3 de marzo de 2015

ASTURIAS, PATRIA QUERIDA. -


Asturias, Patria querida.

(Génesis y metamorfosis de un himno)

Por Nicolás Aguila.- 

Cuentan que cuando Juan Pablo II visitó Asturias en el año 1986, lo recibieron como era de rigor con los acordes del himno asturiano. Y el Papa, que además de ser polaco las cazaba al vuelo, les dijo con cierta picardía a los altos cargos presentes en el acto: "Esa música… a mí me suena". Y cómo no le iba a sonar si era una melodía de su propio país, trasplantada a Asturias tiempos atrás por mineros polacos que se habían asentado en esa región al norte de España.

Para algunos era casi un escándalo constatar que la música del himno no fuera originariamente asturiana —más aún, ni siquiera española en general—, sino que había sido importada de Polonia como los pepinillos encurtidos. ¿Quedaba entonces el consuelo de la letra, al parecer tan auténticamente asturiana como la fabada misma? Eso era lo que se creía hasta que los investigadores se pusieron a examinar con lupa el texto de la canción devenida en himno y hallaron que todas las pistas apuntaban a una inevitable conexión cubana. La letra, si se juzgaba por su origen, era tan dudosamente asturiana como en su tiempo lo fuera El Encanto, la famosa tienda habanera gestionada por empresarios astures residentes en Cuba y precursora de los grandes almacenes Galerías Preciados y El Corte Inglés.

El letrista desconocido de repente dejaba de serlo. Salía del armario del anonimato, pero con un nombre que no tenía nada de anónimo ni de anodino. Se llamaba Ignacio Piñeiro, y así se sigue llamando, puesto que es una figura inmortal de la música popular cubana junto con su afamado Septeto Nacional. El maestro Piñeiro fue nada menos que el autor de éxitos tan sonados e inolvidables como Suavecito y Échale salsita, este último parcial y descaradamente plagiado por George Gershwin en su mundialmente famosa Rhapsody in blue.

Antes de conocer la letra original de Ignacio Piñeiro, ya yo había conocido en Cuba, de niño y en un contexto escolar, una versión de Asturias, Patria querida con la letra adaptada a fines religiosos. De ahí que a mí también me sonara esa musiquita que guardaba en el último rincón del disco duro. Se trataba de un canto sencillo que solo saco del cajón de los recuerdos porque no deja de resultarme curioso haber cantado en mi niñez una versión, digamos catequética, de Asturias, Patria querida, muchos años antes de conocer el himno asturiano como tal. Si la memoria remota no me hace quedar mal, la estrofa decía textualmente así:

Tengo que ser fervoroso,
tengo que amar a Jesús
llevándole todos los días
una pequeñita cruz.

Llegados a este punto, conviene aclarar que Asturias, Patria querida aún no había alcanzado por entonces su rango de himno regional. No fue sino hasta 1984, poco antes de la visita del Papa, cuando fue oficialmente declarado himno del Principado de Asturias. En mis tiempos de escolar con las hermanas de El amor de Dios, Asturias, Patria querida era simplemente una canción muy conocida en España, cantada en fiestas y celebraciones, muy especialmente entre asturianos. De ahí que, con excepción de la invocación patriótica del primer verso, que le da título a la composición, le falte el patriotismo y la marcialidad que caracterizan a los himnos nacionales.

La finalidad de Ignacio Piñeiro, al componer su canción, no era otra que homenajear al padre nostálgico a través de un tema que exaltase los valores de su Asturias natal. Y tanto lo logró con su texto sencillo y candoroso, que llegó a popularizarse como el canto por excelencia a la tierra asturiana. Con el tiempo –vaya usted a saber cómo y cuándo— la letra se divorció de la música original para casarse con la melodía polaca y alcanzar así su avatar definitivo de canción sincrética y transcultural, en mi opinión dignificada con toda justicia al elevarla a la categoría de himno asturiano.

No importa que la haya compuesto en Cuba o durante el viaje con su padre a España, como se ha discutido. Eso sería lo de menos. La pieza del maestro Piñeiro, dedicada a Asturias como a una novia lejana, está concebida por y desde la asturianidad más honda. Es asturiana por el tema y la intención, y lo es por la devoción filial del autor, un criollísimo cubano, mestizo por añadidura, hijo de padre astur y madre cubana afrodescendiente que muy probablemente sea la “morena” de la segunda estrofa del himno.

