2 de noviembre de 2015

Merecéis algo mas


 
Merecéis algo mas

Algo mas que un silencio por aquellas palabras
que, estando vivos entre nosotros,
fueron consuelo, fuerza y esperanza.
Palabras que no sabemos cómo ni de qué manera,
llenaron tantos espacios ahora muertos.
Mucho mas que una lágrima, porque las vuestras
fueron llanto y ríos en abundancia
cuando nuestros errores o decepciones
no siempre estuvieron a la altura de lo que valíais.

Merecéis algo mas
que caer en el olvido o en el absurdo
cuando sin quererlo o sin saber por qué,
dejamos vuestros rostros esparcidos en bosques o en playas
campos o mares, calles o plazas,
cuando como cristianos sabemos
que sois semilla destinada a descansar en Camposanto.

Merecéis algo mas
que un día con veinticuatro horas de recuerdos,
porque vuestras pisadas en nuestros pasos
fueron aliento y entrega permanente,
cuando la vida nos castigaba cruelmente en nuestro caminar.
 
Merecéis algo mas
que una lágrima sin futuro o unas flores sin eternidad.
Mucho mas que una añoranza sin esperanza
o un “gracias” sin un apostar por el más allá.
Mucho mas que una legítima ausencia
sin llorar previamente nuestro arrepentimiento.
Arrepentimiento por las veces que en el aquí y no en el allá,
no os dimos el abrazo que ahora os daríamos,
el beso que tal vez os negamos
o el oído que tal vez por falta de tiempo os retiramos.
Qué fácil es amar cuando alguien se va
y qué difícil el Señor nos lo pondrá
cuando tal vez nos pregunte:
¿Qué hiciste en vida con tu hermano, tu padre, tu madre,
tu abuelo o tu vecino, tu sacerdote o tu amigo?
Porque, no lo olvidemos,
ellos son nuestros mientras viven junto a nosotros,
pero son de Dios cuando marchan de este mundo.

¡Cuánto os merecéis!
¡Dios os lo dé todo!

Javier Leoz


1 de noviembre de 2015

Mensaje desde Camagüey de la Hna, Montserrat Brú, STJ


Mensaje desde Camagüey
de la Hna. Montserrat Brú, STJ.
 
Palmas Amigas es una tribuna libre. Por ello publica hoy ese mensaje que la Hna. Monserrat Brú, STJ, envía desde Camagüey a nuestra amiga y compañera del colegio, María Eugenia Fernández. Ya con anterioridad hemos dado a conocer nuestra opinión personal sobre la utilización del Teatro Tasende del colegio confiscado, para celebrar en él parte de los actos conmemorativos de los Centenarios Teresianos. También este blog ha dado cabida a la repercusión internacional de este hecho a través de la agencia católica ACI PRENSA.
 
Aquí va el mensaje de la Hna. Montse.   

 
CORREO DE LA HNA. MONTSERRAT A MARÍA EUGENIA FERNÁNDEZ

Octubre 21, 2015
VIVA JESUS
Querida Ma. Eugenia: Nos preparamos a la gran fiesta del cierre del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús y el 1er. Centenario de la llegada de las primeras Hnas. Teresianas a Cuba, por ese motivo estamos muy contentas, ya que la Santa ha hecho el milagro de poder darla a conocer y festejarla, precisamente donde estas Hnas, que tuvieron que dejar el Colegio, por motivos iguales a la humillación de Jesús Crucificado y por seguirle, ahora son homenajeadas al recordarlas con tanta gratitud en estos días de festejos Centenarios.

Nos hemos enterado que estás muy dolida por lo que estamos haciendo para esta celebración, hacer uso del lugar profanado, ya que el reconocimiento actual para estas Madres y Hermanas posteriores es para alabar grandemente al Señor, como diría Nstro. Padre San Enrique de Ossó, todo por Jesús y a la mayor gloria de Dios y antes dijo la Santa Madre: Todo se pasa y solo Dios basta.

