28 de octubre de 2016

El raulismo sigue la letra pequeña del fidelismo

El raulismo sigue
la letra pequeña del fidelismo
14YMEDIOLa Habana   
 En las últimas semanas varias noticias alarmantes para la economía cubana han ocupado las primeras planas de los diarios. La actitud del Gobierno de monopolizar las ayudas a los damnificados por el huracán Matthewy la paralización de la entrega de licencias para restaurantes privados hacen temer que el país haya emprendido el camino de la "contrarreforma", acompañado de un aumento en la agresividad de la retórica política.

Las primeras señales de esa vuelta atrás se hicieron sentir en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución actualizados durante el VII Congreso del Partido Comunista el pasado abril. En esas líneas directrices no solo se mantuvo la negativa a aceptar "la concentración de la propiedad" para las formas no estatales de producción, sino que se añadió que tampoco será tolerada la concentración de la riqueza.

Para quienes aguardaban porque la cita partidista derivara en mayores flexibilidades para el emprendimiento nacional, este afianzamiento de la línea más ortodoxa aumentó su frustración.

"El Gobierno de Raúl Castro parece estar más dispuesto a perder las sumas derivadas de los impuestos a los emprendedores que a permitir que existan empresarios con resultados positivos", lamenta un economista de la Universidad de La Habana, que solicita el anonimato. "Aunque en los medios extranjeros se han exagerado las similitudes entre las reformas emprendidas en la Isla y modelos al estilo chino o vietnamita, en la práctica el oficialismo cubano se esfuerza cada día en hacer todo lo contrario".

"El Gobierno parece estar más dispuesto a perder las sumas derivadas de los impuestos a los emprendedores que a permitir que existan empresarios con resultados positivos", lamenta un economista

La prensa nacional está repleta de llamados a usar al máximo "las reservas de eficiencia productiva" que existen supuestamente en la Isla, pero eso solo es una frase hueca si no se comienza por abrir la economía cubana y por no cerrarla.

Tras ascender oficialmente al poder en 2008, Raúl Castro inició un proceso de cambios en la economía que calificó de "estructurales" y necesarios para el país. Entre los que tuvieron mayor incidencia en la vida cotidiana estuvo el impulso al sector privado que había sido acorralado con los excesivos controles, normativas y altos impuestos durante el mandato de Fidel Castro.

La entrega en usufructo de tierras estatales generó esperanza por adelantar mayor flexibilidad en la producción y comercialización de productos agrícolas. La creación de cooperativas urbanas también ayudó a alimentar la ilusión sobre un repunte económico y una mejoría que se hiciera sentir sobre el plato de los cubanos y en sus bolsillos.

Sin embargo, fueron las flexibilizaciones para comprar y vender casas o autos, viajar fuera del país y poder contratar una línea de telefonía celular las que lograron un mayor impacto político, ensalzadas por los titulares de la prensa internacional que destacaron "las reformas raulistas".

Ocho años después del comienzo de aquel impulso renovador, el oficialismo está empeñado en desviar la atención de los principales problemas que sufre el país. En las calles se palpa la opinión de un regreso a los inicios de este siglo, cuando se imponía la arbitrariedad económica.

Ocho años después del comienzo de aquel impulso renovador, el oficialismo está empeñado en desviar la atención de los principales problemas que sufre el país

El exministro de las Fuerzas Armadas no ha cumplido con su compromiso de impulsar transformaciones "sin prisa, pero sin pausa". En los últimos años, en vez de avanzar se han estancado las medidas flexibilizadoras y solo el 21% de los Lineamientos ha llegado a materializarse, según las propias autoridades.

Recientemente, el sector privado de la gastronomía comenzó a sufrir nuevas presiones. El anuncio del congelamiento en la entrega de nuevas licencias para abrir restaurantespor cuenta propia ha sido leído como una inequívoca señal de frenazo o, incluso, una vuelta atrás en las reformas.

En lugar de concentrar sus facilidades en la creación de un mercado mayorista, el Estado ha optado por dedicar todos sus esfuerzos a que los emprendedores no adquieran los productos y la materia prima necesaria para su trabajo en el mercado informal. Vigilar y controlar lleva más recursos y desvelos, en este caso, que permitir y potenciar.