Si el ansia por recuperar el amor perdido de María Félix --que triunfaba sola y por la libre en los Madriles de fines de los cuarenta—fue la fuerza motriz que condujo al mexicano Agustín Lara a componer el chotis Madrid, desde México y sin conocer aún España; y si, sin proponérselo don Agustín, el número se convirtió en la canción emblemática madrileña, nada tendría de extraño que el canto asturiano por excelencia sea una pieza con música originalmente polaca, pero a la larga asturianizada, y con letra escrita por el músico habanero que triunfó y arrasó abriéndole nuevos rumbos estilísticos al repertorio sonero.

Pero sin ir más lejos, ¿acaso La Ma Teodora no se sigue considerando el primer son cubano? Más aún, es incluso reverenciada por muchos como la madre de todos los sones, no obstante el jarro de agua fría que nos lanzara el novelista y musicólogo Alejo Carpentier tras revisar viejos archivos y demostrar documentadamente, con meticulosa erudición de aguafiestas, que La Ma Teodora no pasaba de ser una copia de una antigua copla extremeña. Basta, sin embargo, con haber oído La Ma Teodora interpretada por el dúo Los Compadres, por poner un ejemplo señero, para no dudar en lo más mínimo de su raigal cubanía, sin importar que sus orígenes inciertos se remonten a una copla antiguamente cantada en la región de Extremadura, de la cual acaso no haya nadie que se acuerde en la actualidad.

De la misma manera, para entender por qué Asturias, Patria querida es el canto emblemático del Principado a mí me bastó sólo con haber contemplado a unos jóvenes asturianos cantando en un bodegón una canción que es suya por derecho propio. Independientemente de su génesis y metamorfosis, fruto de la interacción cultural inevitable en un mundo que en muchos aspectos ya era una aldea global antes de ponerse de moda la globalización posmoderna, lo autóctono del himno viene dado ante todo por la voluntad de los asturianos de hacerlo suyo.

La paternidad de una criatura no está determinada tanto por la huella genética de los progenitores como por el amor con que la acogen los padres de adopción.Asturias, patria querida es tan genuinamente asturiana como la sidra o la fabada, a pesar de su condición de hija adoptiva, o quién sabe si precisamente por ello. Y es tan asturiana como don Carlos, aquel simpático personaje de mi infancia que, siendo apenas un adolescente, emigró a Cuba y allí murió sin ver jamás de nuevo su terruño natal, pero con toda Asturias intacta en su corazón de astur cubanizado.

Reproducido de El País, Madrid
Nicolás Aguila, blog “Cuba al dente”

Publicado anteriormente en este blog el 29 de noviembrede 2012


2 de marzo de 2015

Guillermo Cabrera Infante, Forever

guillermo cabrera infante,
forever
 
Hace pocos días, el 21 de febrero, se cumplieron diez años
del fallecimiento del mas importante escritor cubano
de las últimas décadas. En su homenaje, este sentido  trabajo
del escritor colombiano Víctor Bustamante.

Para Miriam Gómez

Víctor Bustamante, Medellín, Colombia. — Cuando el boom literario vivía su apogeo, existía otra connotación: ser de izquierda para posar de consecuente con ese despelote monumental que es y ha sido Latinoamérica. Era la época de los dictadores de derechas, solo brillaban, como respuesta, quienes eran amigos de Fidel.

En un comienzo estuvo en La Habana Vargas Llosa, hasta que sucedió lo del premio en Venezuela y él denunció a Haydeé Santamaría por invitarlo a que le dieran el premio al partido comunista venezolano.

Luego Cortázar, a pesar de su lucidez se convirtió en un viejito verde de la política al escribirle a Castro pidiéndole casi excusas y diciéndole caimancito solo por haberlo criticado.

La ruptura del boom fue en el caso Padilla, cuando Goytisolo le pidió solidaridad a García Márquez, y éste se excusó. Todo en Gabo era así, eterno enamorado del poder. Genuflexo. Por eso en el Otoño del Patriarca escribía sin darse cuenta de la tragedia y pantomima de su amado Castro. Cínico, le diría Susan Sontag. Nunca le perdonaron a Borges haber hablado sobre Pinochet, mientras todos los que apoyaron a Castro ocultaron y no se dieron cuenta de la clase de tirano que se incubaba desde otra dirección.

Terminaron criticando a Borges que fue marginado por los llamados intelectuales de la perversa izquierda que ya dominaban los medios. El otro grande, Cabrera Infante casi se le considera un apestado.

