5 de julio de 2013

EL GOBIERNO DE PALESTINA EN LOS TIEMPOS DE JESÚS


 El Gobierno de Palestina en
vida de Jesús de Nazaret

 En vida de Jesús de Nazaret, Palestina estuvo gobernada por el rey Herodes el Grande, por sus hijos el etnarca Arquelao, los tetrarcas Herodes Antipas y Herodes Filipo y por los procuradores romanos junto con el Sanedrín judío.

Herodes I el Grande
En el año 40 antes del nacimiento de Jesús de Nazaret en Belén, los emperadores romanos, Antonio y Octavio, nombraron a Herodes,  persona de su confianza, rey de Palestina. Era de constitución física robusta, de gran carácter, hábil, astuto, cruel con sus enemigos  y vasallo servil y aliado fiel con los emperadores romanos.

Su padre Antípatros había prestado grandes servicios políticos y militares a los romanos Pompeyo y a César en la conquista de Palestina, y fue nombrado   monarca de este territorio cómo recompensa. Su hijo Herodes gobernó el pueblo judío de Palestina con pleno poder despótico durante 37 años desde el citado año 40 a.C. y al año 4 d.C. teniendo su propio ejército, su propio partido político llamado los herodianos y estando exento de pagar tributos a Roma. Su reinado  podemos dividirlo entre etapas:

En la primera, desde el año 40 al 25 a. C., se dedicó a consolidar su trono ganándose la amistad de los emperadores Antonio y Octavio y asesinando sin escrúpulos a quienes le ofrecían resistencia, entre ellos, al viejo rey Hicario II.

En la segunda, desde el año 25 al 10 a.C., reedificó el Templo de Jerusalén siguiendo las huellas del levantado por Salomón. Construyó y embelleció varías ciudades de Palestina, entre ellas, Cesarea, donde levantó un gran puerto, y numerosos palacios y fortificaciones en Palestina, entre estos, la Torre Antonia en memoria del emperador Marco Antonio para residencia suya en Jerusalén. Era una verdadera fortaleza inexpugnable en tiempos de guerra, de forma cuadrilátera, en donde se hallaba la parte privada reservada a al rey, y la parte pública donde se hallaba el pretorio, lugar donde años más tarde el procurador  Poncio Pilato recibirá y conversará con Jesús de Nazaret, junto con el litróstatos, patio enlosado, donde fue vilmente coronado de espinas, escupido y flagelado por los soldados romanos por mandato suyo. Fue una gran etapa de prosperidad para Palestina, por lo cual es llamado El Grande.

La tercera, desde el año 10 a. C. al año 2 d. C. se caracterizó  por sus disensiones, intrigas y crueldades. Manda estrangular a sus dos hijos en Sebaste y degollar a todos los niños menores de dos años en Belén. Asesinó a su hijo primogénito que había designado heredero de su reino cinco días antes de su muerte. Murió a la edad de 70 años del año 4 d.C. El pueblo judío le odiaba por su crueldad, por su despotismo y por su ateísmo, aunque le temía por su gran poder e influencia política.

Herodes tuvo catorce hijos de sus diez esposas y  designó sucesor a su hijo Herodes Arquelao. En su último testamento repartió el reino de Palestina entre sus hijos Herodes Arquelao,   Herodes Antipas y   Herodes Filipo. Pero el emperador romano,   ante la tenaz y fuerte oposición del pueblo judío, nombró etnarca (gobernadores de reinos vasallos de Roma que no llegaban a nivel de monarcas o reyes) a Herodes Arquelao,  y tetrarcas (poder compartido) a Herodes Antipas y a Herodes Filipo, advirtiéndoles que los nombraría reyes cuando llegasen a merecerlo.

Los hijos de Herodes el Grande 
que se repartieron Palestina

Herodes Arquelao
Gobernó con crueldad y tiranía a sus súbditos de Judea, Idumea y Samaria. El emperador Octavio lo destituyó y lo desterró a las Galias ante las graves acusaciones que éstos le hicieron llegar, e incorporó dichas regiones a la provincia romana de Siria.  

