14 de diciembre de 2016

CARLOS III


Carlos III
Se conmemora este año el 300 aniversario del nacimiento de Carlos III. Antes de cerrar el calendario de 2016, y aprovechando que hoy, precisamente, es aniversario de su muerte, recordamos a este rey de España que ha pasado a la historia como el máximo representante del “despotismo ilustrado” del siglo XVIII, mediante un resumen de su vida de un artículo aparecido en el blog

Carlos III fue el prototipo de numerosos liberales españoles que vivirían en los dos siglos posteriores. Capacitado por casi tres décadas de reinado en las Dos Sicilias e inteligentemente secundado por un núcleo de eficaces y cultos ministros afines al emociclopedismo francés, bajo su gobierno España pudo experimentar un breve pero intenso resurgimiento, definitivo en muchos aspectos. Sometiéndolo a un profundo reformismo, sentó las bases para que el país, hasta entonces en franca decadencia, se preparase para el inmediato advenimiento del capitalismo.

Durante su reinado España pudo mostrar por última vez, su poderío. No sólo por la vasta extensión de sus posesiones sino por el tono cultural y europeo que el monarca imprimió a sus iniciativas de renovación y, en general, a todos los actos de Estado.

Las casi tres décadas de gobierno del rey Carlos III están consideradas por la mayoría de historiadores y estudiosos del siglo XVIII español como un paréntesis abierto en medio del proceso de decadencia de la monarquía; y buena prueba de ello fue el rápido declinar de tanta prosperidad en cuanto la muerte lo alejó del trono. A pesar de sus errores, fue el perfecto representante del déspota benévolo, y, como monarca ilustrado y preclaro, comparable a sus gloriosos contemporáneos Federico el Grande y José II.

Como este último, también, fue sin duda un doctrinario que, influido por los enciclopedistas franceses y sin un conocimiento profundo de la idiosincrasia de su país, quiso implantar en varias ocasiones reformas, ajenas y difíciles de arraigar en las circunstancias españolas.  

El fruto de la ambición

Primogénito del matrimonio formado por Felipe V de Borbón, primer monarca de esta dinastía que ocupó el trono español, y de su segunda esposa, Isabel Farnesio, Carlos III nació el 20 de enero de 1716 en Madrid, en el antiguo alcázar de los Austrias. A pesar de los adjetivos «robusto» y «hermoso» con que la Gaceta madrileña anunció el suceso, frente a aquel nuevo vástago rubio y pálido, menudo y decididamente poco agraciado, nadie podía sospechar que brillaría con mayor fulgor que muchos de sus antepasados, contemporáneos y sucesores.

Nadie excepto la reina consagró obsesivamente todos sus esfuerzos a lograrlo. Los hijos de primer matrimonio del rey con María Luisa Gabriela de Saboya, Luis, príncipe de Asturias, y los infantes Felipe y Fernando, ostentaban un indiscutible derecho de preferencia en la herencia de la corona de España; no obstante, el empeño de Isabel Farnesio sobre todo, y de otro lado el azar, iban a modificar el futuro previsto. Con la ayuda del destino, su ambición y la inestimable colaboración de sus ministros, Isabel Farnesio vería cumplirse como por milagro cada uno de sus sueños logrando que su hijo Carlos fuera, a pesar de todos los augurios, Rey de España.  

En la primavera de 1738, Carlos contrajo enlace por poderes con la princesa María Amalia de Sajonia; pero la futura reina, pese a su evidente desarrollo físico, no había dado aún, a sus doce años, señales de pubertad, por lo que debieron esperar al año siguiente para consumar la unión.   Unidos ya, desde mediados de 1738, llegarían a concebir, durante las dos décadas que duró el matrimonio, trece hijos.