¿Y qué ocurrió luego con Cabrera Infante? Fue marginado por sus propios amigos del boom. Y a más aun, cuando se iba a exilar en España los tentáculos del castrismo lo impidieron y debió irse a vivir a Londres. Solo una persona lo acompañó en su resistencia de disidente que era la única posición política clara: Miriam Gómez, su mujer. Y un gran escritor que fue capaz de criticar los abusos y mentiras de Castro, Mario Vargas Llosa.

Y por supuesto, que con sus ensayos nos abrió los ojos con respeto al trato que muchos personajes de la izquierda le daban al tirano caribeño. Hasta aquí una forma sucinta de su claridad política, y de su valor civil de denuncia al ambiente político en declive en la isla.

Ahora hablemos de literatura.

En la década de los años 70 se leía con denuedo Tres Triste Tigres de Cabrera Infante en Medellín. Aun andaba embelesado con Cortázar y con Onetti, de quien no he perdido mi amor. Incluso hubo un lugar que prefigurará luego a los bares de salsa de la ciudad en su homenaje: Los Tres Tristes Tigres, donde nunca fui. Pero no quería leer a TTT porque lo asimilaba a novelas pesadas y aburridas como las de Carpentier, como las de Jorge Icaza y Ciro Alegría que eran las enseñadas en los colegios como referencia. O la de algunos autores de Centroamérica, como Asturias,  que sus libros se me caían de las manos.

Nunca quería leer a Cabrera Infante. Hasta que un amigo, un hombre llamado Jesús, me llamó y me dijo, léete ese libro: La Habana para un infante difunto. Lo confieso, lo leí de un tirón y aun lo sigo leyendo como todos los libros de Cain. Me gustaba esa manera de Cabrera Infante de acercarse a lo popular, a lo erótico, al habla, y a un campo donde pocos escritores incursionaban como es el cine y la vida en los teatros. Y a más de eso a caminar de su mano las calles de La Habana. A sentir esa ciudad como si la transpirara y transitara cada vez que lo leo. Luego sus libros me abrieron esa buena dosis del mundo que me hubiera gustado escribir, y de él lo aprendí y por eso su presencia en mi escritura, es la presencia de mi maestro. Se el plano de sus calles, de los lugares donde vivió, de sus paseos en su auto por el malecón, de las noches habaneras, de sus mujeres.

Poseía el mito de los escritores que viven y traspiran la ciudad. Uno de ellos, Joyce y Dublín, pero sospecho que es por la traducción que hace perder el color local, que es lo que da peso a la literatura y no me llega. Uno lo lee pero algo falta en las traducciones. No sé qué es; el significado de  las palabras, en la traducción eso, su tono, se pierde.  Eso no encontraba en Cabrera Infante, el tono intelectual de algunos escritores de su generación, que matizaban pensaban sus escritos con cierto apartamiento que ahí pierde lo valioso en la literatura, la pasión.

Cabrera situaba La Habana en toda su dimensión y con su trasgresión. Me sentí  mirándome en sus libros y en él vi lo que pocos escritores, por su incuria en no conocer las ciudades sí hizo Cabrera: uno siente La Habana descrita y escrita en sus calles, sus cines, en sus plazuelas, en sus personajes. Cabrera en ese sentido la da dimensión la ciudad, la vive, la ausculta. Y no solo eso, capta de oído lo que se hablaba, y la música, por supuesto, no escapa a su peregrinaje. En él está la cubanidad en su grado máximo.

En La Habana para un Infante difunto se aparta de su amado Joyce que tanto lo influenció en TTT. Lo cual no es ningún dato sospechoso. Uno viene de algún escritor. La originalidad no existe sino en los escritores que se leen, que te antecedieron. La originalidad de la escritura está en la tradición literaria. Uno viene de alguien. Con La Habana para un Infante difunto, escrito en el exilio de verdad, no el exilio rosa de algunos escritores latinoamericano que lo fingieron en Europa, Cabrera nos abre las puertas a la lectura de El Satiricón y al poder de la nostalgia descrito por Proust. Y él da otra dimensión a La Habana, La Habana del recuerdo, tan nítida que uno la siente. No La Habana destruida por la utopía de la revolución, convertida en el negocio particular de una familia que masacró la economía de una isla. Una Cuba que era reconocida y estimada en el mundo por sus intelectuales, por su carácter, siendo rebajada a una simple provincia del marxismo tropical y a la pobreza.