Te pido por la Misericordia del Señor, que tanta ha tenido y tiene siempre con nosotras, que no ofendas a la persona, que con tanta entrega recurrió a presentar la Vida y Obra de la Santa, precisamente donde las Religiosas Teresianas pusieron su alma, vida y corazón por educar cristianamente a sus alumnas camagüeyanas.

Esta celebración será precedida, en nuestra Casa de Avellaneda, por un Triduo a la Santa con los temas La Gratuidad de Santa Teresa, Libro de la VIDA , Cap.10, del v. 4 al 6. La Verdad en Santa Teresa, Vida 40, 3 y Camino de Perfección 40, 3. Y su Letrilla del NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE, TODO SE PASA, DIOS NO SE MUDA, LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA, QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA, SOLO DIOS BASTA.

Después de meditar en estas virtudes de la Santa, tendremos unos talleres, el sábado por la mañana, en la Casa Diocesana de la Merced, con la participación de todas las Hnas. que estamos en Cuba, sobre Santa Teresa de Jesús, San Enrique de Ossó y la Familia Teresiana, o sea, Hermanas., Exalumnas, Amigas de Teresa y todas las personas que desean conocer más a Santa Teresa y también quienes a través de nuestras Pastorales la han ido conociendo. En la tarde, la Misa Concelebrada, precedida por el Arzobispo de Camagüey
Mons. Juan de la Caridad García, luego una merienda y a las 8.00 p.m. la Gala Cultural Teresiana con la Vida y obra de la Santa, además de Poesías, Cantos, y otros.
Nos gustaría que vinieran muchas personas, porque van a respirar, en todo lo que hagamos, el espíritu teresiano.

Mira Ma. Eugenia, el Mensaje del Papa en esta visita a nuestra querida tierra cubana, nos ha hablado con mucha claridad del perdón, la reconciliación, la cultura del encuentro… Nos invitó a derribar muros y a construir puentes y nosotras nos hemos apuntado a esta tarea y queremos sentirlas a Uds. como las hermanas que siempre nos han apoyado en tantas cosas lindas en favor de nuestro pueblo; por eso, pedimos a la Santa de nuestro corazón que nos agrande el nuestro.

Me gustaría que esta carta con la que están de acuerdo mis hermanas de comunidad se la hagas llegar a quienes están en desacuerdo con nosotras.
Pido al Señor que a través de la Santa y Nstro. Padre derrame sobre todas Uds. abundantes bendiciones y gracias. Recibe un teresiano abrazo Hna. Montserrat Brú, STJ

Monjas en Cuba alquilaron teatro que les confiscó gobierno


 
Cuba: Monjas alquilaron teatro
que les confiscó gobierno
para celebrar a Santa Teresa
 
 
LA HABANA, 29 Oct. 15 / 11:15 pm (ACI/EWTN Noticias).- El 1 de mayo de 1961 Fidel Castro ordenó la incautación de todos los colegios privados en Cuba y la expulsión de sacerdotes y religiosas. Entre las afectadas estuvieron las Teresianas de Enrique de Ossó, quienes perdieron su antiguo colegio en Camagüey y su salón de actos, hoy convertido en el teatro Tasende y el cual se vieron obligadas a alquilar en dólares –además de llevar ellas mismas el equipo de audio- para poder celebrar el cierre del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
“Ese teatro hoy es del estado, por lo que las hermanas Teresianas para poder usarlo lo alquilaron (al gobierno) pagando en dólares y teniendo que llevar el audio. Es triste esto porque ese lugar era propiedad de estas monjas hasta que el régimen comunista se los quitó en 1961, expresó a ACI Prensa una fuente que estuvo presente en el acto realizado el 24 de octubre, donde las religiosas también conmemoraron los cien años de presencia en Cuba.

Hay que tener en cuenta que en Cuba funciona un doble sistema monetario: Uno es el peso cubano y el otro es el peso convertible (CUC), que equivale a un dólar o 24 pesos cubanos. Además, el sueldo promedio es de 240 pesos cubanos mensuales, por lo que cualquier transacción en dólares es costosa.

