22 de diciembre de 2014

El fin de una historia, por Roberto Madrigal


El fin de una historia

Roberto Madrigal

Los ganadores principales de esta maniobra son Barack Obama y Raúl Castro. Dos figuras que siempre han tenido un ojo puesto en la Historia

Para ver más allá de la retórica, la grandilocuencia, las posturas y la gravedad de los gestos, en lo que respecta a la política y los políticos, hay que ponerse un lente de cinismo y otro de escepticismo. Como dice una de las definiciones de la política que puede encontrarse en el diccionario de la Real Academia Española: Arte con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado. En otras palabras, farsa y manipulación.

El 17 de diciembre de 2014 culminó un largo proceso de más de un año, que en silencio tuvo que ser y en el cual estuvo involucrado hasta el Vaticano. El gobierno americano, presidido por su presidente electo Barack Obama, anunció, en trasmisión televisiva, simultáneamente con el dictador cubano Raúl Castro, que sus gobiernos habían decidido reanudar las relaciones diplomáticas a nivel de embajada, que se habían roto hace casi 54 años. No hay dudas que se trató de un momento histórico.

Elucubrar, discutir, especular, ponderar y adivinar las razones que tuvo cada gobierno para finalmente dar este paso, llenaría volúmenes escritos con interminables discusiones. La política tiene muy poco de ética y se mide en ganadores y perdedores, y en la defensa de los intereses de cada nación. No debe olvidarse que los americanos (bueno, más bien Peirce y William James) inventaron el pragmatismo y los políticos estadounidenses siempre se han regido por ese principio filosófico.

Los ganadores principales de esta maniobra son Obama y Raúl Castro. Dos figuras que siempre han tenido un ojo puesto en la Historia. Obama, con ser el primer presidente afroamericano de Estados Unidos y con su premio Nobel, ya lo tenía garantizado, pero siempre ha querido más. Ahora se convierte en el líder que acabó con el último lastre de la guerra fría. A los ojos futuros de la Historia abrió las puertas a una nueva visión política, rompiendo el inmovilismo que acarreaba una política longeva que apenas dio resultados y a la cual se oponían casi todos los gobiernos del mundo.

Castro al fin ocupa un lugar en la Historia que siempre le negó su hermano mayor. Se convirtió en el dictador de turno que consiguió, gracias a su zorruna estrategia de cambios sin movimiento, ser legitimado por el gobierno de Estados Unidos sin ceder un milímetro en su línea política, manteniendo firme el carácter represivo y antidemocrático de su gobierno. Nueve presidentes americanos se lo negaron a su hermano. No en balde apareció ante las cámaras altanero y enfundado en su traje militar. No podía perder la oportunidad de mostrar ante el mundo su orgullo de anciano criminal. Mucho tuvo que esperar para alcanzar su momento.A pesar de que ahora comienza un proceso de tecnicismos y ajustes que traerá muchas sorpresas, para los americanos las ganancias, en un principio, están en la posibilidad de colocarse en posición ventajosa para cuando en 2018 se retire Castro del poder (como ha anunciado y si es que llega vivo a esa fecha), de ocurrir una pseudotransición, poder tomar control de renglones económicos y decisiones políticas que les beneficien y estar mejor armados para lidiar con otra posible migración masiva. Los bancos americanos se beneficiarán del uso de tarjetas de crédito que podrán hacer los visitantes americanos a Cuba. Algunos empresarios comenzarán sus cabildeos para futuras inversiones. Se fumarán más tabacos cubanos y se tomará más ron producido en la Isla. Habrá más espías mejor ubicados en la Isla y el gobierno tendrá una información más confiable de lo que allá sucede. Garantizan una presencia que hasta ahora les ha eludido.

Castro asegura un aumento en el ingreso monetario que traerán esas visitas, por muy limitadas que sean, así como el incremento de las remesas de los exiliados. Este reconocimiento le asegura poder seguir usando a su antojo la represión contra cualquier expresión disidente. Ahora empuñará con más firmeza el hacha sobre las cabezas de los cubanos. Usará gran parte de los fondos para afirmar el futuro de sus familiares más cercanos y el de sus cúmbilas en el poder. De momento, el camino está despejado. Su ministerio favorito, el del Interior, recuperará un poco de su lustre, ya que tendrán que afilarse para vigilar a los nuevos visitantes. Por otra parte, acaba de perder su excepcionalidad, ahora se le tratará como a otro sátrapa más.

