8 de febrero de 2013

DRÁSTICA REDUCCIÓN DE LOS VUELOS DE EEUU A CUBA


Drástica reducción
en los vuelos de EEUU a Cuba


Por Juan O. Tamayo/El Nuevo Herald

Un vuelo semanal entre Los Ángeles y La Habana hizo su último viaje el miércoles, convirtiéndose en la víctima más reciente de una drástica reducción en los vuelos charter de Estados Unidos a Cuba que, según directivos de la industria, se debe a los exagerados pronósticos de un boom en la demanda.

Cuba Travel Services (CTS) de Long Beach, California, dirigida por Michael Zuccato, anunció que había cancelado su vuelo semanal sin escalas debido a la escasez de pasajeros. El avión fletado de United regresó al aerpouerto internacional de Los Ángeles (LAX) el miércoles.

El mes pasado, ABC Charters y XAEL Charters, ambas con sede en Miami, anunciaron que cancelarían dos vuelos de Tampa a Cuba. ABC eliminó su vuelo semanal a Holguín a partir del 28 de febrero, mientras que XAEL terminará con su vuelo semanal a La Habana a partir del 14 de febrero.

Hay programados alrededor de 45 vuelos charter por semana de Estados Unidos a Cuba para el mes de marzo, según directivos de la industria de los vuelos charter conocedores de la situación, en comparación con casi 60 en septiembre. Esos vuelos tienen bastantes reservaciones, añadieron.

“Existía el globo de una gran explosión en la cantidad de pasajeros americanos. Pero ahora el punto es que no hay suficientes pasajeros para mantener todos esos vuelos a Cuba”, dijo Pedro González Munné, empresario de Miami que monitorea los viajes a la isla.

Las compañías estadounidenses que se ocupan de los viajes a Cuba empezaron febrilmente a hacer preparativos en el 2011 para expandir el número de vuelos charter. No se permiten los vuelos comerciales a Cuba debido al embargo, y los charters requieren un permiso especial del gobierno de Estados Unidos.

Para empezar, la administración del presidente Barack Obama acababa de anunciar que permitiría licencias a estadounidenses no cubanos para viajes educacionales a la isla conocidos como visitas “de pueblo a pueblo”. Los cubanoamericanos pueden ir cuando quieran en viajes de reunificación familiar.

Mientras tanto la agencia de turismo estatal de Cuba, Havanatour Celimar, controlada por oficiales militares sin experiencia en la industria del turismo, les pedían a las compañías charter que añadieran nuevos vuelos, dijeron funcionarios de la industria que pidieron conservar el anonimato por temor a represalias.

Es posible que Havanatour haya creído realmente que muchos más visitantes llegarían de Estados Unidos, señaló uno de los funcionarios. Pero añadió que también hubo rumores de que algunas de las firmas estadounidenses sobornaron a funcionarios cubanos para que aprobaran los vuelos adicionales.

Varias compañías estadounidenses anunciaron de pronto planes para lanzar vuelos desde ciudades tales como Houston, Nueva Orleans y Baltimore, que no tienen poblaciones grandes de cubanoamericanos. Un analista de viajes pronosticó hasta 600,000 viajes entre los dos países para el 2012.

Algunas de esas nuevas rutas nunca se abrieron, y Havanatour retiró en noviembre el permiso de aterrizaje a las compañías Airline Brokers y C&T, radicadas en Miami, supuestamente porque tienen adeudos millonarios con Cuba. Por lo menos otras ocho compañías todavía están operando vuelos a la isla.

La demanda nunca fue tan alta como se pronosticó, dijo González Munné, porque los viajes “de pueblo a pueblo” son costosos y rigurosamente regulados. El turismo no se permite, de modo que las compañías de viajes, por ejemplo, no pueden mostrar comerciales con estadounidenses disfrutando de las playas.

Algo que también socavó los pronósticos de un aumento en los vuelos a Cuba fue un decreto del gobierno de la isla el año pasado que aumentó las tarifas aduaneras de importación a las llamadas “mulas”, residentes en Estados Unidos que el año pasado hicieron entre 30,000 y 40,000 viajes llevando artículos para entregar o revender.

