11 de diciembre de 2013

Las dos Guadalupes




Las dos Guadalupes

Muchos conocemos la historia de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, pero ignoramos que en Extremadura, España, ya había con anterioridad una imagen de la Virgen con ese mismo nombre de “Guadalupe”. 

La imagen española de la "Guadalupe" es una antigua talla de madera revestida con ricos mantos de precioso brocado que le confieren una forma triangular muy del gusto de la época. 

Pertenece al grupo de vírgenes negras de Europa occidental de los siglos XI-XII. Desde el siglo XIV aparece vestida con ricos mantos y joyas. Su apariencia es muy diferente al lienzo de la Gaudalupana del Tepeyac, no sólo por sus rasgos ibérico-bizantinos, sino además porque lleva al Niño Jesús en su brazo izquierdo; un cetro real en su mano derecha y una gran corona de oro sobre su cabeza.  

Se trata de una talla sedente, románica, realizada en madera de cedro. La imagen había estado siglos atrás junto al cuerpo de san Lucas, según el historiador fray Gilberto Cavazos, ODM, porque el mismo evangelista la había esculpido en el siglo primero.
  
Había estado expuesta y venerada en Roma hasta que el Papa Gregorio Magno la regaló al obispo de Sevilla. En el año 714, en plena invasión musulmana, la imagen fue escondida junto al río Guadalupejo, nombre que viene de la unión de la palabra árabe "wad" (río) y la contracción latina "lux-speculum" (espejo de luz), donde permaneció hasta su posterior hallazgo junto al mencionado río Guadalupejo o Guadalupe (río escondido en árabe) allá por el año 1326, después de la expulsión de los moros de aquella zona.  
  
Un reporte cuenta que había sido escondida en una cueva debajo del campanario de la Iglesia; otro narra que fue enterrada en un cofre de hierro. De cualquier manera, el hecho es que fue escondida en la provincia de Cáceres con los papeles pertinentes que documentan su historia.  Aquellos que protegieron la imagen eventualmente murieron durante la conquista árabe, razón por la cual la imagen  se mantuvo perdida durante los siglos sufridos por el cristianismo a causa de la ocupación de los moros.
   
En ese año 1326 un pastor llamado Gil Cordero relató que mientras buscaba una vaca perdida, la figura de una Señora radiante emergía de entre los arbustos. Después de indicarle el lugar que debía excavar para desenterrar su imagen, le pidió que se le construyera una ermita.

Actualmente la imagen se encuentra en un impresionante santuario y, además de ser Patrona de Extremadura, en 1928 recibió  el título de Reina de la Hispanidad. Su fiesta se celebra el 8 de septiembre. 

También se la considera patrona de la evangelización del Nuevo Mundo, porque Cristóbal Colón recibió en el Monasterio de Guadalupe el decreto de los Reyes Católicos que le permitió emprender el viaje del descubrimiento. A su vuelta en 1493, lo primero que hizo fue volver al Santuario a agradecer su protección a la Virgen. De Extremadura partieron multitud de evangelizadores para las nuevas tierras descubiertas. 



La Santísima Virgen María se apareció también en México, en el Nuevo Mundo, en 1521, y menos de 20 años mas tarde, 9 millones de los habitantes que habían profesado por siglos una religión politeísta con crueles sacrificios humanos, fueron  convertidos al cristianismo.
 
La raíz fonética del nombre dado a la Virgen aparecida en México al parecer se encuentra en el nombre de la de Extremadura. Según algunas teorías el nombre de la Virgen mexicana fue puesto porque al obispo Juan de Zumárraga  le resultaba difícil de pronunciar su nombre en náhuatl, Coatlaxopeuh, y la llamó "La Virgen de Guadalupe" por resonancia. 

Se cree que en la aparición a Juan Bernardino, el tío enfermo de Juan Diego, Nuestra Señora usó el término azteca (lengua náhuatl) "coatlaxopeuh", el cual es pronunciado “quatlasupe” que suena extremadamente parecido a la palabra en español Guadalupe. "Coa” significando serpiente, “tla” el artículo "la", mientras “xopeuh” significa aplastar. Así Nuestra Señora se debió haber referido a ella misma como “la que aplasta la serpiente.”

Fuentes: corazones.org
wikipedia.org
Fray Gilberto Cavazos ofm.

