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16 de noviembre de 2012

MISIONERO ESPAÑOL DENUNCIA A LAS FAMILIAS QUE PRACTICAN LA SEMI-ESCLAVITUD EN LA INDUSTRIA AZUCARERA


Misionero español denuncia a las familias ricas
que practican la semi-esclavitud
en la industria azucarera

El padre Christopher Hartley Sartorius, misionero español destinado en Etiopía, denunció este lunes en un acto en el Hotel Occidental Miguel Ángel de Madrid, ante casi quinientas personas, la complicidad de las autoridades de la República Dominicana (“miembros del gobierno, jueces corruptos, policía nacional, fuerzas armadas”) ante la situación de explotación y semi-esclavitud de los cultivadores de azúcar en el país caribeño, donde estuvo misionando diez años.

El sacerdote denunció la opresión en especial de los inmigrantes de origen haitiano en los bateyes, las plantaciones azucareras. Y mencionó de forma explícita a tres grandes familias de esta industria: los Vicini, los Fanjul y los Campollo.

Cómplices desde tiempo inmemorial

«Esta noche, yo, sacerdote de Jesucristo, que un día daré estrechas cuentas al Supremo Pastor de cómo ejercí el pastoreo de unas ovejas, de unas gentes, que sólo le pertenecen a Él, denuncio de la manera más explícita a tres familias: las familias Vicini, Fanjul y Campollo», afirmó en referencia a los principales grupos de la industria azucarera dominicana.

«Y denuncio –continuó- al presidente de la República y a los miembros del gobierno dominicano, que junto a otros estamentos como son algunos jueces corruptos, la policía nacional, las fuerzas armadas y otros cuerpo de la seguridad del estado que han sido cómplices desde tiempo inmemorial de estos crímenes que sumen a miles de hombres, mujeres y niños, tanto de origen haitiano como dominicano, a condiciones de vida de cuasi-esclavitud».

«Y denuncio la complicidad del gobierno de los Estados Unidos por haber permitido que durante décadas toda esta caña cosechada con la sangre, el sudor y las lágrimas de estas pobres gentes, se haya exportado en su práctica totalidad a los Estados Unidos, sin darle la menor importancia a las condiciones en que era cosechada, por lo que a la violación de derechos humanos y laborales respecta»

«Si les dan contrato, me callaré»

«Me hagan lo que me hagan, jamás, jamás pararé hasta que esto cambie», proclamó, antes de añadir: «Ante este crucifijo, -dijo señalando el que presidía el acto acompañado de una imagen de la Virgen de Altagracia, patrona de la República Dominicana-, les digo [a esas familias empresariales] que si hacen un contrato laboral a cada uno de los trabajadores de los bateyes y les garantizan sus derechos humanos y sus necesidades básicas, jamás volverán a oír mi voz».


Denunció asimismo que «lo que ha sostenido a esta industria es el miedo», y que «el silencio ha sido su mayor cómplice».

Formado en Toledo y ordenado por Juan Pablo II

La intervención del padre Christopher estuvo precedida por un vídeo grabado en los bateyes el pasado jueves, en el que diversas personas que le conocieron en la época que narra el libro le felicitaban por el trigésimo aniversario de su ordenación sacerdotal, y le agradecían lo que hizo por ellos en esos años.

Formado en el seminario de Toledo, vinculado a la Madre Teresa de Calcuta y ordenado sacerdote por Juan Pablo II en Valencia en 1982, el padre Christopher evocó sus deseos juveniles de ser misionero y afirmó: «La vida que me ha tocado vivir ha superado las fantasías de mi juventud». Consideró una «gracia extraordinaria» haberse encontrado con «el Cristo pobre, el Cristo de los bateyes»: «Jamás he vuelto a ser la misma persona. Y es que ya no sé mirar a Dios si no es en el icono de los rostros y las vidas de los hombres mis hermanos, los más pobres de los pobres».

Amenazas de muerte

Reivindicó la doctrina social de la Iglesia, «desconocida por muchos católicos», y en la que descubrió un tesoro que le permitió realizar todas sus denuncias «sin recurrir nunca a doctrinas extrañas». A consecuencia de esas denuncias sufrió frecuentes amenazas de muerte, pero consiguió, por ejemplo, erradicar el trabajo infantil o que el mísero sueldo de los cultivadores fuese pagado en dinero y no en vales descuento para consumir en economatos del mismo batey. Sin embargo, “aún hoy viven vidas de bestia”, recalcó.