Lo que es más, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro federal, la cual está a cargo de las sanciones económicas a Cuba, demoró y denegó el año pasado algunas solicitudes de licencia debido a alegaciones de abusos en el programa.

Algunos vuelos en septiembre y octubre salieron para Cuba con apenas 30 ó 40 pasajeros, afirmó Gonzalez Munné. Los vuelos fijados para marzo tienen buenas reservaciones, señaló otro directivo de la industria de los viajes.

“Las recientes demoras en el procesamiento de las solicitudes de licencias de viajes han contribuido a una reducción del 40 por ciento en el número de viajeros proyectados desde LAX en el 2013, el único servicio sin escalas que está operando en la actualidad fuera de la Florida”, dijo Cuba Travel Services el martes en un comunicado.

A diferencia de los vuelos de CTS de Miami a Cuba, en los que viajan sobre todo cubanoamericanos, los vuelos desde Los Ángeles “dependen de una diversa variedad de tipos de pasajeros con licencia además de las visitas familiares, tales como personas en viajes educacionales y de pueblo a pueblo”, añadió el comunicado.

Los cubanos en California y Las Vegas prefieren a veces tomar vuelos más baratos a La Habana mediante una conexión en la ciudad mexicana de Tijuana.

FRASES DE SABIDURÍA

Las grandes obras las sueñan los genios locos. Las ejecutan los luchadores natos. Las disfrutan los felices cuerdos. Las critican los inútiles crónicos.
-Anónimo

7 de febrero de 2013

FÉLIX RAFOLS, UN MÚSICO CATALÁN ENTRE NOSOTROS




Félix Rafols,

un músico catalán entre nosotros

Por Roberto Méndez Martínez 

Varias veces hemos escuchado,  con motivo del Jubileo por los 400 años del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Caridad, un himno a ella dedicado: 

             Salve, salve, delicias del cielo
             Virgen pura, suprema beldad,
             salve excelsa Patrona de Cuba
             Madre hermosa de la Caridad.

Pocas personas saben que la música que acompaña esta composición se debe a la inspiración de un pedagogo, compositor y animador cultural catalán que pasó la mayor parte de su vida en Cuba y al que, lamentablemente, a pesar de su notable ejecutoria, hoy se recuerda muy poco: Félix Rafols Rafols  (Barcelona, 1894-Camagüey, 1961).

Según la tradición, comenzó los estudios de música en la Ciudad Condal, con apenas cinco años. Hacia 1900 ingresa en la célebre escolanía del monasterio benedictino de Montserrat, donde permanece interno por varios años, allí bajo la supervisión del maestro Mas i Serracant estudia disciplinas como canto, piano, órgano, además de idiomas e instrucción general. Se afirma que su primera composición musical, de carácter religioso, la estrenó a los doce años de edad, en la sala de conferencias del monasterio con la presencia de los monjes y los estudiantes allí matriculados.(1)

Tal era el talento que el adolescente mostraba, que el abad de Montserrat dispuso en 1910 que recibiera clases de piano y órgano con el maestro Rafael Governa; bajo su supervisión hizo su debut como pianista poco después en el Ateneo de Barcelona. Entonces pudo ingresar en la célebre academia del compositor Enrique Granados, donde llegó a obtener el Gran Premio y formó parte del cuadro de profesores de la institución.

Tal parecía que el joven maestro haría una brillante carrera musical en una región tan propicia a ello como Cataluña. Era solicitado como ejecutante del piano en diversas instituciones, a la vez, gana unas oposiciones para dirigir el Orfeón Montserrat del Centro Moral Instructivo de Gracia, además conduce los coros del templo de la Sagrada Familia, la monumental iglesia que Gaudí dejara inconclusa. Le quedó tiempo para fundar el Trío Montserrat –compuesto por violín, violonchelo y piano, este último ejecutado por él–, dirigir la Orquesta Artística de Barcelona y estrenar en el prestigioso Palacio de la Música Catalana su primera gran composición: Cançó de la Rosa, para solistas, coro y orquesta.