La fuente indicó que en el evento conmemorativo estuvieron presentes muchas de las exalumnas, quienes recordaron “con orgullo su colegio”, pero a la vez entristecidas “al ver el edificio abandonado y destruido por el tiempo”. “Una señora exalumna recordaba las veces que siendo niña participaba en actividades del colegio en ese teatro. Al mirarla se le notaban los ojos aguados, recordando y contando lo que era y ahora es su colegio y teatro”, señaló.

Historia de las teresianas en Cuba

La Compañía de Santa Teresa de Jesús fue fundada por San Enrique de Ossó el 23 de junio del año 1876 en España y muy pronto se extendió a América; pero con el inicio de la persecución religiosa en México, la congregación se trasladó a Cuba en noviembre de 1914 y se instaló en Camagüey, Santa Clara, Guantánamo, Ciego de Ávila, Cienfuegos y La Habana.

Sin embargo, en 1959 Fidel Castro toma el poder y muchas familias optan por irse del país para no ser víctimas del comunismo. “Se notaba que disminuía el número de matrículas y el malestar y la angustia en que se vivía hizo casi imposible todo tipo de actividad docente”, relató la fuente.

“Las hermanas contra su voluntad tuvieron que abandonar el país. Los colegios fueron intervenidos por el estado.** Viajaron a España, México, Venezuela y Colombia. Todas iban con la esperanza de que algún día regresarían. Fue un sin número de monjas que (las autoridades) hicieron retirarse en ese año, pues no solo a las Teresianas ocurrió esto, sino a todas las congregaciones religiosas. De esta manera le arrebataron a la Iglesia sus propiedades y enseñanzas”, añadió.

Luego de casi tres décadas la congregación regresa a Cuba en 1989 a pedido de Mons. Adolfo Rodríguez Herrera, entonces Obispo de Camagüey y actualmente en proceso de beatificación. Sin embargo, las religiosas “ya no tenían colegios ni conventos, pues todo ya lo habían perdido”.

Ese año fundaron la obra en Camagüey. En 1993 se extendió a Villa Clara y en 1997 se abrió el noviciado de La Habana. Actualmente son 11 hermanas en Cuba, pertenecientes a la Provincia Cristo Rey, que abarca Cuba, Nicaragua y Costa Rica. “La misión que ahora realizan, desde su propio carisma educativo, consiste en el acompañamiento pastoral a comunidades cristianas, catequesis de niños, jóvenes y adultos, animación de grupos juveniles y proyectos que contribuyen a dignificar a la persona, especialmente mujeres, niños y ancianos”, se explicó.

El pasado 24 de octubre, las religiosas y personas cercanas a la congregación participaron de la Eucaristía celebrada por el Arzobispo de Camagüey, Mons. Juan García; y concelebrada por el Obispo de Holguín, Mons. Emilio Aranguren, junto a sacerdotes de Arquidiócesis de Camagüey. El encuentro culminó con una gala teresiana en el antiguo salón de actos del Colegio Teresiano actual teatro Tasende.

La fuente recordó que “Santa Teresa de Jesús nos dice: ‘Si no conocemos qué recibimos, no despertaremos a amar’”. “Desde estas palabras suyas nos sentimos movidas a dar gracias a Dios por el don recibido y la vida entregada de tantas hermanas que hicieron posible la extensión del conocimiento y amor a Jesús en Cuba.  Agradecemos también a las exalumnas y a toda la familia teresiana presente en la Isla, por encarnar el carisma teresiano en nuestra realidad”, expresó.

En ese sentido, la coordinadora provincial, Hna. Thelma Martínez, junto a otras hermanas de la compañía “agradecieron y reconocieron a las exalumnas teresianas por mantener vivo el carisma teresiano durante estos 100 años en Cuba”.

 ** Para no faltar a la verdad y relatar los hechos como ocurrieron realmente, es necesario invertir el orden de esas dos oraciones.   

El verdadero orden de lo acaecido, y del que dan fe numerosas antiguas alumnas que todavía recuerdan cómo las religiosas fueron desalojadas del edificio y confiscado el colegio:

“Los colegios fueron intervenidos por el Estado. Las hermanas contra su voluntad tuvieron que abandonar el país”.

