1 de noviembre de 2015

Monjas en Cuba alquilaron teatro que les confiscó gobierno


 
Cuba: Monjas alquilaron teatro
que les confiscó gobierno
para celebrar a Santa Teresa
 
 
LA HABANA, 29 Oct. 15 / 11:15 pm (ACI/EWTN Noticias).- El 1 de mayo de 1961 Fidel Castro ordenó la incautación de todos los colegios privados en Cuba y la expulsión de sacerdotes y religiosas. Entre las afectadas estuvieron las Teresianas de Enrique de Ossó, quienes perdieron su antiguo colegio en Camagüey y su salón de actos, hoy convertido en el teatro Tasende y el cual se vieron obligadas a alquilar en dólares –además de llevar ellas mismas el equipo de audio- para poder celebrar el cierre del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
“Ese teatro hoy es del estado, por lo que las hermanas Teresianas para poder usarlo lo alquilaron (al gobierno) pagando en dólares y teniendo que llevar el audio. Es triste esto porque ese lugar era propiedad de estas monjas hasta que el régimen comunista se los quitó en 1961, expresó a ACI Prensa una fuente que estuvo presente en el acto realizado el 24 de octubre, donde las religiosas también conmemoraron los cien años de presencia en Cuba.

Hay que tener en cuenta que en Cuba funciona un doble sistema monetario: Uno es el peso cubano y el otro es el peso convertible (CUC), que equivale a un dólar o 24 pesos cubanos. Además, el sueldo promedio es de 240 pesos cubanos mensuales, por lo que cualquier transacción en dólares es costosa.

La fuente indicó que en el evento conmemorativo estuvieron presentes muchas de las exalumnas, quienes recordaron “con orgullo su colegio”, pero a la vez entristecidas “al ver el edificio abandonado y destruido por el tiempo”. “Una señora exalumna recordaba las veces que siendo niña participaba en actividades del colegio en ese teatro. Al mirarla se le notaban los ojos aguados, recordando y contando lo que era y ahora es su colegio y teatro”, señaló.

Historia de las teresianas en Cuba

La Compañía de Santa Teresa de Jesús fue fundada por San Enrique de Ossó el 23 de junio del año 1876 en España y muy pronto se extendió a América; pero con el inicio de la persecución religiosa en México, la congregación se trasladó a Cuba en noviembre de 1914 y se instaló en Camagüey, Santa Clara, Guantánamo, Ciego de Ávila, Cienfuegos y La Habana.

Sin embargo, en 1959 Fidel Castro toma el poder y muchas familias optan por irse del país para no ser víctimas del comunismo. “Se notaba que disminuía el número de matrículas y el malestar y la angustia en que se vivía hizo casi imposible todo tipo de actividad docente”, relató la fuente.

“Las hermanas contra su voluntad tuvieron que abandonar el país. Los colegios fueron intervenidos por el estado.** Viajaron a España, México, Venezuela y Colombia. Todas iban con la esperanza de que algún día regresarían. Fue un sin número de monjas que (las autoridades) hicieron retirarse en ese año, pues no solo a las Teresianas ocurrió esto, sino a todas las congregaciones religiosas. De esta manera le arrebataron a la Iglesia sus propiedades y enseñanzas”, añadió.

Luego de casi tres décadas la congregación regresa a Cuba en 1989 a pedido de Mons. Adolfo Rodríguez Herrera, entonces Obispo de Camagüey y actualmente en proceso de beatificación. Sin embargo, las religiosas “ya no tenían colegios ni conventos, pues todo ya lo habían perdido”.

Ese año fundaron la obra en Camagüey. En 1993 se extendió a Villa Clara y en 1997 se abrió el noviciado de La Habana. Actualmente son 11 hermanas en Cuba, pertenecientes a la Provincia Cristo Rey, que abarca Cuba, Nicaragua y Costa Rica. “La misión que ahora realizan, desde su propio carisma educativo, consiste en el acompañamiento pastoral a comunidades cristianas, catequesis de niños, jóvenes y adultos, animación de grupos juveniles y proyectos que contribuyen a dignificar a la persona, especialmente mujeres, niños y ancianos”, se explicó.

El pasado 24 de octubre, las religiosas y personas cercanas a la congregación participaron de la Eucaristía celebrada por el Arzobispo de Camagüey, Mons. Juan García; y concelebrada por el Obispo de Holguín, Mons. Emilio Aranguren, junto a sacerdotes de Arquidiócesis de Camagüey. El encuentro culminó con una gala teresiana en el antiguo salón de actos del Colegio Teresiano actual teatro Tasende.

La fuente recordó que “Santa Teresa de Jesús nos dice: ‘Si no conocemos qué recibimos, no despertaremos a amar’”. “Desde estas palabras suyas nos sentimos movidas a dar gracias a Dios por el don recibido y la vida entregada de tantas hermanas que hicieron posible la extensión del conocimiento y amor a Jesús en Cuba.  Agradecemos también a las exalumnas y a toda la familia teresiana presente en la Isla, por encarnar el carisma teresiano en nuestra realidad”, expresó.

En ese sentido, la coordinadora provincial, Hna. Thelma Martínez, junto a otras hermanas de la compañía “agradecieron y reconocieron a las exalumnas teresianas por mantener vivo el carisma teresiano durante estos 100 años en Cuba”.