«Todo lo que ocurrió”- concluyó el padre Hartley como resumen de sus años de apostolado en los que llevó los sacramentos por primera vez a miles de trabajadores-, fue obra del poder y la misericordia de Dios».

«En estas cartas está vivo el Evangelio»

El padre Christopher hizo estas acusaciones en la presentación del libro de Jesús García Esclavos en el paraíso (LibrosLibres), que recoge la historia de su lucha entre 1997 y 2006 por los derechos de los haitianos cultivadores de azúcar en la República Dominicana, hasta su expulsión del país.

El autor del libro, Jesús García, explicó que la obra nació hace siete años, cuando entrevistó al padre Christopher para un artículo. «La historia me apetecía, pero cuando le conocí  a él, además me abdujo: ya no pude salir de ella. Salí de su casa como si me hubiese pasado por encima un trolebús», explicó.


Ese día, el sacerdote le dio un disco duro con fotografías de los bateyes («gente desnuda como perros, personas abandonadas cuando dejan de ser útiles, madres que no pueden dar de mamar a sus hijos») y unas cartas, las quince que Hartley dirigió a familiares y benefactores durante su estancia en la República Dominicana, que cautivaron a García y conmovieron a las personas a quienes se las enseñó.

Esas cartas forman la columna vertebral de Esclavos en el paraíso, cuyo protagonista no veía en principio sentido a su publicación: «¡Si no valen para nada!», le espetó a García. Pero para el periodista, que conoce bien la realidad de los cristianos perseguidos en todo el mundo, «son cartas llenas de Evangelio, en ellas está vivo el Evangelio: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, consolar a los afligidos...» y transmitirles el amor de Dios.

Por su parte, el director de LibrosLibres, Álex Rosal, elogió la labor de Jesús García como autor de dos obras que han sido best sellers (Medjugorje y ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?) y aseguró que Esclavos en el paraíso es «un libro que justifica la vocación de editor», porque es de esas obras que «transforman la sociedad y tocan el corazón de la gente». La labor del padre Hartley, dijo, evidencia que «hay gente en la Iglesia que hace un bien enorme y llega allí donde no llega nadie».

Reproducido de ABC, Madrid

8 de julio de 2012

LAS PLAYAS DE LA DOMINICANA


LAS PLAYAS DE LA DOMINICANA

R. Bonilla
La Razón, Madrid  

Viajar a República Dominicana es, inevitablemente, hacerlo a sus playas, a sus aguas cálidas de color azul turquesa y a sus idílicas costas vestidas de frondosas palmeras. De hecho, el país se encarama, por méritos propios, en lo alto del ranking de los mejores destinos de playa de todo el mundo. No en vano, la excelente oferta hotelera de la costa no invita a otra cosa mas que a relajarse con una piña colada y un buen libro en la mano, sin prisas, sin tráfico, sin incesantes llamadas al teléfono móvil.

Punta Cana es, sin duda, el destino mas conocido y visitado. Sin embargo, hay rincones más exclusivos que no dejan de sorprender al viajero. Buen ejemplo de ello es la península de Samaná, perfecta para aquellos que aspiran a estar de tú a tú con la madre Naturaleza, ya que con sus numerosos lagos y sus paisajes marinos constituye el relieve geográfico más exótico de la línea costera del país. La belleza de Samaná reside en su simplicidad. Playas inmaculadas sirven de umbral de arrecifes de coral de vibrantes colores, mientras caídas de agua de las montañas atraviesan exuberantes bosques como el Parque Nacional de los Haitises.

Por su parte, un poco más al norte de la isla nos topamos con Puerto Plata, conocida como «la novia del Atlántico». Once kilómetros de playa, que abarcan desde Cofresí hasta Sosúa, regalan al viajero diversión, descanso y buenos servicios.


A pesar de todo ello, República Dominicana es mucho más que sol y playa, pues de alguna manera aquí se gestó la historia del Nuevo Mundo. Porque a este lado del Atlántico no había catedral hasta que se fundó la de Santo Domingo. Ni tampoco monasterio, hospital, universidad, fortaleza o tribunal de justicia. Por ello, no hay que dejar de visitar la capital del país, fundada en 1496, pues en el siglo XXI mantiene intacto su sabor colonial, sus pasiones de antaño y sus ancestrales tradiciones caribeñas.