Es necesaria la aclaración, porque la incautación del colegio no fue una consecuencia de la salida de las religiosas, sino, muy al contrario, la causa de su salida de Cuba. El cierre de todos los colegios privados de Cuba fue ordenado por el gobierno de Fidel Castro en su empeño de abolir todo vestigio de propiedad privada en el país.  (adg/PA)

Celebración Teresiana en Santa Clara

Celebración Teresiana
en Santa Clara

Cira Vila y Armando Valdueza

Diócesis de Santa Clara, 21 de octubre de 2015: Un grupo de antiguas alumnas del Colegio Teresiano de la ciudad de Santa Clara, acompañadas por las Hermanas Teresianas que realizan labor pastoral en la zona de Camajuaní, se reunieron en la S.I. Catedral de Santa Clara, el 15 de octubre último, para participar en la Eucaristía que presidió el padre Hussein Atuy en honor de Santa Teresa de Jesús

Este año se conmemoran los 500 años del  nacimiento de la Santa y la Familia Teresiana, fundada por Enrique de Ossó, celebra los 100 años de su presencia en Cuba, pues en Santa Clara, el 2 de agosto de 1915, se abrió el primer colegio de la Congregación en nuestra patria.

La celebración se inició, para asombro de los presentes, con la entrada de la imagen recién restaurada de Santa Teresa, que perteneciera al Colegio Teresiano de esta ciudad, lo cual suscitó cantos y vítores por parte de las ex alumnas. Esto fue motivo para  pedir a Dios su bendición para todas las personas que desde el año 1961 hasta hoy contribuyeron al rescate, conservación durante años y restauración de esta imagen.

En su homilía el padre Hussein evocó pasajes de la vida de Teresa de Jesús, enseñanzas y pensamientos de su extensa obra literaria y recordó que su figura constituye un ejemplo de autenticidad cristiana, orante y entregada a Dios.

Reproducido de la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC)

Es posible, Señor, ser santos




ES POSIBLE, SEÑOR,
ser hombres y mujeres de este tiempo y, además,
mirar hacia el cielo sabiendo que otra ciudad nos aguarda.
Pensar en esa otra realidad de la que, aun sabiendo poco,
podemos adelantarla aquí y ahora en esta tierra que nos rodea.
¡Sí! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Sembrar el camino que recorremos con el arado de la fe
y, desde la verdad en Ti, derramar ilusión donde existe apatía,
o esperanza donde por insistencia asoma el pesimismo.
Que la santidad, entre otras cosas, es cambiar el mundo de color
y ofrecer la posibilidad que, tú como Dios, le ofreces.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Aspirar a lo alto sin olvidarse de la pequeñez de cada día
y, vivir lo cotidiano, sin necesidad de pasar por alto lo divino.
Que la santidad, además, es ser consciente de que Tú nos acompañas
y que, cuando nos dejamos por Ti llevar
somos capaces de iniciar y finalizar  grandes obras.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Tallar en el recio mármol de un mundo hedonista y  caprichoso,
figuras que, desde su fe, humanidad, oración o humildad,
nos recuerden que es posible ser diferente sin ser necio,
ser grande siendo pequeño, ser fuerte aún aparentando ser débil,
ser de la tierra sin eclipsar lo que nos espera en lo eterno.
¡SI! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Dar a todo ello un nombre y, ese nombre, es el “ser santo”.
Un santo que tiene como buena madera el evangelio.
Como oro, la caridad y como dicha el hacer felices a los demás.
Como grandeza su pobreza y como orgullo su servicio.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Ser santo aún a riesgo de aparentar no ser nada,
y de no ser nada por pretender quererlo ser todo.
De ser débil por empeñarnos en ser invencibles
y de ser invencibles por presentarnos cómo débiles y humildes.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Con tu mano, y de tu mano, alcanzar con nuestros dedos
la bóveda de tantos hermanos nuestros que, por ser diferentes,
hoy gozan de tu abrazo y de tu reconocimiento.
Ellos, los Santos de todos los tiempos,
nos invitan y nos recuerdan, nos estimulan y nos inyectan
un “es posible” ante lo que en el mundo parece una utopía:
¡SER DE DIOS Y COMO DIOS MANDA!
¡ESO ES SER SANTO!