Algo similar ha ocurrido con el transporte privado que desde inicios de este año ha estado sometido a un fuerte escrutinio por parte de las autoridades y a la retirada de licencias, en un intento del Gobierno de regular las tarifas que la demanda y la oferta ya habían establecido. Los precios topados han terminado por afectar a la población y duplicando el tiempo que los pasajeros necesitan para desplazarse.

Cuando la lógica indicaba que las autoridades debían volcar sus esfuerzos en proveer gasolina y petróleo a precios mayoristas para los transportistas, se ha invertido la lógica y los inspectores han pasado a exigir a los choferes de taxis colectivos las facturas del combustible comprado en las gasolineras estatales, cuando es un secreto a voces que el transporte privado solo es rentable si se nutre de las ofertas del mercado informal.

Los tambores de los más recalcitrantes suenan cada vez más altos y ponen en el centro de la diana la acumulación de riqueza, pero sin anunciar aún cuál es el monto que se permitirá y a partir de cuál punto se considerará inaceptable. Una práctica de confusión y permanente desasosiego que le resultó muy efectiva a Fidel Castro para mantener al país en vilo por casi cinco décadas.

La pregunta que muchos se hacen es el por qué el Gobierno no utiliza esa energía con la que persigue a los privados en hacer que la empresa estatal sea más eficiente

La pregunta que muchos se hacen es el por qué el Gobierno no utiliza esa energía con la que persigue a los privados en hacer que la empresa estatal sea más eficiente. ¿Por qué no descentraliza ese mastodóntico entramado que produce más gastos que beneficios?

Lo poco que se ha avanzado en esa dirección se hace sentir en el desarrollo del país. Según las previsiones oficiales, en 2016 la economía crecerá por debajo del 1%, una cifra que recae fundamentalmente sobre el sector estatal que emplea las tres cuartas partes de la fuerza laboral.

El modelo de Estado impulsado por Raúl Castro ha optado en los últimos meses por gastar cuantiosos recursos en movilizaciones políticas, pero es incapaz de sembrar un campo de cultivo para alimentar a la población.

¿Qué país pretende dejar en herencia a su sucesor?

Aquellos que aplaudieron sus reformas se asoman hoy a una Cuba que pone proa al pasado y un Gobierno que eleva los grados de la retórica contra periodistas independientes, blogueros y académicos críticos. Una nación donde se sigue poniendo freno a las fuerzas productivas y se miran el emprendimiento y la prosperidad con ojeriza.

21 de octubre de 2016

Mensaje del P. Alejandro a los colaboradores en la ayuda a las comunidades hondureñas

 
MENSAJE DEL P. ALEJANDRO LÓPEZ
A SUS COLABORADORES
EN EL AUXILIO A LAS COMUNIDADES HONDUREÑAS

Miami, 20 de octubre de 2016

Muy queridos amigos y constantes colaboradores:

1.- Mis primeras palabras son de AGRADECIMIENTO a Dios que nos reúne en la CARIDAD  y que, con su Palabra nos aumenta la FE y la ESPERANZA. También quiero agradecer a todos y a cada uno de ustedes por la gran GENEROSIDAD con que me han recibido en este viaje. No es fácil llenar 36 furgones de 45 pies en 3 semanas…  ¡Pues ustedes han batido este record! ¡Muchísimas gracias!   No existe el Premio Nobel de la generosidad; pero estén seguros que, de alguna manera, nuestro Padre Celestial les devolverá el ciento por uno.

No podemos olvidar que estamos en el “Año de la Misericordia”.  El empleo y la distribución, social y caritativa, de todas sus donaciones será como una manifestación de la misericordia de Dios y de la solidaridad cristiana de la Iglesia de Miami con el pueblo cristiano que peregrina en el Sur de Honduras.
 En nombre de ese pueblo,  ¡Muchas gracias!

2.-Ustedes han visto en los noticieros los grandes sufrimientos que el huracán Matthew ha dejado a su paso, especialmente en Baracoa y en Haití. El Párroco de Saint Dominic,  Padre Eduardo Logiste, es haitiano y está sufriendo por la desgracia de su pueblo.  El P. Eduardo quiere llenar  un  contenedor  para ayudar a su gente con comida enlatada,  medicinas,  ropa y zapatos, leche (en polvo o en latas) arroz y frijoles, colchones, sábanas, toallas, etc… (Favor no traer muebles).