España esperaba el arribo desde Nápoles de los nuevos monarcas con sentimientos encontrados. Si al fondear en el puerto barcelonés fueron recibidos con salvas lanzadas desde Montjuïc, en Madrid se los acogió con cierto recelo. Desconfiaban de un rey que, a sus cuarenta y tres años, había pasado veintiocho en el extranjero.    

Carlos III estaba entonces en el apogeo de su vida. Poseía gran experiencia de los hombres y los asuntos de gobierno e iba a reinar aún veintinueve años. Nunca volvió a casarse y de sus dos amores confesados, la reina y la caza, dedico su viudez al que le quedaba.

Sólo hacia el fin de su vida se quebranto su salud, ya que fue un hombre sano, que pasaba la mayor parte del tiempo al aire libre. Persuasivo antes que autoritario, inspiraba temor a sus ministros, pese a despertar admiración por el dominio de sí y por la gentileza que demostraba.

Su prolongada estancia napolitana le había dotado de un gran sentido del humor y una perspicacia muy de Italia. En España fue, con la posible excepción de su descendiente Alfonso XIII, el más cosmopolita de los Borbones. Pero de su país sabía poco, y lo iban a demostrar los acontecimientos.

Tuvo mano dura, sin embargo. Primero con sus ministros italianos, Grimaldi y Esquilache; más tarde, secundado por Floridablanca y el conde de Aranda, llevó una política interior y exterior activa y radical. Reprimió los amotinamientos y expulsó a los jesuitas cuando se opusieron a su decisión de convertir a la Iglesia en un mero departamento de Estado.

Contrarrestó asimismo la despoblación rural, reformó y unificó la moneda, fundó hospitales, asilos y casas de caridad por todo el país, cajas de ahorros e instituciones benéficas. Impulsó la industria y, contrario a las ideas neutralistas de su antecesor, reconstruyó e incrementó el ejército y la marina, interviniendo en cuanta contienda se librara en el extranjero que tuviese algún interés para España. Pero jamás vertió —como lo había hecho su padre por instigación de Isabel Farnesio— sangre española para fines dinásticos.

Uno de sus primeros actos fue tomar parte en la guerra de los Siete Años como aliado de Luis X. Éste fue un error, pues Inglaterra, gobernada por Pitt, no era ni mucho menos un contrincante fácil, y España se vio inmersa en sucesivos desastres, tanto en América como en Filipinas, debiendo ceder al final, por el Tratado de París de 1763, Florida a los ingleses.

Asimismo, su reorganización administrativa de la América hispana debilitó los lazos que la unían a la península y, como consecuencia del aumento del número de virreinatos, las poblaciones comenzaron a actuar unitariamente por su independencia. Si bien Carlos III murió antes de que estallara la tormenta, él fue quien sembró el germen de los movimientos de liberación.

También se le ha criticado la no recuperación de Gibraltar. Es posible que en 1783 tuviera la ocasión de obtener su devolución, pero para ello habría tenido que ceder en cambio importantes colonias en América. Si algo puede criticársele, fue el haber dado demasiada supremacía a la corona, que, al acaparar todos los poderes, se convirtió, por consiguiente, en la responsable también de todos los fracasos.

Carlos III murió el 14 de diciembre de 1788, afectado hondamente por el fallecimiento, ocurrido dos semanas antes, de su hijo predilecto, el infante Gabriel. Su sucesor, su hijo Carlos IV, llevaría el trono de España a la ruina.

http://historiaespana.es/biografia/carlos-iii-espana

La Avenida de Carlos III en La Habana


 
La Avenida de Carlos lll
en La Habana

Posted by Derubin Jacome in “Cuba en la memoria”

La Avenida de Carlos III, ubicada La Habana fue el paseo que el gobernador Miguel de Tacón puso en funcionamiento en el año 1836. Al crearla se le llamó “Paseo de Tacón”. Años más tarde se le llamó Carlos III en honor del rey de España y se le colocó una estatua del monarca. La Avenida de Carlos III comienza en la intersección con las calzadas Ayestarán y Presidente Menocal o Infanta. Continúa Infanta hacia el norte, a la derecha, haciendo cuchillo con la calle San Francisco que corre detrás del Edificio Manzanares.