 ** Para no faltar a la verdad y relatar los hechos como ocurrieron realmente, es necesario invertir el orden de esas dos oraciones.   

El verdadero orden de lo acaecido, y del que dan fe numerosas antiguas alumnas que todavía recuerdan cómo las religiosas fueron desalojadas del edificio y confiscado el colegio:

“Los colegios fueron intervenidos por el Estado. Las hermanas contra su voluntad tuvieron que abandonar el país”.

Es necesaria la aclaración, porque la incautación del colegio no fue una consecuencia de la salida de las religiosas, sino, muy al contrario, la causa de su salida de Cuba. El cierre de todos los colegios privados de Cuba fue ordenado por el gobierno de Fidel Castro en su empeño de abolir todo vestigio de propiedad privada en el país.  (adg/PA)

Celebración Teresiana en Santa Clara

Celebración Teresiana
en Santa Clara

Cira Vila y Armando Valdueza

Diócesis de Santa Clara, 21 de octubre de 2015: Un grupo de antiguas alumnas del Colegio Teresiano de la ciudad de Santa Clara, acompañadas por las Hermanas Teresianas que realizan labor pastoral en la zona de Camajuaní, se reunieron en la S.I. Catedral de Santa Clara, el 15 de octubre último, para participar en la Eucaristía que presidió el padre Hussein Atuy en honor de Santa Teresa de Jesús

Este año se conmemoran los 500 años del  nacimiento de la Santa y la Familia Teresiana, fundada por Enrique de Ossó, celebra los 100 años de su presencia en Cuba, pues en Santa Clara, el 2 de agosto de 1915, se abrió el primer colegio de la Congregación en nuestra patria.

La celebración se inició, para asombro de los presentes, con la entrada de la imagen recién restaurada de Santa Teresa, que perteneciera al Colegio Teresiano de esta ciudad, lo cual suscitó cantos y vítores por parte de las ex alumnas. Esto fue motivo para  pedir a Dios su bendición para todas las personas que desde el año 1961 hasta hoy contribuyeron al rescate, conservación durante años y restauración de esta imagen.

En su homilía el padre Hussein evocó pasajes de la vida de Teresa de Jesús, enseñanzas y pensamientos de su extensa obra literaria y recordó que su figura constituye un ejemplo de autenticidad cristiana, orante y entregada a Dios.

Reproducido de la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC)

Es posible, Señor, ser santos




ES POSIBLE, SEÑOR,
ser hombres y mujeres de este tiempo y, además,
mirar hacia el cielo sabiendo que otra ciudad nos aguarda.
Pensar en esa otra realidad de la que, aun sabiendo poco,
podemos adelantarla aquí y ahora en esta tierra que nos rodea.
¡Sí! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Sembrar el camino que recorremos con el arado de la fe
y, desde la verdad en Ti, derramar ilusión donde existe apatía,
o esperanza donde por insistencia asoma el pesimismo.
Que la santidad, entre otras cosas, es cambiar el mundo de color
y ofrecer la posibilidad que, tú como Dios, le ofreces.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Aspirar a lo alto sin olvidarse de la pequeñez de cada día
y, vivir lo cotidiano, sin necesidad de pasar por alto lo divino.
Que la santidad, además, es ser consciente de que Tú nos acompañas
y que, cuando nos dejamos por Ti llevar
somos capaces de iniciar y finalizar  grandes obras.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Tallar en el recio mármol de un mundo hedonista y  caprichoso,
figuras que, desde su fe, humanidad, oración o humildad,
nos recuerden que es posible ser diferente sin ser necio,
ser grande siendo pequeño, ser fuerte aún aparentando ser débil,
ser de la tierra sin eclipsar lo que nos espera en lo eterno.
¡SI! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Dar a todo ello un nombre y, ese nombre, es el “ser santo”.
Un santo que tiene como buena madera el evangelio.
Como oro, la caridad y como dicha el hacer felices a los demás.
Como grandeza su pobreza y como orgullo su servicio.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Ser santo aún a riesgo de aparentar no ser nada,
y de no ser nada por pretender quererlo ser todo.
De ser débil por empeñarnos en ser invencibles
y de ser invencibles por presentarnos cómo débiles y humildes.
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR!

Con tu mano, y de tu mano, alcanzar con nuestros dedos
la bóveda de tantos hermanos nuestros que, por ser diferentes,
hoy gozan de tu abrazo y de tu reconocimiento.
Ellos, los Santos de todos los tiempos,
nos invitan y nos recuerdan, nos estimulan y nos inyectan
un “es posible” ante lo que en el mundo parece una utopía:
¡SER DE DIOS Y COMO DIOS MANDA!
¡ESO ES SER SANTO!

Javier Leoz

31 de octubre de 2015

Un dulce para los días de muertos


 
Huesos de santos

Esta receta   tradicional se vende en las pastelerías de España durante estos días de Todos los Santos y Fieles Difuntos.   

Ingredientes (6 personas)
1 yema de huevo
2 cdas. de anís

Para el mazapán
150 g de almendra molida
200 g de azúcar
100 ml de agua
azúcar glas

Para el dulce de yema
4 yemas de huevo
100 g de azúcar
50 ml de agua

Para hacer el almíbar del dulce de yema, pon en un cazo el azúcar con el agua y cocínalo hasta que coja consistencia. Bate las yemas en un bol. Añade el almíbar muy poco a poco mientras sigues batiendo enérgicamente hasta que quede como una crema. Deja enfriar.