Seaboard Marine le ofrece un  contenedor sin costo… ¡pero tenemos que ayudar al Padre Eduardo a llenarlo! Y ustedes me han demostrado que son especialistas en llenar contenedores. En nombre del Padre Eduardo y del pueblo haitiano, yo les ruego encarecidamente, que tendamos una mano fraterna y generosa a nuestros hermanos haitianos. Esta carta la reciben alrededor de 1500 amigos que vienen a colaborar con Honduras. Cada uno de ustedes puede hacer algo por nuestros hermanos haitianos. No se olviden  de  invitar a sus amigos, vecinos y conocidos a colaborar en esta noble causa.  Entre muchos será fácil llenar el contenedor del P.Eduardo.


El contenedor del Padre Eduardo estará en St. Dominic (5907 N.W. 7 Street.)

desde el  Lunes 7 de Noviembre. Les esperamos.    ¡Dios bendecirá su generosidad!

Para más información llame a la Parroquia de St.Dominic: (305) 264-0181

3.- Volviendo al  caso de nuestros furgones, les cuento que  la caritativa solidaridad de ustedes se desbordó por completo.    Las desmesuradas  cantidades de artículos de todas clases que nuestros amigos y colaboradores han traído a los “trailers”, van a solucionar innumerables problemas de miles de familias necesitadas en el Sur de Honduras y fortalecerán el trabajo socio-pastoral de la Asociación S. José Obrero. 

El asunto es que cada solución suele traer, incorporado, algún nuevo problema colateral: Nosotros veníamos preparados para pagar el  flete de 25 contendores y ustedes han llenado 36.  Es por eso que estoy lanzando este SOS para pedir, a quienes buenamente puedan, una pequeña donación que nos ayude equilibrar el presupuesto.

Ustedes pensarán que soy un pedigüeño… ¡tienen razón! De hecho casi todos los curas somos pedigüeños.  Un viejo Párroco que conocí hace muchos años y a quien yo le confesaba la vergüenza que me daba pedir para otros, me dijo esta frase lapidaria: ¡Pide, hijo mío, pide sin sentir vergüenza! Porque “CONTRA EL VICIO DE PEDIR ESTA LA VIRTUD DE NO DAR”.     Me consta que ustedes no tienen esa virtud, porque mucho han dado sin que les pida. Si ahora me estoy atreviendo a darles esta “puñalada trapera” es porque la gran generosidad de ustedes, llenando 36 FURGONES, me descuadró el presupuesto.

Además, para acabar de enmarañarme el problema financiero, mañana, viernes 21 de Octubre, ingresaré al Mercy Hospital para que el Dr. Mas me haga un cateterismo. Allí celebraré mis 81 Octubres el Sábado 22 (sin piñata) y el lunes 24, Dios mediante, el Dr. Segurola me operará para reemplazar mi válvula aórtica… ¡con la de una vaca!  Espero que este injerto no me vuelva ni vegetariano ni rumiante… Como no resido aquí, no tengo seguros.   Gracias a Dios, tengo muy buenos amigos médicos que siempre me han ayudado a “resolver”.    Sin embargo, este problema de la operación también ha ocasionado algunos costos imprevistos que, sumados al exceso de contenedores, contribuyen al descuadre (por no decir al “desmadre”) de mis cuentas.

Por no dejar de pedir, también les pido sus ORACIONES para que, entre Dios, el Dr. Mas,  el Dr. Segurola y el Dr.Centurión, me  puedan “chapistear” el corazón y este “reencauche” me permita seguir trabajando en Choluteca y agradeciendo, con un corazón “overjoleado”, la Bondad del Creador y la generosidad de nuestros amigos y colaboradores de Miami y de muchos otros lugares de este Planeta en que todos peregrinamos buscando la paz; buscando a Dios…          
 
 Fraterno abrazo, abundantes bendiciones y muchísimas gracias a todos. Si algunos de ustedes pueden ayudarnos a salir de este rollo, favor enviar su donación a:
                                                               