La conocida con el monárquico nombre de Carlos III, con sus más de 50 metros de ancho contribuye como ninguna otra a descongestionar la circulación vial desde y hacia la zona más añeja de La Habana, sobre todo por sus cuatro carriles. Es la arteria citadina más ancha de Cuba.

El plan de embellecimiento de La Habana concedido por el ingeniero Mariano Carrillo de Albornoz por allá por la tercera década del siglo XIX, contemplaba la construcción de un buen paseo, cómodo y hermoso que sirviera para el esparcimiento de los vecinos de la ciudad, que iba extendiéndose cada vez más de sus originales límites ya enmarcados por el famoso cordón amurallado que la protegía de ataques extranjeros.

Al mismo tiempo dicho paseo debía propiciar una mejor comunicación con las tropas coloniales destacadas en el castillo del Príncipe, pues hasta ese entonces se hacía muy difícil llegar a esa instalación militar al tener que sortear un camino bajo y cenagoso que se hacía prácticamente intransitable en épocas de lluvias.

Posiblemente esa fue la razón por la que se le llamara “Paseo Militar”, aunque su nombre oficial fue el de “Miguel Tacón”, gobernador de la Isla entre 1834 y 1838 en cuyo mandato comenzó la construcción del paseo. Cuando cesó el gobierno de Tacón, todavía no se había concluido el Paseo y la obra continuó hasta terminarse en 1850, pero el monumento erigido al rey Carlos III, de España, a la entrada del Paseo, hizo que se le identificara con el nombre del monarca.

Sobre los motivos originales del Paseo, escribía el propio Tacón, que devino en algo así como el primer ecologista en Cuba: …“Carecía la capital de un paseo de campo, donde se pudiera respirar el aire puro y libre, y me resolvía a emprenderle desde el campo que llaman de Peñalver hasta la falda de la colina donde se halla el castillo del Príncipe.

“Quedó realizado el Paseo con arboleda, jardines, fuentes, cascadas y estanques que, sirviéndoles de adorno, hacen la atmósfera fresca y agradable y satisfacen a la concurrencia, que es siempre numerosa, particularmente en los días festivos.”

Constaba el “Paseo de Tacón” primitivo con tres calles y cuatro filas de árboles para dividirlas. Las dos calles laterales tenían bancos de piedra en sus intermedios, y la central, de triple ancho que las otras, se destinaba al tránsito de los carruajes. Embellecido además por además por cinco glorietas o rotondas, trazadas a distancias distintas y rodeadas de verjas y asientos circulares.

Las glorietas estaban adornadas con pinos de Nueva Holanda. La rotonda o glorieta más decorada era la primera, cerca de Belascoaín, que era la que iniciaba el Paseo. Ostentaba, a cada lado, dos pilares de piedra que sostenían sendos leones tallados en mármol y que miraban al Oriente. Exhibía también dos columnas dóricas, que es de lo poco que se conserva hoy en día.

En 1902, fecha de la instauración de la República tras la retirada de las tropas norteamericanas, el Ayuntamiento habanero cambió su nombre por el de “Avenida de la Independencia”, por el que nunca la llamó nadie. En 1936, el insigne historiador Emilio Roig consiguió del Alcalde de La Habana que se le restituyera su nombre de “Carlos III” pues nunca pegó entre los habaneros el patriótico nombre para su mayor avenida.

En 1955, para “modernizarla”, se le arrancó sin piedad su arbolado antiguo y frondoso. Muchas de sus estatuas y fuentes fueron suprimidas ese año. Las columnas que lo habían engalanado por siempre también fueron eliminadas, aunque al año siguiente fueron restituidas las que todavía se observan muy cerca del Gran Templo Masónico de la isla y que tienen que ver con la amplia simbología de la mundialmente conocida fraternidad.