Herodes Antipas
Tal vez era el hijo que mejor reflejaba el carácter de su padre por su ambición, amor al lujo y adulación al poder imperial romano, gobernó Galilea y Perea durante 36 años.   
Construyó la ciudad de Tiberíades, a orillas del lago de Genesaret, en honor del emperador Tiberio. Reconstruyó una antigua ciudad frente a Jericó poniéndole el nombre de Libia, esposa del emperador Octavio, y se ganó la confianza del emperador Tiberio sirviéndole como confidente y espía  en Oriente.

Mientras Jerusalén y la zona centro estuvo bajo la tutela de Roma, He­rodes Antipas gobernó en nombre de la soberanía romana (4 a.C.–39 d.C.). No fue persona de condición tranquila: repudió a su es­posa nabatea, de nombre Fasaelia,  y se casó con Herodías, esposa de su hermano Herodes Filipo.
  
Herodes Antipas visitó  Roma y se hospedó en casa de su hermano Filipo, casado con Herodías. Herodías, mujer muy ambiciosa, y Herodes Antipas, hombre lujurioso y sin escrúpulos y casado con Fasaelia, decidieron vivir juntos y regresar a Galilea, acompañándoles Salomé, hija de Herodías, gran bailarina, cuyo arte había aprendido en Roma y que, según la tradición, fue la causante de la muerte de Juan el Bautista.   

Juan Bautista recriminaba a Herodes Antipas -que le profesaba cierta veneración supersticiosa-, su vida incestuosa y adúltera con Herodías, que era sobrina a su vez de los hijos de Herodes el Grande. A consecuencia de ello, le encarceló en la fortaleza de Macaronte, donde Juan permaneció encerrado durante diez meses. La cruel Herodías intentó por todos medios conseguir de Herodes Antipas que lo mandase degollar, pero él se resistió a tal intento, primero por el respeto que le tenía a Juan Bautista y segundo por el temor a una sublevación del pueblo judío que tenía a Juan Bautista en gran estima.

Herodías, que no dejaba ocasión para conseguir sus deseos, se valió de su hija Salomé, a quien Antipas admiraba y quería por sus encantos. La ocasión la tuvo cuando en una cena-baile Salomé bailó con tanto agrado para Herodes Antipas y para sus invitados, que se ganó su voluntad, manifestándole que le concedería lo que le pidiera. Entonces Salomé  y por indicación de su madre Herodías le pide la cabeza de Juan Bautista, que Herodes Antipas le concede ordenando su decapitación, y que ella ofrece a su madre en una bandeja.

Herodes Filipo II
Fue  el tercero de los herederos de Herodes I el Grande. Según el historiador Flavio Josefo fue un gobernante muy justo, a diferencia de sus hermanos. Gobernó como tetrarca los territorios situados al este y al norte del lago de Galilea. Su hecho más notable fue la construcción, el año 21, de la ciudad de Cesarea de Filipos, en las fuentes del Jordán. A su muerte sin descendencia, el año 34, su territorio fue anexionado a la provincia roma­na de Siria. Puso la capital en Betsaida. Su hermanastro Herodes Antipas le quitó su esposa, Herodías. Gobernó sus territorios pacíficamente hasta su muerte. Siendo de edad madura se casó con Salomé, la famosa hija de Herodías, a la que le llevaba treinta años de edad.

Los Procuradores romanos.
Durante la vida de Jesús de Nazaret los procuradores de las regiones de Judea y Samaria y Perea fueron por orden cronológico los siguientes: Coponio, Marco Ambivio, Rufo, Valerio Cracto y Poncio Pilato. Eran  comandantes de todas las guarniciones militares sitas en estos territorios, ordenaban los impuestos y gabelas y tenían la potestad jurisdiccional de ejecutar o absolver a los sentenciados a muerte. Sus relaciones con Herodes Antipas eran hostiles.

