29 de junio de 2012

EL PEOR ENEMIGO DE LOS AFROAMERICANOS


 

El peor enemigo de los afroamericanos

Walter Williams

Aunque los afroamericanos son el 13% de la población, suman mas del 50% de las víctimas de homicidio. La tasa de homicidios con víctimas de esa etnia es seis veces superior a la tasa de homicidios con víctima blanca; veintidós veces superior en algunas ciudades. Los afroamericanos no solo son la mayoría de las víctimas de homicidio, también de delitos violentos como asaltos y atracos.
           
La magnitud de esta tragedia puede comprenderse mejor con algunas comparaciones. Según un estudio del Tuskegee Institute, 3,446 afroamericanos fueron linchados por blancos entre 1882 y 1968. El número de bajas fatales de tal etnia en Corea (3.075) y Vietnam (7.243 muertos), así como en todas las guerras en las que ha intervenido EEUU desde 1980 (8.197), asciende a 18.515.

Resulta pavoroso afirmar que los jóvenes varones negros tienen más probabilidades de alcanzar la edad adulta si están en los campos de batalla de Irak y Afganistán que en las calles de ciudades como Filadelfia, Chicago, Detroit, Oakland o Newark.

De suma importancia es la cuestión del ensordecedor silencio que se cierne sobre la criminalidad diaria en las comunidades negras, sobre todo si se lo compara con el clamor nacional que suscitó la muerte de Trayvon Martin. Al parecer, para políticos, organizaciones cívicas y medios de comunicación de referencia, que los afroamericanos se maten entre sí no es noticia, pero sí que un blanco le quite le vida a un negro.

No puede decirse eso de todo el mundo. Cuando el presidente Obama se manifestó a propósito del caso Martin, T. Willard Fair, presidente de la Liga Urbana del Gran Miami, declaró al Daily Caller: "El escándalo debería motivarlo el que nos estemos matando los unos a los otros, los crímenes de negros contra negros". Retóricamente, Fair preguntó: "¿No creen que las 41 personas tiroteadas [en Chicago] entre el viernes por la mañana y el lunes por la mañana deberían suscitar mucha mas rabia y mucho mas interés mediático?".

Según el pastor C. L. Bryant, antiguo líder de la NAACP (Asociación Americana para el Avance de las Personas de Color), los actos de protesta convocados por Al Sharpton y Jesse Jackson sugieren que hay una epidemia de criminalidad blanca antinegra, pero lo cierto es que la lacra es la criminalidad que tiene a los negros como víctimas y verdugos: "La amenaza mas grave para la vida de los jóvenes varones negros son los jóvenes varones negros".

El silencio se cierne no solo sobre los crímenes de negros contra negros, también sobre los ataques racistas de negros contra blancos, como el que sufrieron recientemente dos periodistas del Virginian-Pilot: el suceso no mereció la atención ni de su propio medio. En marzo, una turba de negros asaltó, golpeó (hasta dejar inconsciente) y desvalijó a un turista blanco en el centro de Baltimore. Bandas negras deambulan por las calles de ciudades como Denver, Chicago, Filadelfia, Nueva York, Cleveland, Washington y Los Ángeles, llevando a cabo ataques no provocados contra blancos.

Los ataques racistas también tienen como objetivo a los asiáticos. En San Francisco se ha registrado el apaleamiento hasta la muerte de un chino de 83 años, la expulsión de una china de 57 años de un vagón de metro y la agresión, con resultado de muerte, de un chino de 59 años. Desde hace años, en lugares como Nueva York y Filadelfia, estudiantes negros agreden y lanzan epítetos racistas a compañeros asiáticos. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el que padecen los homosexuales, esta clase de acoso escolar no se persigue ni se denuncia desde la prensa.

La demagogia racial del presidente abajo no solo no beneficia al país, sino que es peligrosa.

Libertaddigital.com 
© Creators Syndicate Inc.