San José Obrero Foundation
Padre Alejandro López.
P.O. Box 45-1007
Miami, Fl.33245-1007

(Fdo.)  Padre Alejandro López

24 de septiembre de 2016

Los Palmarés del Festival de San Sebastián

 
Los Palmarés del
Festival de San Sebastián

Oti Rodríguez Marchante
abc.es

El presidente del Jurado de esta edición del Festival de San Sebastián era Bille August, pero uno se imagina a Jia Zhang-ke, cineasta de tanto prestigio y miembro de ese jurado, mirándole con sus ojillos malevolillos y uno entiende que la Concha de Oro haya sido para la película china “Yo no soy Madame Bovary”, e incluso que el premio a la mejor actriz lo ganara su protagonista, la increíble y “cool” Fan Bingbing. Naturalmente, seguro que han influido otros detalles, aparte de esa mirada inquietante de Zhang-ke, como el hecho de que contenga una historia llena de ironía, arañazos y dentelladas al paraíso burocrático de la gran China y que tenga grandeza su personaje femenino, una mujer terca e irreductible que pretende divorciarse bien de su marido, a pesar de que ya se han divorciado. Y también de que cuente el drama con enormes dosis de coña marinera, que someta a la “oficialidad” a unos test de infantilismo brutales, y de que convierta la pantalla en un perfecto círculo, y apenas salga de él. Es una película estimable, quizá algo justa para encabezar el Palmarés, pero indudablemente no está a la altura de los grandes desastres que tradicionalmente ha cometido el jurado de este Festival.

El cine español, nuestro favorito, ha conseguido varios premios merecidos, y ha dejado de conseguir algunos otros también merecidos. El de Eduard Fernández como mejor actor es también un clásico: siempre está bien, salvo cuando está insuperable, y aquí, en “El hombre de las mil caras”, la película de Alberto Rodríguez, es imposible que ni el propio Paesa estuviera mejor, tan exacto, tan turbio e inaccesible.

Y de Rodrigo Sorogoyen y su excelente “thriller”, “Que Dios nos perdone”, han decidido premiar el guión del propio Sorogoyen y de Isabel Peña, un cromático alfombrado del Madrid apoteósico de 2011, una intriga policial y unas descripciones de personajes tremendos, acomplejados y armados hasta los dientes de ira incontenible. La cosa es que hay otros premios que no ha ganado la otra película española, la de Jonás Trueba, “La reconquista”, una de las pocas en la que no había jóvenes crueles, asesinatos horrorosos, tarados impresentables ni adolescentes enloquecidos. Igual Jonás Trueba tendría que haber metido un par de hachazos en su película.

Y llegamos al premio al mejor director, para el coreano Hong Sang-soo y su miniatura sentimental titulada “Tú y lo tuyo”, un par de anécdotas entre una pareja joven, con un sentido del humor no muy fácil de detectar y una narración pródiga en planos secuencias, que, aunque al espectador eso le traiga al fresco, es algo que sube mucho la nota, como saber euskera, pongamos por caso. Y un premio especial del jurado para dos títulos, la argentina “El invierno”, de Emiliano Torres, y a la sueca “El gigante”, de Johannes Nyholm, realidad terrible en ambas, con la aportación poética del paisaje patagónico (que también le dio el premio a la mejor fotografía) en una y de la fantasía del “monstruo” de la petanca en la otra.

De los premios no oficiales, siempre hay uno al que no suele dársele importancia precisamente porque es básico, sustancial y habla por los codos de las virtudes de la película que lo logra: el premio del público, que aquí ha recaído con absoluta rotundidad y con notas de niño empollón en “Yo, Daniel Blake”, de Ken Loach, que ya tuvo la desfachatez de ganar el pasado Festival de Cannes.