10 de diciembre de 2013

El dictador Raúl Castro rendirá homenaje a Mandela mientras reprime derechos humanos en Cuba



El dictador Raúl Castro homenajeará
a Mandela mientras se reprime 
a la disidencia en Cuba
en el Día de los Derechos Humanos


Carmen Muñoz / ABC madrid



Raúl Castro será uno de los oradores, junto a Barack Obama y Dilma Rousseff, en el servicio religioso que este martes se celebra en Johannesburgo en memoria de Nelson Mandela. Mientras el Gobierno sudafricano hacía este anuncio, el régimen cubano había puesto ya en marcha todo su aparato represivo contra la disidencia en la víspera del día internacional de los derechos humanos, con numerosas detenciones y amenazas para evitar la asistencia a los actos organizados en la isla.

La Habana decretó tres días de duelo oficial por la muerte de quien tanto luchó por los derechos de los ciudadanos negros de Sudáfrica, a quien consideraba un «entrañable amigo» de la isla comunista. 

Cuba fue uno de los primeros países que visitó Mandela a su salida de prisión para agradecer a su amigo Fidel Castro el apoyo militar recibido durante la lucha contra el apartheid. Era julio de 1991.

Pero antes de abandonar la isla caribeña rumbo a África, el menor de los Castro no estuvo a «la altura de su ejemplo, la grandeza de su obra», como ha elogiado estos días al primer presidente negro de Sudáfrica. Su policía política había recrudecido la represión contra la disidencia en vísperas del día internacional de los derechos humanos.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn) denunció este lunes la detención de «un número indeterminado» de opositores y las «decenas» de amenazas recibidas para no participar en los actos programados «ni siquiera a puerta cerrada». “Hablemos Press” registró 130 arrestos el domingo, la mayoría Damas de Blanco.

Entre estos actos figuran los debates, exposiciones y concierto que ha organizado el «think tank» Estado de SATS  en su sede y casa de su director, Antonio G. Rodiles,  en el barrio habanero de Miramar. Rodiles aseguró a ABC por teléfono que la situación es «extremadamente tensa».   «El Gobierno es consciente del nivel de descontento de la sociedad, es la explicación de la desproporcionalidad de la represión que estamos sufriendo, con arrestos, amenazas y casas sitiadas en la víspera del 65 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que para celebrarlo no paran de reprimir», añade el coordinador de la campaña ciudadana Por otra Cuba

Esta campaña exige a la dictadura cubana que ratifique los pactos de derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales que firmó en 2008. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos afirmó por su parte que el Gobierno de La Habana está enviando «señales inequívocas de intolerancia» con los actos organizados por Estado de SATS, entre otros.
 Remitido por Ramón H. Ramos

Por los derechos humanos en Cuba


8 de diciembre de 2013

Murillo, El pintor de las Inmculadas



El pintor de las Inmaculadas
 
El dogma de la Inmaculada Concepción se proclamó el 8 de diciembre, de 1854. Pero ya dos siglos antes, un pintor que no era ni sacerdote ni teólogo había preparado el camino dándola a conocer por todo el mundo bajo ese magnífico título. Se trata del gran pintor español Bartolomé Esteban Murillo, quién vivió en Sevilla desde el año 1617 hasta 1682.

El día de su Bautismo recibió el nombre de Bartolomé y la madre lo ofreció al Señor, consagrándolo al servicio de la Virgen María.  Ella soñaba con que fuera sacerdote, pero a los doce años de edad, cuando debía comenzar sus estudios en el seminario, el joven Bartolomé insistió que quería dedicarse al arte. Su padre tampoco estuvo feliz,  soñaba con que su hijo fuese mercader.

Don Juan del Castillo, acreditado pintor de Sevilla, tomó a Bartolomé como discípulo. "No te sientas mal, mamá" dijo el joven, "pintaré a la Santísima Virgen María como nunca ha sido pintada".  Sus palabras resultaron ser proféticas. Bartolomé Murillo produjo cientos de pinturas de la Virgen María. Al menos 25 de ellas la honran bajo el título de la Inmaculada Concepción. 

Los padres no vivieron para ver el éxito de su hijo.  Ambos murieron antes de que cumpliera sus 20 años, lo que hizo que el joven se viera en grandes aprietos económicos.  Tenía que ganarse la vida y mantener a su hermana pequeña. Así comenzó a vender en el mercado llamado la Feria de Sevilla. Pintaba al aire libre junto a la Iglesia de Todos los Santos, vivía de las pocas monedas que le ofrecían. Mientras tanto, sostenía a su hermana, crecía su talento y se daba a conocer.