Para hacer el almíbar del mazapán, pon en un cazo el azúcar con el agua y cocínalo hasta que coja consistencia. Pon la almendra en un bol. Añade el almíbar muy poco a poco mientras sigues mezclando hasta que se enfríe y quede una masa consistente.

Amasa el mazapán con las manos. Estira la masa con un rodillo sobre una superficie limpia cubierta con azúcar glas. Pon en uno de los bordes una línea de dulce de yema, enrolla hasta cubrir la crema de forma que quede un cilindro y córtalo. Repite la operación hasta terminar con toda la masa. Corta los rollitos en trozos de 3-4 centímetros aproximadamente.

Moja los huesos de santo con un poco de anís y píntalos con yema de huevo batida.

Hornea en el grill durante 1-2 minutos, hasta que cojan color. 

Los celtas y su noche de los muertos

 
Cuando los norteamericanos aún vestían con plumas, la Europa céltica ya celebraba la noche de los muertos

Mucho antes de que llegaran los colonizadores británicos a suelo norteamericano, en tierras asturianas se ahuecaban nabos para rellenar de carbón e iluminar los caminos en la noche de los muertos, el 31 de octubre.

Mucho antes de que niños disfrazados de zombies pidieran golosinas casa por casa al ritmo del ‘trick or treat’, en el norte peninsular y en todas las tierras con ancestros célticos se llenaban vasijas con agua y dulces alrededor de las casas para ayudar a las almas a encontrar su descanso y el camino al sol.

Mucho antes de que los americanos industrializaran el cutre-género cinematográfico halloweenesco y comercializaran la fecha,  en Asturias y Galicia la noche del 31 de octubre era común la narración de historias y leyendas sobre las andanzas de bruxas, curuxas y la "Güestia" o Santa Compaña.  

Pero no solo en Galicia o Asturias se celebraba entonces la noche de los muertos. La procesión de las ánimas era una tradición muy extendida en Extremadura y Castilla y León en el XIX. Ánimas vestidas de negro o blanco que recorrían las calles del pueblo pidiendo dinero casa por casa (¿les suena?) y que solía terminar en el cementerio.  

Los faroles de calabaza pueden parecer una original tradición estadounidense pero no es más que una adaptación de viejos hábitos célticos. En Andalucía, sin ir más lejos, existe todavía la costumbre de hacer farolillos con melones huecos la noche de difuntos. Se ahuecan y se modelan con ojos (¿les suena?) para después colgarlos en el dintel de las puertas y asustar con ello a los malos espíritus.

 Ningún historiador tiene ya dudas sobre el origen celta de la fiesta de “Halloween”. Hace más de 3000 años, a finales de su octubre, cuando el verano estaba más que rematado, los celtas celebraban el fin de las cosechas. Durante la noche de Samhain, el 31 de octubre, los espíritus de los muertos volvían también para reconocer el mundo de los mortales. Para ello el pueblo celta (y por ende los celtíberos) se preparaban en toda una serie de rituales que mezclaban la fiesta, la comida y el culto a sus muertos.

Con la ocupación romana la fiesta se mantuvo, haciendo suyas las tradiciones e incorporando únicamente a sus dioses.  

Con la gran hambruna irlandesa de 1845 dos millones de irlandeses cruzaron el charco. Con su hambre viajaron también sus viejas tradiciones célticas. No fue hasta 1921 cuando se popularizó la fiesta en territorio norteamericano camuflándola con sus modas y manías.

D.R- (Ignoro nombre del autor)

 

Mitos y leyendas en días de muertos

La Santa Compaña

En la Galicia rural de hace años, en las noches de otoño la familia pasaba más horas reunida en torno a la lareira o estufa. Y como no había ni televisión, ni radio, ni revistas, era el momento de disfrutar de la tradición oral. De esa manera los abuelos y las abuelas comenzaban a contar al resto de la familia sus recuerdos, sus experiencias y lo que les habían contado a ellos sus antepasados. Y entre esas historias estaba siempre presente, de una u otra manera, la Santa Compaña.   

Es una comitiva de almas en pena que vaga por las zonas boscosas de Galicia. En las noches particularmente brumosas de noviembre, en que los bosques se cubren de niebla, es cuando su presencia, como una comitiva de luces titilantes, se hace patente.

Y aunque es invisible para los vivos, su presencia se siente por el olor a cera, un ligero viento y el temor que manifiestan los animales domésticos de la casa. Aunque también hay personas con dones especiales que pueden verla: son fundamentalmente los niños que por un error del cura, al ser bautizados, recibieron el óleo de difuntos.

Su presencia no sólo se limita a Galicia. En Asturias se conoce con el nombre de La Güestia. En León existe la hueste de ánimas mientras que en Zamora es la estadea, una mujer que vaga por los caminos y cementerios.

La popularidad de la Santa Compaña y su identificación con Galicia es tal que muchos creadores de diversas ramas artísticas dedicaron sus temas a esta fantasmal aparición. La película “El liguero mágico” (1980) de Mariano Ozores cuenta, con su particular visión, la leyenda de la Santa Compaña. Pero quizás sea “El bosque animado” (1987)   de José Luis Cuerda, la película que recoge la mejor escena de la Santa Compaña.  

