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5 de agosto de 2016

Permiso de Salida / Exiit Permit

 
Permiso de Salida / Exit Permit

“Permiso de Salida”, la versión original en español de “Exit Permit”, desde los primeros esbozos estaba pidiendo su traducción al idioma inglés.

La historia de esta novela se desarrolla entre dos países, Cuba y Estados Unidos, y cuatro ciudades, Camagüey, La Habana, Columbus y Miami. Los personajes se mueven dentro de estas ciudades luchando contra el desarraigo en afán de encontrar su verdadera identidad. 

Es importante que las futuras generaciones nacidas y criadas en Estados Unidos, que hablan el inglés como primer idioma, puedan entender e identificarse con la batalla que tuvieron que enfrentar sus abuelos dentro y fuera de Cuba para conservar su cultura y sus valores.

Su lectura no defraudará a nadie, en inglés o español: los jóvenes de las nuevas generaciones la disfrutarán en la lengua en la ya se comunican con mayor facilidad, y los mayores, que padecimos situaciones similares a las que se narran, compartiremos de nuevo escenarios inolvidables y escenas de un éxodo que todavía nos duele, e, incluso,  hasta podríamos endulzar o aliviar algo la nostalgia que siempre nos embarga.  

Tanto la edición impresa como la versión -Kindle eBook- pueden adquirirse en Amazon.com   Igualmente se puede ordenar en Amazon la edición en español.  

Una novela excepcional y de especial interés que nos ofrece con su buen hacer narrativo el amigo Eduardo F. Peláez.

11 de abril de 2015

El arte cubano en el exilio


 
 
El autor, Armando Álvarez Bravo, conversará con el editor, Juan Manuel Salvat. sobre este libro esencial para conocer el arte creador de los artistas cubanos exiliados.

LUGAR:
Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami:
1531 Brescia Avenue, Coral Gables.

FECHA:
Miércoles 27 mayo a las 6:30 P.M.

ARMANDO ÁLVAREZ BRAVO (La Habana, Cuba, 1938). Poeta, crítico, ensayista, narrador y periodista. Miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua; correspondiente de la Real Academia Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española y miembro vitalicio de la American Translators Association. Fundador y ex presidente del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio. Autor de más de cuarenta libros de varios géneros se le considera uno de los poetas fundamentales de la actual poesía cubana y una figura principal de la cultura cubana. Su obra más reciente es Siempre habrá un poema, una antología de su poesía publicada por la Colección Visor de Poesía en el 2012.

El funesto 1 de enero de 1959 significó un rotundo vuelco en la vida cubana. Se adueñó del poder un régimen totalitario que controló todos los aspectos de la vida de la nación y del individuo. Sus mecanismos de control fueron singularmente firmes y constantes en el mundo de la creación y de la cultura. Todos los sectores de la creación literaria, plástica, musical y del pensamiento fueron objeto de una férrea y esterilizante censura. Fue en el exilio donde los creadores cubanos hallaron la posibilidad de hacer su obra tal como la concebían y la hicieron mientras luchaban para hacer frente a una nueva vida a la que llegaron sin recursos de ningún tipo y tuvieron que hacer frente a una cultura ajena a la suya. Es en la década del 80 en que la creación plástica comienza a reconocerse y desarrollarse haciendo frente a muchos factores adversos. Ese hecho coincide con la llegada a Miami del poeta y crítico Armando Álvarez Bravo que comienza a publicar una columna dominical dedicada a los artistas del arte cubano e internacional y que contribuye decisivamente a darlo a conocer y valorarlo. Esa labor coincide con el surgimiento de galerías y una intensificación de actividades que conforman un espacio para las artes plásticas. Las críticas y ensayos de Álvarez Bravo constituyeron una contribución decisiva al conocimiento de los creadores de varias generaciones y del arte y la cultura cubana y son la única fuente sistemática existente para el conocimiento y valoración de los artistas que han hecho e impuesto su obra en el exilio. Las páginas de El arte cubano en el exilio son críticas escogidas por su autor que trazan a lo largo de más de dos décadas la historia de los creadores y examinan críticamente la esencia e identidad de un quehacer que fija el espíritu, esencia y valores del arte cubano de una época atroz.

19 de noviembre de 2014

Mujeres de la Patria

MUJERES DE LA PATRIA I Ediciones Universal (2014)  
Colección: Cuba y sus Jueces $39.95

EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE MIAMI
SE PRESENTA EL 22 DE NOVIEMBRE, A LA 1 p.m. EL LIBRO

MUJERES DE LA PATRIA, CONTRIBUCIÓN DE LA
MUJER A LA INDEPENDENCIA DE CUBA
.
TOMO I : La Guerra de los Diez Años
(Ediciones Universal, 2014 / 978-1-59388-259-4)
de la historiadora cubana
                                                    Teresa Fernández Soneira

Teresa Fernández Soneira nació en La Habana en 1947. Es una investigadora de temas cubanos, y ha hecho aportes importantes a la historia de Cuba con los libros: Apuntes desde el Destierro (1990); CUBA: Historia de la Educación Católica 1582-1961(1997); Con la Estrella y la Cruz: Historia de las Juventudes de Acción Católica Cubana (2002), y Niños que Triunfan - el Centro Mater, su historia y sus colaboradores (2008) todos de Ediciones Universal
.