26 de diciembre de 2010


País en estado puro

- Jesús Hernández
DiarioLasAmericas.com

Unos prefieren a Punta Cana, otros a Puerto Plata o Santo Domingo, pero muchos otros se inclinan por el país en estado puro. República Dominicana tal como lo ve su gente. Una nación de contrastes donde la naturaleza y la tradición son sus mayores atractivos. Tierra resguardada por la simpatía de su gente dispuesta a buscarse el sustento en cada día. Todo esto secundado por la presencia incansable de la música popular, una amplia lista de hoteles de buen servicio y un menú culinario colmado de mucho sabor.

El lado oeste

En Jarabacoa

Al lado oeste del país, que delimita con el territorio vecino de Haití, le llaman la Zona Central. Vasta zona fértil que guarda en su geografía la Cordillera Central y el Valle del Cibao. Entorno que tiene por moradores a campesinos y agricultores que saben labrar la tierra. Base económica de una pintoresca ciudad que responde al nombre de Santiago de los Caballeros y de un enclave verde y sereno que lleva por nombre Jarabacoa.

Santiago tiene en su diario vivir a más de 660,000 habitantes, pero aún guarda con recelo su aire de quietud provinciana. Su centro urbano está dado por Calle del Sol, donde abundan las tiendas, restaurantes y bares. Una pintoresca arteria urbana que lo conduce al Parque Duarte, donde el pueblo se reúne a ver los días pasar.

Al pie de la Cordillera están los extensos valles, que intercalados por barrancos denotan el color verde intenso de la hierba y una tierra color rojizo. Allí está Jarabacoa, un poblado de 40,000 habitantes, donde la naturaleza colocó un par de ríos de agua fresca y rápida que son la meta de los visitantes más aventureros. Zona igualmente popular por la crianza de caballos y la posibilidad de pasear sobre uno de ellos por el amplio campo.

El lado sur


Playa de Juan Dolio

Además de Santo Domingo y las playas de La Romana, el lado sur dominicano cuenta con otros atractivos muy naturales que rara vez escuchamos mencionar. De un lado está la vía que conduce a Barahona, Azua y Baní. Una amplia zona prácticamente inexplorada que guarda paisajes de ensueño. Tierra de playas vírgenes y campo esbelto que no sufre aún la presencia de las grandes urbanizaciones o construcciones que alteran la composición nativa del entorno.

Al este de Santo Domingo está la playa de Juan Dolio. Distancia de 75 kilómetros ó 46 millas que el dominicano capitalino gusta recorrer cada fin de semana. Un balneario situado en torno a un pequeño pueblo donde abundan los vendedores de pintura naif y se come muy bien a precios más económicos.

Sean los restaurantes establecidos o las pequeñas casetas que se alistan una tras otra muy cerca de la arena, la comida tiene en Juan Dolio su aspecto más popular. Pescadito fresco y frito, empanadas de carne o los insustituibles kipes, que son las famosas albóndigas que los libaneses inmigrantes adaptaron al buen paladar del dominicano. Menú típico y barato que tienes que acompañar con una cerveza bien fría.

El nordeste

Playa de Samaná

Del norte conocemos Puerto Plata, pero justamente en la zona nororiental está Samaná. Otro lugar de ensueño que felizmente no sufre el mal de las grandes construcciones, salvo un par de buenos hoteles situados en lugares muy precisos que a penas altera el paisaje.

De hecho, Samaná es una península y es el mismísimo paraíso. Allí se junta la belleza de unas blancas playas en la costa norte con la inmensa bahía situada sobre el lado sur. Imagen embellecida por ríos y arroyos que junto a interminables cocoteros, arrecifes, farallones, ensenadas e islotes dan un acabado que rememora los tiempos vírgenes del Descubrimiento. Una obra maestra de la Madre Naturaleza que deja perplejo al visitante y sirve de morada a las ballenas que vienen del frío norte entre los meses de diciembre y abril.

Tan excepcional es este lugar que uno siente el deseo de quedarse allí. Deleite que tiene su mejor momento cuando te sientas cómodamente frente al mar y olvidas que el mundo continúa al otro lado del horizonte con sus problemas.

Diversión y buena comida

Sea el norte o el sur, la diversión y la buena comida son valores agregados que todos disfrutamos muy bien. Música y buen comer que siempre van acompañados de una cerveza muy fría. Bebida que no sólo satisface el paladar, sino que ayuda amainar cualquier alta temperatura y disfrutar mejor los platos típicos de la cocina del país. 

Gastronomía rica en sabores muy criollos que tiene al plátano por ingrediente popular. Nada mejor que desayunar un mangú bien hecho. Un rico plato hecho de plátano verde majado acompañado con huevos fritos, salchichón o queso blanco. Plátano verde majado que vuelve más tarde en forma de mofongo para comer, pero previamente sofrito, aderezado con aceite, ajo, cebolla y chicharrones de puerco.