Religiosamente no eran creyentes judíos, pero guardaban gran respeto a las creencias religiosas de los judíos y  les concedieron muchos privilegios. Se puede afirmar que fueron mejores para los judíos que el rey Herodes y el etnarca Arquelao. Tenían su residencia oficial en Cesarea y viajaban frecuentemente a Jerusalén donde se alojaban en la torre Antonia que dominaba al Templo y donde residía una guarnición de soldados romanos para mantener el orden.

De todos ellos, el peor fue Poncio Pilato, era persona terca, violenta, tirana y odiosa, que aprovechaba toda ocasión para humillar y despreciar al pueblo judío. Fue quien cobardemente ordenó la crucifixión de Jesús de Nazaret a petición del pueblo judío manipulado por los sumos sacerdotes Anás y Caifás. Fue destituido como gobernador de Judea, Samaria y Perea por la cruel e injusta matanza de ilustres personajes samaritanos ordenada por él en monte Garazeim.

La comunidad samaritana presentó la correspondiente denuncia de esta matanza colectiva ante Vitelio, delegado romano de la provincia de Siria con plenos poderes para todo Oriente, que le destituyó y le envió a Roma para que respondiera ante el emperador Tiberio de sus cargos y delitos. Cuando llegó a Roma, dicho emperador había muerto, sucediéndole Cayo Calígula.

El Sanedrín
Era la institución autóctona judía para regir interior y religiosamente el pueblo judío bajo la autoridad suprema de los representantes de los emperadores romanos en Palestina. Fue creada en la antigüedad por los reyes extranjeros que la había conquistado.  Estaba constituido por setenta y un miembros judíos, incluido su presidente que era el sumo sacerdote del Templo de Jerusalén. Se dividía entre tres grupos, el primero estaba formado por sacerdotes que representaban la clase aristocrática sacerdotal de tendencia saducea, el segundo por ancianos que representaban a la aristocracia laica también de tendencia saducea y el tercero por  escribas de tendencia farisaica.

Residía en Jerusalén y tenía jurisdicción sobre todo el mundo judío, pero prácticamente solo la ejercía sobre el judaísmo palestinense. Se extendía a toda causa religiosa y civil que se relacionase con la Ley Mosaica y con el poder de dictar sentencia, incluso de muerte, pero que debía ser confirmada y ejecutada personalmente por los representantes de la autoridad del emperador romano en Palestina.

El Sanedrín era convocado por el Sumo Sacerdote para reunirse en el lugar llamado   El Aula de la Piedra Cuadrada, junto al Templo, pero en ocasiones podía reunirse en la casa del Sumo Sacerdote. Eran días inhábiles los sábados y los festivos judíos. Las causas se discutían de día y se resolvían y dictaban sentencia  de noche. En las civiles se resolvían por mayoría de un voto, y en las penales se absolvían por mayoría de un voto y se condenaban por mayoría de dos votos, pudiendo revirarse la sentencia para absolver pero no para condenar. Las opiniones y los juicios sobre las causas comenzaban por los más jóvenes hasta llegar a los más ancianos.

El Sanedrín, presidido por Caifás, sumo sacerdote aquel año,  condenó a muerte a Jesús de Nazaret en un juicio sumarísimo y nocturno por sus dichos de que podía destruir y reconstruir en tres días el Templo de Jerusalén, por proclamarse Hijo de Dios y por su fuerte crítica a los hipócritas escribas y fariseos  explotadores de la buena fe del pueblo judío. Caifás era  yerno del poderoso y taimado Anás, promotor de su detención con la colaboración traidora de Judas Iscariote. Anteriormente, había sido sumo sacerdote durante varios años.

Fuentes:
Wikipedia.org
José Barros Guede, revistaecclesia.com

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