Hace 10 años se murió en Londres Guillermo Cabrera Infante, mi maestro, uno de mis grandes y amados maestros de la literatura. Él nunca calló ante los crímenes del castrismo y su lucidez aún se mantiene intacta. Asi haya muerto en el exilio, perdura su honestidad intelectual, su compromiso con la literatura. Siempre escribió sobre lo que él quiso, nunca novelas por encargo, lo cual lo sitúan en el país amado de los grandes amigos con los cuales se busca una buena conversación y el continuo aprendizaje que es la vida, el proceso de creación de un escritor.

Hoy le podría contar al escritor, a Cabrera Infante, como sus detractores continúan embozados en el mundo sucio del silencio y del interés y ambición personal, ah, y de la indolencia con el otro, con los disidentes. Le contaría que su país se cae a pedazos. Pero que su literatura, su férrea honestidad intelectual, sus libros, aun nos dan la vivencia, la calidez de La Habana. Pero sobre todo su presencia allá en su casa de Gloucester Road.

Víctor Bustamante, escritor colombiano (Barbosa, 1954). Economista de la Universidad de Medellín. Ha sido colaborador de El Imaginario, del periódico El Mundo de Medellín, de La Nación de Buenos Aires...

Reproducido de Cubanet.

¿Dónde amor?

¿Dónde amor?

María A Colunga Olivera

Un chin en aquellos halones de trenza de Abelito y en el salpicar de sus piedritas a mis espaldas, cuando éramos novios en primer grado sin yo saberlo.

Dulcísimo y tibio, hundido en la masa de los pudines de abuela Sahara,  esperando mi alegría golosa cada fin de semana, como un rito.

A pulso en la magia de esas jabas con que mi madre iba a verme cada miércoles y domingo a la beca del pre.

Sin poses, en el acto sencillo de juntar la comida de todas en una misma taquilla (la de Lore o la de Reglín) y compartir el botín a partes iguales hasta el día de la oncena que durara.

Visceral, único, luminoso, el día en que cargué por vez primera a la hermana-hija que mi madre me parió a mis diecisiete y descubrí, sin duda alguna, que era el ser más hermoso del universo.

Apretado en el último abrazo a Sary en la terminal de Santiago por donde me voló lejos hace ya tres años demasiado largos; y luego en cada coma de un correo electrónico, en cada segundo suicida de las llamadas telefónicas,  en cada día de sentarse otra vez a la mesa y dejar su silla frente a la computadora, para que no nos arañe tanto la ausencia.

Callado y sólido, casi como una roca, en las manos y los hombros y los oídos siempre prestos de mis amigos (Yuri, Grey, Luisen, Sam, Gelsinki, Kenita…),  con su estar siempre allí para lo bueno, y sobre todo para lo malo.

Pleno de orgullo, hondo y feliz, cuando salen bien las cuartillas y cuando más que bien salen útiles. Sobre todo si alguien en la calle te para y te dice: “me gustó este trabajo suyo, periodista”.

Ingenuo y súbito, como explosión de serpentinas, cuando Clau y Manu me regalaron mi nombre-apodo garabateado en un papelito, para que viera que ya saben escribir la “te” y la “ene”; y para que entendiera algo así como que me quieren mucho.

Jovial y furtivo, cada mañana, en los buenos días de la vecindad, en el borbotear del café que se comparte a buchitos, en la cháchara breve de esquina y el saberte, más allá de la sangre, acompañado.

Sencillo y ñoño, al final del día, cuando la Musa me recibe en casa con sus ojos gatunos fijos en la puerta, adivinando el sonido de mis pasos mucho antes de que la llave llegue al cerrojo.

Desnudo y remoto, como un presagio indescifrable, la madrugada que fuimos todos juntos a ver amanecer en Valle de la Penitencia y descubrí, al borde de las lágrimas, que es una suerte estar vivo y acompañado en un mundo tan grande, tan viejo, tan insólito.

Imperecedero en esas fotos que me devuelven de golpe todas las sonrisas,   en el aroma del perfume que ahorro para salvar un recuerdo, en los libros con que aquel muchacho me enamoró.

A cada paso, debajo o encima o a un costado de las simples cosas, las simples gentes, los simples momentos. Insospechado, profundo, casual, ignoto, dormido, a gritos, sereno,… convulsamente así, el amor me pasa.


Remitido por Pancho Peláez.