28 de junio de 2010


Rep. Dominicana


Altos de Chavón

De seguro que los dioses griegos empinados sobre el Monte Olimpo disfrutaban a diario de una vista semejante a la que se aprecia desde esta villa turística del este de la República Dominicana, construida en lo alto del farallón del río Chavón y con todo el esplendor de la provincia La Romana a sus pies.

La magia del paisaje no es lo único soberbio de Altos de Chavón, porque aquí también se da cita el arte. Este pueblo de estilo mediterráneo del siglo XVI fue edificado con la idea de convertirlo en la meca cultural de la República Dominicana.

Como consecuencia, éste es el punto del Caribe donde las artes plásticas se confunden con la naturaleza. La experiencia de una visita puede resultar sublime en algunos casos, o digna de dioses en los demás.

Esta pequeña localidad es el centro de mesa del complejo turístico Casa de Campo de La Romana. Es también la sede de la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, afiliada a la prestigiosa Parsons School of Design de Nueva York.

Las calles pavimentadas de adoquines, las casas construidas con piedras talladas, las refrescantes fuentes de agua que alivian el calor y toda la arquitectura española, dan la sensación de que este pueblo fue construido hace siglos durante la época de la colonización en el Nuevo Mundo.



Pero he aquí otra de las maravillas de Altos de Chavón. La localidad fue "hecha a mano'' hace apenas dos décadas por artesanos locales que utilizaron para hacerla piedras, hierro y madera bajo la dirección del cineasta italiano Roberto Copa.

La idea fue darle la apariencia de un pueblo que evocara la rica historia colonial de La Hispaniola, lugar donde Cristóbal Colón hizo sus primeros asentamientos en el continente americano.

Los trabajos de construcción se iniciaron en 1976 y terminaron en 1982 cuando los artesanos colocaron las últimas piedras del espectacular anfiteatro, construido al estilo de los que se levantaron en la antigua Grecia.

El anfiteatro al aire libre tiene capacidad para 5,000 expectadores, y fue inaugurado en 1982 con una celebración de Año Nuevo en la que la estrella principal fue Frank Sinatra. Desde entonces, allí se han presentado numerosos artistas internacionales y dominicanos como Julio Iglesias, Michael Jakcson, Gloria Estefan y Juan Luis Guerra




Una caminata por las sinuosas calles de Chavón lleva al visitante hasta las tiendas locales de artesanía que venden joyas hechas a mano y cerámica de una calidad en la actualidad reconocida por su excelencia.


En el corazón del pueblo se encuentra la Iglesia de San Estanislao, terminada en 1979. Muy cerca está el Museo Regional de Arqueología en el que se puede observar una amplia colección de artefactos precolombinos. También se puede disfrutar de las tres galerías de arte de la villa, en las que constantemente se exponen trabajos de artistas dominicanos, norteamericanos y europeos.

Tras disfrutar del placer de la increíble vista del río Chavón, del arte y de la artesanía, hace falta nutrir otro de los sentidos: el paladar. En la villa operan varios restaurantes, cada uno con capacidad de satisfacer los más variados gustos.

Marcia Facundo
El Nuevo Herald, 1998
Fotos: adg
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27 de febrero de 2010


27 de febrero:
Independencia de la
República Dominicana

Los más antiguos pobladores de las Antillas tenían una cultura muy rudimentaria; fueron recolectores, pescadores y cazadores, no practicaban la agricultura, y fueron denominados arcaicos. Hubo una segunda oleada procedente del continente, los arhuacos, cuya alfarería llegó a ser la más elaborada de todas las Antillas, aunque fueron desplazados por la tercera oleada migratoria: los taínos, , que llegaron alrededor del siglo VII de nuestra era. La última oleada migratoria fue la de los caribes, que llegaron a ocupar todas las Antillas Menores pero que todavía no se habían asentado en Puerto Rico y la Isla de Santo Domingo a la llegada de los españoles.

Cristóbal Colón descubrió la Isla el 5 de diciembre de 1492, bautizandola con el nombre de La Española. Al continuar la exploración de la costa norte, la carabela Santa María encalló en un banco de arena; con los restos de la nave, Colón construyó el Fuerte de La Navidad y ordenó regresar a España, dejando una guarnición de 39 hombres. Al regresar a la isla durante su segundo viaje en 1493, encontró que el Fuerte de La Navidad había sido atacado y destruido por indígenas a cargo del cacique Caonabo. Entonces decidió construir La Isabela, la primera ciudad europea del Nuevo Mundo.