Javier Leoz

31 de octubre de 2015

Un dulce para los días de muertos


 
Huesos de santos

Esta receta   tradicional se vende en las pastelerías de España durante estos días de Todos los Santos y Fieles Difuntos.   

Ingredientes (6 personas)
1 yema de huevo
2 cdas. de anís

Para el mazapán
150 g de almendra molida
200 g de azúcar
100 ml de agua
azúcar glas

Para el dulce de yema
4 yemas de huevo
100 g de azúcar
50 ml de agua

Para hacer el almíbar del dulce de yema, pon en un cazo el azúcar con el agua y cocínalo hasta que coja consistencia. Bate las yemas en un bol. Añade el almíbar muy poco a poco mientras sigues batiendo enérgicamente hasta que quede como una crema. Deja enfriar.

Para hacer el almíbar del mazapán, pon en un cazo el azúcar con el agua y cocínalo hasta que coja consistencia. Pon la almendra en un bol. Añade el almíbar muy poco a poco mientras sigues mezclando hasta que se enfríe y quede una masa consistente.

Amasa el mazapán con las manos. Estira la masa con un rodillo sobre una superficie limpia cubierta con azúcar glas. Pon en uno de los bordes una línea de dulce de yema, enrolla hasta cubrir la crema de forma que quede un cilindro y córtalo. Repite la operación hasta terminar con toda la masa. Corta los rollitos en trozos de 3-4 centímetros aproximadamente.

Moja los huesos de santo con un poco de anís y píntalos con yema de huevo batida.

Hornea en el grill durante 1-2 minutos, hasta que cojan color. 

Los celtas y su noche de los muertos

 
Cuando los norteamericanos aún vestían con plumas, la Europa céltica ya celebraba la noche de los muertos

Mucho antes de que llegaran los colonizadores británicos a suelo norteamericano, en tierras asturianas se ahuecaban nabos para rellenar de carbón e iluminar los caminos en la noche de los muertos, el 31 de octubre.

Mucho antes de que niños disfrazados de zombies pidieran golosinas casa por casa al ritmo del ‘trick or treat’, en el norte peninsular y en todas las tierras con ancestros célticos se llenaban vasijas con agua y dulces alrededor de las casas para ayudar a las almas a encontrar su descanso y el camino al sol.

Mucho antes de que los americanos industrializaran el cutre-género cinematográfico halloweenesco y comercializaran la fecha,  en Asturias y Galicia la noche del 31 de octubre era común la narración de historias y leyendas sobre las andanzas de bruxas, curuxas y la "Güestia" o Santa Compaña.  

Pero no solo en Galicia o Asturias se celebraba entonces la noche de los muertos. La procesión de las ánimas era una tradición muy extendida en Extremadura y Castilla y León en el XIX. Ánimas vestidas de negro o blanco que recorrían las calles del pueblo pidiendo dinero casa por casa (¿les suena?) y que solía terminar en el cementerio.  

Los faroles de calabaza pueden parecer una original tradición estadounidense pero no es más que una adaptación de viejos hábitos célticos. En Andalucía, sin ir más lejos, existe todavía la costumbre de hacer farolillos con melones huecos la noche de difuntos. Se ahuecan y se modelan con ojos (¿les suena?) para después colgarlos en el dintel de las puertas y asustar con ello a los malos espíritus.

 Ningún historiador tiene ya dudas sobre el origen celta de la fiesta de “Halloween”. Hace más de 3000 años, a finales de su octubre, cuando el verano estaba más que rematado, los celtas celebraban el fin de las cosechas. Durante la noche de Samhain, el 31 de octubre, los espíritus de los muertos volvían también para reconocer el mundo de los mortales. Para ello el pueblo celta (y por ende los celtíberos) se preparaban en toda una serie de rituales que mezclaban la fiesta, la comida y el culto a sus muertos.

