16 de enero de 2013

LA RUTA DE LOS DESEOS


La ruta de los deseos


LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org – Por ese hábito involuntario de escuchar conversaciones ajenas, pude oir, en un ómnibus, como una joven profesional de la medicina le decía tranquilamente a una colega: “Terminó el año y por suerte acaba de llegar de Madrid el ‘yuma’ de mi marido. Me siento más desahogada, porque me trajo todo lo que le pedí. No me puedo quejar, los tres nos llevamos muy bien”.

En Cuba no es extraño que la prostitución en equipo sea parte de la negociación de las parejas. Muchas parejas ponen la supervivencia por encima de todo y hacen las concesiones necesarias para subsistir en el difícil escenario que le reservó la revolución. Inclusive, la de admitir tranquilamente que uno de los dos, o ambos, se prostituya como medio de vida.

En estos días de temporada alta del turismo, la calle se convierte para muchas chicas en el campo de batalla. Patrullan las principales avenidas de La Habana, a la caza de un turista que pueda satisfacer sus necesidades más inmediatas, que van desde comida o productos de aseo, hasta la posibilidad de sacarlas del país. Algunas “piensan en grande” y tienen como ídolos a célebres actrices porno muy conocidas ya en la Isla. Y es que el incipiente porno “made in Cuba” gana terreno aquí desde hace tiempo.

Bajo este mismo escenario, descubrimos también a chicos, de cacería por los principales mercados de sexo de la ciudad, marcando como lobos solitarios su territorio.

Los portales del cine Payret y del Tribunal Popular Provincial de La Habana, los portales del Bar San Juan, el Club de Ajedrez Capablanca, El Colmao, el edificio Residencias Canteras, la pastelería La Francesa y las cafeterías Piropo e Infanta.cu, son algunos de los lugares donde es fácil encontrar a estos varones en busca de clientes. Los del oriente y de algunas zonas del centro de la Isla tienen fama de ser los más atrevidos y complacientes.

Para algunos la ruta comienza en los residuos del conocido bar de las Viejas Tristes, en Prado y Teniente Rey, pero se deslizan a lugares como el Parque Central, el Parque de la Fraternidad, la Isla del Golfo, en 23 y Malecón, los laterales del hospital Calixto García, la Potajera o el Parque Jurásico, frente a la terminal de ómnibus inter provinciales, y los portales del Palacio Central de Computación, en Reina y Águila.

Estos lugares resultan fáciles de encontrar para el turista, pues hay toda una cadena de comunicación en la cual participan desde el guía oficial de turismo, el maletero y algún agente de seguridad del hotel, hasta empleados y dueños de restaurantes privados, que trabajan en coordinación con los dueños de las casas de citas.
Secundino, custodio en una galería ubicada en los portales de Almacenes Ultra, en Centro Habana, afirma: “Creo que esta zona de la ciudad es una de las más violentas en cuanto al ejercicio de la prostitución masculina. Este municipio es también uno de los más críticos en lo que respecta al SIDA”.

Centros nocturnos donde se reúne la comunidad gay, que operan bajo la sombra del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela Castro, son también escenarios de este triste negocio.

Están el Cabaret Las Vegas, en Infanta y 25, donde las famosas transformistas Troya, Imperio y Sahira animan la noche gay habanera, y el Café Cantante Mi Habana, donde otro aplaudido travesti se deja “montar” por el espíritu trágico de  Amy Winehouse. En la discoteca La Gruta, en 23 y P, los musculosos strippers compiten por el voto del público y también se venden al mejor postor.

Según Pastor, un experimentado fisioterapeuta: “El CENESEX, más que ampliar las opciones de entretenimiento de la comunidad LGBT, apadrina estos lugares como una manera de promover el turismo sexual gay.
Son mercados de la carne, en los cuales la prostitución tiene patente de corso. No es que lo mismo no ocurra en discotecas o clubs en otros países, solo que las instituciones gubernamentales no se involucran en ese tipo de negocios.

Hasta hace muy poco, las fiestas gay en casas particulares eran perseguidas por la policía. Hoy, el CENESEX las organiza en locales estatales, porque son un lucrativo negocio. Solamente el cover por persona es de más de tres dólares, una cifra considerable para los cubanos, que ganan menos de un dolar al día. Por estos días de temporada alta llega a Cuba muchísimo turismo sexual, particularmente gay. Los turoperadores principales son de México y España, pero se están imponiendo Italia y Rusia.

