6 de marzo de 2016

Del Conde Sandwich al sándwich cubano

John Montagu, IV Conde de Sandwich

Del Conde de Sándwich

al Sándwich cubano

Marlene María Pérez Mateo

La razón motivadora de este artículo: el sándwich cubano, comenzó su viaje en un remoto y lejano paraje. Casi debiera de comenzar diciendo: “Había una vez...”.
 
                       Contaba el historiador inglés Edward Gibbon allá por 1762, la llegada al mundo del por entonces llamado “alimento frío”, en manos de quien le bautizó con su nombre titular, John Montagu IV Conde de Sándwich (1718-1792). El aristócrata, militar y diplomático inglés era un frenético jugador de cartas, consagraba a tal entretenimiento días completos. Un 24 de noviembre de 1762, y con el fin de no detenerse

siquiera para comer, ordenó servir la carne entre dos panes para no perder ni un minuto y sin ensuciarse las manos seguir con sus naipes, su frenética afición. Dejó escrito en su testamento el referido Conde como referencia a su ingeniosa invención: ”…el mejor legado que dejo a mi país, Inglaterra...”.  
 
                       La primera receta como tal de un sándwich vio la luz en un libro de cocina en 1840, escrito por  Elizabeth Leslie. El actual descendiente directo de Montagu,  Undécimo Conde abrió una cadena de cafeterías bajo el nombre: “The Earl of Sandwich” (El conde de Sándwich).  Solamente en Inglaterra se consumen 1300 millones  de sándwiches, por los que se paga un total aproximado de 7.9 millones de dólares anuales. Todo ello representa un tercio del comercio de comida rápida en tierras británicas. 

                      Pasando de lleno al asunto que nos ocupa: el sándwich cubano. Aunque su nombre así lo indica, el sándwich cubano no nació en Cuba; pero si en manos cubanas. En gran medida como añoranza hacedora de un guiño cariñoso a la perla de las Antillas. Como bien sentenció el escritor Loy Glenn Westfall “nació en Cuba y se educó en Cayo Hueso” (”Born in Cuba and educated in Key West”).
 
 

                      Los tabaqueros cubanos y muchos otros emigrados y disidentes  políticos   durante la etapa colonialista española  de la Isla encontraron refugio y  trabajo en el área de Key West y de Ibor City.   La misma profesión de torcedor,  y su estilo de trabajo, lleva a la destreza  y tener las manos limpias. Razones lógicas para reutilizar la idea de    la antigua invención inglesa,  adicionándole una pizca de sazón caribeña y  de otros  sabores que invitaran a su degustación a quienes  de diversas latitudes se fueron incorporando  a la vecindad de la diáspora cubana. A  finales del siglo XIX, hay quienes aseveran  hacia 1880, se conformó,   poco a poco,  su receta no definitiva de sus  ingredientes básicos: carne de cerdo asada,  queso de Suiza, pepinillos en vinagre de eneldo de Judea, Salami de Genoa italiano,  mostaza germana, jamón español y para cerrar como comencé pan cubano. Su preparación es como sigue:
                      
 Flauta de pan cubano de 9 pulgadas, rebanada.

                           4 onzas de jamón glaseado dulce en rodajas finas.
                          1 1/2 onza de lomo de cerdo asado.
                           1 onza de salami  de Genoa, lascas finas.
                           2 onzas de queso suizo. 
                           2 tajadas de pepinillo.
                           1 cucharada de mostaza amarilla
                           Mantequilla suave

                El jamón, el lomo, el salami  y el queso van en dicho orden de arriba a abajo. El pepinillo y la mostaza en la tapa superior. Al final se coloca la preparación en una plancha pre-calentada.     
                                                                                  
                Mención aparte e indispensable, es la del Pan Cubano. Portador eminente de esta delicia culinaria, ya que como su cercano pariente nació de un modo casi idéntico y mimético.        
 
                 Originalmente, el sándwich se servía frío, la idea de hacerlo a la plancha surgió después. La espontaneidad hizo, y la necesidad también, su comercialización en cafeterías mas o menos improvisadas formales o no en la vecindad de barrios y fabricas. Figurando en el menú del restaurante “Columbia” en Ibor City, en 1905.  Columbia restaurant, el mas antiguo  del Estado de la Florida, continua bajo la dirección  de sus originales propietarios, la familia Gonztmar, en su quinta generación. El historiador Jack Espinosa, recordaba el precio por entonces de $0.20 y su comercialización bajo el nombre de “sándwich mixto”.

                  En 1947 se estableció en Miami, procedente de Palma Soriano,  provincia de Oriente, Cuba, el senor Frank Garcés quien fundó en su ciudad de  acogida la cafetería “Knife and fork” (Cuchillo y tenedor) y mas tarde denominada “Home of the Cuban  Sandwich” (El Hogar del Sándwich cubano). De allí tomó el nombre por el que se le conoce, prescindiendo del uso del salami en su confección e introduciendo el uso de la plancha. 

                    La ciudad de Tampa ha declarado desde el 2012, hoy en su sexta edición hacia el mes de marzo: el evento popular “Festival Anual del Sándwich”. Es un donde se concursa en cuatro categorías con la reciente introducción de la de Junior Chef (infantil).

                El precio del sándwich cubano actualmente es aproximadamente de $6.50. Los menos jóvenes atestiguan, casi un siglo después, la eternidad de su sabor.

Marlene M Pérez Mateo

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