1 de marzo de 2015

Temblor de tierra en Camagüey, hoy


Tembló la tierra en Camagüey hoy

 Camagüey, 01 mar. -  «A partir de las 2:52 de la madrugada de este domingo comenzó a manifestarse una actividad sísmica anómala en las localidades de Sibanicú, Guáimaro y Minas, al este de Camagüey, y justamente a las 3:03 a.m. se registró un sismo perceptible en toda esta zona de 3.8 grado en la escala de Richter», informó vía telefónica, el Doctor en Ciencias Enrique Arango Áreas, vicedirector técnico del Centro Nacional de Investigaciones Sismológica, radicado en Santiago de Cuba.

Agregó el geofísico Arango Áreas que el sismo fue perceptible en las coordenadas 21.28 de latitud norte y los 77.52 de longitud oeste, a 12 kilómetros al noroeste de Sibanicú en la provincia de Camagüey, con una profundidad de 10 Kilómetros.

Explicó el especialista que aunque estos eventos son muy poco frecuentes en la provincia de Camagüey, sí se han registrado sismos no perceptibles, con alguna dispersión». Declaró además que toda Cuba presenta sismicidad, y que desde Camagüey hacia el oeste se presenta una actividad sísmica denominada fundamentalmente como de interior de placas, producto de las tensiones que se acumulan a partir de los movimientos de las placas que se suceden, perceptibles o no, al ser humano.

Sumó que es posible que en cualquier parte del territorio nacional ocurran sismos, no con la misma intensidad y frecuencia que en la parte suroriental, donde se localiza el límite de placa. Insistió que el territorio nacional por lo general siempre está en movimiento, «entonces es normal que en algún momento esté se active y genere sismicidad, como lo ocurrido en Camagüey», subrayó.

Dijo que este es el terremoto perceptible número seis del año en curso. Antes sucedió uno al sur de la Ciénaga de Zapata, otro al norte de Caibarién, tres en la zona suroriental del país, y este último en Sibanicú, Camagüey. Añadió que la población se alarmó pues realmente es muy raro que ocurran terremotos perceptibles en esta zona, y que los anteriores ocurridos en Camagüey se habían localizado en el norte, municipio de Nuevitas.

Adelantó que en horas de la tarde noche un grupo de expertos llegarán a Camagüey para realizar estudios macrosísmicos en toda la zona donde fue perceptible el terremoto, para obtener datos en el terreno.

El evento no originó pérdidas de vidas humanas ni daños materiales, comunicó Arango.

Colaboración de María Teresa Trujillo

Via Crucis de la mano de Teresa de Jesús

VIA CRUCIS DE LA MANO DE
SANTA TERESA DE JESÚS

PRIMERA ESTACIÓN 

JESÚS ES CONDENADO A MUERTE   
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R.Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Del profeta Jeremías. 11,19
«Yo, como manso cordero, era llevado al matadero; desconocía los planes que estaban urdiendo contra mí: “Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos, que jamás se pronuncie su nombre”». 

Del Evangelio según san Marcos.15, 15
Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

TEXTO DE SANTA TERESA

Del libro de santa Teresa de Jesús sobre el Camino de perfección:  1 y 3
«Estáse ardiendo el mundo. Quieren tornar a sentenciar a Cristo, pues le levantan mil testimonios y quieren poner su Iglesia por el suelo. ¡Oh, Padre eterno! Mirad que no son de olvidar tantos azotes e injurias. ¿Siempre que tornamos a pecar lo ha de pagar este amantísimo Cordero? No lo permitáis, Señor. Os lo suplico por quien Vos sois: habed lástima de tantas almas como se pierden y favoreced vuestra Iglesia. No permitáis ya mas daños en la cristiandad»

ORACIÓN
Señor Jesucristo, que fuiste conducido al suplicio de la cruz para la redención del mundo, por tu bondad perdona nuestras culpas pasadas y presérvanos de las futuras. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

Y, todos juntos, dicen el Padre nuestro.

www.revistaecclesia.com

28 de febrero de 2015

St. Mary´s City, Maryland

St. Mary´s City, Maryland

Ana Dolores García

En 1634 tuvo lugar el primer asentamiento de un grupo de peregrinos en las costas de Maryland a orillas de la bahía de Chesapeake. Hoy en día el enclave es una gran área en la que se ha reconstruido el original asentamiento  para que cuente al visitante por si mismo su propia historia.

La actual ciudad que se emplaza en el sítio histórico conserva el mismo nombre que le fuera dado por su fundadores: St. Mary. Se le señala igualmente como el cuarto asentamiento inglés más antiguo en el terrtorio actual de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, se le considera el lugar donde naciera la libertad religiosa en todo el terriotorio de la América del Norte: donde católicos, y protestantes ajenos a la denominación anglicana, pudieron profesar libremente su fe.