29 de octubre de 2015

Los olvidados de Karagandá

 
Los olvidados de Karaganda

Luciano Álvarez,
El País. Madrid

El 31 de mayo de 2015 un pequeño grupo de españoles se encontraron en una aldea de la provincia de Karagandá, exrepública soviética de Kazajistán: Spassk, un lugar de triste recuerdo que está en el centro del Archipiélago Gulag, acrónimo de Glávnoe Upravlenie Lagueréi, o Dirección General de los Campos, con el que se designa al sistema soviético de trabajo esclavo en todas sus formas y variedades.

Ese día se inauguró un austero monolito en memoria de los españoles que por allí pasaron y los que allí quedaron enterrados. Se sumaba a otros, erigidos por muchos países a los que pertenecían los 66.000 prisioneros de guerra, presos políticos y comunes que allí sufrieron el cautiverio y la esclavitud.

Grupo heterogéneo, si lo hay, el de estos españoles: hijos de miembros de la División Azul -españoles que lucharon junto a los nazis- y de republicanos y “niños de la guerra”, enviados a la Unión Soviética entre 1937 y 1938 por el gobierno de la República. José María Bañuelos, de 87 años, uno de aquellos niños, fue el único superviviente en condiciones físicas de afrontar el viaje. La trivialidad del motivo que lo llevó al infierno no es muy diferente a la de centenares de miles: “La necesidad hizo que robara un mono (un overol) y 200 gramos de pan. Me descubrieron y fui condenado a ocho años de trabajos forzados”.

Con esa ceremonia se cumplía una etapa más en la recuperación de la memoria histórica de unos 350 españoles que pasaron por el Gulag, una cifra pequeña, casi insignificante, entre los dieciocho millones de seres humanos que lo sufrieron, pero que representa, de por sí, el conjunto de las infamias del totalitarismo soviético, en su etapa más dura.

Durante la Segunda Guerra Mundial, había en la Unión soviética unos 4.500 españoles. Luiza Iordache, autora de “En el gulag” (RBA, 2014), una imponente investigación doctoral sobre este caso, los desglosa: 2.895 “niños de la guerra” evacuados durante la Guerra Civil y 1.338 maestros, educadores, padres que acompañaron a sus hijos y personas vinculadas al Partido Comunista.

También se encontraba un grupo de 190 alumnos que recibían instrucción aeronáutica en la 20ª Academia Militar de Kirovabad y 284 marinos de buques españoles a quienes sorprendió el fin de la guerra civil (1º de abril de 1939) en puertos soviéticos. Buena parte de estos últimos “exiliados circunstanciales” tuvieron la pretensión de salir inmediatamente, ya para regresar a España, ya para emigrar a otros países donde tenían familiares. Algunos pocos lo lograron durante el período del pacto germano soviético (agosto de 1939-junio de 1941), paradójicamente; luego ya no fue posible. El simple acercamiento a una legación extranjera, una palabra fuera de lugar, una queja, equivalían a un arresto por “espionaje” o “enemigo del pueblo”, interrogatorios, torturas, “confesiones” y penas de ocho a quince años en el Gulag.

Durante la guerra, otros españoles fueron internados en los campos: los prisioneros de guerra tomados a la división Azul. Pero también los llamados “desertores planificados” de la división, republicanos que se habían enrolado en ella con el objetivo de pasarse al ejército rojo en la primera ocasión, sufrieron el inesperado destino de los campos. El mismo camino trágico tuvo un grupo de republicanos que se encontraban en Berlín en 1945. Exiliados originalmente en Francia, estaban allí como mano de obra forzada. Durante la caída de la capital del Reich, eufóricos, ocuparon la abandonada embajada española, enarbolaron la bandera republicana y se pusieron en contacto con los soviéticos. Lejos de recibir en Moscú el re- cibimiento triunfal que esperaban, fueron duramente interrogados y enviados a los campos. La paranoia estalinista no dejaba resquicios para la duda.

Mientras, en el Gulag, las divisiones que les habían llevado a matarse entre ellos se abolían: “...divisionarios, republicanos, falangistas; todos nos llevábamos bien, éramos españoles, nos uníamos para sobrevivir, respetábamos la ideología del otro, aunque en esas circunstancias no era lo más importante.” Así lo recuerda José María Bañuelos.

En Karagandá, “los internados civiles y los prisioneros de guerra se hallaban separados entre sí, lo que no impidió que se establecieran contactos entre ellos e incluso que hubiera relaciones sentimentales e hijos entre presos y presas de distintos confinamientos.” (Pilar Bonet, El País, 31 de mayo 2015).

A partir de 1946, los prisioneros de otras nacionalidades fueron liberados y gracias a ellos la Federación Española de Deportados e Internados Políticos (Fedip) supo de aquellos compatriotas. Su secretario general, Josep Ester i Borrás, veterano de la Guerra Civil, miembro de la resistencia francesa y sobreviviente del campo alemán de Mauthausenen, encabezó la campaña para la liberación mientras los comunistas españoles movilizaban todos sus recursos para negar los hechos, agraviar a la Fedip y sostener que en la URSS solo había españoles felices y algunos fascistas y traidores encarcelados.