En Mujeres de la Patria, Contribución de la mujer a la independencia de Cuba, la autora nos revelael papel que desempeñó la mujer cubana antes y durante las guerras de independencia. FernándezSoneira considera que ninguna historia que se escriba sobre Cuba estará completa si no incluye lacontribución de la mujer. Este libro ha sido un proyecto al que le ha dedicado más de ocho años de trabajos y desvelos. En él el lector verá la entrega, valentía y amor a Cuba de las casi dos milmujeres que se han encontrado en esta investigación, y que han desempeñado un papel especial enla Isla y el exilio durante la etapa de las conspiraciones, y las guerras de independencia. Esta obraconsta de dos tomos. El tomo I cubre la etapa de las conspiraciones y la Guerra del 68 hasta el Pacto
del Zanjón. El volumen II, en preparación, abarca la guerra del 95, el exilio, y la ansiadaindependencia
SÁBADO 22 DE NOVIEMBRE, A LA 1 p.m. EN EL MIAMI-DADE COLLEGE. WOLFSON CAMPUS (DOWNTOWN) 300 N.E. 2nd. Ave. Salón 3314.Edificio 3/ 3er. piso.

Se presenta junto a dos importantes escritoras e investigadoras cubanas: Madeline Cámara y Yara González-Montes con el tema: La historia y el ensayo desde la perspectiva femenina.

LOS ESPERAMOS A TODOS EN ESTA PRESENTACIÓN DENTRO DEL MARCO DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE MIAMI.

Los que no puedan asistir y deseen adquirirlo pueden pedir información a: EDICIONES UNIVERSAL: P.O. BOX 450353, MIAMI, FL 33245-0353

6 de noviembre de 2013

Nuevo libro de Guillermo Cabrera Infante



La última Cuba que vio Cabrera Infante

Se edita nuevo libro
de Guillermo Cabrera Infante.

Gema Pajares,
La Razón, Madrid

Revisó su vida, quizá de una manera como antes nunca lo había hecho, tan personal. Y se quedó en el tintero, huérfana, sin publicar, sin que viera la luz. La obra que ahora recupera Galaxia Gutemberg narra el último viaje a La Habana que realizó Guillermo Cabrera Infante (Gibara, provincia de Oriente, Cuba, 1929-Londres, 2005) allá por 1965 cuando trabajaba en la Embajada de Cuba en Bélgica.

Ya intuía, y eran más que intuiciones lo que percibía el autor de «Tres tristes tigres», que el viento soplaba de espaldas, que el aire resultaba tan enrarecido, que las cosas se habían dado la vuelta definitivamente para él. Cuando puso el pie en La Habana para visitar a su madre enferma, Zolia, a quien ya no pudo ver viva al aterrizar en la isla, vivió en carne propia las represalias de un régimen hostil, lo que le determinaría a no volver jamás a poner el pie en su tierra, de ahí que el autor de la edición se refiera al libro como «Triste, melancólico.

Es la historia de un gran desengaño, el espectáculo de la delación permanente». Es tras este viaje a su tierra de nacimiento por el fallecimiento de su madre cuando comienza una pesadilla que Antoni Munné, autor de la edición, define como «kafkiana, digna de una película, porque él desea marcharse pero le marean y le retienen durante cuatro meses allí. Parece imposible que eso pueda suceder, pero pasó. Y lo increíbles es poder leerlo en primera persona, saber que eso le sucedió a él y que tal como le sucedió se decidió a escribirlo», asegura a este diario. Es durante ese tiempo infernal «en el que quiere marcharse y no le dejan cuando asistirá a la confirmación de sus premoniciones más terribles: la decadencia de La Habana y la destrucción de todo un país bajo el peso asfixiante del totalitarismo».

Este «Mapa dibujado por un espía» es «la versión de un texto, lo que se suele denominar un ''undertext'', sobre el cual el autor prefirió ir trabajando, aunque de forma discontinua, para darle una nueva redacción y no para volver sobre el mismo tal como estaba», escribe el editor, quien desvela que «es un texto que me impresionó una barbaridad, porque aunque no estaba completamente elaborado literariamente, se nota que tiene su ritmo, la cadencia del autor, los diálogos de la vida cotidiana. Yo he respetado la edición y sólo he añadido los acentos a las palabras, pues él lo escribió en una máquina que no los tenía; incluso las repeticiones de palabras las he dejado tal cual figuraban», comenta.