Otro cambio de nombre sufriría en la década del 70, pero al igual que sucedió en 1936, nadie llama a esta vía por su nombre oficial de “Salvador Allende”. Para todos, sigue siendo, como siempre, Carlos III.

https://cubaenlamemoria.wordpress.com/2012/10/24/avenida-de-carlos-iii/

13 de diciembre de 2016

MIS 30 AÑOS CON FIDEL


Mis 30 años con Fidel

Alejandro Rodríguez Rodríguez

Este ha sido el año de Fidel en Cuba. Primero por su m,uy sonado 90 cumpleaños y segundo porque tres meses después se murió. Los locutores de la televisión deben estar que cierran los ojos de noche y sienten el eco de su nombre repicándoles el cráneo, y la gente, toda la gente, también.

Por eso yo iba a pasar del asunto, por respeto al derecho del internauta a leer cosas que no tengan que ver con Trump y con Fidel, pero entonces se hizo domingo y me aburrí.

Yo nací en 1986 y ya estaba muerta Ubre Blanca. La vida real en Cuba era mas jodida en la concreta que en los discursos de un Fidel Castro canoso.

En los 30 años que tengo siempre fue viejo Fidel; siempre pudo morirse “en cualquier momento” por causas bastantes naturales, de modo que no me sorprendió la noticia de su muerte, como no creo que haya sorprendido a nadie sobre la faz de la tierra.

En mi barrio nunca fue precisamente el héroe de los chistes populares y nadie se alegraba demasiado tras la inminencia de alguno de sus discursos las noches con 2 canales de televisión: las mujeres preferían aprovechar el alumbrón para ver el rostro del galán de la telenovela, y los hombres la película del sábado, por muy recontra malísima que estuviera.

Teóricamente había que odiarlo o amarlo, pero allí siempre fue posible sobrevivir ajeno a la dicotomía: la gente tenía la extraña costumbre de guardarle el cariño a sus hijos y el rencor al vecino enemigo que alguna vez le frustró la venta ilegal de croquetas de yuca mediante la polémica práctica del chivatazo cederista.

Durante los últimos 30 años, además, no recuerdo haber escuchado de la boca de Fidel ninguna noticia que me pareciera suficientemente alentadora, ni haber descubierto en su rostro la expresión con qué vibrar para siempre en sintonía. No a través de una imagen en colores.

Tampoco me sorprendió, tras su muerte, la reacción de quienes quedaron vivos.  

Cuando era niño, mi grupo de clases asistió a un acto fuera de la escuela y de regreso descansábamos en el portal de una casa en cuya puerta principal se leía: “Fidel, estamos contigo”. Niño al fin, se me ocurrió completar la rima con un “…lo juramos por el ombligo” o algo así, que no cayó muy bien a los adultos. Los dueños de la casa, por ejemplo, vociferaron que en su portal había que comportarse como un revolucionario; el maestro por su parte, vociferó que “¡Qué vergüenza de niño!”

Un niño que se divertía con la rima de una consigna  fidelista era un niño-vergüenza que nunca sería revolucionario en la Revolución de Fidel.

Desde entonces sé que para algunos cubanos los eventos naturales son motivo de exagerada reacción.

Así habrán trascendido los festejos de Miami y los funerales de la Carretera Central aunque en Miami celebraran mas personas de las que pueden declarar una sola razón para hacerlo y en la Carretera Central lloraran mas de las que en realidad van a extrañar a Fidel.

Yo, al saber de su muerte, no sentí alegría ni desconsuelo, ni angustia por el futuro, o esperanza en que una Cuba mejor se aproxima sin su apellido. Sentí lo mismo que seguramente hubiese sentido él al conocer la noticia de la mía. Así de justa fue nuestra relación.