Para despedir esta edición se eligió una película francesa muy apropiada para acompañar el pescado de la cena, una biografía del comandante Jacques Cousteau titulada “La Odisea”, y en ella se puede apreciar el entusiasmo, la fuerza y la sed de aventura de quien tantas sobremesas buenas nos ha dado con sus series televisivas a bordo del Calypso. Aunque el protagonista absoluto es Cousteau y su “chapeau” rojo, la historia está impregnada de su ambiente familiar, la relación con sus hijos (la tragedia del menor, Philippe) y con su escamada mujer, pues la película sugiere un Cousteau infiel, algo merluzo, obsesionado y ególatra, aunque se consigue redimir (como tantos otros) por el camino de lo ecológico. Es una película entretenida, albo básica en sus planteamientos y que tiene una buena interpretación de Lambert Wilson, que sabe llevar la gorra roja, y de Audrey Tautou, aunque su personaje mira la historia como un espectador o como un pez en su pecera…

4 de septiembre de 2016

Santa Teresa de Calcuta

Santa Teresa de Calcuta

Fragmentos de un artículo de Mons. Carlos Amigo Vallejo, Cardenal Arzobispo emérito de Sevilla.

Los menesterosos, los pobres y desvalidos son tantos que se necesita un capital inagotable: el amor de Cristo y la entrega sin condiciones de toda la vida para quemarse en ese fuego incombustible de la caridad fraterna. Al pobre se le puede dar de comer y vendar sus heridas. Es obligación primera y responsabilidad que a todos corresponde. Pero besarlo con cariño, reconociendo la dignidad que el hombre tiene como hijo de Dios, es obligación de quien siente la urgencia del amor de Cristo en lo más profundo y noble de los entresijos de su alma.

San Martín vio a Cristo cubierto con el trozo de su capa. San Juan de Dios, en el inválido que portaba sobre sus espaldas. San Francisco de Asís, en el leproso al que abrazaba. Madre Teresa de Calcuta, en los mil y mil desposeídos de las cosas de este mundo. Su figura, la de Madre Teresa, frágil, casi insignificante, no deja de crecer y agrandarse. Ella no quería ser más que eso: un parecido de Jesucristo. Y lo había conseguido, porque acertó en el camino llevando como único equipaje la pobreza y la humildad que contemplaba y vivía en el amor de Cristo.

Sobre la vida y la obra de esta admirable mujer se han hecho muchos discursos. Pero el gran parlamento, y el más creíble de todos, es la misma Madre Teresa. Es que la caridad no se discute, se vive. Es el lenguaje de las obras. El elocuente silencio del saber estar junto al moribundo, sin poderle ofrecerle más que el cariño de sentir que alguien que le quiere está a su lado.

 La compasión es una virtud maltratada. Se la humilla y tacha de miserabilismo, de actitud lastimosa ante el que sufre, de afectividad dulzona e inoperante. Pero no, la virtud de la compasión es meterse en el alma del que sufre y sufrir con él y hacer todo lo posible para aliviar su dolor. Es una virtud que llena de humanidad el encuentro con el menesteroso. Lo contrario puede ser un altruismo frío que da algo de lo que tiene, pero nada de sí mismo.

Es cierto que hemos avanzado mucho en la aplicación del principio de subsidiaridad, apoyando aquellas iniciativas privadas que pueden contribuir al bien común. Quizá algún día se pueda pensar en una subsidiaridad del espíritu. Que dejemos, al que está lleno de amor fraterno, que lo reparta para el bien de todos. Madre Teresa no sabía de principios, pero sí mucho de amores.

Ahora, el nombre de Madre Teresa queda inscrito en el libro de los santos. Así lo proclama el Papa Francisco. Los santos no mueren, porque están llenos de amor y el amor es imperecedero. Por eso, más que recordar, hacemos memoria intemporal de su vida. En ella, la pobreza se hizo riqueza de dar y de servir. Podían terminarse las siempre escasas reservas del dinero, pero nunca se agotaba ese profundo y limpio manantial del amor cristiano.

Junto a la pobreza, Madre Teresa contaba con el valor de la humildad que la defendía de cualquier formalismo vanidoso, de la autosuficiencia, de la resignación negativa, de la desesperación o del desprecio a los poderosos. Por otra parte, esa humildad le hacía tener por casa y refugio el mismo corazón de los pobres a los que servía. Allí, en medio de tantos desgarrones, encontraba la huella de la cruz y del amor de Cristo.