Luego de la muerte de Stalin el régimen de Franco hizo su propia jugada para liberar a los prisioneros de la división Azul. Así, el 2 de abril de 1954, en medio de un enorme despliegue propagandístico, llegó a Barcelona el ‘Semíramis’ con 248 miembros de la División Azul a bordo; disimulados entre ellos también llegaron 38 republicanos.
Mientras, los demás sobrevivientes trataban de rehacer sus vidas sin cejar en sus deseos de salir del paraíso, la experiencia de Karagandá fue cayendo en los olvidos de la Historia hasta que comenzó a recuperar la luz merced a la tenacidad de historiadores como Luiza Iordache, a las memorias que algunos sobrevivientes escribieron y la pasión de sus hijos por vindicar sus vidas.

24 de octubre de 2015

Fallece el poeta Jorge Valls

 
Fallece el poeta Jorge Valls,
ícono del presidio político cubano

El poeta cubano Jorge Valls, ex prisionero político e ícono del presidio político y de la lucha por la democracia en Cuba, falleció el jueves en Miami.

Valls enfrentó a la dictadura de Fulgencio Batista y fue preso político del régimen de los Castro por más de 20 años, que lo condenó por "por actividades contra los poderes del Estado y por dirigir organizaciones antigubernamentales". En la cárcel comenzó su obra poética, que refleja mayormente el dolor del hombre sin libertad.

Desde el inicio de su prisión se declaró "preso plantado", la herramienta que los condenados por el castrismo usaron contra los abusos y la imposición de medidas carcelarias. Los plantados se negaron a trabajar, ponerse de pie para el recuento y en muchos casos a vestir el uniforme o responder a la numeración con que pretendieron borrarles la identidad y hacerlos entrar en un supuesto plan de reeducación.

Sus años de encarcelamiento, de 1964 a 1984, quedaron reflejados en el libro Veinte años y cuarenta días. Mi vida en una prisión cubana. Esta y otras obras sobre el tema del presidio le valieron cinco premios internacionales, incluido el Gran Prix en el Festival Internacional de Poesía de Rotterdam, celebrado en 1983.

Miami, la casa y los amigos

Al lado de Valls, Ángel Cuadra es uno de los poetas cubanos que lograron sobrevivir las cárceles castristas y cuyas obras son más reconocidas en el mundo hispanoamericano.

Cuadra, autor de varios libros de poesía y presidente del Pen Club de Escritores cubanos en el exilio, elogió la singularidad de Valls: "Es un cubano admirable, con talento literario, buen poeta, dramaturgo, un orador magnífico". Y concluyó: "fue profesor magnífico, pero también fue profesor en la vida corriente con los demás".

El periodista Pedro Corzo, su compañero de presidio, explicó a Martí Noticias que Valls "fue un hombre de unas convicciones pacifistas, de una gran honradez intelectual y un ejemplo en el presidio político cubano en lo concerniente a la defensa de los principios y valores trascendentes de la condición humana. Era un profundo admirador de José Martí".

"Cuba y los luchadores por un sistema de derecho han perdido una de las personas más esforzadas y más preclaras que he conocido en mi vida", dijo en medio de sus labores diarias en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) Amado Rodríguez, que permaneció 22 años de prisión y compartió el infortunio carcelario con Valls.

Ernesto Díaz es un preso plantado que cumplió 22 años de encierro, de 40 a que lo habían condenado. Díaz compartió con Martí Noticias sus vivencias junto a Valls: "Jorge escribió el prólogo de mi libro de poemas infantiles El carrusel y estábamos muy identificados. Yo creo que nos deja un legado para la cultura del pueblo de Cuba, nos deja un legado de amor, de comprensión y eso tenemos que recordarlo todos los cubanos con gratitud".

El 25 de abril de 2013 el taller-Galería Iván Galindo recibió a Valls junto a cinco poetas más, en el concepto de una lectura poética titulada "Poesía desobediente", allí Jorge Valls habló de cómo los largos y difíciles años de prisión no le apagaron la necesidad de seguir escribiendo sus versos.
Reproducido de martinoticias.com

22 de octubre de 2015

Llegada masiva de cubanos a México


Llegada masiva de cubanos
afecta vida diaria en frontera sur de México

Unos 150 cubanos indocumentados se entregaron este miércoles de forma voluntaria en la estación migratoria Siglo XXI, de Tapachula, perteneciente al Instituto Nacional de Migración de México, para que les otorguen un salvoconducto que les permita llegar a Estados Unidos.

El diario Quadratín de Chiapas dijo que según las autoridades mexicanas, la semana pasada fueron documentados más de 800 cubanos, quienes cruzaron siete países para llegar a Chiapas.

A las cinco de la mañana de este miércoles, los cubanos arribaron en grupos de siete y ocho personas, para entregarse a migración, después de cruzar en forma irregular el río Suchiate, que sirve de división política entre México y Guatemala, informó Quadratín.

De acuerdo con la versión de algunos cubanos, refiere el reportaje de la agencia de noticias local, en el interior de la estación migratoria Siglo XXI ya hay hacinamiento y escasez de alimentos. Esta contingencia, que se presentó desde hace 10 días, ha obligado al (INM) a utilizar su antigua cárcel y albergues, como el de la humanista Olga Sánchez, para recibir a los indocumentados.