Reproducido de su blog alejo3399

7 de diciembre de 2016

QUISIERA, POEMA

 
Quisiera

 Elsa M. Rodríguez

Algunas veces quisiera
Saber de qué está hecho
El corazón de los hombres
Y entonces si yo pudiera
Mostrarles que es un desecho
Cosas que  tienen mal nombre.

Preguntaría si entienden
Qué es lo que les conviene
Y qué hacer para lograrlo
Pues algunos no comprenden
Que todo eso que tienen
No es regalo, hay que pagarlo.

No pagarás con monedas
Solo con esfuerzo y lucha
Día a día y sin respiro
Dando todo lo que  puedas
Esta ofrenda no sería mucha
Pues la vida es un suspiro.
 
Esperemos que  aprendan
Trabajando mano a mano,
Con corazón y con  mente
Que ese esfuerzo no es en vano
Y así entonces, esto entiendan,
Que es su aporte, simplemente.
  

METER LA HABANA EN GUANABACOA

 

“ Meter La Habana en Guanabacoa”
Marlene María Pérez Mateo

    Guanabacoa, poblado situado al Este de la Bahía de La Habana, heredó su nombre de sus antiguos habitantes los aborígenes. Según la tradición mas difundida, su nombre significaba “sitio de las aguas o de grandes palmeras”. Al parecer su verdadero origen etimológico es: “guana' palmera, “ba” grande o alto y “coa” sitio o lugar. Se fundó en 1524 para dar refugio a los pocos indígenas  dispersos por los campos, cuyo número era de unos trescientos. Nació esta municipalidad capitalina periférica, conocida hoy como “Villa de Pepe Antonio”, alcalde y patriota de la incipiente Cuba, como lugar de acogida ante un agresor.

   Su vocación no tardó en volver a manifestarse, en este caso debido a disímiles motivos. En 1555 el corsario francés Jacques de Sores amenazó y asaltó la capital cubana. Este fue uno de los tantos azotes por parte de tales amantes de lo ajeno acaecidos por entonces. Ante tal situación, los vecinos y la sede del gobierno colonial de la joven isla se trasladaron de la Villa de San Cristóbal a Guanabacoa. Ciertamente fue algo transitorio, muy breve en el tiempo, mas el hecho se recuerda entre la risa y lo insólito aunque no se sepa en ocasiones la evidencia histórica sustentadora de la expresión. Guanabacoa tiene 127.4 kilómetros cuadrados y es una municipalidad, lo cual hace poco factible para dar cabida a una urbe capitalina  de 360 km2 urbanizados.

   La expresión aun hoy quiere significar la imposibilidad de dar cabida a algo de mas envergadura en un lugar o modo de menor cuantía.

27 de noviembre de 2016

VIERNES NEGRO: LA NAVIDAD DEL CONSUMISMO

Viernes Negro:
la Navidad del consumismo

Un comentario escrito hace cinco años. Hoy todavía podríamos ahondar mas en el tema. Muchos comercios abren sus puertas bastante antes de las 12 de la noche, e impiden a sus empleados, celebrar la tracidión de una cena familiar para agradecer al Señor. Se rompe cada vez mas el legado de los primeros inmigrantes. Y la gente se arma con casas de campaña para suavizar las muchas horas durante las que esperan la apertura de lo comercios. 

Ana Dolores Garcia

Apenas comienza la mañana del viernes después del día del pavo (como muchos prefieren llamar al día de Acción de Gracias), es decir, apenas comienza la mañana del viernes negro, los que padecemos de computamanía y nos conectamos al mundo a través de la cibernética tan pronto nos levantamos, nos reafirmamos en que además de un viernes negro estamos viviendo un viernes negro y loco, que este año ya se atrevió a comenzar en jueves.