¿Cómo aparecen estos papeles? Tras la muerte del escritor en 2005, su viuda, Miriam Gómez, halla una cantidad de textos inéditos, además de los que habían sido publicados en revistas y diarios. Así lo explica Munné: «Había varios libros acabados, dos de los cuales, ''La ninfa inconstante'' y ''Cuerpos divinos'', ya vieron la luz en esta misma editorial. Sin embargo, el libro que el lector tiene entre manos posee una particularidad que lo diferencia de aquellos».

Texto literario de la disidencia

De hecho, «Mapa dibujado por un espía» podría no haber existido nunca: su autor lo escribió y lo depositó en un sobre que no se volvería a abrir hasta muchos años después de su muerte. «Es más, en una entrevista de las que concedió a lo largo de su vida, Cabrera confesó seguir trabajando con "Cuerpos divinos", aunque sin duda con menos constancia que en este último». El manuscrito estaba en un sobre «y Miriam sabía que muchas de las cosas que Guillermo había escrito en aquellos papeles no le iba a gustar leerlas. Nunca lo abrió, y me dejó a mí que lo hiciera porque estaba convencida de que algo podría perturbarla. Yo accedí a esos papeles, los leí y me afectó, y de qué manera, su lectura. Accedí entonces a publicar un libro que yo defino como bastante atípico, escrito en un momento concreto de dolor.

Su testimonio es demoledor. No sé si quizá lo hubiese elaborado. En cualquier caso, resulta impresionante, sobre todo por la dimensión humana del retrato que traza, porque da datos personalísimos y al tiempo nos refleja la descomposición de un régimen, pero desde su vivencia, porque lo que narra y lo que escribe es lo que vive. De ahí que resulte el relato en ocasiones tremendo de asimilar», dice para añadir que «de los textos que he tenido entre manos de Cabrera Infante éste es, sin duda, el que más me ha llegado por su narración y por lo que afecta humanamente. Cuando se va de la isla es consciente de que es su último viaje, de que no va a regresar nunca más. Es uno de los textos más ricos escritos por un disidente, una verdadera pieza literaria de envergadura, comparable, por ejemplo, a lo que escribe Gide al dejar la Unión Soviética».

8 de octubre de 2013

Libros de Historia de Cuba en Internet

Libros de Historia de Cuba 
que pueden leerse libremente en Internet. 

Corresponden a nuestra Historia republicana, particularmente referentes a la turbulenta etapa revolucionaria posterior 
a la caída del gobierno de Gerardo Machado:



  http://www.cubarepublicana.org/books/

Remitido por Blanca DePriest

9 de enero de 2012

ALEJANDRO DUMAS, COCINERO


Alejandro Dumas, cocinero

El hombre comenzó a hacer gastronomía por hastío, para alejarse de la materia prima, de la naturaleza sin sazonar, de la remolacha cruda. La cocina nace cuando los alimentos dejan de ser supervivencia y se convierten en una representación del refinamiento y la ostentación, o sea, burguesía.


En el siglo XIX, que es la centuria de la industria, el barco de vapor y la mano de obra barata, Alejandro Dumas se convirtió en padre del folletín por entregas y, como  todo escritor con fama y generosa cintura, en un adorador de los fogones. A Edmond Dantés, el protagonista de «El conde de Montecristo», le enseñó matemáticas, historia, química, lenguaje, idiomas y filosofía durante su encierro en el castillo de If. Pero, en su educación se olvidó de inculcarle los misterios del puchero. Eso los reservaba para él y lo que consideraba su obra cumbre: un «Diccionario gastronómico», que ahora se acaba de publicar en  España.   

Las crónicas dejan el retrato de un autor entregado disciplinadamente a los avatares y rutinas que imponen las recetas. Louis Bouilhet proporcionó una lúcida descripción en una carta fechada en 1858  que dirigó a Flaubert: «Dumas, en camisa, mete mano en la masa, hace una tortilla fantástica, dora la pularda... corta la cebolla, remueve las ollas y les da 20 francos a los pinches». Y lo hacía en el hotel en el que se alojaba en ese momento.

«Era un gran gourmet –asegura Javier Santillán, autor del prólogo– al que le encantan las trufas, las ostras y el vino». El novelista de «Los tres Mosqueteros» redactó sobre este tema, y asuntos aledaños, un original de más de 1,000 páginas   que abarcaban saberes y disciplinas diferentes. Se publicó dos o tres años después de su fallecimiento y ahora sale la luz en castellano en una edición ilustrada.

«Era un libro ambicioso, lleno de erudición. Ahí coinciden las ciencias naturales, la historia, la antropología, la historia de la cocina y los elementos sociológicos. Al ser, además un literato, le imprime un lenguaje poético. Dumas era una persona sabia y prolífica, y logró que fuera entretenida», explica Santillán.