A Sir George Calvert (1579-1632), primer Barón de Baltimore, le fue otorgado por el rey inglés Carlos I el derecho a la fundación de la Colonia o asentamiento, así como los derechos sobre ella a nombre de la Corona británica.  Retribuía de tal modo la  probada lealtad de Calvert y sus valiosos servicios al Reino. Calvert, que ya habia abrazado la fe católica aunque manteniéndolo en secreto debido a las intrigas de la corte y la  persecución religiosa existente en Inglaterra, pensaba que aquella sería una magnífica oportunidad para que los perseguidos por su fe pudieran iniciar una nueva vida. Sin embargo, no llegó a ver realizado su proyecto al fallecer en 1632. Su primogénito Cecil heredó Colonia y Título, y nombró a su hermano Leonard para liderar la fundación y ser el primer gobernador de la misma.  

 
Fue así que en 1633 dos barcos, el “Ark” y el “Dove”, desplegaron sus velas rumbo a lo ignoto al mando de Leonard Calvert, el segundo hijo de Sir George. En ellos iban los llamados a ser los primeros colonos y varios misioneros jesuitas, además de labriegos y gentes de pueblo que por el precio del pasaje, casa y comida, se comprometían a servir con su trabajo. Luego de un largo y dificultoso viaje y una escala de avituallamiento en Barbados, las naves arribaron a las costas de Maryland el 27 de marzo de 1634 y los peregrinos fijaron su asentamiento en una pequeña colina desde la que se admiraba un río de suaves y tranquilas aguas, al que también dieron el nombre que escogieron para su poblado: St. Mary.

Aunque todos los historiadores no estén completamente de acuerdo sobre la etimología del nombre que fuera dado al asentamiento, al río y posteriormente al propio Estado de Maryland, si es mayoritaria la opinión de que hace referencia a María, la Madre de Jesús, ya que tanto Leonard como la  casi totalidad de los colonos eran católicos.

En aquel sitio ya existía una villa de nativos americanos de la tribu de los Yaocomicos, integrantes de la Nación de los Piscataway. Los recién llegados lograron entenderse fácilmente con ellos gracias a un antiguo colono de Virginia que se les había unido y que ya entendía el lenguaje. El jefe del grupo le vendió a los ingleses 30 acres de tierra y allí se establecieron.

El grupo original de colonos era de unos 300, la mayoría de ellos ingleses aunque también los había  irlandeses. Leonardo Calvert, (1606-1647), un católico romano él mismo, se hizo el gobernador de la nueva colonia y siguió dirigiendo a los colonos. La ciudad de St. Mary se convirtió en la capital de la nueva Colonia de Maryland, y permaneció como tal durante sesenta y un años hasta 1694.  

 La histórica ciudad de St. Mary es practicamente un museo de la que fue la primera capital de Maryland. Junto a la bahía de Chesapeake, el viajero puede incluso abordar una réplica de la primitiva “Dover” que trajo hasta el “nuevo mundo” a los fundadores del asentamiento.

 
En el centro de la ciudad se puede recorrer un mercado abastecido con toda clase de artículos utilizados por aquellos primeros colonos, visitar un moderno motel, o admirar una antigua imprenta que fuera la única que existió por mucho tiempo  al sur de Boston.    

También se puede visitar la zona donde vivían  los Yaocomaco, con sus sencillas  construcciones de madera, o la primera Iglesia Católica en las colonias inglesas, reconstruida sobre los cimientos originales.  En la antigua Tobbaco Plantation sigue siendo 1661. Allí se puede descubrir la variedad de plantas usadas hace 350 años como alimento o medicina.   

Se recomienda al viajero permitirse al menos cuatro horas para una visita completa, y se le asegura que dejará la ciudad con una nueva apreciación sobre la vida que se disfrutó a orillas de la bahía de Chesapeake.

Experto en Islam cuestiona actitud "extraña"
de la ONU ante exterminio de cristianosBottom of Form

ROMA, 26 Feb. 15 / 06:51 pm (ACI).- Desde su irrupción violenta en Mosul (Irak) a mediados de 2014 y el éxodo de decenas de miles de cristianos y yazadíes, la comunidad internacional ha sido testigo de los crímenes del Estado Islámico (ISIS), que sigue expandiendo su califato en Medio Oriente y el norte de África, ante la pasividad del Consejo de Seguridad de la ONU que no se decide a enviar una fuerza internacional para hacerle frente.