Con la ocupación romana la fiesta se mantuvo, haciendo suyas las tradiciones e incorporando únicamente a sus dioses.  

Con la gran hambruna irlandesa de 1845 dos millones de irlandeses cruzaron el charco. Con su hambre viajaron también sus viejas tradiciones célticas. No fue hasta 1921 cuando se popularizó la fiesta en territorio norteamericano camuflándola con sus modas y manías.

D.R- (Ignoro nombre del autor)

 

Mitos y leyendas en días de muertos

La Santa Compaña

En la Galicia rural de hace años, en las noches de otoño la familia pasaba más horas reunida en torno a la lareira o estufa. Y como no había ni televisión, ni radio, ni revistas, era el momento de disfrutar de la tradición oral. De esa manera los abuelos y las abuelas comenzaban a contar al resto de la familia sus recuerdos, sus experiencias y lo que les habían contado a ellos sus antepasados. Y entre esas historias estaba siempre presente, de una u otra manera, la Santa Compaña.   

Es una comitiva de almas en pena que vaga por las zonas boscosas de Galicia. En las noches particularmente brumosas de noviembre, en que los bosques se cubren de niebla, es cuando su presencia, como una comitiva de luces titilantes, se hace patente.

Y aunque es invisible para los vivos, su presencia se siente por el olor a cera, un ligero viento y el temor que manifiestan los animales domésticos de la casa. Aunque también hay personas con dones especiales que pueden verla: son fundamentalmente los niños que por un error del cura, al ser bautizados, recibieron el óleo de difuntos.

Su presencia no sólo se limita a Galicia. En Asturias se conoce con el nombre de La Güestia. En León existe la hueste de ánimas mientras que en Zamora es la estadea, una mujer que vaga por los caminos y cementerios.

La popularidad de la Santa Compaña y su identificación con Galicia es tal que muchos creadores de diversas ramas artísticas dedicaron sus temas a esta fantasmal aparición. La película “El liguero mágico” (1980) de Mariano Ozores cuenta, con su particular visión, la leyenda de la Santa Compaña. Pero quizás sea “El bosque animado” (1987)   de José Luis Cuerda, la película que recoge la mejor escena de la Santa Compaña.  

29 de octubre de 2015

Los olvidados de Karagandá

 
Los olvidados de Karaganda

Luciano Álvarez,
El País. Madrid

El 31 de mayo de 2015 un pequeño grupo de españoles se encontraron en una aldea de la provincia de Karagandá, exrepública soviética de Kazajistán: Spassk, un lugar de triste recuerdo que está en el centro del Archipiélago Gulag, acrónimo de Glávnoe Upravlenie Lagueréi, o Dirección General de los Campos, con el que se designa al sistema soviético de trabajo esclavo en todas sus formas y variedades.

Ese día se inauguró un austero monolito en memoria de los españoles que por allí pasaron y los que allí quedaron enterrados. Se sumaba a otros, erigidos por muchos países a los que pertenecían los 66.000 prisioneros de guerra, presos políticos y comunes que allí sufrieron el cautiverio y la esclavitud.

Grupo heterogéneo, si lo hay, el de estos españoles: hijos de miembros de la División Azul -españoles que lucharon junto a los nazis- y de republicanos y “niños de la guerra”, enviados a la Unión Soviética entre 1937 y 1938 por el gobierno de la República. José María Bañuelos, de 87 años, uno de aquellos niños, fue el único superviviente en condiciones físicas de afrontar el viaje. La trivialidad del motivo que lo llevó al infierno no es muy diferente a la de centenares de miles: “La necesidad hizo que robara un mono (un overol) y 200 gramos de pan. Me descubrieron y fui condenado a ocho años de trabajos forzados”.

Con esa ceremonia se cumplía una etapa más en la recuperación de la memoria histórica de unos 350 españoles que pasaron por el Gulag, una cifra pequeña, casi insignificante, entre los dieciocho millones de seres humanos que lo sufrieron, pero que representa, de por sí, el conjunto de las infamias del totalitarismo soviético, en su etapa más dura.