El escritor se propuso dar un volumen en el que se mezclaba los antecedentes del arte culinario y repasaba productos de la tierra, como el espárrago, el melón, la dorada, la perdiz o el tomate, al que reserva una receta: «Tomates rellenos a la Grimod de La reynière», un plato que mezclaba carnes picadas, el grill y un zumo de limón como condimento final. Le dedica palabras a una zoología dispersa: la trucha, el buey, el conejo, el cordero, la gamba, la anguila y la ballena, un mamífero inesperado en estos capítulos y del que apunta: «Esta carne es tan buena y sana que los pescadores y el común pueblo marítimo le atribuyen la salud de hierro de la que gozan».

Dumas era un hombre de buen comer, al que le gustaban los entrantes, los segundos platos y postres (siente predilección por los dulces e incluso cuenta cómo hacer ya el “gofre”, del que asegura que no gusta en París, en aquel París, claro. Hoy ya han cambiado las cosas) y que no duda en recurrir al humor y, tampoco, a sus propias experiencias personales, como los viajes, para mostrar puntos de vista o dar a conocer cocinas específicas.

Es lo que ocurre con  España, que no le debió dejar una buena impresión: «En España no existe más que un plato para todo el mundo, y ése plato es el puchero». Y a continuación enumera los ingredientes –se detiene con especial interés en el garbanzo, del que llega a anotar un refrán: «El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuente-Franco son». Del puchero también llega a afirmar: «Es la comida invariable del español. De todo español que no cuente con este plato se puede decir, al igual que del viajero sin abrigo: ¡pobre diablo!».

Las cenas que ofrecía Dumas eran famosas, tanto que, cuando el convidado no podía asistir por el motivo que fuera, reclamaba mediante un sirviente (en el caso de que lo tuviera) su ración. En su diario, por ejemplo, George Sand   anotó con cariño las cualidades del padre de «El conde de Montecristo» entre fogones: «Dumas, padre, cocinó la cena entera desde la sopa a la ensalada. Ocho o diez maravillosos platos...».

A su mesa sentó muchas veces al compositor de «Las bodas de Fígaro», gran gourmet como él. Ambos pujaban por ver quién destacaba más. Quizá Dumas, aunque Rossini no se quedaba atrás: amaba las trufas, el vino español y los macarrones, tanto como para idear una máquina que les diera la forma perfecta. Les inyectaba, después de cocidos, una jeringuilla con foie. Y a la sartén con mantequilla y parmesano

Recogido de La Razón, Madrid.

28 de noviembre de 2011

CUBA DESDE MI VENTANA


Cuba desde mi ventana:
relatos políticos de un viajero canario



 Por JUAN CARLOS SÁNCHEZ REYES


- Uno de los desafíos históricos que tiene la comunidad internacional con relación a Cuba es articular un ejercicio de diplomacia común. ¿Qué lo impide? La gran diversidad de intereses en juego y el desencuentro entre gobiernos de países con diferentes visiones del problema cubano, lo que convierte ese afán en una misión prácticamente imposible.

Afortunadamente, existen algunos políticos, devenidos escritores, que han decidido contar sus memorias para revelarle al mundo que el régimen de La Habana es una dictadura totalitaria y no la romántica revolución de los barbudos que parecía ser.

Sólo este gesto basta para saludar con interés la aparición de un libro como Cuba desde mi ventana, del veterano político canario Isidoro Sánchez García, una obra nada pretensiosa que en lugar de buscar la confrontación política, se mueve en el plano de la anécdotas para poner al descubierto, de manera franca, la involución de un país que se ha tornado un enigma, incluso ante los ojos de un buen número de admiradores convictos y confesos del modelo cubano.

En sus diferentes viajes a la isla durante más de 30 años, Sánchez García (La Orotava, Islas Canarias, 1942) se ha comprometido con diferentes proyectos solidarios que van desde la promoción internacional de la obra de Dulce María Loynaz -escritora incómoda y largamente marginada por el régimen- hasta su decisión de otorgar el Premio Sajarov de Derechos Humanos 2002 al disidente Oswaldo Payá Sardiñas como miembro del Grupo Liberal del Parlamento Europeo.

A diferencia de esos observadores europeos que apenas saben de lo que hablan pero que especulan incesantemente sobre todo lo que ignoran, Sánchez García (que combina una admirable historial intelectual con su ejecutoria como eurodiputado en Bruselas) asienta sus opiniones sobre una rica acumulación de conocimientos de la historia cubana, una prolongada reflexión previa sobre la revolución castrista que va desde 1959 hasta la debacle de los últimos años, sin faltar un serio compromiso con el futuro de un país cuya pavorosa situación económica se ha multiplicado a extremos que la Cuba capitalista jamás conoció.

Temas como el derecho de admisión reservado por el gobierno cubano sólo a quienes consideran sus aliados, anécdotas kafkianas relacionadas con los trámites migratorios y con la corrupción generalizada existente en un país que durante mucho tiempo vendió su libertad bajo la órbita de la URSS a cambio de convertirse en un proyecto faraónico falsamente igualitario, recorren las páginas de este libro.