 ¿Por qué dejaría Rafols una atractiva carrera en su país para emigrar a América? No hay que olvidar que, a pesar de su fama de opulencia comercial e industrial, Barcelona sufre también la crisis económica española de inicios del siglo xx. Perdidas las colonias, mal conducido el reino por la monarquía vacilante de Alfonso XIII, se agudizan las contradicciones entre obreros y capitalistas, hay huelgas, represión y un apreciable desarrollo del anarquismo. Los sucesos de la “Semana Negra” de Barcelona en 1909, con sus asaltos y quemas de templos y conventos tienen que haber impresionado al joven Rafols. La música es una profesión hermosa, pero hay demasiada competencia y escasa remuneración en aquella tierra y, como muchos de sus coterráneos, emprendió la prometedora ruta hacia el Nuevo Mundo.

Desde un tiempo antes, Félix había recibido propuestas de trabajo de diversos puntos de Sudamérica y Cuba, es curioso que aceptara la que parecía, al menos desde el punto de vista artístico, menos prometedora. Se trataba de la invitación de la sociedad regional Germanor Catalana (Hermandad Catalana) de Camagüey, presidida por el industrial Hermenegildo Pijuan, para encargarse de su recién fundado Orfeón. No hay que olvidar, sin embargo, que en ese instante Cuba vivía el breve período conocido como la Danza de los Millones y que el peso cubano, equiparado al dólar norteamericano, valía muchísimo más que la peseta española y aquella sociedad nucleaba a importantes figuras del comercio y la industria en la localidad, que aseguraban al joven artista una protección notable para comenzar su vida en aquella tierra.

Rafols embarcó hacia La Habana el 12 de marzo de 1919 en el vapor Barcelona y llegó a tierra principeña en el mes de abril. Inmediatamente comenzó a trabajar con la agrupación coral con la que debutó un tiempo después en el Teatro Avellaneda de aquella localidad. Para una de las presentaciones de esta entidad compuso el Himno a Camagüey con letra del poeta Virgilio Teixidó. A la vez, el joven se desempeñaba como Maestro de Capilla de las Escuelas Pías, institución en la que siempre se sintió en familia, pues la mayoría de los religiosos que allí impartían clases procedían de Cataluña. Durante años el maestro se hizo cargo de concertar el canto y la música instrumental en las grandes ceremonias religiosas del colegio, primero en el antiguo templo de San Francisco, anexo a este y luego en el que le sustituyera, el majestuoso edificio neogótico consagrado al Sagrado Corazón de Jesús.

La llamada Ciudad de los Tinajones, dotada de una larga tradición cultural, pero afectada seriamente por la destrucción económica de la región durante la pasada guerra, comenzaba a despertar al nuevo siglo. Poetas, periodistas, músicos, procuraban poner al día las letras y las artes en el territorio. Rafols fue un importante colaborador en estos menesteres. Poco después de su arribo se hizo cargo del Instituto Musical de Camagüey, incorporado al Conservatorio Hubert de Blanck de La Habana, la más prestigiosa institución de docencia musical de su tiempo. La filial camagüeyana había estado dirigida por José Molina Torres, pero como desde hacía unos años el maestro residía en la capital, tenía como suplente a otro músico, Arcadio Menocal.

 El Instituto estaba ubicado en un viejo caserón de la calle República,(2)  esquina al callejón de Castellanos. Hizo reedificar el inmueble y acondicionó su sala como un pequeño auditorio público. Su objetivo no se limitaba a impartir clases de piano a las “niñas bien” de la localidad, sino a promover el amor por las artes, por medio de veladas poético-musicales, además de las oposiciones anuales para sus alumnos, en las que ofrecía medallas de oro, plata y bronce.