Durante la Segunda Guerra Mundial, había en la Unión soviética unos 4.500 españoles. Luiza Iordache, autora de “En el gulag” (RBA, 2014), una imponente investigación doctoral sobre este caso, los desglosa: 2.895 “niños de la guerra” evacuados durante la Guerra Civil y 1.338 maestros, educadores, padres que acompañaron a sus hijos y personas vinculadas al Partido Comunista.

También se encontraba un grupo de 190 alumnos que recibían instrucción aeronáutica en la 20ª Academia Militar de Kirovabad y 284 marinos de buques españoles a quienes sorprendió el fin de la guerra civil (1º de abril de 1939) en puertos soviéticos. Buena parte de estos últimos “exiliados circunstanciales” tuvieron la pretensión de salir inmediatamente, ya para regresar a España, ya para emigrar a otros países donde tenían familiares. Algunos pocos lo lograron durante el período del pacto germano soviético (agosto de 1939-junio de 1941), paradójicamente; luego ya no fue posible. El simple acercamiento a una legación extranjera, una palabra fuera de lugar, una queja, equivalían a un arresto por “espionaje” o “enemigo del pueblo”, interrogatorios, torturas, “confesiones” y penas de ocho a quince años en el Gulag.

Durante la guerra, otros españoles fueron internados en los campos: los prisioneros de guerra tomados a la división Azul. Pero también los llamados “desertores planificados” de la división, republicanos que se habían enrolado en ella con el objetivo de pasarse al ejército rojo en la primera ocasión, sufrieron el inesperado destino de los campos. El mismo camino trágico tuvo un grupo de republicanos que se encontraban en Berlín en 1945. Exiliados originalmente en Francia, estaban allí como mano de obra forzada. Durante la caída de la capital del Reich, eufóricos, ocuparon la abandonada embajada española, enarbolaron la bandera republicana y se pusieron en contacto con los soviéticos. Lejos de recibir en Moscú el re- cibimiento triunfal que esperaban, fueron duramente interrogados y enviados a los campos. La paranoia estalinista no dejaba resquicios para la duda.

Mientras, en el Gulag, las divisiones que les habían llevado a matarse entre ellos se abolían: “...divisionarios, republicanos, falangistas; todos nos llevábamos bien, éramos españoles, nos uníamos para sobrevivir, respetábamos la ideología del otro, aunque en esas circunstancias no era lo más importante.” Así lo recuerda José María Bañuelos.

En Karagandá, “los internados civiles y los prisioneros de guerra se hallaban separados entre sí, lo que no impidió que se establecieran contactos entre ellos e incluso que hubiera relaciones sentimentales e hijos entre presos y presas de distintos confinamientos.” (Pilar Bonet, El País, 31 de mayo 2015).

A partir de 1946, los prisioneros de otras nacionalidades fueron liberados y gracias a ellos la Federación Española de Deportados e Internados Políticos (Fedip) supo de aquellos compatriotas. Su secretario general, Josep Ester i Borrás, veterano de la Guerra Civil, miembro de la resistencia francesa y sobreviviente del campo alemán de Mauthausenen, encabezó la campaña para la liberación mientras los comunistas españoles movilizaban todos sus recursos para negar los hechos, agraviar a la Fedip y sostener que en la URSS solo había españoles felices y algunos fascistas y traidores encarcelados.

Luego de la muerte de Stalin el régimen de Franco hizo su propia jugada para liberar a los prisioneros de la división Azul. Así, el 2 de abril de 1954, en medio de un enorme despliegue propagandístico, llegó a Barcelona el ‘Semíramis’ con 248 miembros de la División Azul a bordo; disimulados entre ellos también llegaron 38 republicanos.
Mientras, los demás sobrevivientes trataban de rehacer sus vidas sin cejar en sus deseos de salir del paraíso, la experiencia de Karagandá fue cayendo en los olvidos de la Historia hasta que comenzó a recuperar la luz merced a la tenacidad de historiadores como Luiza Iordache, a las memorias que algunos sobrevivientes escribieron y la pasión de sus hijos por vindicar sus vidas.