Una confesión tardía de Fidel Castro

Afloran también en este revelador anecdotario inéditas contradicciones del líder comunista, conocidas por el autor entre las bambalinas de la diplomacia, como es aquel episodio donde Fidel Castro reconoce tardíamente la valentía del embajador Juan Pablo de Lojendio durante la discusión televisada que sostuvo con el diplomático español en 1960.

El escritor evita insultos y descalificaciones personales, compensando la ligereza de la expresión y la anarquía de los temas expuestos con el rigor del contenido y la franqueza del análisis.

Seguramente nuestro narcisismo colectivo sufrirá más de una desengaño al comprobar en este volumen autobiográfico que las condenas directas al régimen castrista son prácticamente inexistentes. En su caso personal, tal vez ni hagan falta, ya que cuando el lector termina de leerlo la personería de un proyecto político inviable y obsoleto como es el castrismo queda, por sí mismo, deslegitimado.

Demasiado inteligente para bordear el sectarismo, Sánchez García exhibe en este proyecto literario un apasionamiento juvenil que le lleva a comprometerse antes que aparentar equidistancia, sin caer en el error de convertirse en propagandista de la miseria teórica de la revolución castrista. El problema radica en que el autor ha participado en tantos combates que el tiempo no acaba de realizarse nunca en él como memoria, como pasado, sino que se proyecta como expectación, como futuro.

Y en un tema tan complejo como es el caso cubano -él lo tiene claro- jugar a la mirada del avestruz es una actitud irresponsable.

Cuba desde mi ventana (1985-2011), Edición CIC, Islas Canarias, 2011, 304 págs. Fue presentado en la XXVIII Feria Internacional del Libro de Miami
Reproducido del blog Café fuerte.

16 de octubre de 2011

LIBROS: EL PREMIO PLANETA 2011


El Premio Planeta de Novela 2011

El novelista Javier Moro es el nuevo ganador del Premio Planeta con «El imperio eres tú». Los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia, entregaron el galardón anoche en la tradicional gala que el Grupo Planeta celebra el día de Santa Teresa y que ayer cumplía su edición número 60 en el Palacio de Congresos de Barcelona.

Moro gana los 601.000 euros y se une a una lista con nombres de la categoría de Eduardo Mendoza, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela y Ana María Matute. Moro, uno de los autores españoles con más proyección internacional en la actualidad, ha optado por un escenario que no le es desconocido: Brasil. Sin embargo, ha realizado una crónica detallada de una vida real, la del emperador brasileño Pedro I, quien reinó aquel país durante la primera mitad del siglo XIX. «Era mitad Don Juan, mitad Don Quijote, a quien no le interesaba el poder, sino la gloria», dijo el autor de su personaje. «Es un monarca pintoresco, nieto de Carlos IV, de España. Un hombre que estuvo al lado de la libertad, un amante fogoso y un marido terrible», comentó Moro de su protagonista. Brasil ya apareció en una obra anterior del escritor madrileño.

El personaje escogido por Moro, el emperador Pedro I, también llamado el Rey Soldado, permite trazar una historia de los primeros años de la independencia en Brasil. Obsesionado con imitar a Napoleón Bonaparte –se casó con la nieta de la emperatriz Josefina–, el protagonista de «El imperio eres tú» era un hombre de ideas liberales, pero las dejó a un lado para mantener el control en las zonas interiores, particularmente en el norte del país. Pedro I tuvo que luchar contra varias provincias en las que creció la oposición hacia su persona. No fueron los únicos problemas que tuvo: poco después, en 1825, la llamada Provincia Oriental –hoy Uruguay– se independizó de su emperador. «El imperio eres tú» también nos retrata a un personaje que acabó exiliado en Portugal y que intentó recuperar la gloria luchando contra su hermano.

La consagración de una finalista

La finalista de este año fue la escritora Inma Chacón, con «Tiempo de arena». Autora de una producción no muy extensa –sólo tres títulos– y hermana gemela de la desaparecida Dulce Chacón, en su nueva novela traslada al lector a la España de las primeras décadas del siglo XX con una historia centrada en tres personajes femeninos que forman parte de una contrastada familia.
 
Reproducido de larazon.es

11 de octubre de 2011

EL MAÑANA O SALLINGER EN CUBA




“El Mañana” o Sallinger en Cuba

Marlene María Pérez Mateo

 Ahora estas en Estados Unidos, dijo.
      Puedes olvidar el pasado y comenzar de nuevo.
                      Gracias, le dije, pero prefiero conservar el mío.
                       No le dije que mi nombre era todo lo que tenía.
Mi nombre y mis recuerdos.