Murillo se interesó en especial por la gente sencilla, queriendo captar la viveza y la naturalidad de sus expresiones. Para lograrlo, su trabajo en la calle, entre amas de casa con sus niños, obreros, gitanos y profesionales, ofrecía cierta ventaja que le inspiraba a encontrar su propio estilo lleno de humanidad y calor.

Después de dos años pintando en el mercado, su corazón latía con el deseo de conocer a los mejores artistas de Europa y aprender de ellos. Parecía un sueño imposible, pero el tío Juan vino a su auxilio haciéndose cargo de su hermana. Para financiar su viaje, Murillo se encerró a pintar cientos de escenas religiosas.

En Madrid visitó al gran Velázquez, el pintor oficial del rey. Velázquez le invitó a estudiar con él y Murillo aceptó con gusto  la generosa oferta y se quedó tres años copiando obras maestras en los museos de Madrid bajo la supervisión de Velázquez.

Velázquez un día enseñó al rey el trabajo de su discípulo y le mencionó el deseo del joven de ir a Roma para seguir sus estudios. El rey ofreció financiar el viaje a lo que Murillo respondió con enorme alegría.  Pero en eso llegó la noticia de la muerte de su tío, lo cual dejaba a su hermana desamparada y decidió renunciar a la maravillosa oportunidad que se le ofrecía para volver a Sevilla a cuidar a su hermana.

Sevilla probó ser una ciudad privilegiada para el arte religioso. Tenía, ya en aquel tiempo, mas de 140 iglesias y docenas de conventos y monasterios y gozaba de un gran mercado de arte por sus contactos con el Nuevo Mundo. Además, la doctrina de la Inmaculada Concepción se debatía intensamente.
El arte religioso fue el camino de Murillo. Poco después de llegar a Sevilla fue contratado por el prior de los franciscanos para que trabajase en su monasterio. El prior no tenía el dinero para pagar lo justo por las  pinturas que deseaba pero si lo suficiente para las necesidades básicas del artista y  su hermana.  Murillo, por su parte, comprendió que esta era una oportunidad para darse a conocer. En tres años produjo para el convento y para el mundo once obras maestras, todas con temas marianos y franciscanos. Sus pinturas eran muy originales por su riqueza del calor humano. 

Tenían una naturalidad y ternura que atraía a todos, tanto a la gente común como a los críticos del arte. Las escenas tenían un rico mensaje religioso, magistralmente logrado.
  
En cierta ocasión, mientras trabajaba en una pieza del altar de la iglesia de San Jerónimo en Pilas, necesitaba una modelo. Volteándose vio a una hermosa joven que rezaba de rodillas. Sin saber quién era le pidió si quería posar como ángel y ella accedió. Pronto se enamoraron y se casaron. Era doña Beatriz Isabel y Cabreyro Sotomayor, una rica heredera. 

A raíz de su matrimonio, Murillo tomó a su esposa como modelo para todas sus pinturas de la Virgen María. Sus tres hijos, a su vez, modelaron como ángeles y querubines. Dos de los hijos se hicieron religiosos. La hija Isabel Francisca fue dominica, mientras que Gabriel, el hijo, fue franciscano.

Las Inmaculadas de Murillo

Se conocen cerca de veinte cuadros con el tema de la Inmaculada pintados por Murillo, lo que ha hecho que se le tenga por el pintor de las Inmaculadas.  

La más primitiva de las conocidas probablemente sea la llamada Concepción Grande (Museo de Bellas Artes, Sevilla),  pintada para la iglesia de los franciscanos, donde se situaba sobre el arco de la capilla mayor, a gran altura, lo que permite explicar la corpulencia de su figura. Por su técnica puede llevarse a una fecha cercana a 1650, cuando se reconstruyó el crucero de la iglesia tras sufrir un hundimiento. Ya en esta primera aproximación al tema, Murillo rompió decididamente con el estatismo que caracterizaba a las Inmaculadas sevillanas, atentas siempre a los modelos establecidos por Pacheco y Zurbarán,  dotándola de vigoroso dinamismo y sentido ascensional mediante el movimiento de la capa, influido posiblemente por la Inmaculada de Ribera  para las agustinas descalzas   de Salamanca, que pudo conocer por algún grabado.

Probablemente la última de sus Inmaculadas es La Inmaculada Concepción de los Veneravles (Museo del Prado, Madrid).  A pesar de su tamaño, la Virgen aparece aquí de dimensiones más reducidas al aumentar considerablemente el número de angelitos que revolotean alegres a su alrededor, anticipando el gusto delicado del rococó.