A saber: la noticia llegaba desde Los Ángeles, California, en que apenas a la medianoche y en una tienda WalMart, una de esas compradoras compulsivas dispuestas a conseguir lo que buscan a todo precio, -y convenientemente preparada de antemano con un rociador ad hoc-, se abría paso con él en mano ante la mole humana que se anteponía entre ella y el mostrador donde se hallaba el efecto electrónico deseado. En total, más de diez heridos, intoxicados por el gas con que les roció. o apabullados por el tumulto y la estampida que se formaron. La policía de los Ángeles aún no ha dado con ella y, por supuesto, se ignora qué iba a buscar.

Y en otro WalMart, esta vez en el cercano Germantown de Maryland, una bronca de altura. Todavía no la he visto relatada en el monitor, pero me la ha contado alguien que tuvo a bien el alejarse de la tienda ante el temor de que una trompada perdida lo ancanzara. La tienda demoró su apertura durante una hora entera. ¡Oh, cuántas ventas perdidas y todo por un gps!

Así comienza la temporada: solo "día del  pavo" y compras. Y si a esto agregamos lo de “felices fiestas” o “holiday´s trees” ya tenemos completo el atuendo con que se quiere disfrazar la tradicional Navidad.

24 de noviembre de 2016

2017 SHOW IN CUBA

 
Alejandro Rodríguez Rodríguez
 
Primero me enseñó la espalda: ¡mira como la tengo, mira! La tenía roja, maltratada como si se hubiera rascado con un cepillo de alambres. Dice que fueron las langostas, que tuvo que escondérselas allí para evitar que se las quitaran los policías hijoeputas del punto de control de la carretera.
 
Luego quitó la cara de autolástima y en su habitual estado de delirio me contó la más reciente revelación que le hiciera el Sefer Yetzirá: tenemos que irnos pa’l carajo de aquí lo más pronto posible porque “se acerca el final”.
 
Un potente terremoto se tragará grandes masas de tierra en el oriente cubano y hará que la ciudad de Camagüey tenga costa en el mar Caribe. Después iba a ser cuestión de horas el colapso del gobierno en Cuba.
 
Eso fue en el 2012; profecía de cataclismo y consecuente olor a playa en el patio de mi casa para finales del 2014.
 
No sé por qué lo recuerdo ahora, casi acabándose el 2016. Quizás porque ahora faltan dos años para que sea el final del 2018, año en que, según la última y más extendida profecía nacional, deberá cambiar algo en Cuba, mediante el cambio de la persona que manda en el destino de las otras por la persona que simbolizará el mandato del uno sobre los otros.
 
Y mucha gente ha puesto en ello su fe, como si la gasificación de una cosa sólida significara que desapareció, o aun algo más además de que ya no estará al alcance de nuestros sentidos elementales.
Si ahora mismo hubiera olor a playa en el patio de mi casa podría pensar que necesitamos confiar más en las bolas de cristal, pero la playa sigue allá en la casa del carajo… para suerte de millones de orientales que no tuvieron que disputarse el oxígeno trepándose a la cabeza del Martí del Pico Turquino; pero igual para desgracia de quienes han vivido las últimas décadas en Cuba esperando que poderes sobrenaturales o calamidades naturales hagan lo que no hace la gente.
 
En su delirio profético los entusiastas de la paciencia tienen ahora mismo la mente puesta en el año 2018, porque en 2018 “se va Raúl” (o dice que se va), y como él se va, pues ya, lloverá jamón en la ciudad, las guaguas se desoxidarán solas, ETECSA se volverá bonita al quedar libre del hechizo de la bruja, y los diputados de la Asamblea Nacional aprenderán a pedir la palabra para decir “yo me opongo”, o bien a gritar “ni cojone” en caso que se la nieguen.
 
Pero el delirio es delirio y como tal hace puentes en la realidad. La realidad, si contamos bien, dice que antes de celebrar la llegada del 2018 tendremos que sobrevivir 365 días en 2017.
 
Aguantar el paso de los años, así, con tranquilidad esquimal, es fácil para los cubanos por tanta experiencia acumulada, pero el 2017 en particular puede ser un año diferente.
 