Comencé a leer “El mañana” hace unos años atraída por el titulo, algo futurista, y la foto de la portada del libro. La segunda razón motivadora tiraba de mí al mostrar el rostro de una adolescente vestida con ropa de trabajo agrícola, cubriendo su pelo por un pañuelo frente a un campo cultivado y sonriendo con los ojos entreabiertos ante el resplandor del sol. Esa persona para mi anónima entonces hubiera podido ser yo misma. 

En mi etapa escolar en Cuba asistí a labores agrícolas que conformaban parte del programa de estudio. Tenia para entonces y aun tengo, a Dios gracias, un apoyo incondicional y valedero de mi familia; cosa esta que, adicionado a los valores de casa, evitaron que cayera en las redes del colectivismo. Cosa esta muy frecuente entre otros alumnos que no disponían de tan necesario auxilio. Trabajar nunca es indigno, aunque lo que se nos asignaba no nos era propio. Viví junto a los de mi  edad, aun en esas circunstancias, momentos de alegría. Amén de nadar contracorriente.

   Es decir que allí estaba encabezando un pequeño libro una jovencita y no demoré en saber que se trataba de su autora Mirta Ojito.

   Mirta me aventaja en edad algunas décadas. Cabe pensar que muchos de los hechos narrados de los cuales fuimos testigos, ella los miraba con ojos de adolescente y joven; y yo con los de niña. Sus perspectivas geográficas cambiaron mucho antes que las mías y ello le llevó a contemplar la realidad poliédrica cubana desde otra perspectiva.

   Comencé así a conocer la literatura de esta escritora cubana en el exilio. Su lenguaje me resultó claro, diáfano, corría como manso riachuelo ante mi. No existían expresiones altisonantes; todo llevaba el tono emotivo y franco. Era una historia de una familia cubana de bien. Mirta vive su infancia y parte de su juventud en La Habana, su ciudad natal. Nos lleva de la mano a sus clases escolares, al catecismo, a la visita a sus abuelos, a sus paseos con las amigas, sus trabajos agrícolas, su propio hogar y a conocer una abuela de una de sus amigas que fue para la escritora una meca de encuentro con la cultura y el buen arte. Mas adelante emigra por el Puerto del Mariel, inicia su vida en Estados Unidos, estudia, hace su hogar, se establece como periodista y regresa a Cuba en 1997 en ocasión de la visita del Papa.

   Es factible preguntar y también responder, cuanto hay de común entre la familia Ojito y otras muchas familias cubanas.
  
   Llamaré la atención sobre lo que considero la bisagra del libro y de esta historia narrada. Lo que reconcilia una parte de la vida de Mirta a uno u otro lado del mar. El ecuador de lo contado en este privilegiado  y triste éxodo. Me refiero al capitulo 10 “La tempestad”. Mirta había dejado en Cuba a medio leer el libro de J.D. Salinger “The catcher of the rye” (“El guardián del centeno”) y eso fue lo primero que adquirió para si, pocas horas después de su llegada a Hialeah. Luego ante el oficial de emigración  ante la increíble propuesta de cambiarse el nombre y enterrar su pasado, respondió un: no.

  Ambos hechos aunque parezcan simples encierran un universo. No hay que dejar de ser para seguir adelante. No hay que mudarse para volver a empezar. No hay que negarse en pos de un futuro. El ser emigrante no nos exige ser exiliados de la condición humana. Mucho se ha hablado de las metas alcanzadas por los cubanos en el exilio, siglos atrás y ahora. Puede parecer algo un tanto alardoso, pero el verdadero logro del cubano en la diáspora es la continuidad, para lo cual no se ha negado a sí mismo.

   Mirta siguió leyendo “El guardián del centeno”, ahora en inglés, siguió siendo Mirta Ojito y en “El mañana”, una lectura no futurista en el exacto sentido de la palabra, nos obsequió un elogio a la vida de los que hemos emigrado. Un elogio de esa nostalgia que no inmoviliza sino que promueve y concede la gracia de la templanza a simples mortales.

  “El mañana” es también la historia de una gratitud. Erre que erre su autora buscó incansable hasta poder reencontrar al marinero que les sacó de Cuba cuando apenas era una chiquilla. Esto no es común, son pocos los que retroceden a decir gracias, muy en especial a alguien a quien no le unía nada mas que un hecho pasado con una inmensa carga emotiva.

  Lei “El Mañana” en el 2007, casi salido del horno, y cada vez me tienta mas volver a leerlo. Fue mi primera adquisición en un Club de libros al que me suscribí. A todos los que he invitado a su lectura comparten el gozo de tan entrañable pieza de literatura. Enhorabuena a Mirta Ojito, a quien no conozco personalmente, veo en sus ojos y sus líneas el lejano atardecer de la luna cubana.