En Centro Habana y La Habana Vieja la tarifa por un encuentro rápido es de 5 a 10 dólares, pero en el Vedado puede llegar a 50, más de lo que gana un profesional en un mes, lo cual hace que los clientes sean por lo general solo extranjeros. También es una prostitución controlada en gran medida por la policía, sobre todo en el Vedado y en las zonas de playa, como Mi Cayito, donde los policías, además de ejercer el proxenetismo, cobran a los clientes por su protección.

La Habana es hoy un decadente bazar de oportunidades, y muchos de estos jóvenes -mujeres y hombres- cuyo futuro ha sido confiscado por una dictadura que les cierra todas las puertas del progreso, encuentran en la prostitución su única oportunidad.

ANGUILAS



Anguilas



 La Anguila es un pez azul de aguas dulces, perteneciente a la familia de los anguilidos, con cuerpo similar al de una serpiente. Su alimentación es a base de larvas de insectos, desechos en descomposición o peces más pequeños. Ya en tiempos de los romanos y posteriormente durante la Edad media, se les utilizaba para mantener  limpia de insectos el agua contenida en aljibes. A pesar de ser un pez, su piel carece de escamas y está recubierta por una sustancia gelatinosa que la hace escurridiza. Es capaz de arrastrarse sobre tierra por largos trayectos.


Aunque su alimentación no sea nada recomendable, desde tiempos antiguos la carne de sus larvas ha sido muy apreciada y alcanza precios exorbitantes, mayormente por la cada vez mayor dificultad de su pesca, debido a los embalses o pantanos que impiden su acceso al mar para desovar. Sus larvas son las apreciadas y carísimas  “angulas” que en Europa se apresan en costas y ríos para su consumo o se trasladan a piscifactorías para su cría.


 Las angulas son las crías o larvas de la anguila. Cuando se encuentran en los mercados de pescado suelen tener un gramo de peso, miden algo menos de 8 centímetros de longitud y tienen entre dos o tres años de vida. Las angulas comercializadas suelen estar cocidas y toman un color blanco. En caso de estar vivas son transparentes.

Recientemente se subastaron en Avilés (Asturias) 4 kilos de angulas del río Nalón a 712 euros cada kilo, que fueron a parar a dos restaurantes de la ciudad. Las raciones (de unos cien gramos) fueron vendidas nada menos que a 130 euros. Dicen que es un plato exquisito, saboreado en tiempos navideños por quienes pueden costearse ese lujo. 

15 de enero de 2013

NOTICIAS QUE ASOMBRAN


«¿Se pueden llevar  86 años en un convento de clausura sin ser feliz?»

ITSASO ÁLVAREZ

El mundo de sor Teresita es grande o pequeño, según se mire. Transcurre en un edificio de vastas dimensiones declarado Monumento Nacional en la pintoresca localidad de Buenafuente del Sistal, de 200 habitantes, en Guadalajara (España). 

Su estilo de vida es austero y alejado del ruido, como corresponde a toda monja de clausura. Imposiblemente joven a sus 105 años, su avanzada edad se revela en una sordera galopante y cuando confunde las teclas del móvil con el que se comunica, sin recelo alguno, para este reportaje que, afirma, leerá "si me lo envía por correo electrónico". Al otro lado de la línea se adivina una mujer inteligente, rápida y tan tierna como cáustica. 

 En las fotos se aprecia a una abuelita menuda y de ojillos inquietos que se transporta por el silencioso monasterio un poco agachada con ayuda de un taca taca, vestida con un poncho negro sobre un hábito blanco y cofia alrededor de la cara y la cabeza. Fuera están el museo y la antigua hospedería en medio de un paisaje formado por oscuros bosques de sabinas. La nieve lo cubre todo estos días y complica los accesos, ya de por sí difíciles.

Sor Teresita, bautizada Valeriana Barajuen González de Zarate el 16 de septiembre de 1903 en la localidad alavesa de Foronda, conserva su acento vasco aunque de euskera, asegura, no recuerda "ni jota, 'agur' y nada más" porque lleva casi 86 años confinada por voluntad propia en este retiro cisterciense que sigue la regla benedictina 'ora et labora'.