 Recuerdo, en mi más temprana infancia, haberme asomado con curiosidad a aquella sala –ya el Maestro había muerto pero la institución todavía funcionaba– que tenía para mí un aire misterioso. A la derecha de la entrada había levantado un pequeño tablado, flanqueado por dos grandes bustos de Beethoven y Wagner y al fondo de él, como detalle curioso estaba un antiquísimo piano, de los llamados “jirafa”, que era toda una curiosidad. Presidía el auditorio una réplica de la mascarilla mortuoria de Beethoven, que me impresionaba sobremanera y de las paredes colgaban cuadros y tapices, entre ellos una copia de la Santa Cecilia de Carlo Dolci, debida a la mano del pintor catalán Juan Albaijés Ciurana, también establecido en Camagüey.

 Allí trabajaría el maestro y durante décadas residió además en este lugar, hasta que se hizo construir en las afueras de la ciudad una especie de villa al modo catalán, a la que hizo llamar La Masía Rafols, su hogar hasta sus últimos días junto a su esposa, la valenciana Josefina Soria. Pero en la casa de República siguieron ofreciéndose frecuentemente veladas musicales.

 Rafols, con una inquietud artística excepcional, trabajó con el profesor y periodista español Medardo Lafuente y con el jurista, poeta y arqueólogo Felipe Pichardo Moya, en la creación de una Comisión de Veladas Íntimas destinadas a promover la música y la literatura, y junto a otras personalidades locales fundó el Ateneo de Camagüey(3) en 1921, que tuvo corta vida. Colaboraba además con la Sociedad Popular de Santa Cecilia, la Colonia Española y otras entidades.

 Eso no impidió que hacia 1929 viajara durante algunos meses por Europa, y se detuviera en París, para completar su formación como compositor con un cursillo sobre técnicas musicales modernas, en la Schola Cantorum que fundara Vincent D’Indy.

 El programa del Conservatorio Rafols era más amplio y exigente de lo usual, sobre todo para ser de una ciudad del interior del país, pues, además de las asignaturas comunes incluía composición e instrumentación, estudio de las formas musicales, análisis e interpretación y prácticas de pedagogía. Llegó a tener tal prestigio que se le llamaba “El Decano de los Conservatorios camagüeyanos”.

 Hacia 1929 solo otra institución podía competir con esta: la filial del Conservatorio Peyrellade, dirigida por el cubano-nicaragüense Louis Aguirre D’Orio, ubicada en Avellaneda 51, a pocos metros de Rafols. La rivalidad entre ambas entidades y directores llegó a tener ribetes de comicidad y nutrió durante décadas el folclore local, aunque es preciso reconocer que ambos compartieron un prestigio muy superior al del resto de los centros de enseñanza de la región y una labor de extensión cultural poco usual en aquellos predios.(4) 

En 1937 se creó la Asociación de Exalumnos del Conservatorio Rafols, que además de celebrar veladas artísticas, ofreció becas a alumnos de escasos recursos y preparó colectas en beneficio de la niñez. También funcionaron como sociedad promotora de presentaciones artísticas en la ciudad, entre ellas lograron llevar la Orquesta Sinfónica de La Habana dirigida por Gonzalo Roig, la arpista Margarita Montero y la bailarina española Rosita Segovia.

 Existe una crónica del periodista Mario Rafael Silva, fechada en diciembre de 1939 que reseña uno de los actos públicos que acostumbraba ofrecer el Conservatorio como final de curso. Tenía carácter didáctico, pues las alumnas que iban a interpretar obras en el programa iban ataviadas con trajes supuestamente de la misma época en que las piezas fueron compuestas, mientras en una pantalla, al fondo del escenario se proyectaba una silueta del compositor correspondiente y el periodista Luis Pichardo ofrecía algunos datos sobre el mismo. A juzgar por el programa, se hacía un recorrido por los instrumentos de teclado desde el clavecín hasta el piano con obras de Bach, Mozart, Weber, Chopin, Liszt y otros creadores.