EL RECICLAJE DEL VERANO EN TVE


El reciclaje del verano
en la TVE

Mientras la serie Isabel espera con incertidumbre conocer si finalmente será estrenada en TVE,  y otras grandes ficciones como Águila Roja, Gran Reserva o Cuéntame cómo pasó tienen sus nuevas temporadas guardadas en un cajón, la cadena pública recurre a las reposiciones de series antiguas para pasar el verano. TVE (Televisión pública española) ha confirmado a ABC que durante los meses estivales volverán Ana y los siete, Celia, La verdad de Laura y Abuela de verano. La razón más próxima a esta medida es la falta de presupuesto ya que, aunque las temporadas estén grabadas, su pago no se computa hasta que las series no comienzan a emitirse.

Ana y los siete, protagonizada por la polifacética Ana Obregón, regresará siete años después a la pequeña pantalla. Ana daba vida a una stripper que terminaba trabajando como niñera en la casa de una familia adinerada. La “canguro” tenía que lidiar con los siete hijos de Fernando, al que interpretaba Roberto Álvarez, y entre los que se encontraban caras destacadas como Claudia Molina o Aarón Guerrero. Se emitió con bastante éxito durante cinco temporadas, con las que llegó a rozar el 47% de cuota de pantalla de media.

La verdad de Laura es la telenovela española que más veces se ha emitido: siete. Tres por TVE1, dos por La 2  y dos por TVE Internacional para toda Europa, siendo, por el momento, la única con tantas reposiciones.


Celia se estrenó en 1993, está basada en los libros infantiles de Elena Fortún y la protagonizan Cristina Cruz Mínguez y Ana Duato.

 Por último, Abuela de verano, protagonizada por Rosa María Sardá, se emitió en 2005 con un modesto 12,6% de cuota de pantalla.

El pasado siempre vuelve


Parece que este será un verano de grandes clásicos en Televisión Española ya que la pública anunció hace unas semanas que La 2 recuperará los grandes documentales de Félix Rodríguez de la Fuente, El hombre y la Tierra, y Curro Jiménez.

El presidente rotatorio de RTVE, Manuel Esteve, confirmó hace unas semanas que los magacines La mañana de la 1 y +Gente dejarán de emitirse los meses de julio y agosto. Ahora la dirección estudia cómo llenar la parrilla. 

Hasta el momento, la cadena ha confirmado que la ficción de Ana Obregón se emitirá en sustitución de +Gente, mientras que la telenovela La verdad de Laura podría ocupar el hueco que deja el programa de Mariló Montero. Por su parte, Celia y Abuela de verano podrán verse en las mañanas de los fines de semana.
abc.es

FRASE DE SABIDURÍA

Es bueno juntar las manos para orar, pero es mejor abrirlas para ayudar.
- Beata Teresa de Calcuta

28 de junio de 2012

LOS TOMMYS


Actúa como si todo dependiera de ti,
sabiendo muy bien que, en realidad,
todo depende de Dios”.
san Ignacio de Loyola

 Los Tommys

Para los que no sabían la historia verdadera, por favor lean hasta el final y sepan el porqué debemos tener valores y aunque sea honrar la memoria de aquellos a quienes les cortaron la vida injustamente, y ¿Cómo es posible que ahora se continúe dejando que esos asesinos se llenen los bolsillos de "fulas" -como le llaman ellos- con los viajes de los propios compatriotas que tuvimos que huir de aquel infierno?

Para refrescar la memoria antes de comprar una camiseta con el nuevo Mickey Mouse zurdo:

Los Tommys
(Los niños que no se rindieron)

Por Nicolás Pérez Diaz-Argüelles
   
Su nombre es largo porque tiene un apellido compuesto, pero sus amigos le decimos simplemente Tommy. Si te acercas a él e introduces una mano en el medio de su pecho, y allí buscas, solo encuentras sencillez y amor por Cuba. Actualmente vive en una casa en Westchester frente a un lago tan apacible como él y está casado con una compañera de lucha. Ni remotamente se le ha ocurrido ser un líder de este exilio, ni ha intentado entrar en el mundo de los negocios porque no le interesa el dinero, evita las polémicas, y aunque su pluma es brillante no se ha dedicado al periodismo. Es maestro, educa. Solo ha publicado un libro porque es renuente al protagonismo y a las efímeras luces de las candilejas.