Y corriendo el riesgo de pasar por profeta estafador voy a pronosticar un año de muchas dudas. Yo, por ejemplo, sé que no voy a parar de preguntarme cosas como estas:
 
¿Quedará un dueño de restaurant fuera de la cárcel para relatar su experiencia a los medios alternativos, …o sea, uno que no sea hijo o sobrino preferido de alguna estatua parlante con estrellitas en el hombro?
 
¿Quedarán medios alternativos para contar la experiencia del dueño del paladar?
 
¿En qué mes empezará la bola de que ahora sí se acaba la doble moneda, y la gente a cambiar compulsivamente sus CUP en CUC y luego sus CUC en USD y luego de USD otra vez a CUP?
 
¿En qué mes Granma publicará la nota oficial en que el gobierno dice que lo siente mucho, pero que todavía no es posible eliminar la dualidad monetaria, porque Murillo dice que es un tema complejo, y que se esté tranquilo to’l mundo ya?
 
¿Llegará el tomate a costar 50 pesos por libra? ¿La malanga llegará a los 20? ¿Cuál será el destino del huevo?
 
¿Se extinguirán los últimos cerdos luego de que el Estado, en pujanza sin igual, nos venda toda la carne a precios asequibles?
 
¿Crecerá la lista de opinioneros silenciados, bien a fuerza de amenazas segurosas, o por la más potente fuerza de una suculenta conexión a Internet en casa, gratis, 24/7?
 
¿Morirá alguien en la Potencia Médica a causa de un simple grano en la nalga, que se infestó y le pudrió la vida completa por falta de gentamicina en crema…?
 
¿Va a ser culpa de Donald Trump que no aparezca gentamicina en crema?
 
¿Cambiará la correlación de 1 bombillo encendido por cada 4 apagados en el alumbrado público de la ciudad nocturna, y si es así, a favor de quién, de mí o del camión que me va aplastar la cabeza contra el pavimento cualquier día de estos?
 
Lo que sí parece estar claro es que será un año interesante, cargado de intención y esfuerzos que derivarán, sobre todo, en emociones como la risa y el encabronamiento. No hace falta estudiar el Sefer Yetzirá para suponerlo.
 
De su blog alejo3399

21 de noviembre de 2016

GRACIAS, SEÑOR



Gracias, Señor,
por el cielo que sale a nuestro paso
para llenar el corazón con su belleza.
Gracias, Señor,
por el pan que nos das,
por la risa del niño que se vuelve caricia,
por el mar y la nube,
por el don de sentir a plenitud la vida.
Gracias por cada hora,
aun cuando no todas sean igual de buenas.
Gracias, Señor,
por los espejos maravillosos
del mirar de nuestros padres y nuestros hijos.
Por la amistad que prolonga
ese sereno privilegio de ser hermanos.
Por la lluvia fuerte
y por la llovizna bienhechora,
por haber puesto trinos y alas en las ramas.
Gracias, Señor,
por el ayer que se prendió en el recuerdo.
Por el hoy que vivimos
y por el mañana que nos espera
con sus brazos repletos de misterio.


Gracias a través de mis labios,

desde mi alma,

en nombre de aquellos
que quizás se olvidaron de dártelas.
Gracias, Señor, por la eternidad.



Autor desconocido 

12 de noviembre de 2016

QUEDARSE A LA LUNA DE VALENCIA


 
“Quedarse en la luna de Valencia”

Marlene María Pérez Mateo

   La ciudad de Valencia, España, como tantas otras urbes  durante la etapa medieval tenía como forma de defensa las murallas. Tales fortificaciones rodeaban el perímetro geográfico urbano conteniéndolo  y hasta cierto punto limitando su expansión. Las puertas de acceso se abrían y cerraban según ordenanza. Las 10:00 p.m. era por entonces la hora nocturna tope. Si quedabas fuera luego de ese momento pues no quedaba de otra que dormir al descampado o sentarte a esperar el nuevo día en un banco en forma de media luna ubicado en las afueras. De allí es para algunos el origen de la  frase.

