5 de agosto de 2011

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Colesterol, ¿Conoces tus cifras?

¿Qué es el colesterol?  
Es un Lípido con aspecto parecido al de la cera. Nuestro organismo sin embargo necesita  colesterol  para muchas funciones vitales: para construir las membranas de las células, para fabricar ácidos biliares (necesarios para digerir las grasas), para sintetizar vitamina D (implicada en muchísimas funciones orgánicas), para producir varias hormonas...

En realidad, el hígado produce el suficiente colesterol
 para todas esas funciones (unos 1000 mg al día).  Con una dieta   muy rica en grasas   saturadas (presentes en productos de origen animal, como las carnes grasas, la leche y los lácteos enteros, el tocino y los embutidos grasos...) y grasas  “trans” (grasas vegetales hidrogenadas o semi-hidrogenadas, presentes en muchos productos de bollería y otros alimentos procesados), el organismo no podrá eliminar el exceso de colesterol, y los niveles aumentarán, incrementando el riesgo de ataques de corazón y ataques cerebrales (ictus).

¿Qué es la hipercolesterolemia?
 
Si el colesterol que circula por la sangre está elevado (por encima de 200 miligramos por decilitro) el diagnóstico es Hipercolesterolemia.

¿A qué se refieren los términos colesterol “bueno” y colesterol “malo”?
Para poder viajar por la sangre, el colesterol  (un lípido o grasa) necesita adherirse a proteínas. Ese “paquete” colesterol/proteína se conoce como lipoproteína. Hay dos tipos principales de lipoproteínas:

1. Las lipoproteínas de baja densidad  (colesterol
 LDL, por sus siglas en inglés) se conocen como colesterol “malo”. La mayor parte del colesterol  del organismo es LDL, justamente ése que se acumula en las paredes arteriales, reduciendo su diámetro y su flexibilidad y aumentando el riesgo cardiaco y de ictus.

2. Las lipoproteínas de alta densidad (colesterol
  HDL, por sus siglas en inglés) constituyen el colesterol “bueno”. En realidad, el HDL (que se supone un cuarto del colesterol total) actúa como un “desatascador” de tuberías, transportando el colesterol desde las paredes arteriales hasta el hígado.

De hecho, bajos niveles de HDL (menores de 40 mg para los hombres y menores de 50 mg para las mujeres) están asociados con un aumento de riesgo cardiovascular.

¿Cuándo debo chequear mis niveles de colesterol?
Lo ideal sería empezar con los análisis a partir de los 20 años. Luego se recomienda volver a realizar las pruebas cada cinco años. Si los resultados no son los deseables o existen factores de riesgo adicionales, el médico puede recomendar chequeos más frecuentes.

¿Qué miden los análisis de sangre?
La prueba para determinar el “perfil lipídico” de una persona (que es como se conoce este tipo de prueba) observa los niveles de:

Colesterol
  total
Colesterol LDL
Colesterol HDL
Triglicéridos (otro tipo de lípidos
presentes en la sangre, asociados a riesgo cardiovascular)

¿Cómo debo interpretar los resultados de mis análisis?
Los niveles de colesterol   se miden en miligramos de colesterol  por decilitro de sangre (mg/dl). Para interpretar los resultados puedes utilizar estas guías:

Colesterol total:
Menos de 200 mg/dl – Deseable
Entre 200-239 mg/dl - En el límite
240 mg/dl o más – Alto

Colesterol LDL (el “malo”):
Menos de 70 mg/dl - Óptimo para personas con riesgo cardiovascular alto
Menos de100 mg/dl - Óptimo para personas con riesgo cardiovascular
100-129 mg/dl - Casi óptimo
130-159 mg/dl - En el límite
160-189 mg/dl - Alto
190 mg/dl o más - Muy alto
  
Colesterol HDL (el “bueno”):
Menos de 40 mg/dl - Bajo
40-59 mg/dl - Mejor
60 mg/dl o más - El mejor

Triglicéridos:
Menos de 150 mg/dl - Deseable
150-199 mg/dl - En el límite
200-499 mg/dl - Alto
500 o más - Muy alto

¿Qué puedo hacer para mantener buenas tasas de colesterol?
 Las siguientes medidas no son sólo eficaces de modo preventivo. Pueden incluso permitir reducir o prescindir de los fármacos a las personas con Hipercolesterolemia:

Cambios en la dieta:  
1. Frutas, verduras, legumbres, harinas integrales son alimentos todos ricos en fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos protectores... Tómalos en vez de dulces, snacks salados, patatas y bollería.
2. Incluye pescados azules y frutos secos en la dieta: contienen grasas   beneficiosas para las arterias.
3. Elige aceite de oliva virgen para cocinar (contiene grasas monoinsaturadas, buenas para el corazón y que aumentan los niveles de HDL)
4. Sustituye las carnes grasas, los lácteos enteros y embutidos (repletos de grasas saturadas) por carnes y embutidos magros y lácteos descremados.

Ejercicio regular
Combinado con una dieta   sana, un programa de ejercicio  que incluya de media a una hora de actividad física diaria (caminar a paso rápido, bailar, nadar, montar en bici...) es altamente eficaz para controlar los niveles de colesterol y reducir el riesgo cardiovascular.

Dejar el tabaco.  
Al dejar de fumar aumentan los niveles de colesterol “bueno”. Además, a los veinte minutos de apagar el último cigarrillo, la tensión arterial se reduce... Al año, el riesgo de ataque cardiaco respecto del que tenías cuando fumabas se reduce a la mitad.

Perder peso.  
La pérdida de apenas un 10% del peso corporal reduce el riesgo cardiovascular de forma significativa.

Si a pesar de esas medidas no observas mejoría, el médico puede recetarte medicamentos.  La elección dependerá de varias cosas: 1) tus factores de riesgo individuales; 2) tu edad; 3) tu estado de salud; 4) los posibles efectos secundarios de cada medicamento.   
 

Eresmas.es

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