Cuando Tommy fue a prisión en Cuba tenía 17 años, era menor de edad. Como Oscarito Pla, Juan Estrada, Teodoro, un guajirito de ojos muy azules de las guerrillas de Güines que le fusilaron al padre y a un hermano a dos pasos de Eraise Martínez y de mí, Raúl Carmenate, Jesusito, Gabriel Astengo, Carlos Alberto Montaner, Fernando Marquet, miembro de la brigada 2506, y tantos otros.

Muchos de ellos no habían tenido tiempo de conocer siquiera mujer, no podían votar ni les permitían tomar bebidas alcohólicas, pero estaban autorizados a morir por Cuba.

Pertenecieron a una generación piensan algunos que maldita, porque no tuvieron la suerte de seguir los pasos hermosos de Mahatma Gandhi o Martin Luther King o de la actual disidencia cubana. Hay quienes opinan que estuvieron del lado oscuro de la historia porque la posibilidad de optar por la oposición pacífica, por un diálogo o por una reconciliación nacional en aquel tiempo era un sueño de medianoche. Por entonces no había en Cuba espacios para esas soluciones civilizadas que hoy aplauden los intelectuales de derecha e izquierda en el mundo. Les tocó la lucha frontal y violenta.

A Tommy lo capturan acusado de ser uno de los responsables de un auto lleno de armas, parque, c4, blasting caps y mechas, y el 18 de abril de 1961 lo condenan a la pena capital conjuntamente con Virgilio Campanería, Alberto Tapia Ruano y 7 anticastristas mas. Tommy estuvo en capilla con sus dos compañeros de lucha durante varias horas antes de la ejecución en una pequeña celda que olía a miedo y a muerte.

A Tommy en el último minuto le conmutaron la pena máxima a 30 años de prisión, pero sus dos amigos no corrieron la misma suerte, fueron fusilados. Y me he preguntado muchas veces: ¿Qué pasó por la mente de aquel niño en aquellos instantes supremos? ¿Hasta qué punto se le desgarró el alma en el último abrazo que le dio a Virgilio y a Tapia Ruano antes de que cayeran en el paredón gritando Viva Cuba Libre y Viva Cristo Rey?

Muchas veces he pensado en Tommy, en los Tommys, en los menores de edad de nuestro presidio político cuando algunos ingenuos y mal informados latinoamericanos opinan que los cubanos no hicimos lo suficiente para liberar a Cuba del comunismo.

Pienso en los Tommys cuando veo medio siglo después al castrismo enceguecido de tanto vómito de poder y enfermo de rabia, aún reinando en Cuba y dando palizas, reprimiendo y martirizando a su pueblo.

Los tengo presentes cuando evoco la visita del Papa Benedicto XVI a la Isla y al cardenal Jaime Ortega. Pienso en aquellos niños al ver a políticos cubanoamericanos y a periodistas trastocados en profesionales del anticastrismo, usando la desgracia del pueblo de Cuba como trampolín para sus ambiciones personales, convirtiendo sus iracundias y aparentemente patrióticas propuestas en un desvergonzado oficio, en un medio de vida.

Por último también recuerdo a los Tommys cuando llegan a Miami los “hombres nuevos” pidiendo asilo político, para al año y un día regresar cargados de maletas de donde vinieron, supuestamente perseguidos, para lucrar con el hambre y la miseria que reina en la Isla, y pasearse triunfalmente por sus barrios con pulóveres Lacoste, jeans Calvin Klein y zapatos Nike ¡Que Dios los perdone!

El pasado 18 de abril hubo una misa muy íntima, pequeña, como todos los actos de este tipo en Miami para rendir tributo a la memoria de Alberto y Virgilio. Allí estuvieron presentes Tommy, otros tommys, Néstor Campanería, “el sargento corneta”, como le decíamos en el colegio, quien nos hizo recordar la increíble y hermosa sonrisa de su hermano Virgilio. y allí estuve yo con todos ellos.

