21 de febrero de 2012

EL HOMBRE QUE NEGÓ EL SALUDO NAZI



El hombre que negó el saludo nazi

(También Internet se utiliza con fines útiles y edificantes)


 Hamburgo, 1936. Alemania estaba subyugada por los planes expansionistas de Hitler y sus nuevas amistades con la Italia fascista de Mussolini. En una de las fastuosas puestas de largo del régimen alemán, una multitud de personas se congregaba en Hamburgo para presenciar el estreno de un buque escuela de la marina alemana. Al tiempo que todos levantaban su brazo al unísono para realizar el saludo nazi, uno de los hombres se mantuvo con sus brazos cruzados.

En 2012 y gracias a las últimas tecnologías, la imagen ha dado la vuelta al mundo. Pero no ocurrió hasta 1991 cuando una de sus hijas identificó a este hombre como
August Landmesser,  un trabajador del astillero de Hamburgo.

 Esta semana, la instantánea ha vuelto a resurgir gracias a un blog creado para facilitar las tareas de socorro tras el terremoto de Japón en marzo de 2011 y tras subir la citada imagen a una página de Facebook   donde algunos ya le tienen como un héroe. En el momento de la escritura de este artículo, la imagen fue compartida más de 27.200 veces.

La historia le ha encontrado

Landmesser parecía tener razones muy personales para no realizar el saludo. Si bien se cree que fue miembro del Partido Nazi desde 1931 hasta 1935, fue expulsado del partido después de casarse con una mujer judía, Irma Eckler, de acuerdo con Fasena,  una página web educativa sobre el campo de exterminio nazi de Auschwitz.

Después del nacimiento de sus dos hijas, fue enviado a la cárcel por «deshonrar a la raza». De su mujer, se cree que fue detenida por la Gestapo en la prisión de Hamburgo y sus hijas fueron separadas. Una vez que Landmesser salió de prisión en 1941 fue enviado a la guerra, aunque pronto se le declaró como desaparecido en combate y se le dio por muerto, tal y como publica “The Washington Post”.

En 1996, una de las hijas del protagonista, Irene, escribió acerca de su aventura familiar en Alemania, con el fin de poder compartir la desgarradora historia de su familia, separada por el régimen nazi. El destino ha querido que, 16 años después, su relato haya recorrido Facebook  gracias al hábito de los usuarios de internet de rescatar tesoros históricos.

Reproducido de ABC, Madrid

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