Esta “actitud de la ONU y de toda la comunidad internacional frente los asesinatos y crímenes de ISIS es pésima y muy extraña, como que los cristianos de Oriente no les importa para nada”, declaró a ACI Prensa el católico caldeo Raad Salam Naaman, catedrático universitario y doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos.

Raad Salam, quien nació cerca de Mosul y es refugiado político en España desde 1991, pidió no llamar “Estado” a “esta banda de asesinos y ladrones”. El ISIS, afirmó, es “fruto de la llamada ‘Primavera Árabe’, una de las tantas equivocaciones de Occidente, que apoyó estas revueltas y protestas realizadas por los radicales islámicos vinculados a los Hermanos Musulmanes para acabar con los gobiernos de los dictadores laicos árabes”.

Como se recuerda, en 2010 ocurrieron alzamientos populares que derrocaron a los dictadores de Túnez (Ben Ali), Egipto (Hosni Mubarak), Libia (Muamar Gadafi) y de Yemen (Ali Abdullah Saleh), pero sin lograr derrotar a Bashar Al-Assad en Siria.

Sin embargo, esto desencadenó la guerra civil que ya tiene cinco años en Siria; el actual conflicto en Libia, donde hay dos gobiernos –uno reconocido internacionalmente y otro yihadista asentado en la capital Trípoli-; inestabilidad política en Yemen con una fuerte presencia de la milicia chiita de los hutíes; y la constante amenaza de los Hermanos Musulmanes de retomar el poder en Egipto para imponer la ley islámica.

Además está la inestabilidad política en Irak, agravada desde el retiro de las tropas estadounidenses entre 2010 y 2011.

Este escenario fue aprovechado por el grupo terrorista Al Qaeda, cuya facción en Irak decidió en 2010 extenderse a Siria y posteriormente separarse del grupo fundado por Osama Bin Laden, creando el “Estado Islámico de Irak y Siria” (ISIS). Luego de la toma de Mosul en 2014, el líder del ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, proclamó el califato en los territorios controlados en ambos países.

A lo largo de estos meses la imposición de la Sharia, las persecuciones de cristianos –con el asesinato de niños, destrucción de iglesias y esclavización de mujeres-, y el avance territorial, alentó a grupos radicales de otros países a sumarse al ISIS, como Ansar al Sharia en Libia, país donde fueron decapitados los 21 cristianos coptos.

“Esta banda ISIS es una gran amenaza para nuestra civilización occidental y es un peligro para el futuro de nuestros derechos humanos, para la libertad y la democracia que la sociedad occidental consiguió tras una lucha de siglos”, advirtió Raad Salam.

“Por lo tanto –afirmó-, Occidente debe corregir sus errores y acabar con esta banda radical islámica de asesinos. La actitud de la ONU y de toda la comunidad internacional frente los asesinatos y crímenes de ISIS, es pésima y muy extraña, como que los cristianos del oriente no les importan para nada, no le importa la expansión y el crecimiento de esta banda”.

En ese sentido, el experto católico coincidió con el llamado del Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, que advirtió que el avance del califato de Libia exige “intervenir pronto, pero cualquier intervención de tipo armado” debe ser “bajo el paraguas de la ONU”.

“Bombardear los sitios de ISIS no termina con esta banda de criminales, lo que tiene que hacer EE.UU. y la ONU es hacer un llamamiento para formar una coalición, un ejército, de todos los miembros de la ONU para atacar y acabar con ISIS y sus seguidores, por tierra y con un ejército firme, es la única solución”, concluyó Raad Salam.

Las declaraciones del experto llegan en medio de los secuestros masivos de cristianos en el noreste de Siria y que, según las últimas informaciones, superarían las 260 personas. En ese sentido, se teme que el ISIS realice una ejecución masiva, tal como ocurrió hace unas semanas en las costas de Libia.

27 de febrero de 2015

Ripley´s Aunque no lo crea


Frank Calzón

Durante muchos años, el escritor Robert Ripley se dedicó a coleccionar rarezas e historias extrañas en su columna que leían millones de lectores alrededor del mundo. Si Ripley aún viviera seguramente le hubiera dedicado varios de sus artículos a Fidel Castro y sus locuras y a la "nueva" política hacia Cuba del presidente Barack Obama.