 
El nombre real del "Tommy" al que Nicolás hace referencia en su artículo, es el de Tomás Fernández-Travieso, un ejemplar, valiente y modestísimo hermano de luchas y prisión. Este es su testimonio personal de aquellos juveniles, heroicos y tristes hechos: 


Testigo del Sacrificio
(Hace 51 años)

por
Tomás Fernández-Travieso

El sol se ponía cuando salimos del juicio. Luis Fernández-Caubí fue el único abogado que se atrevió a defender nuestra causa. El juicio demoró solo 20 minutos; lo interrumpió varias veces el ruido de los tanques de guerra destacados en la cabaña corriendo hacia Playa Girón: era el 17 de abril de 1961.

Cuando iban a fusilar, dejaban solamente en capilla a los condenados a muerte. El único que sabíamos que ya estaba allí era Carlos Rodríguez Cabo. A su compañero de causa, Efrén Rodríguez López, le pidieron 30 años. Lo habíamos dejado en la galera y cuando vino a despedirse de nosotros, muy apenado, dijo: “miren, perdonen que les pida esto, pero seguro que ustedes no regresan. Salúdenme a Carlitos allá”. No pudo seguir hablando. Nos abrazó llorando.

Caminando esposados cruzamos el puente levadizo. Abajo, en el foso, un palo solitario se alzaba delante de unos sacos de arena. Virgilio Campanería Ángel y yo íbamos esposados juntos. Alberto Tapia Ruano venía solo.

Al llegar a la prisión, desde el patio al otro lado del rastrillo, muchos compañeros nos saludaron en silencio. Nos pasaron a través de una galera donde dormían los guardias, hasta llegar a la capilla (galera interior dividida en cuatro celdas con un pasillo central). Continuamos caminando por un largo pasillo. Cuatro guardias nos escoltaban. Atravesamos tres rejas con gruesos candados. Al entrar en la capilla, desde una de las celdas, la voz de Efrén, fuerte y decidida, nos saludó: “Parece que me quieren tronar (fusilar) también. Me elevaron la condena de 30 a paredón. Además, Carlitos estaba muy solo y no podía abandonarlo”, agregó riendo Efrén. Compartimos la información que teníamos del desembarco por Playa Girón que apoyaría el movimiento clandestino. Efrén y Carlitos eran de Rescate Revolucionario; Virgilio, Alberto y yo del Directorio Revolucionario Estudiantil. Nos metieron en una celda iluminada por una lámpara de luz fría con dos literas sin colchón y un hueco en el piso que servía de inodoro.

Al poco rato trajeron a Lázaro Reyes Benítez y a Filiberto Rodríguez Ravelo, ambos de Güines. Filiberto se había ganado el apoyo de “el marciano” ya que desde que llegó a la Cabaña insistía en que él era un extraterrestre y que estaba en contacto permanente con los marcianos.

Después llegó José Calderín, quien junto a Lázaro y a Filiberto fueron a otra celda. Por último, Carlos Calvo Martínez; al igual que Virgilio y Tapita tenía 21 años. Lo acusaron de poner la bomba de El Encanto. Lo metieron en nuestra celda.

Ya estábamos todos. Un guardia trajo las sentencias. A mí me conmutaron la pena de muerte por 30 años de prisión “porque esta gente no va a fusilar a un menor de edad”, me explicaron todos. Ya no pude seguir compartiendo los cantos y los chistes de los demás. Me convertí en el depositario de sus recuerdos, el enlace con la vida. Yo sería el testigo de su sacrificio.