Sacada de España durante la ocupación por las fuerzas napoleónicas, fue adquirida por el Museo del Louvre en 1852 por 586.000 francos de oro, la cifra más alta pagada hasta ese momento por un cuadro.

Su posterior ingreso en el Museo del Prado se produjo como consecuencia de un acuerdo firmado entre los gobiernos español y francés en 1940, siendo canjeada junto con la Dama de Elche  y otras obras de arte por una copia del retrato de Mariana de Austria, de Velázquez, entonces propiedad del Museo del Prado.  

La leyenda de la muerte de Murillo sostiene que se había producido como consecuencia de una caída del andamio cuando pintaba en un convento gaditano, el cuadro grande de los Desposorios de Santa Catalina. Esta caída aparentemente le produjo una hernia, muriendo a causa de ella poco tiempo después.  Lo cierto es que el pintor comenzó a trabajar en esta obra sin salir de Sevilla a finales de 1681 o comienzos de 1682, sobreviniéndole la muerte el 3 de abril de este año.  

*Los cuadros de Murillo están en Iglesias y los mas famosos museos. Murillo pintó varias veces la Inmaculada en casi la misma forma. Una de ellas se encuentra en el santuario de Nuestra Señora del Universo en  Orlando, Florida, USA.

Fuentes:
corazones.org
Wikipedia.org

La Inmaculada Concepción de María en Hispanoamérica



La Inmaculada Concepción
de María
en Hispanoamérica



Hoy 8 de diciembre, la Iglesia Católica celebra solemnemente la Inmaculada Concepción de María.  A la vez, la Madre de Jesucristo es honrada hoy en distintos países de Hispanoamérica bajo diferentes advocaciones:

En Venezuela bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto.
En Paraguay como Nuestra Señora de Caacupé.
En Panamá como Nuestra Señora de La Antigua.
Y en Nicaragua como la Purísima y Nuestra Señora del Viejo.

La patrona oficial es la que se venera en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción de El Viejo. "El Viejo" es el nombre de la localidad cercana a Chinandega y al famoso volcán San Cristóbal. 

La Virgen que allí se venera tiene una distinguida y providencial historia que manifiesta el amor de Dios y de la Virgen por el pueblo Nicaragüense. A dicha localidad llegó, por designio de Dios, la venerada y milagrosa imagen de la Purísima Concepción de María.

En el año de 1562 a causa de una depresión tropical, Don Lorenzo de Cepeda, quien viajaba hacia Perú, tuvo que hacer escala en el húmedo Puerto de la Posesión, ahora llamado El Realejo. Entre las cosas que Don Lorenzo traía consigo se destaca una imagen de la Virgen de la Concepción. Don Lorenzo de Cepeda era un hombre muy piadoso. Tenía una hermana que era monja carmelita, a quien hoy se le conoce mundialmente como Santa Teresa de Ávila, Doctora de la Iglesia.

Desde El Realejo, Don Lorenzo de Cepeda se vio forzado a viajar al El Viejo, pueblo cercano, buscando mejor clima y como era muy devoto de la Virgen, se la llevó con él y la depositó en la Parroquia por seguridad y evidente comodidad.

Buscaba asistencia de los Frailes Franciscanos que habitaban en Chamulpa, hoy El Viejo. Allí tenían su convento y prestaban asistencia médica.

Los habitantes de El Viejo, indios y mestizos, fueron atraídos por la belleza de la imagen, y llegaban a la Parroquia a admirar a la "Niña Blanca". Pronto adquirió prestigio de milagrosa, pero don Lorenzo tenía que partir y, a pesar de los ruegos, empaquetó su bella imagen y se fue a El Realejo para embarcarse rumbo a Perú.

Cuando el barco se hizo a la mar, vino otra tormenta y el velero tuvo que regresar al puerto nicaragüense para evitar un naufragio. De nuevo Don Lorenzo se fue a El Viejo, cargando la sagrada estatua de la Virgen de la Concepción. El pueblo entero se volcó fervoroso a venerar a la Virgen y mestizos, indígenas y españoles interpretaron "que la Virgen no quiere irse de El Viejo, la Inmaculada Concepción quiere quedarse".

El pueblo entero ejerció una gran presión en Don Lorenzo y éste como fervoroso hijo de María, cedió "a los deseos de la Virgen", donó la imagen al pueblo de El Viejo y partió hacia su destino original, Perú.

http://webcatolicodejavier.org