Marlene María Pérez Mateo
Octubre 7, 2011

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8 de julio de 2011

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EL INTENSO  AROMA DE UNA VIDA

Por Uva de Aragón

Carmina Trueba de Mestre acaba de publicar sus memorias bajo el título “El intenso aroma del café”, una referencia al tostadero de Café Regil, que fundó y desarrolló con éxito en Cuba durante un siglo su familia paterna. La labor de edición estuvo a cargo del escritor Vicente Echerri, bajo su sello editorial E & A. El pequeño volumen --la portada, el papel, las fotos, el diseño – son de la mejor calidad, e invitan a la lectura.

Con prosa directa, exacta, pero no exenta de momentos líricos, y profundas aunque breves reflexiones sobre la psicología humana, Carmina Trueba nos cuenta su vida. Comienza con el momento que la marcaría para siempre: la llamada en la madrugada del 20 de abril de 1961 cuando le comunican que su primo Domingo “Mingo” Trueba ha sido fusilado, y ella, al amanecer, acude sola al Cementerio de Colón a recibir y enterrar su cadáver, con el de otro compañero de luchas, Rogelio González Corzo, alias “Francisco”, su nombre de guerra.

Una vuelta de tuerca al calendario, y en los próximos capítulos la autora nos narra su infancia y juventud, donde se destacan los muchos viajes con su familia por toda España –incluso en medio de la Guerra Civil, otra experiencia traumática--, su educación en el Colegio del Sagrado Corazón, su juventud alegre e independiente, y sobre todo, la feliz unión del núcleo familiar con sus padres y sus hermanos Enrique y Pedro. Los acontecimientos políticos de la Cuba de los años cincuenta y en especial la llegada de la Revolución, llevan a esta joven que había vivido ajena a la política a involucrarse en una serie de actividades clandestinas, hasta que finalmente es detenida y condenada a prisión.

Entre rejas o trabajando de sol a sol, nada ni nadie doblega su espíritu. Se apoya en la solidaridad que encuentra entre las presas y un arma secreta que nunca descubren los guardias: sus recuerdos y su inquebrantable fe religiosa. Uno de los momentos más duros de estos años es la muerte de su madre, a quien siempre ha sido muy unida. Custodiada por tres milicianos, la llevan a la funeraria para el último adiós, que no ha podido darle en vida. Cuando sale por fin de la cárcel se dedica a cuidar a su padre, hasta que fallece con más de 90 años. Esta muerte es más fácil de aceptar por la avanzada edad de su progenitor, y porque tiene la satisfacción de haberlo acompañado hasta cerrarle los ojos. Se ocupa también de ir a ver y llevar “jabas” a los presos. 


En una de esas visitas, sale a saludarla Ramón Mestre a quien ha conocido con anterioridad. Empiezan a cartearse. Se enamoran. Carmina logra salir de Cuba por mediación del gobierno español, él cumple su condena de 20 años y se reencuentran en el extranjero. La vida les da a ambos una segunda oportunidad y llevan casi 30 años de matrimonio. La autora también describe actividades en Miami con asociaciones de ex presos, viajes y otros momentos importantes de esta nueva etapa de su vida.
Este pequeño volumen de 180 páginas trata muchos temas, quizás sin que fuera intención de la autora, como por ejemplo el gran aporte de los inmigrantes españoles al mundo empresarial cubano durante la colonia y la República, y, contrario a lo que se dice a veces, lo independiente que podía ser una joven cubana en los años 50. Lo que sobresale de la narración, sin embargo, es cómo se va forjando el carácter de una chica que, pese a los malos ratos vividos en su infancia durante la Guerra Civil de España, ha llevado una vida protegida, mimada, holgada, llena de viajes, carros regalados por Papá, amistades, compromisos sociales. La joven, sin embargo, se hace mujer de golpe aquella trágica madrugada del mes más cruel. Una mujer fuerte y valiente. 
Sus recorridos por España, las fiestas de pueblo en pueblo y la sana diversión, contrastan con las amarguras de su vida carcelaria; pero Carmina Trueba tiene una fe religiosa que es el eje central de su vida y del libro. Y esa fe la acompaña por igual en la visita a una hermosa catedral o la humedad de una celda. 
“El intenso aroma del café” se lee con facilidad, aunque en ocasiones con un nudo en la garganta o lágrimas en los ojos. Es, asimismo, una obra útil, no solo por lo que tiene de denuncia, sino de humano. Las víctimas dejan de ser nombres y números, para presentársenos de cuerpo entero, con sus miedos e ilusiones, sus antes y después, sus momentos de gran valor o de frivolidades. Es la historia de la sobrevivencia, frente a todos los embates, de la dignidad de una mujer. Un himno a ... la fortaleza del espíritu humano.

Nota: “El intenso aroma del café” se presentará a las 7:00 p.m. el jueves 7 de julio de 2011 en la Casa Bacardí, 1532 Brescia Avenue, Coral Gables.