¡Qué bien supo Madre Teresa usar el paño de San Agustín! Pues este santo decía que la misericordia es como un blanco lienzo que se pone en nuestras manos para que con él se pueda limpiar el corazón y ver a Dios. Con la pobreza, la humildad y la contemplación de Dios fue recorriendo los caminos de este mundo: recogiendo a los leprosos y poniendo estampas descoloridas en las manos de los obispos. Todo hablaba de misericordia.

Romance a la Virgen de la Caridad


Romance a la Virgen de la Caridad

La poetisa Luisa Muñoz del Valle
fue ganadora
del Tercer Premio en el Concurso Poético Nacional
en ocasión del Día de la Coronación
de Ntra. Sra. de La Caridad del Cobre, el 20 de diciembre de 1936

Para escribir su leyenda,
que es alba primaveral,
busqué una tiza de luna
y ahora quiero llegar
a la pizarra del cielo
por mi escala de cristal.

Quiero escribirla muy alto:
lección pura, que leerán
cuantos levanten la frente
al gran pergamino astral.

Una leyenda de estrellas
sólo se puede contar
con la garganta del viento
o el aroma de un rosal.

Voy en silencio a escribirla,
un ángel me la dirá,
desarrollando el ovillo
de seda de un madrigal:

Una mañana, dos indios
y un negrito iban por sal,
iban entre dos zafiros
puros: el cielo y el mar.

De pronto, un fanal de espumas
lejano se volvió imán
para sus pupilas niñas;
venció la curiosidad
y remaron hacia el punto
que atraía su mirar.

¿Era una paloma en fuga..?
¿o alguna luz sideral
que buscó el campo del agua
para correr y jugar..?

¿Era una niña..? Remaron
a salvarla. Cerca ya.
¡Era una estrella! ¡y venía
caminando sobre el mar!

¡Una estrella! Dios hacía
su regalo celestial.
Debieron verse tres almas
nevadas de claridad.

Hicieron cojín de lirios
las manos para acunar
su joya... y una sonrisa
tejió una estrofa de sal.

Subió la Estrella a la barca,

y se quedó sobre el mar
un madero que decía
«Virgen de la Caridad»

La emoción lanzó una ola,
despuntó un canto lustral,
y un bando de mariposas

pasó besando la mar.

Fueron remando a la playa...
El terciopelo del mar
como en aquella mañana

no ha vuelto a brillar jamás.

Y hoy, un laurel anciano

me contaba la verdad:
«La brisa rezó aquel día,

y tuvo alas de azahar»

El 4 de Septiembre en la Historia de Cuba

 
EL 4 DE SEPTIEMBRE
EN LA HISTORIA DE CUBA

 (La fecha de hoy en nuestros archivos)


Al renunciar y abandonar la Presidencia el General Machado, habiendo aceptado antes la renuncia de todos los secretarios del Despacho, con la excepción del General Alberto Herrera, secretario de la Guerra, la Presidencia de la República quedó automáticamente a cargo de éste, de acuerdo con lo dispuesto en la Constitución.

La presidencia del General Herrera no fue aceptada por los revolucionarios, y en conferencias celebradas por los sectores que habían tomado parte en la mediación, se convino en que el Dr. Carlos Manuel de Céspedes y Quesada asumiese la Presidencia provisional de la República.

Los esfuerzos realizados para asegurar la transmisión legal de la Presidencia de la República, respondían al propósito de evitar que Cuba quedase sin gobierno y, según los términos del Tratado de Relaciones Permanentes en Cuba y los Estados Unidos (Enmienda Platt), se produjese de manera automática un nuevo caso de gobierno provisional de Cuba por los Estados Unidos.

Elevado a la Presidencia de la República el Dr. Céspedes en medio de las conmociones producidas por la caída del Gobierno de Machado, el reconocimiento de su Gobierno por el de los Estados Unidos era una cuestión muy importante. Quedó resuelta favorablemente al siguiente día, 13 de agosto, por una declaración del Presidente Franklyn D. Roosevelt, en la cual manifestó que la transmisión del poder de Machado a Herrera y a Céspedes se había efectuado con arreglo a las disposiciones constitucionales y que, por tal razón, el Dr. Céspedes ocupaba legítimamente la Presidencia de Cuba y no necesitaba ser reconocido.