   Una variante también de posible explicación es la relación de las mareas con el ciclo lunar. En determinados momentos el atraque en el puerto valenciano no se aconsejaba y a pasajeros y marinos no les quedaba mas que esperar  y admirar la luna, exhibidora de sus mejores galas en las noches de por aquellos lares.
   La tercera versión se remonta a la expulsión de los moriscos del territorio español quienes aguardaron bajo la luz del astro nocturno  la llegada de los barcos que les llevarían a Marruecos, Argelia o Túnez, en las playas de Valencia.

   Las razones anteriores, aunque plausibles, no llegan a convencer, pues los tres eventos ocurrieron en muchos otros lugares. Entonces, ¿Por qué  Valencia iba a ser distinta? Además la interpretación de la frase para calificar a una persona en un estado algo fuera de sí, despistado, rezagado  o ilusorio hace pensar en algo mas como motivación original.

   La historia da la razón. En 1409 el párroco de la ya citada ciudad, Padre Juan Gilaberto Jofre (hoy declarado Siervo de Dios), fue testigo de un episodio de burla y asedio contra un débil mental por parte del populacho. El señor cura, avergonzado de tal hecho, tomó bajo su abrigo a la víctima, siendo este el detonante  de la pionera iniciativa de crear el que ha devenido en ser el primer centro para tratamiento psiquiátrico del mundo, bajo el nombre “De los Santos Inocentes” y hoy Hospital Universitario.

   Con las limitaciones propias de la época, téngase en cuenta de los mas de quinientos lustros de distancia, el centro era ejemplo en limpieza, nutrición, cuidados de salud y respeto por la dignidad. Fue visitado por el monarca Felipe el Hermoso 1502; y Jerónimo Munzer (1494), médico alemán erudito. Era algo único e inusitado; merece hasta hoy la mejor de las admiraciones. Una acción muy altruista tras una frase de lo cotidiano.

2 de noviembre de 2016

Merecéis mucho mas

 
Merecéis algo mas
 
Algo mas que un silencio
por aquellas palabras
que, estando vivos entre nosotros,
fueron consuelo, fuerza y esperanza.
Palabras que no sabemos
cómo ni de qué manera,
llenaron tantos espacios ahora  muertos.

Merecéis algo mas.
Mucho mas que una lágrima,
porque las vuestras  fueron
llanto y ríos en abundancia
cuando nuestros errores o decepciones
no siempre estuvieron
 a la altura de lo que valíais.

Merecéis algo mas que un día  
 con veinticuatro horas de recuerdos,
porque vuestras pisadas
en nuestros pasos fueron aliento
y entrega permanente,
 cuando la vida nos castigaba cruelmente
en nuestro caminar.

Merecéis algo mas
que una lágrima sin futuro
o unas flores sin eternidad.
Mucho mas
que una añoranza sin esperanza 
o un “gracias” sin un apostar por el más allá.

Mucho mas
que una legítima ausencia
sin llorar previamente
nuestro arrepentimiento.
Arrepentimiento por las veces
 que en el aquí y no en el allá,
no os dimos el abrazo que ahora os daríamos, 
el beso que tal vez os negamos
o el oído que tal vez
por falta de tiempo os retiramos.

Qué fácil es amar cuando alguien se va, 
y qué difícil el Señor nos lo pondrá
cuando tal vez nos pregunte:
¿Qué hiciste en vida con tu hermano,
tu padre, tu madre,
tu abuelo o tu vecino,
tu sacerdote o tu amigo?
Porque, no lo olvidemos, ellos son nuestros
mientras viven junto a nosotros,
pero son de Dios
 cuando marchan de este mundo.
 
Javier Leoz