Ripley seguramente hubiera mencionado en su columna que en el momento en que el Presidente norteamericano buscaba una forma de quitar al gobierno cubano de la lista de países que apoyan al terrorismo internacional, el Buró Federal de Investigaciones ofrecía un millón de dólares a la persona que facilitase información sobre una terrorista norteamericana que fue condenada por asesinar a un oficial de la Patrulla de Carreteras de Nueva Jersey. Aunque usted no lo crea, Joanne Chesimard, después de haber sido condenada a cadena perpetua, escapó de la cárcel y ha vivido en Cuba por muchos años recibiendo la hospitalidad oficial.  

Aunque hay millones de norteamericanos que no se han enterado y que al decírselo no lo puedan creer, hace dos años el régimen castrista fue sorprendido infraganti cuando trataba de pasar de contrabando, a través del Canal de Panamá, dos aviones de guerra, misiles y otros armamentos mortíferos bajo toneladas de azúcar en un barco de carga norcoreano que regresaba a su país. El contrabando violaba las sanciones de Naciones Unidas que prohíben el envío de armas al déspota norcoreano.

Las Naciones Unidas condenaron el crimen, pero aunque usted no lo crea el presidente Obama no le dio mucha importancia al asunto, y aparentemente no fue objeto de mucha atención durante las negociaciones entre la democracia norteamericana y la satrapía castrista.

 Obama está convencido de que el embargo comercial contra los Castro ha fracasado y quiere reemplazarlo con la política europea, que se ha mantenido por más de medio siglo, de comercio irrestricto, préstamos, ayuda para el desarrollo, y millones de turistas.               

Los europeos, canadienses y japoneses han fracasado porque ni los turistas, ni el comercio, ni las relaciones diplomáticas han llevado el respeto a los derechos humanos en la isla y por el contrario han subvencionado la represión de los cubanos y las operaciones militares castristas alrededor del mundo.   

Es difícil de creer, pero esa es la nueva política, política fracasada, que la Casa Blanca y algunos hombres de negocios del sur de la Florida que quieren contratar a obreros cubanos por veinte dólares al mes, a la que quieren condenar al pueblo cubano.

Los europeos no han conseguido nada. Cuba no tiene elecciones libres, ni libre empresa, ni un estado de derecho, ni libertad de expresión ni de la prensa, ni respeto a los derechos humanos. Lo que tiene son presos políticos, racionamiento de alimentos, y una pasión por exportar revolución y refugiados.

Si se aplicaran la lógica del presidente Obama a las políticas europeas, japonesas y canadienses hacia Cuba, habría que llegar a la conclusión de que después de más de medio siglo es hora de descartarlas por una nueva política.

Lo que falta y ha faltado en la política internacional vis-à-vis Cuba son condiciones: "Haremos esto, si usted hace aquello". El general Raúl Castro quiere préstamos, turistas, acceso al Banco Mundial, pero manteniendo la represión interna, su alianza con Corea del Norte, las visitas de barcos espías rusos a la isla y el contingente de policía secreta castrista que golpea y abusa a los estudiantes venezolanos.

Sin tales condiciones, "abrir la isla" no da poder al pueblo cubano ni mejora sus vidas; le da poder a la criminal dinastía castrista.

Si Ripley aún viviera, seguramente daría a conocer que "aunque usted no lo crea":

 El presidente Obama tiene una relación más amistosa con el régimen hostil de los Castro que con Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, un aliado importante de Estados Unidos.

 La terrorista asesina del patrullero de carreteras de Nueva Jersey se encuentra en la lista del FBI de los 10 Terroristas Más Buscados por Estados Unidos.

 La administración Obama no parece haberle exigido a La Habana que devuelva cientos de millones de dólares robados en Estados Unidos, producto de un fraude al Medicare que se encuentran depositados en el Banco Nacional de Cuba.

Además, ¿cómo se puede creer que haya hombres de negocios cubanoamericanos que quieran establecer sus compañías en Cuba, bajo el mismo régimen que los persiguió y confiscó sus propiedades, a no ser que busquen obreros obedientes sin derecho a la huelga?

Y claro, cómo dejar afuera de esta lista de cosas increíbles a Ubre Blanca, la famosa vaca de Fidel Castro. Ubre Blanca disfrutaba del aire acondicionado, una dieta especial, cuidado médico y música clásica y superó todos los récords de producción lechera. Aunque usted no lo crea, en la búsqueda de récords aún mayores, contrajo la tuberculosis y al morir fue embalsamada y colocada en una urna de cristal en un instituto agrícola donde hoy se le puede ver, igual que los turistas hacen colas en la Plaza Roja para asombrarse ante el cadáver embalsamado de Lenin.

Frank Calzón es director ejecutivo del Centro Para Cuba Libre en Washington, D.C.