1 de mayo de 2011

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El domingo de la paz y de la fe

“Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - Paz a vosotros… "                                           
                                                                    Juan 20, 19-31

Hazme portavoz de tu paz, Señor,
con alegría y alejándome de la tristeza
sintiéndome llamado y comprometido
empujado y urgido a dar razón de Ti.

Si como Tomás, pido pruebas de tu existencia
muéstrame tu rostro por la fuerza de la Eucaristía,
y, si como Tomás, no creo sino después de ver,
hazme saber que Tú, Señor, caminas a mi lado.

Y si las dificultades asoman en el horizonte,
que Tú, Señor, despejes con tu poder
aquello que entorpece mi labor de mensajero

Porque en Ti confío,
porque en Ti espero,
y, de tu misericordia, agradezco tus desvelos
y, de tu misericordia, añoro tu abrazo
y, de tu misericordia, deseo la paz verdadera,
la paz que Tú sólo das,
la paz que, sin Ti,
no  puede alcanzar el mundo

Javier Leoz, 
www.betania.es

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