En «La Española» se establecieron el primer Obispado, la primera Capitanía General, el primer Virreinato y la primera Real Audiencia de las Américas. Allí se levantaron igualmente la primera iglesia (Ermita del Rosario) y la primera Catedral. Durante el siglo XVI La Española gozó de buena posición económica y social; las primeras expediciones conquistadoras partían desde la isla. Pero desde finales de ese siglo y luego de la conquista de los grandes territorios de América del Norte y América del Sur, la isla fue quedando relegada a un segundo plano, hundiéndose cada vez más en la pobreza y el olvido.

Desde el inicio de la colonización agraria de la isla, los esclavos traídos del África iban sustituyendo a la fuerza de trabajo indígena. Este aporte africano, que de forma constante se prolongaría hasta mediados del siglo XIX es base hoy de una integrante etno-cultural innegable. La identidad dominicana es amalgama de tres elementos: el africano (predominante en la generalidad de la población), el español (también muy evidente merced al mestizaje, sobre todo en los estamentos económicos altos) y el primigenio elemento taíno.

En 1586, el inglés Francis Drake atacó a la isla y saqueó la ciudad de Santo Domingo. Los ataques piratas se hacían cada vez más frecuentes, lo que dio lugar a que le gobernador español de la isla favoreciera un despoblamiento de la parte occidental, territorio que fue gradualmente ocupado por filibusteros y bucaneros. España terminó por ceder a Francia en 1697 la parte occidental de la isla, la actual Haití, que los franceses llamaron Saint Domingue. A la parte oriental, conservada por los españoles, se le llamó Santo Domingo Español o Santo Domingo Oriental.

Conflictos en Europa produjeron que por el tratado de Basilea en 1795, España se viera obligada a renunciar a la parte oriental de la isla, la que a partir de entonces pasó a estar bajo completo dominio de los franceses.

En la parte occidental mientras tanto, tras el fracaso de algunas rebeliones de esclavos, éstos llegaron a triunfar y en 1804 proclamaron la independencia de Haití. Al mismo tiempo comenzaba para Santo Domingo la administración francesa. En varias oportunidades los haitianos invadieron sin éxito la parte francesa, aunque llegaron a ocupar la ciudad de Santiago de los Caballeros y avanzar hasta las puertas de la capital.

Cuatro años más tarde, España era invadida por las tropas francesas de Napoleón. Intrigas entre los grandes rivales europeos favorecieron esta vez a España. Con apoyo de los ingleses, los hacendados dominicanos iniciaron la resistencia contra los administradores franceses. Fue lo que se llamó la «guerra de la Reconquista», que devolvió a España el control de la parte oriental de la Isla. Así se inició el período conocido como España "boba", es decir, de escasa o nula intervención metropolitana en los asuntos de la colonia, lo que duraría hasta 1821.

Los hacendados dominicanos continuaron conspirando, esta vez contra el poder español, y lograron crear lo que –en mutación de nombres- llamaron el «Haití español». Un Haití español que duró muy poco, apenas tres meses, ya que fueron invadidos por los haitianos de la parte occidental, que comenzaron a ejercer el gobierno de toda la isla. Fue durante esta ocupación haitiana que se llevó a cabo la anulación de la esclavitud en 1822.

Los dominicanos no cejaron en su empeño de separarse de Haití y se organizaron para ello en sociedades secretas como La Trinitaria. El 16 de enero de 1844 fue redactada por don Tomás de Bobadilla y Briones la Manifestación de los pueblos de la parte Este de la isla, en la que se enunciaban las causas de su separación de la República Haitiana. Esta Manifestación sería la ley que regiría la república recién proclamada hasta que se promulgara su Constitución.

La noche del 27 de febrero de 1844 se congregaron poco a poco pequeños grupos de patriotas que provenían de las distintas zonas de Santo Domingo. El comienzo de la acción separatista radical fue indicado por un "trabucazo" disparado por Ramón Matías Mella en la Puerta de la Misericordia, y que fue oído por todos los habitantes de la ciudad.

Ese 27 de febrero se izó la Bandera Dominicana en la Puerta del Conde. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la bandera bordada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez, junto con otras damas. La bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte, aprobado el 16 de julio de 1838 en La Trinitaria, donde se presentaron los colores y la forma de la enseña que representaría al nuevo estado.

