar su condición de presos políticos equivale a decir lo mismo de quienes asaltaron el Cuartel Moncada.

Y los compatriotas que permanecieron encarcelados durante meses, ¿dejaban por ello de ser prisioneros de conciencia! ¿Qué quiso expresar al decir que “habían creado problemas”? ¿Ignora Ortega que unos fueron puestos en libertad, pero otros no? En las listas confeccionadas por organizaciones defensoras de los derechos humanos, siguen figurando veintenas de nombres: ¿Desconoce también esto Don Jaime?

Como laico católico, estoy de acuerdo con que la Iglesia no pretenda constituir un partido de oposición. No es ésa su misión. Quizás sea mejor así, pues —al igual que otras denominaciones religiosas o ciertas asociaciones fraternales— su condición de parte “no beligerante” la capacita mejor para desempeñar un papel mediador, algo que es probable que sea llamada a hacer en un futuro no lejano.

Lamento tener que criticar determinados aspectos de la actividad pública del obispo que me confirmó en la fe. Sobre todo cuando han pasado tres años (como en enero recordó él mismo durante la entrevista que le hizo Yarelis Rico para Palabra Nueva) desde que presentó su renuncia por razón de edad, y es posible que ella sea aceptada “quizás, durante este año”.

Es razonable —pues— pensar que en buena medida estemos hablando del legado que le dejará Jaime Ortega a la Iglesia Cubana. En ese contexto, deploro que, al afirmar falsamente que en nuestro país no hay presos políticos, el cardenal se haya inhabilitado a sí mismo como posible mediador entre el gobierno castrista y su creciente oposición. ¿Cómo podría terciar en el conflicto quien niega la existencia misma de uno de los grandes problemas de la Cuba de hoy!

¿Es ésa la herencia que dejará a la institución más antigua de nuestro país Su Eminencia Reverendísima? ¿Un legado envenenado?

 

11 de septiembre de 2014

Iglesia en Cuba pide reformas "más profundas y oportunas"

Iglesia católica en Cuba
pide “reformas mas profundas y oportunas”
 
La Iglesia Católica de Cuba ha criticado las reformas emprendidas por el Gobierno de la isla al considerar que no han logrado "reactivar" la economía y aunque reconoce que se ha producido algunos cambios aboga porque sean "más profundas y oportunas".
 
En su Plan Pastoral para el periodo 2014-2020, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) señala que estos cambios, relacionados con la eliminación de subsidios y la reestructuración de los empleos, son insuficientes.
 
Muchos cubanos "aspiran a un modelo de Estado menos burocrático y más participativo, menos paternalista y más promotor, menos autoritario y más democrático".
 
Aunque reconocen que la sociedad "ha recibido con agrado algunos cambios", la Iglesia ha percibido "la urgencia en muchos ciudadanos para que se realicen reformas más profundas y oportunas" que permitan solucionar "problemas acuciantes generadores de agobio, incertidumbre y desgaste", como el transporte, el vestido y la alimentación.
 
"Sectores amplios de población padecen pobreza material, producto de salarios que no alcanzan para sostener dignamente a la familia", precisan.
 
En el documento, los obispos señalan que muchos cubanos "aspiran a un modelo de Estado menos burocrático y más participativo, menos paternalista y más promotor, menos autoritario y más democrático".
 
Refiere que algunos ciudadanos apuestan por un modelo de nación basado en una "sociedad inclusiva, abierta al pluralismo, con instituciones que permitan procesar desacuerdos, en el que los ciudadanos y sus representantes cultiven la cultura del diálogo, del respeto al que disiente o piensa diferente".
 
La COCC se lamenta de que un cierto número de libertades en los medios de comunicación "se encuentra restringido", aunque reconoce que la existencia de "espacios incipientes de debate y discusión en torno al proyectos de país".
 
Considera "preocupante y poco constructivo" que se produzcan con frecuencia detenciones y hechos violentos "contra quienes se manifiestan divergentes con la ideología del único partido gobernante (el comunista)".
 
Los obispos también critican "el aislamiento" que sufre la población cubana por parte de Estados Unidos, en alusión al embargo económico, financiero y comercial que aplica el Gobierno de Washington contra la isla desde hace más de medio siglo.
 
En ese sentido, afirman que esa política "contribuye a acrecentar las dificultades de los más débiles; y se inclina porque en la relación entre los dos países se favorezca una política inclusiva mediante el respeto a las diferencias y el diálogo". En Cuba, un 60 % de la población (11,1 millones) se considera católica en referencia a la cifras de bautizados, pero la participación en la misa dominical no llega al 2 %.
 
El Plan Pastoral cita que actualmente hay en el país 305 parroquias, 357 sacerdotes, y 776 religiosos, y que el 62 % de las casas de misión surgidas para suplir la falta de templos se ubican en zonas rurales.
 
La Iglesia Católica cubana, que mantenía con el Estado una relación tensa marcada por altibajos desde el triunfo de la Revolución, abrió en 2010 un inédito diálogo con el gobierno de Raúl Castro, que propició la excarcelación de decenas de presos políticos y marcó una nueva etapa de distensión entre ambos.
 
El documento señala que "nuestro país vive un momento nuevo respecto a su situación demográfica; en los últimos años ha aparecido el fenómeno del decreciemiento y el envejeciemiento de la población. El decrecimeiento poblacional aunque apenas perceptible, es resultado de una tasa de natalidad baja y de una migración creciente hacia el exterior". Y añade: "Al no haber correspondencia entre el proyecto social de país y el proyecto personal se genera la frustación; este es uno de los factores que potencian el deseo de emigrar, sobre todo, entre los jóvenes".
 
En el aspecto económico, el plan pastoral resalta que muchos sectores de la población "padecen pobreza material, producto de salarios que no alcanzan para sostener dignamente a la familia".
 
Agencias/Martinoticias