«En las próximas horas se espera una quinta avalancha de unos 400 cubanos, que se encuentran varados en la frontera de Guatemala con México, entre ellos se estima que arriben unos 40 menores de edad», dijo Quadratín.

Ola de migrantes afecta vida de residentes en la zona

La reciente ola de cubanos que ha llegado al sur de México para cruzar la frontera con Estados Unidos ha cambiado muchos aspectos de la vida diaria del país. Ello incluye la saturación del transporte aéreo y terrestre, informó la corresponsal de TV Martí en Tapachula, Jessica Guadarrama, quien pudo constatar cómo esta situación afecta tanto a los cubanos como a los mexicanos.

Mientras algunos cubanos continúan inmediatamente su viaje hacia el norte de México, otros deben esperar en albergues debido a trámites burocráticos que incluyen hasta pruebas de ADN para los menores.

Los servicios migratorios en la zona no dan abasto para enfrentar la avalancha de cubanos que arriba a la zona, en su camino hacia la meta final, cruzar la frontera norte del país para llegar a Estados Unidos.

Reproducido de MartiNoticias.com

20 de octubre de 2015

El único retrato de santa Teresa

El retrato de Santa Teresa

Por Javier de la Cruz.

Fray Juan de la Miseria, que alguna noción de pintura tenía, y por mandato del P. Jerónimo Gracián, pintó el rostro de la Madre Teresa en los últimos días, principio de junio de 1576, de la estancia de ésta en el convento de San José de Sevilla. La madre Teresa, cuando le conoció junto con Ambrosio Mariano en casa de doña Luisa de la Cerda, le retrató al describírnoslo como «gran siervo de Dios y muy simple en las cosas del mundo».

En el cuadro de fray Juan, realizado al óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 82 por 78 centíme­tros, más allá de que fray Juan de la Miseria no fuera un gran artista, y a pesar de las imperfecciones técnicas que evidentemente tiene la pintura, nos encontramos con un documento histórico de primer orden, el rostro de la madre Teresa que vienen a coincidir con las descripciones que de Santa Teresa, nos dejase María de San José, quien afirma «era en todo perfecta, como se ve por un retrato que del natural sacó fray Juan de la Miseria, un religioso nuestro santo».

El Padre Gracián nos cuenta la trama del cuadro: «Este retrato mandé yo hacer por mortifi­car a la Madre, porque ella me pedía con gran instancia que la mortificase; mas no me atreví á tanto que por aquella curiosa mortificación consintiese entrar seglar dentro del monasterio, sólo á fr. Juan de la Miseria que entraba á pintar allá dentro otras cosas…Un día le mandé que la retratase, y a ella que estuviese queda y se dejase retratar. Esto sintió ella mucho porque era muy humilde; y no sintió tanto la descomodidad y grosería con que fr. Juan la retrataba, que la hacía estar sin menearse la cabeza ni alzar los ojos mucho tiempo, cuanto que hubiese de quedar memoria y figura de ella en el mundo; y al cabo la retrató mal; porque, aunque era pintor, no era muy pri­mo y así solía decir la Madre Teresa con mucha gracia: «Dios te lo perdone, fr. Juan, que ya que me pintaste, me has pintado fea y legañosa».

Fray Juan de la Miseria, que no tenía una gran imaginación, y tal vez en este caso fuera lo mejor, copió directamente del natural, sin artificios, el rostro de la Madre Teresa. Las manos fueron pintadas después, y para que resaltasen las hizo en color oscuro sobre el hábito, y claro sobre la capa. También son añadidos posteriores las inscripciones situadas en el lado derecho de la imagen, donde va el nombre y se anota la edad de la Madre y la fecha de ejecución del rostro: “DIE SECVNDO ME / SIS IVNII”, así como el nombre del autor: “ESTE RETRATO FUE SA / CADO DE LA MADRE / TERESA DE JHESUS / FUNDADORA DE LAS DES / CALZAS CARMELITAS / PINCTOLO FRAI JUAN / DE LA MISERIA RELI / GlOSO DE LA DICHA ORDEN”.

Una vez beatificada la Madre Teresa, 1614, se añadió la paloma, símbolo del Espíri­tu Santo, y la filacteria que sale de su boca, con la leyenda: “MISERICORDIAS DOMINI IN ETERNVM CANTABO”.

Han sido numerosas las copias y las imitaciones del cuadro de fray Juan, hasta el punto de con­vertirse en norma para los pinto­res y grabadores que intentaron plasmar los rasgos físicos de San­ta Teresa.

El lienzo de fray Juan sirvió de base para el grabado que acompaña la primera edición de la las obras de San Teresa llevada a cabo por fray Luis de León en Salamanca en 1588, bajo el título de los libros de la madre Teresa, así lo reconoce la inscripción que va al pie del grabado: “Este retrato fue sacado de la Madre Teresa de Jhesus, fundadora de las descalzas carmelitas, pintolo frai Juan de la Miseria re­ligioso de la dicha Orden”.

