16 de diciembre de 2013

Décimas guajiras para un villancico cubano


 
Décimas guajiras al Niño Jesús
para un villancico cubano

Niño que tiemblas de frío
en la cueva de Belén,
ven a mi Cuba y te haré
una cuna en mi bohío.
Un concierto de sinsontes
tendrás en cada mañana
y con luceros y soles
de mi cielo tropical
haré una linda corona
a tu madre virginal.

Los guajiros de mi Cuba
te traerán frutas sabrosas:
mameyes de roja pulpa,
recia piña, dulces mangos,
y la rica raspadura
de rubio y dulce melado;
y para alegrarte a ti
también te regalarán
con los puntos de sus tiples
que acompasen su cantar.

Y cuando la noche caiga
sobre la verde sabana,
cuando la brisa marina
despeine las altas palmas,
yo te cantaré una nana
al compás de una guajira.
Niño que tiemblas de frío
en la cueva de Belén,
ven a mi Cuba y te haré
en mi corazón un nido.

Manuel Fernández

En 1913... Hneri La Fontaine, Premio Nobel de la Paz

En 1913…


Premio Nobel de la Paz,
Henri La Fontaine


Por Marlene María Pérez Mateo

En 1913, Oslo concedió al belga Henri La Fontaine (1854-1943) el premio Nobel por la paz.

La Fotaine era un abogado de la Universidad Libre de Bruselas y una autoridad en materia de derecho internacional. Masón y miembro del Partido Socialista fue parte del Senado de su país por 13 años. Con el fin de la primera Guerra Mundial se logró bajo su dirección la creación de los tribunales internacionales, así como la unificación de las organizaciones pacifistas existentes entonces. Todo ello fue la semilla primera de la Liga de la Naciones devenida luego en las actuales Naciones Unidas. Promovió además los derechos de la mujer y la igualdad de condiciones en los sufragios electorales.

La Fontaine sentó las bases y leyes fundamentales del derecho internacional.

Marlene María Pérez Mateo
Octubre 9, 2013

 

15 de diciembre de 2013

Tercer Domingo de Adviento


Alegría por los caminos




La poesía española desde sus comienzos hasta nuestros días ha cantado siempre gozosa, serena y arrebatada el Nacimiento del Señor. El villancico sagrado del siglo XV y la canción del XX se hacen niños ante la Natividad.  

Juan Álvarez Gato con Gómez Manrique,  el gran Lope luego, y al fin Jorge Guillén con Juan Ramón, han querido venir a nuestra fiesta en estas jubilosas fechas con las estrellas y los panderos.


Alegría de nieve
por los caminos.
¡Alegría!
Todo espera la gracia
del Bien Nacido.

Miserables los hombres,
dura la tierra.
Cuanta más nieve cae,
más cielo cerca.

¡Tú nos salvas
criatura soberana!

Aquí estás luciendo
mas rosa que blanca
Tus hoyuelos ríen
con risa callada.

Frescor y primor
lucen para sempre
como en una rosa
que fuera celeste.

¡Tú nos salvas
criatura soberana!

Y sin más callar
grosezuelas risas
tienden hacia todos
una rosa viva.

Qué encarnada la carne
recién nacida,
con qué apresuramiento
de simpatía.

¡Tú nos salvas
criatura soberana!

La tierra tan dormida
ya se despierta.
Y hasta el hombre más muerto
se despereza.

Ya los montes se allanan
y las colinas,
y el corazón del hombre
vuelve a la vida.

Alegría de nieve
por los caminos
¡Alegría!
Todo espera la gracia
del Bien Nacido.


Jorge Guillén (Siglo XX)

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