Pasaron horas. No sé, ahí no existe el tiempo. Rezamos el rosario, todos teníamos rosarios. Por fin las tres cerraduras crujieron y pasos de botas resonaron en la capilla. El sargento Moreno llamó el primer nombre: “Carlos Rodríguez Cabo”. “Presente”, gritó con voz firme. Dos guardias con fusiles lo escoltaron hasta la puerta de nuestra celda. Nos abrazamos a través de los barrotes. Me encomendó a su hija, le dejaba su sortija y dijo: “Ánimo, que tengas suerte”.

Al rato el sonido de los fusiles fal llenó la capilla, seguido de un tiro de pistola. “El sargento Moreno es el que da los tiros de gracia”, me habían dicho.

Las tres cerraduras se abrieron otra vez, ahora para Efrén. Respondió: “Presente”. Me abrazó entre las rejas, le dejaba su fosforera a la esposa. Los fal sonaron cerca, seguidos de un tiro de gracia. El tercero fue Virgilio. En el último abrazo me dijo: “Tommy, voy a gritar un Viva Cristo Rey, Viva Cuba Libre, Viva el Directorio, que le va a traquetear los cojones. Alberto (Tapita) se abrazó a mí: “Ojalá que yo vaya después”. Abrazados escuchamos a Virgilio cumpliendo su promesa, sonaron los fal y después tres tiros de gracia.

“Alberto Tapia Ruano”, llamó Moreno. “La virgencita me oyó”, dijo Tapita con alegría. Salió rápido. Quedamos Carlos Calvo y yo en la celda. “¿Crees que tapita contó los tiros de gracia de Virgilio?… fueron tres. De todas maneras él lo va a ver en el suelo, no hay tiempo de quitar los cuerpos entre uno y otro…”, dijo.

El cuarto fue Filiberto, quien, reconociendo su broma, me confesó: “Ya ni los marcianos pueden salvarme del trueno (paredón)”. Dalió cantando el himno nacional. Le dieron dos tiros de gracia.

“Lázaro Reyes Benítez”. “Presente”. Me abrazó y salió. “José Calderín”. “Presente”. El penúltimo abrazo y salió. Carlitos Calvo fue el último. Ya yo conocía toda su vida. Antes de que abrieran las rejas, me pidió: “Cuenta mis tiros de gracia y me lo dices allá arriba”. Fueron ocho en la cabaña, hace 51 años.

Tomás Fernández-Travieso, ex miembro del Directorio Revolucionario Estudiantil, fue condenado a 30 años de prisión por el Régimen castro-stalinista de Cuba. La publicación en Miami de su obra teatral “Prometeo Desencadenado” le ocasionó una condena adicional. cumplió 19 años de prisión. Actualmente reside en Miami .  Recién publicó la novela, “El silencio del Ayer”.

Foto: Antonio Chao Flores, combatiente contra la dictadura de Batista. Mas tarde, por oponerse a la tiranía castro-comunista fue fusilado en la prisión de la cabaña, el 11 de junio de 1962. Fue uno mas de los niños que nunca se rindieron. 

Remitido por Leonor Agüero

YO IRÉ, PATRIA QUERIDA

Yo iré, patria querida

Sara Martínez Castro

Yo iré, te lo prometo,
pero no con las manos vacías, 
iré con el deber y el sentimiento
llevando tu dolor en mis pupilas.

Yo iré, tierra del alma,
pero no de rodillas,
iré para gritar que la vergüenza
tiene voz de mujer en tus esquinas.

Yo iré, patria querida,
pero no saludando una mentira,
iré para beberme de tu cielo
el azul de tu fe en mi rebeldía.

Yo iré, para quedarme,
pero será en la hora decisiva,
iré para sembrar amor de Patria
en cada guardarraya de mi vida.

FRASE DE SABIDURÍA

Inscribe los agravios en el polvo, y las palabras de bien escríbelas en mármol.
- Benjamin Franklin

27 de junio de 2012

LA TRAGEDIA DEL MORRO CASTLE


 
La tragedia

del Morro Castle

Por Luis Enrique Ramos Guadalupe 

La historia naval de Cuba reúne acontecimientos de incuestionable historicidad por su connotación patriótica. Otros hechos se han hecho notables por su significado anecdótico o por estar relacionados con grandes tormentas o desastres de diverso origen, que concitan el interés general. Uno de esos eventos trascendentes es el ocurrido al trasatlántico Morro Castle, cuyo nombre ha pasado a la lista de las grandes catástrofes en el mar.