19 de octubre de 2015

Balance del Año Teresiano

 
Balance del Año Teresiano
y el secreto de santa Teresa

Recorrido por el Año Jubilar Teresiano 2014-2015 y sus claves

Jesús de las Heras Muela

El jueves 15 de octubre, festividad litúrgica de la santa, en una hermosa y emotiva jornada, bella y suavemente otoñal, la ciudad de Ávila y con ella toda la Iglesia clausuraba el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús, el Año Jubilar Teresiano 2014-2015. No cabía duda de que, puesta la mirada en el 15 de octubre de 2014, cuando arrancó el 500º aniversario, habían merecido la pena los esfuerzos, los afanes, las actividades, los reclamos y las convocatorias acerca de una mujer, de una cristiana excepcional que, cinco siglos después, sigue despertando por sí misma una extraordinaria capacidad de convocatoria, de atracción y hasta de fascinación.

¿Cuál fue y sigue siendo la razón del éxito de Teresa de Jesús Cepeda y Ahumada, de la mística y doctora, de la fémina, inquieta y andariega, de la reformadora y fiel hija de la Iglesia Teresa de Ávila (Teresa de Jesús o Jesús de Teresa)?

Veamos, primero, como ha ido el discurrir de este año teresiano para después esbozar una respuesta a la que pregunta que titula estas líneas: el “éxito” o el “secreto” de santa Teresa.

Vuelta al mundo y el Papa Francisco

“Camino de luz” fue el título de la peregrinación del bastón de santa Teresa de Jesús por treinta países del mundo –treinta países donde hay en la actualidad comunidades carmelitas-. La peregrinación tuvo dos fases: de octubre a febrero por los citados países, y de mayo a septiembre, por España.

La peregrinación llegó el miércoles 11 de marzo a Roma y, en la plaza vaticana, el bastón pudo ser venerado y besado por el Papa Francisco, quien exclamó la coloquial y entrañable frase: «¿Y con esto andaba la vieja?»…

El Papa Francisco no vino a España con ocasión del 500º aniversario, pero sí envío tres mensajes especiales: en la apertura del año, para la fiesta del 28 de marzo –día exacto del cumpleaños de la santa- y para el Encuentro Europeo de Jóvenes, desarrollado en Ávila del 5 al 9 de agosto. Por cierto que esta iniciativa, el EEJ 2015 Ávila, que atrajo a seis mil jóvenes, ha sido uno de los principales eventos del año.

Con otros dos gestos quiso el Santo Padre hacerse presente en las celebraciones: con su respaldo –incluso, con unas palabras y la entrega simbólica de una vela- a una cadena mundial de oración por la paz en las vísperas del 28 de marzo, fecha cuyo significado ya ha quedado referido; y con una iniciativa inédita en la historia de la numismática pontificia: las monedas de 2015 correspondientes al Papa no llevan su efigie, sino la de santa Teresa.

Una luminosa “explosión” cultural

Doctora de la Iglesia desde 1970, santa Teresa era doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca desde 1925. Pues bien, ahora, desde el 1 de agosto de 2015, lo es por la Universidad Católica de Ávila y por otras cerca de dos decenas de universidades católicas de todo el mundo.

Escritora de capital importancia y reconocimiento unánimes, santa Teresa de Jesús ha sido en este año fuente de numerosas publicaciones, tanto históricas como teológicas como de libre creación. Sobre santa Teresa de Jesús han escrito libros, musicales, canciones y obras de teatro autores de relevancia tal como la de la recientemente fallecida Ana Diosdado, Espido Freire, Juan Manuel de Prada, Carmelo Erdozáin, Belen Yuste y Sonnia Rivas,  Francisco Palazón, Jesús Sánchez Adalid, Carlos Aganzo

La benéfica y fecunda “explosión” cultural teresiana durante este año se ha traducido también a cursos, seminarios, ciclo de conferencias, ejercicios espirituales, retiros, congresos… En este sentido, la Universidad de la Mística-CITeS de Ávila, donde en marzo se inauguró un centro para peregrinos, ha emergido con luz y capacidad propias de convocatoria, organización y acogida

De “fea y legañosa” a Las Edades del Hombre

Santa Teresa jamás quiso ser retratada. De ahí que, aunque es muy numerosa la iconografía teresiana, apenas haya un cuadro sobre ella, como ella era… Apenas, porque fray Juan de la Miseria, a hurtadillas, logró pintarla y así legarnos un impagable testimonio histórico, cuyo lienzo original se conserva en el ayuntamiento de Sevilla.

Pero he aquí que la misma Teresa cuenta que cuando el bueno de fray Juan de la Miseria le enseñó el retrato, no pudo reprimir el siguiente comentario suyo, bien célebre y que es bien significativo del gracejo, de la humanidad y del humor de la santa: «¡Dios te perdone, Fray Juan, que ya que me pintaste, me has pintado fea y legañosa!».

El retrato de fray Juan de la Miseria, como no podía ser de otro modo, ha formado parte de una de las decenas de exposiciones de este año sobre la santa. Concretamente se muestra en Alba de Tormes, donde Teresa falleció en 1582, en el quinto y último capítulo de “Teresa de Jesús: Maestra de Oración”, cuyo primeros cuatro capítulos se exhiben en tres templos distintos de la ciudad de Ávila, su cuna. Cuando, en principio,  el 9 de noviembre se clausure esta nueva edición, edición teresiana, de Las Edades del Hombre, 400.000 personas habrán visitado la exposición.