 Es la religiosa de clausura que más años lleva en un convento en todo el mundo. Una señora buena y regañona que conserva intactas sus neuronas (la última analítica médica también certificó su buena salud, ay si no fuera por sus piernas) y que envía "ángeles en lugar de oraciones" a cuantos se cruzan en su camino. "Los ángeles se entienden con todo", advierte. Transmite alegría y paz y dicen sus compañeras, otras nueve hermanas, que es difícil sorprenderla en horas bajas o con déficit de entusiasmo. "No se puede estar aburrida, terminas mal. ¿Yo? ¿Se puede estar aquí 86 años sin ser feliz?".

En los tiempos difíciles del convento, en los setenta, fue abadesa, que viene a ser como el cargo de directora general de una empresa. Ejerció también como ayudanta de cocina y preparaba tortillas de patata "con lo recolectado en la huerta, nos autoabastecemos", "flanes exquisitos" y "el cordero como nadie".

"Ahora sería un plato de cordero antieconómico, porque echábamos mucho aceite", explica, al tiempo que advierte de que lee "en los encabezamientos de los periódicos" las noticias relacionadas la crisis económica, ese mal sueño en el que estamos inmersos, "y sobre la cosa de la política". "Ahora hay que enterarse, no me viene mal, al contrario, me da más motivo para rezar". También entretiene a las demás con ráfagas de recuerdos.

Tenía 19 años cuando, "tras regañar con su madre, para darle gusto a su padre y sin vocación", tomó los hábitos, quizás también como una forma de huir de la miseria. Era la mayor de siete hermanos y se dedicaba a labrar, lo que le obligó a dejar el colegio con 12 años. "Fuimos a ver a la patrona de Álava, la Virgen Blanca, y le pedí la vocación de Santa Teresa". Pintaba gris, pero se convirtió en una bendición. Le seguían "tres novios que en Foronda se quedaron". "Aunque me hubiera casado con un príncipe no sería más feliz que ahora", insiste.

"Yo quería la clausura y no una comunidad de vida activa. Sentí no quedarme en Vitoria, pero hubiera sido un inconveniente para mi vida interior, porque habría venido toda la familia a contarme cosas", evoca. Cada día se levanta a las cinco de la mañana para maitines y se acuesta a las diez de la noche. Desayuno, voto de oración, laudes, misa, rezo en la celda… Día tras día, sin novedades ni sobresaltos.

En realidad, ha salido en más de una ocasión del convento. Cuando era abadesa, para acompañar a las hermanas al médico. Durante unos días en la Guerra Civil; "ésta era una zona en la que unas veces tiraban unos y otras, los otros". Y en agosto de 2011, para saludar en persona al papa Benedicto XVI en su visita a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. La noche anterior, tuvo un traspié y se cayó, pero no pasó a mayores. "Nos llevó en coche el capellán".

 Hacía más de treinta años que no se subía en uno. En el camino llevó los ojos cerrados todo casi todo el tiempo para que nada le distrajera. El mundo, quizás, se le hacía un poco grande. Ya en Madrid, confundió al cardenal Rouco Varela con el Papa. "No me di cuenta porque él entró con el roquete, de blanco, y no le miré a la cara, pero enseguida vi que no era él". "Se hizo tan famosa como una estrella de rock", apunta sor María, actual abadesa de Buenafuente del Sistal.

En la abadía, con la que mejor se entiende es con sor Marianela, la más joven del lugar, también alavesa, de La Puebla de Labarca. "Es la que más me cuida" desde que murió su hermana, sor Margarita, con 90 años. "La vocación es una cosa muy grande y la perseverancia no es menos, pero la vida de confort prevalece sobre la 'llamada'. Es así. Aquí llegamos a ser 16, y las jóvenes son muy majas", argumenta apenada al recordar el cierre de Santa Ana, un convento de la zona.

 "Hasta la guerra, la vida era muy diferente. Estábamos las monjas de coro, que trabajábamos por la comunidad, y luego estaban las legas. ¡Y mi padre decía que las monjas no trabajaban! Siempre ha sido todo muy austero. El hábito nos lo cambiábamos una vez al mes y la plancha era un pequeño lujo, no como ahora". Escucharla despierta desconcierto. "Mi lema es vivir en el corazón de la Virgen, aunque con todo, el diablo no hace más que malmeter", advierte sor Teresita. Se despide con un "gracias, maja" y con "un beso de la Virgen".

Reproducido de elcomercio.com
Foto: ABC
Colaboración de Rogelio Zelada