El Morro Castle era un crucero de 11 300 toneladas de desplazamiento y 503 pies de eslora, propiedad de la célebre consignataria Ward Line. Su sistema de propulsión estaba integrado por dos poderosas turbinas de vapor, de 16000 caballos de fuerza, que le permitían mantener una velocidad media de 20 nudos (36 kilómetros por hora). Como toda embarcación de su género disponía de espaciosos restaurantes, tiendas, salones y cámaras de varias clases y verdaderos apartamentos de lujo. La tragedia que marcó su fin tuvo lugar cuando la hermosa nave estaba por llegar a las costas de los Estados Unidos, por la costa de Nueva Jersey, procedente de La Habana.

A eso de la medianoche del 8 de septiembre de 1934, sin que nadie se percatase, se originó un fuego en la elegante biblioteca de la nave, situada en la cubierta C, el cual se extendió rápidamente hacia otros salones aledaños. Esto es, al menos, lo que recogen las versiones más generalizadas acerca de lo ocurrido. En esa cubierta se hallaban también un salón de estar y una sala de escritura.

Tres horas después, en la fría madrugada del Océano Atlántico, la luz y el calor de las llamas fueron detectados, seguidos por la orden de abandonar la nave. Esta terminante decisión nos induce a pensar que en ese momento ya el siniestro había alcanzado grandes proporciones y se había hecho incontrolable. Los camareros, mozos y demás miembros de la dotación cruzaron los corredores, llamando a los ocupantes de los camarotes. Al tocar, decían a los adormecidos pasajeros: ¡póngase el salvavidas y suba a cubierta!

Pero al llegar a las plataformas superiores, los viajeros encontraban un panorama marcado por el caos más absoluto. Pocos atinaban a obedecer las instrucciones de dirigirse a los botes de salvamento, pues las recalentadas planchas de acero hacían imposible el caminar sobre ellas. Gran parte de los pasajeros se lanzaron al mar, escapando del fuego... pero cayeron en aguas gélidas como hielo recién fundido: una mortal paradoja que parecía ideada por el más refinado de los verdugos. Mientras tanto, la planta radiotelegráfica transmitía sin cesar la trágica señal de auxilio.

Numerosas naves acudieron en socorro del buque en llamas; la motonave City of Savannah recogió a varias decenas de náufragos, y otras embarcaciones hicieron lo mismo. Aún hubo tiempo de que el remolcador Tampa, ya detenidas las máquinas del Morro Castle, le hiciera llegar varios cabos y le remolcase hacia la costa como una antorcha flotante. Finalmente, el gran navío quedó embarrancado frente a la costa de Ausbury Park.

Entonces comenzaron las especulaciones sobre la causa del incendio; unos opinaban que se debió a la caída de un rayo cerca de los tanques de combustible, y otros elucubraron que la nave había sido saboteada colocando un dispositivo de ignición dentro de una pluma de fuente dejada en la biblioteca.

El investigador Thomas Gallagher llegó a señalar, 25 años después, que tal dispositivo había sido efectivamente colocado allí por George W. Rogers, radiotelegrafista-jefe en la nave. Curiosamente, el capitán del Morro Castle, Robert Willmott, había fallecido en su puesto de trabajo, horas antes de desatarse el fuego, víctima de un infarto cardiaco. Por entonces, Willmott cumplía un año de casado con Mathilde Howe, a quien había conocido en el mismo barco, mientras la dama regresaba a Estados Unidos procedente de La Habana.

Lo verdaderamente contradictorio entre todo es que el navío estaba provisto de detectores de humo y un sistema de extinción de incendios a base de reactivos químicos; por ello se le tenía como una nave absolutamente segura. Hoy sólo nos queda la incógnita que se bifurca entre la casualidad y la intencionalidad.