La velada concluyó con la presentación de la Coral de la institución. Algún detalle hoy nos parece de mal gusto, como el hecho de que el piano de concierto fuera forrado con papel plateado, pero el interés por promover la educación musical de sus alumnos y del público en general era indudablemente positivo.(5)
  
Paralelamente, el artista desarrollaba una labor compositiva que ha sido poco divulgada. Algunas de sus partituras fueron impresas en cortas tiradas, como ocurre con el vals para piano A tus lindos ojos, camagüeyana, conservado en los fondos de la sala de música de la Biblioteca Provincial de Camagüey. El breve catálogo de sus obras que coloca Radamés Giro en su Diccionario enciclopédico de la música en Cuba incluye un Cuarteto para cuerdas; Danza oriental, Ensueño y Final, para orquesta; La canción de la azucena, para voz y piano; Parodia musical, para coro y banda; a lo que podríamos agregar numerosos arreglos de canciones populares catalanas para coro, así como las cantatas Montserrat y Mater admirabilis, ambas con textos del poeta Miquel Saperas, estrenada la primera de ellas en 1954 en el Palacio de la Música Catalana y la segunda en 1956, en el mismo escenario, ahora con el apoyo de la Orquesta del Gran Teatro del Liceo y la Masa Coral de Terrassa.(6)
 
El 19 de febrero de 1954, la Orquesta Filarmónica de la Habana, dirigida por Manuel Duchesne Morillas realizó el estreno mundial de su esbozo sinfónico Visión evocadora, durante un concierto en el Teatro Auditorium, en un programa que incluía obras de Beethoven y Chaikovski, que fue repetido al día siguiente. Cinco días después la obra fue vuelta a tocar en otro concierto de la Filarmónica en la Plaza Cadenas de la Universidad habanera, en el que además actuaba el vioinista Juan Fernández Ledón. La partitura de Rafols había sido compuesta dos años antes y no ha vuelto a ejecutarse desde entonces.(7)
 
Durante su visita a Barcelona en 1954, fue entrevistado por el periodista Manuel del Arco Álvarez para su sección diaria “Mano a mano” en el periódico La Vanguardia. El texto apareció el 6 de octubre, acompañado de una caricatura de Rafols realizada por el mismo entrevistador, como era habitual. Del Arco se había hecho conocido por sus interviews ligeros y provocadores, donde procuraba obtener confidencias de celebridades y preguntar cosas que las pusieran en aprietos para caricaturizar mejor su carácter. Gracias a ese encuentro podemos saber que el Maestro estaba de viaje “con pasaporte diplomático del Gobierno de Cuba en misión oficial, para estudiar el momento musical de Europa” y que en su catálogo hay más de 150 obras “casi todas inéditas” debido a “que no tienen venta; la música clásica tiene poca salida y la impresión es sumamente cara”.

A la chusca pregunta del periodista: “¿Por qué no escribe rumbas?” responde –sin humor alguno–: “¡Un músico de corazón no hace música de barrio!”. Consideró como los compositores más notables de la Isla a Ignacio Cervantes, Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla, pero se negó a nombrar a ninguno de sus contemporáneos. Al parecer, la entrevista se cortó radicalmente cuando el reportero le preguntó si había compuesto pasodobles toreros o mambos… El periodista, feliz con sus provocaciones concluye: “Estaba negro…”

 Los viajes de 1954 y 1956 fueron quizá los últimos triunfos de este pedagogo. A ellos podría añadirse el último lauro que pudiera ganar: el Primer Premio en el concurso nacional convocado por la Acción Católica Cubana para poner música al “Himno a la Virgen de la Caridad del Cobre”, cuya letra había sido creada por el padre Juan José Roberes hacia 1936. Este fue cantado durante varios años en ceremonias religiosas con la música del Himno Nacional cubano o del Himno Invasor. La partitura de Rafols fue estrenada durante la clausura del Congreso Católico Nacional en la Plaza Cívica, en noviembre de 1959, saludando la llegada de la imagen de la Patrona, trasladada a esos efectos desde El Cobre.(8) Desde entonces es la única obra de este músico que ha seguido interpretándose sistemáticamente en Cuba, aunque muchas veces quienes la interpretan ni siquiera conocen el nombre del autor.