Recogido del Diario Las Américas, Miami FL

18 de febrero de 2011


 MAMBISES EXTRANJEROS

- Por Manuel Márquez-Sterling
Diario Las Américas

- El siglo XIX fue la centuria durante la cual la mayor cantidad de naciones se libertaron de sistemas coloniales explotadores y también de otras formas de despotismo.

El carburante de esta formidable ideología libertaria lo produjeron las ideas salidas de la Revolución Francesa de 1789. Si es bien cierto que muchas de estas ideas tuvieron su origen más allá de la Francia revolucionaria, fue su revolución las que las llevó al ámbito mundial.

En nuestro hemisferio la cosa principió con la revolución e independencia de los Estados Unidos y que a punto de terminar ese siglo, en 1898, concluyera con la liberación de Cuba. Todo esto significó que se produjera en nuestro hemisferio el fenómeno de que muchos hombres con su sed de libertades no satisfecha aún con la liberación de sus propias naciones se fueran a ayudar y enrolar en las luchas de las naciones que aún seguían sometidas a formas de gobierno autoritarias y despóticas.

Al respecto, y circunscribiéndose al caso particular de Cuba, nuestro insigne historiador, Enrique Ros, lanza a la luz su nuevo e enjundioso estudio bajo el título de “Cuba: Mambises Nacidos en Otras Tierras,” obra editada por la Universal de Salvat.

Lleno de información que ha tenido que ser extraída de viejos y ya casi desaparecidos libros, cuyas originales y exiguas ediciones hay que buscarlas en bibliotecas especializadas, y de documentos y relatos a punto ya de convertirse en polvo, Ros nos hace un recuento de estos combatientes que oyeron el desesperado reclamo de libertad de los cubanos y que lo dejaron todo para irse a darnos una mano y en numerosos casos a dar sus propias vidas por hacernos libres.

Por las páginas del tomo de Ros desfilan desde los mismos españoles hasta los venezolanos, pasando claro está por los apasionantes casos de los chinos, los famosos culies, los norteamericanos, y esos inmortales dominicanos con Máximo Gómez a la cabeza.

De todos estos extranjeros, quizás el caso más interesante sea el de los chinos, que importados a Cuba bajo un sistema que prácticamente los reducía a la condición de siervos de la gleba de la Edad Media, como bien detalla Ros, al terminar su oneroso contrato, o al escaparse del mismo, se unieron a la gesta libertadora iniciada en Yara en 1868. Leyendo estas páginas no pudimos dejar de pensar en aquel monumento que la República de Cuba le había erigido a los chinos libertadores y en cual había una tarja que declaraba para la posteridad que ninguno de ellos había resultado ser traidor a la causa de la libertad de Cuba

Entre los norteamericanos los casos del General Thomas Jordan, Henry Reeve, el famoso “Inglesito,” y Frederick Funston del cual hasta existe una foto vestido perfectamente, de mambí, con sombrero de yarey y todo, no se les escapan al autor de este valiosísimo tomo.

En el caso de Jordan no era, por supuesto, el propósito de Ros de analizar a fondo la verdadera razón de por que este veterano de la Guerra Civil o de Secesión americana, que había llegado a Cuba con tanto entusiasmo bélico, después de un tiempo corto decidió retirarse y volver a su país. Ros, como es cierto, apunta que al tener Jordan algunas discrepancias con ciertos oficiales criollos, y que al ver que su presencia producía polémicas, decidió partir hacia su patria. Los papeles y las cartas de Jordan constan en archivos americanos y una vez un profesor de este país nos refirió que Jordan se había ido a Cuba pensando que la guerra nuestra era como la de Secesión, con grandes ejércitos bien armados y que al encontrarse con el guerrilleo criollo decidió que eso no era para él. Nunca hemos podido comprobar esta opinión. Ahí queda este problema para ser dilucidado por los historiadores del futuro.

En fin todos los amantes de nuestra historia tienen que estar agradecidos por esta nueva contribución de Ros a nuestro saber histórico. Quizás en un futuro no lejano Enrique Ros dedique su atención al tema de todos aquellos cubanos, que desde la Guerra Civil Americana, hasta la de Vietnam se alistaron en ejércitos extranjeros confiados de que su contribución en esa guerra habría de redundar en la libertad de su Cuba esclavizada. 

8 de febrero de 2011

 .

La Comunidad de Comunicadores de Iberoamérica (COMUNICASIBER) 
y Ediciones Doval
invitan al bautizo de la edición princesa de

EL CARCELERO Y LA HORMIGA
Fábulas de Amelia M. Doval

Con la presentación de los artistas plásticos Maggie Girón, Rubén Santos, Sergio Lastre, y Acostaneira, quienes recrearán fábulas de la conocida periodista cubana, entre otras sorpresas.

Día: 12 de febrero del 2011
Lugar: CUBA OCHO Arte and Research Center 
1465 South West 8th Street Suite 106, The Little Havana, 
Miami , FL , 33135
Hora: 6.00 p.m.

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