Otra exposición emblemática de este año teresiano tuvo lugar en Madrid, en la Biblioteca Nacional de España, entre mayo y julio. Y la santa fue santa de exposición –que Teresa bien merece una exposición- en el IVAM de Valencia, en el Ateneo de Sevilla, en Huelva y otras muchas capitales de provincia, amén de en las ya citadas 17 ciudades de la ruta “Huellas de Teresa”.

Hasta en los pucheros y en las televisiones

Sellos de Correos de España y de Portugal, la lotería nacional, la ONCE, la Ruta Quetzal, la Vuelta Ciclista a España, series de televisión, rehabilitación de edificios, restauración de imágenes, la nueva ruta o camino teresiano “De la cuna al sepulcro” entre Ávila y Alba…, Teresa ha estado este año hasta en los pucheros, haciendo buena su frase, también célebre y ahora también referida a ellas, «Hasta en los pucheros anda el Señor».

Precisamente este es el título de un programa que ha empezado a emitir la 2 de TVE en la sobremesa de los sábados y dedicado a la gastronomía del siglo XVI, el siglo de Teresa. TVE emitirá también este invierno el film para TV  “Teresa”, dos capítulos de cine sobre una mujer, una santa de cine que, sin duda, harán recordar aquella inolvidable serie televisiva “Teresa de Jesús”, que TVE emitió en 1982 y 1983 con ocasión del entonces cuarto centenario de su muerte, con guión y dirección de Josefina Molina y la magistral interpretación de Concha Velasco, quien también este año ha vuelto a ser Teresa.

Y ¿cuál es, pues, el “secreto”, de Teresa?

El gran Fénix de los Ingenios, Félix Lope de Vega y Carpio, haciendo memoria de ella, de la no menos grande Teresa de Jesús, al evocar su muerte en el otoño de 1582, en Alba de Tormes (Salamanca), escribió «con asombro del profundo, Teresa ilustre mujer, nace en Alba para ser sol de España y luz de mundo».

Adelantada a su tiempo, mujer de una pieza, cristiana cabal y admirable, mística y andariega, fémina e inquieta, Teresa de Cepeda y Ahumada, Teresa de Ávila, quinientos años después, no ha pasado de moda y su ejemplo sigue siendo válido y necesario para los creyentes de hoy y de todos los tiempos, como orgullo de lo mejor de nuestra tierra y de nuestra Iglesia, como fuente inagotable de virtud y crisol luminoso de verdadera sabiduría.

Pero, ¿cuál fue y sigue siendo su secreto? Esta pregunta nos la formuló, recién llegados, este verano la guía que iba a explicar los lugares teresianos. Cuando concluyó, volvió a preguntárnoslo. Y añadió: «¿Su belleza, su fama, sus obras…? La respuesta es que se fio totalmente de Dios».

Y yo me pregunté a mi mismo, a continuación: ¿y cómo fue posible, cómo sabemos lo que Dios quiere de nosotros para fiarnos de Él? La respuesta está en la vida interior, en la oración, en la perseverancia fiel, tantas veces costosa, de saber descubrir y discernir su voluntad. La respuesta está en seguir afanándonos en bajar y subir el cubo por el brocal del pozo del agua viva de la oración. Su respuesta es tratar con Él de amistad, que sabemos nos ama, aun tratando tantas veces a solas. Dios nos sigue hablando; Dios no deja de emitirnos señales. «Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura y yéndolos mirando vestidos los dejó de su hermosura».

Incluso, Dios habla en el silencio, ese silencio monacal y conventual tan querido por Teresa. Se trata, pues, de saber escuchar a Dios; de interpretar correcta y cristianamente sus señales y sus palabras, que son muchas veces renglones torcidos, donde un día comprobaremos que Él siempre escribe recto. Sus palabras no nos evitan a nosotros recorrer el camino: «Ahora te toca a ti», parece decirnos tantas veces; «¡Es tiempo de caminar!». Dios nunca nos lo da todo hecho, ni mucho menos.

El secreto de santa Teresa fue y sigue siendo ser, en tiempos recios y no tan recios, amiga fuerte de Dios, una amistad que nacía y se nutría de la oración y que se concretaba en un amor apasionando por Jesucristo y en su sacratísima humanidad: desde la cuna (los niños Jesuses  de los carmelos descalzos, las castañuelas y la alegría ante el Belén) al sepulcro (Teresa de Jesús fue también Teresa de la Cruz, una cruz en su propio cuerpo tantas veces enfermo y en tantas tribulaciones interiores como las que hubo experimentar) y desde el sepulcro a la Pascua.

El secreto de Teresa de Jesús fue su amor y fidelidad a la Iglesia, en la que pudo morir como hija fiel.  El secreto de santa Teresa fue su humanidad repleta,  que según se divinizaba mas era todavía mas humana. El secreto de Teresa de Jesús fue su amor filial a María: la abadesa de sus conventos (sus “palomarcitos”), su madre (en la imagen de la Virgen de Caridad de Ávila) desde los 12 años. El secreto de santa Teresa de Jesús fue Dios, Dios y su hermosura, el Dios inmutable y siempre amigo y cercano, el Dios de la misericordia y de las misericordias: el primado absoluto del Dios que nos ama absolutamente. El todo frente a la nada de las cosas.