La naciente república quedó dirigida por una Junta General Gubernativa bajo el poder de los conservadores hasta el 14 de noiembre de 1844 en que Pedro Santana es elegido Primer Presidente constitucional de la República Dominicana.

Posteriormente los haitianos realizaron varias invasiones, que fueron frustradas por el Ejército Dominicano.

Texto editado de Wikipedia.org
Foto: Google
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22 de enero de 2010


La Virgen de la Altagracia

La Virgen de la Altagracia es la madre Protectora del Pueblo Dominicano, y muchos se han confundido y creen que ella es la Patrona de la República, pero en realidad la Patrona del Pueblo Dominicano es Nuestra Señora de las Mercedes.

Según los historiadores e incluso los párrocos de la Iglesia Católica nos cuentan, a partir de 1512 se establece una parroquia en la Villa de Salvaleón de Higüey. En esa época habían llegado a Higüey los Hermanos Alonso y Antonio Trejo, quienes trajeron la imagen de la Virgen de la Altagracia al país. Provenían de Plasencia, localidad de Extremadura en España.

Los Hermanos Trejo fueron los primeros en fundar un trapiche para producir azúcar, que tiempo después daría paso a los famosos ingenios azucareros del país. Los Trejos se mudaron en la Villa de Higüey, y de inmediato regalaron la imagen de la Virgen de la Altagracia, para que toda la comunidad la venerara, y así sucedió, convirtiéndose hoy en la Madre Protectora de la República Dominicana.

Existen diferentes mitos y leyendas de la Virgen de la Altagracia. Una de ellas es la del canónigo Luís Gerónimo de Alcocer, que data de 1650. Refiere este canónigo que estando ya en Higüey el cuadro con la imagen, el Arzobispo de Santo Domingo mandó a buscarlo y cuando ya estaba el cuadro depositado en un cofre y en camino a Sto. Domingo, desapareció milagrosamente y reapareció al mismo tiempo en Higüey.

Donde floreció el naranjo

Se cuenta además la leyenda de un colonizador español que vivía hace más de tres siglos en la Villa de Higüey y se dedicaba a vender ganado, por lo que viajaba constantemente a la ciudad de Santo Domingo. En uno de esos viajes, sus dos hijas le hicieron un encargo. La hija mayor le pidió que le comprara vestidos, cintas, encajes; en cambio, la hija menor, a la cual se le llamaba La Niña, solo le pidió que le llevara la imagen de la Virgen de Altagracia, ya que ella la había visto en sueños.

Camino de regreso, el buen padre se lamentaba de no haber podido encontrar el cuadro que su hija menor le había pedido, a pesar de haber preguntado a los Canónigos del Cabildo y al mismo Arzobispo, quienes le contestaron que no existía tal devoción.

Pero al pasar por la localidad Los Dos Ríos, se quedó a descansar y mientras cenaba se refirió al caso de la Virgen desconocida. Al oír esto, un viejo que también había pedido posada le dijo que él la traía consigo y le entregó un pergamino con la pintura de la Virgen María adorando a un recién nacido que estaba en sus pies. El padre de la Niña fue a buscar al viejo al llegar el día pero nadie lo pudo encontrar.

También se cuenta que La Niña recibió a su padre en el mismo lugar donde hoy se encuentra el antiguo santuario de Higüey y que allí, un 21 de enero, al pie de un naranjo florecido en pleno mes de enero, mostró la imagen a quienes se encontraban presentes, estableciendo ese día el venerado culto de la Virgen de Altagracia.


Editado de Wikipedia.org
Foto Google, Cuadro original en la Basílica Nacional de Higüey
Foto de la Basílica de Higüey, adg


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9 de diciembre de 2009


Astro muerto

Fabio Fiallo

La luna, anoche, como en otro tiempo,
como una nueva amada me encontró;
también anoche, como en otro tiempo,
cantaba el ruiseñor.
Si como en otro tiempo, hasta la luna
hablábame de amor,
¿por qué la luna, anoche, no alumbraba
dentro de mi corazón?

Fabio Fiallo, poeta, escritor y político dominicano, nació en Santo Domingo en 1866 y murió en La Habana en 1942. Poeta del período romántico dominicano, su comprometida actividad política limitó su carrera de poeta. A pesar de ello es uno de los más conspícuos miembros del parnaso nacional dominicano, más conocido por sus obras de ficción (poesía y cuento) que por sus cavilaciones en el ámbito periodísticco y sus lances como político y sus feriventes combates nacionalistas.

Fuente: Wikipedia.com
Foto: Google
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