 La salud de Rafols había comenzado a resentirse con un padecimiento renal. Al triunfar la Revolución Cubana en 1959 su conservatorio siguió funcionando, pero muchos de sus discípulos y colaboradores salieron del país o se retrajeron de la vida pública. Las nuevas autoridades auspiciaron la creación de una nueva Escuela de Arte y propiciaron conciertos gratuitos, la fundación de una orquesta sinfónica y un coro profesional, pero miraban con cierta desconfianza al catalán, que había estado en buenas relaciones con gobiernos anteriores, hasta el punto de lograr apoyo para sus viajes y presentaciones. Los conflictos que surgieron entre la Iglesia y el nuevo Estado acabaron por amargar su existencia, particularmente en el año 1961, cuando, en torno a la invasión de Playa Girón, es detenido el obispo de Camagüey Carlos Riu Anglés, catalán como él, y ocupado por milicianos el Colegio Escolapio, antes de la definitiva intervención de las escuelas católicas en junio de ese año.

 En aquel verano algunos afirman que Rafols preparaba los documentos para su salida del país, pero su salud se había agravado. Aunque conservaba su residencia en la Masía, pasaba más tiempo junto a su esposa en el local del Conservatorio, quizá para estar más cerca del auxilio de los médicos. Allí lo sorprendió la muerte el 18 de agosto de 1961, a punto de cumplir los 67 años de edad y 42 de fecunda estancia en Cuba. El Dr. Francisco Martínez de la Cruz, conocido médico católico y vecino de la institución fue llamado para atender al agonizante y certificó su defunción a causa de una nefritis crónica.(9) Sus restos fueron depositados en el Cementerio General de Camagüey.

 El Conservatorio mantuvo su labor por unos años, primero a cargo de Rosa María Rafols, hija adoptiva del compositor y cuando esta se estableció en el extranjero junto a Josefina Soria, se hicieron cargo de él antiguos profesores, hasta que fue nacionalizado en 1968.

 Hoy Félix Rafols es una figura apenas recordada por los contados discípulos o amigos que sobreviven y uno que otro investigador. Su impronta en la cultura cubana espera ser estudiada con más profundidad.

Notas

1 Xavier Ripoll: “El maestro Félix Rafols Rafols”, en Camagüeyanos por el Mundo,  http://www.camagueyanos.com/quienes/camagueyanos/rafols.html. Consultado el 17 de abril de 2011. Esta valiosa semblanza ha resultado muy útil para completar datos para este artículo.


2 El número antiguo de la edificación era 71, el actual es 224. Allí radica hoy el Centro Provincial del Cine.

3 Su local social era en Cisneros 53 y según su reglamento estaba destinado al “sostenimiento y propaganda de la cultura general”. Se proponía celebrar conferencias, exposiciones y “una fiesta bailable al año”. Por dificultades económicas no logró prosperar.
4 El Conservatorio Rafols no solo llegó a tener filiales en las localidades camagüeyanas de Nuevitas, Ciego de Ávila y Morón, sino en las orientales de Gibara y Holguín. 

5 Cf. Gustavo Sed, Roberto Méndez y Ana María Pérez: “Historia de la pedagogía musical en Camagüey: un rescate necesario”, Camagüey, 1992, ejemplar mecanografiado, p. 21.

6 Hace años pude localizar entre un montón de papeles desordenados, procedentes del Conservatorio Rafols, una particella manuscrita de la Cantata de Navidad creada por este autor, no sabemos si estrenada, pero al parecer nunca impresa. El valioso ejemplar lo doné a la Sala de Música de la Biblioteca Provincial de Camagüey, en cuyos fondos debe encontrarse.

7 Cf. Maruja Sánchez Cabrera: Orquesta Filarmónica de La Habana. Memoria (1924-1959), La Habana, Editorial Orbe, 1979, pp. 38 y 115.

8 Véase Ana Dolores García: “El Himno a la Virgen de la Caridad del Cobre”, en Virgen de la Caridad del Cobre, sitio web oficial, arquidiócesis de Santiago de Cuba (www. virgendelacaridaddelcobre.org).

9 Juzgado Municipal del Norte y Sur, Libro 18, 19 de agosto de 1961. Su entierro fue registrado ese mismo día en Registro de Inhumaciones, folio 68, entrada 1368.

Reproducido de Palabra Nueva, Diócesis de La Habana, Cuba.