Las demás naciones extranjeras procedieron de acuerdo con el mismo criterio que los Estados Unidos, de manera que el Dr. Céspedes no tuvo ninguna dificultad de orden internacional al asumir la Presidencia.

Los grupos revolucionarios que no habían aceptado la mediación, no se manifestaron conformes con la Presidencia del Dr. Céspedes ni con que éste actuase de acuerdo con la Constitución de 1928. También se oponían a que el Congreso, que de hecho había quedado disuelto, continuase, existiendo legalmente y a que continuasen en sus puestos los demás funcionarios electivos -gobernadores, consejeros, alcaldes, concejales y miembros de Juntas de Educación-, así como los altos funcionarios de la Administración y ciertos jefes y oficiales del Ejército.

En medio de las dificultades que creaba al Gobierno la situación anómala en que se encontraba, el Presidente Céspedes dictó varios decretos el 24 de agosto, por los cuales declaró nula la Constitución de 1928 y puso en vigor la de 1901, disolvió el Congreso y los demás organismos electivos de la República, y llevó a la práctica otras medidas importantes.

Las disposiciones dictadas por Céspedes que acaban de mencionarse, aunque dieron a su Gobierno un carácter revolucionario, no bastaron a satisfacer las miras de varias agrupaciones revolucionarias oposicionistas, las cuales siguieron considerando el Gobierno como obra de la mediación y no de la mayoría de la revolución misma, sin fuerza ni autoridad para satisfacer las aspiraciones de ésta.

No consolidado aun suficientemente en el poder, el Dr. Céspedes incurrió en el error de ausentarse de la capital con el propósito de visitar la zona de Sagua, azotada por un fuerte ciclón en los primeros días de septiembre

La falta de unidad que existía en los sectores revolucionarios, en el Ejército se manifestaba también. Muchos jefes y oficiales eran mal vistos por los grupos revolucionarios, por considerárseles compenetrados con el Gobierno de Machado y responsables de muchas de las faltas imputadas a éste. Otros se inclinaban a éste o aquél de los sectores revolucionarios; y finalmente, algunos habían perdido el respeto y el aprecio de sus compañeros y sus subordinados por diversas causas.

En medio del malestar que creaba esta situación, cierto número de oficiales jóvenes entendió que era necesario efectuar una depuración entre los jefes y los oficiales de las Fuerzas Armadas y empezó a planear un movimiento en tal sentido. Por otra parte, entre las clases y los alistados del Ejército comenzó a agitarse la idea y a tomar cuerpo el propósito de reclamar ciertas reivindicaciones que estimaban de justicia.

La opinión de que el Gobierno del Dr. Céspedes significaba la frustración de la renovación revolucionaria a que aspiraban los grupos inconformes con la mediación, llevó a éstos a ver con simpatía los movimientos que surgían entre la oficialidad joven y las clases y los alistados de las Fuerzas Armadas. Por tal motivo, trataron de unirse a los mismos, a fin de contar con la fuerza necesaria para derrocar el Gobierno de Céspedes y sustituirlo por otro genuinamente revolucionario, sin nexo con la mediación.

El movimiento de la oficialidad joven no llegó a producirse, pero el de las clases y los alistados tomó gran fuerza y entró en acción en la noche del 4 de septiembre.

Representantes del Directorio Estudiantil, la Unión Revolucionaria, el ABC Radical, Pro Ley y justicia y algunas otras agrupaciones, se reunieron apresuradamente en el Campamento de Columbia con el grupo de sargentos que habían asumido la representación de las clases y los alistados del Ejército. Entre dichos sargentos se destacó como la personalidad más vigorosa y jefe reconocido de los mismos, el sargento Fulgencio Batista, llegándose al acuerdo, en la citada noche, de constituir la Agrupación Revolucionaria de Cuba, exigirle la renuncia al Presidente Céspedes y confiar el Poder Ejecutivo a un grupo de cinco personas (la Pentarquía), con un programa de renovación revolucionaria muy amplio.

Los acuerdos y las resoluciones tomados en el Campamento de Columbia, apoyados por la mayor parte de las Fuerzas Armadas, constituyeron el paso inicial de la llamada "Revolución de Septiembre", en el orden militar. En el orden civil, representaron el comienzo de la "Revolución Auténtica".