En su fatal travesía de septiembre de 1934, el Morro Castle transportaba 558 personas, entre pasajeros y tripulantes; de ellos murieron 134. Un joven y brillante deportista cubano, nombrado Frank De Beche, campeón de natación, pereció en el siniestro; minutos antes de lanzarse al mar había entregado su salvavidas a una joven nombrada Rosario Camacho León, que carecía de ese dispositivo.

Renée Méndez Capote, colaboradora del periódico El Mundo, quien después sería una conocida escritora, también viajaba en la nave. Renée pudo contarse entre los sobrevivientes porque el camarero estadounidense Carol Prior tuvo similar gesto para con ella.

Y antes de concluir, una última coincidencia: como se ha señalado antes, el naufragio tuvo lugar en 1934, el 8 de septiembre. Ese mes y ese día coinciden con la fecha en la que en Cuba se celebra la festividad de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la Isla. Según la leyenda, la imagen de la Virgen fue hallada a principios del siglo XVII por tres humildes pescadores, sobre las aguas del mar en medio de una tormenta.

El Trío Matamoros puso a la tragedia música de corrido compuesta por Leopoldo González:


EL MENSAJE DE UNA ANECDOTA


 
El mensaje de una anécdota  

En una fiesta organizada en una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un emotivo discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.

Después de felicitar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo el siguiente razonamiento: -"Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección. Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen. 
No puede entender las cosas como otros niños. ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?"

La audiencia quedó impactada por la pregunta.

El padre del niño continuó diciendo: 'Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado, viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño'. 

Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban béisbol. Herbert le preguntó a su padre:  "¿Papá, tú crees que me dejen jugar?"

Su padre sabía que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo,  pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros  a pesar de sus habilidades especiales.

El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho) si  Herbert podría jugar. 

El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada'.

Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia  sonrisa, se puso la camiseta del equipo mientras su padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción. 

Mientras Herbert se sentaba entre el grupo de los que esperaban su posibilidad de jugar, su padre lo contemplaba. Los otros chicos notaron algo muy evidente: la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.

Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar  algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres. Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho. 

Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba  obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.

Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anotó de nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear. Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente,  Herbert estaba al bate.

Todos sabían que un solo 'hit' era imposible porque Herbert no sabía ni como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.

Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el 'pitcher', reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para brindarle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiró la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.  El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló.

El 'pitcher' de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador. Esta vez Herbert abanicó y golpeó la bola tan suavemente que ésta cayó justo enfrente del 'pitcher'. El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podría  haber recogido la bola y haberla tirado a primera base. Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el 'pitcher' tiró la bola muy alto sobre la cabeza del niño en primera base, fuera del alcance del resto de sus compañeros de equipo. 

Todos los espectadores en las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar 'Herbert corre a primera base, corre a primera'. Nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logró llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltados. 

Todos gritaban, '¡Corre a segunda, corre a segunda!'. Herbert, recobrando el aliento, corrió con dificultad hacia la segunda base.
 
Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenía la bola. Era el niño mas pequeño en el equipo y sabía que tenía la  oportunidad de ser el héroe del día. Solo tendría que tirar la bola a segunda base, pero había entendido las intenciones del 'pitcher' y la tiró demasiado alto, por encima de la cabeza del niño en tercera base. Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de él  hicieron un círculo alrededor del 'home'. Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, todos, estaban de pie gritando '¡corre a  'home'! corre'.

Herbert corrió al 'home', se paró en la base con sus brazos en alto, rebosando felicidad, giró la cabeza mirando a su padre... mientras (cosa extraña) los jugadores de ambos equipos lo vitoreaban y abrazaban como el héroe que bateó el 'grand slam' y ganó el juego para  su equipo. 'Ese día', dijo el padre con lágrimas bajando por su rostro, 'los niños de ambos equipos se confabularon dándole a este mundo una muestra de verdadero amor de Dios.

Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su  madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día! 

Enviado por Leticia Aragón