Transmitida la noticia de los hechos que ocurrían en Columbia al Presidente Céspedes, éste regresó rápidamente a la capital. En horas de la mañana, hallándose ya Céspedes en el Palacio Presidencial, se presentó en el mismo un numeroso grupo de los elementos revolucionarios oposicionistas a su Gobierno, al frente de los cuales se hallaban los Dres. Ramón Grau San Martín, Guillermo Portela, José M. Irisarri y los Sres. Sergio Carbó y Porfirio Franca, que habían sido designados para integrar el nuevo Ejecutivo.

Las Fuerzas Armadas, inclusive las de Policía, apoyaban el nuevo movimiento revolucionario, de manera que el Dr. Céspedes se hallaba sin fuerzas para resistir. Intimado a que renunciase la Presidencia, se negó a acceder, pero en vista de que carecía de medios para mantenerse en el ejercicio de su alto cargo, abandonó el Palacio y se retiró a su hogar, quedando la jefatura del Estado en manos de la mencionada Pentarquía.
 
El movimiento iniciado por las clases y los alistados que culminó en la revolución del 4 de Septiembre, alcanzó inmediatamente en lo militar resultados que fueron más allá de lo intentado y lo previsto por sus iniciadores.

Fue el primero, que las Fuerzas Armadas quedasen, de hecho, bajo la jefatura provisional de las clases de las mismas, con el sargento Fulgencio Batista reconocido como jefe superior.

El segundo, que los oficiales y jefes de las Fuerzas Armadas se negasen a cooperar en el movimiento y quedasen, también de hecho, sin el mando de las mismas.

El tercero, que la anómala situación que hubo de crearse, se resolviese en firme con un cambio completo en la organización y en el mando de las Fuerzas Armadas. La jefatura superior de las mismas se confirió por la Pentarquía al sargento Fulgencio Batista, elevado al grado de Coronel, único en la nueva organización. Todos los demás mandos y la oficialidad, de teniente coronel abajo, se confiaron a clases y alistados ascendidos a sus nuevos cargos.

Esta reorganización y transformación de las Fuerzas Armadas, se llevó a efecto con gran rapidez y un mínimo de dificultades porque los nuevos oficiales y los nuevos jefes contaban con la confianza de la tropa. Gracias a esto, la unidad y la disciplina del Ejército quedaron prontamente restablecidas.

Mientras en las Fuerzas Armadas "la Revolución de Septiembre" se llevaba a efecto inicialmente en la forma ya dicha, la Pentarquía tropezaba con insuperables dificultades para desempeñar sus funciones ejecutivas, en medio de las nuevas agitaciones internas y de las complicaciones internacionales creadas por la sustitución del Presidente Céspedes.
 
Las circunstancias del momento exigían decisiones rápidas y firmes del Ejecutivo, imposibles de tomar debiendo ser discutidas por cinco personas, con igualdad de facultades, cada una con sus opiniones propias, en medio de la confusión y de la agitación reinantes. La novedad de la nueva organización del Ejecutivo fue mal vista, por entenderse que se inspiraba en radicalismos exóticos, y contribuyó a la desconfianza que inspiró a muchos sectores de la opinión el nuevo gobierno.

La actitud del de los Estados Unidos, que enviaron inmediatamente varios buques de guerra a la Habana y a otros puertos de la Isla y que negaron su reconocimiento al nuevo Ejecutivo colegiado, contribuyó grandemente a que la Pentarquía no pudiese consolidarse.

Dos de los cinco pentarcas, el Dr. Guillermo Portela y el Sr. Porfirio Franca, comenzaron a manifestar vacilaciones, y cinco días después de constituida, el 10 de septiembre, la Pentarquía quedó disuelta. Fue sustituida por la Presidencia unipersonal de la República, al frente de la cual quedó el Dr. Ramón Grau San Martín, apoyado principalmente por el Directorio Estudiantil y sostenido por las Fuerzas Armadas.

Del libro "Historia Elemental de Cuba", del Dr. Ramiro Guerra. www.guije.com
FOTO: Batista, Coronel Juan Blas Hernández y el Presidente Grau en La Habana, Octubre 1933: latinamericanstudies.org / eichikawa.com