El gran perdedor, como siempre, es el pueblo cubano, que no cuenta para nada en estas negociaciones. Algunos se ilusionarán pensando en grandes milagros que nunca llegarán. Muchos volverán a su nada cotidiana sin remedio. Quizá, dentro de no mucho, habrá más dólares circulando y una cierta minoría de los cubanos de a pie verán mejorar sus vidas un poquito, no mucho. Puede que los trasiegos entre las dos orillas traigan consigo un poco más de ropa y de alimentos, pero no mucho más. Se intensificará la desigualdad social. Pero nada de esto le importa al gobierno americano (no me refiero a Obama, sino a todos, a los once presidentes que han desfilado a lo largo de la continuidad del castrismo), y mucho menos al cubano.

Otros perdedores, en un futuro mediato, serán las cadenas hoteleras europeas. A los Meliá, los Iberostar, los Barceló y tantos otros, les debe preocupar que más temprano que tarde puedan ser sustituidos por los Hilton, los Mariott, los Westin y otros conglomerados americanos. Los turistas canadienses, italianos, españoles y mexicanos puede que pierdan el favor de las jineteras, de los pingueros y de los menores edad de quienes abusan, quienes probablemente pondrán sus servicios a disposición de los americanos.

No hay muchos más cambios de momento. El embargo continúa y la Ley de Ajuste sigue en pie por ahora, aunque el hecho de elevar la sección de intereses a nivel de embajada puede facilitar las deportaciones y las extradiciones entre ambos países. Las negociaciones que ambos gobiernos han llevado a cabo en secreto a lo largo de estos años, tendrán lugar ahora por canales más abiertos, más regulados y más transparentes.

No menciono a los otros obvios ganadores, Alan Gross y el innombrado Rafael Sarraff Trujillo. Este último parece haber sido la verdadera razón del intercambio de prisioneros. Ni a los obvios perdedores, los tres espías restantes, que han salido muy rosaditos de su prisión americana y quienes tras posar como payasos en algunos mítines triunfalistas que se llevarán a cabo en las próximas semanas, pasarán, como se merecen, al olvido y a ser triturados por la maquinaria castrista a la cual sirvieron.

No hay mucho más. El optimismo es para los ilusos y los delirantes que compran utopías. El pesimismo queda para los que han visto su tiempo pasar, los que se cobijaron en la inercia de una política que se volvió anacrónica e inútil. Las diferencias fundamentales entre ambos gobiernos se mantienen inalteradas.

El 3 de enero de 1961 Cuba y Estados Unidos rompieron relaciones diplomáticas. Yo me encontraba en Miami con mis abuelos. Esa noche mis padres urgieron que se me regresara y el día cuatro salí para La Habana en un avión DC-4 de Pan American junto a otras cinco personas. Cuando aterricé vi una inmensa fila de gente esperando abordarlo a su regreso a Miami. Escuché que los 116 asientos disponibles habían sido vendidos. Me tomó diecinueve años y un asilo regresar. Esto es el fin de una historia que para mí comenzó muy mal y que no tiene un final feliz, a pesar de haber sido escrita a la sombra de Hollywood

Santa Claus, el buen San Nicolás, por José Martí

 
                    Santa Claus, el buen San Nicolás
que echaba por las ventanas, a escondidas,
la dote de las doncellas pobres.

 
Por José Martí

Las Christmas son las fiestas de los padres que ven, como nidal de tórtolas gozosas, agruparse en torno a la mesa de los regalos, la niña esbelta, el varón apresurado, la crianza balbuciente, y olvidan las desventuras de la tierra en aquel gozo ingenuo y celeste compañía.
Las Christmas son la fiesta amada de los pequeñuelos, cuyos deseos de todo el año van siendo encomendados a este día solemnísimo, en que se entrará el buen viejo Santa Claus por la chimenea de la casa, se calentará del frío del viaje junto a las brasas rojas que se consumen en la estufa, y dejará en el calcetín maravilloso que cada niño pone a la cabecera de su cama, su caja de presentes. Y luego, subirá chimenea arriba, se calará su turbante recio, se mesará la barba blanca, se echará sobre el rostro la capucha para ampararse de la nieve, tomará la rienda de los ligeros venados que arrastran su trineo, y echará a andar por los aires, a los alegres sones de las colleras de campanillas, hasta la chimenea del niño vecino.
 
 A Santa Claus, que es el buen San Nicolás, ruegan los niños todo el mes de diciembre; y le prometen conducirse bien; y le escriben cartas, y le incluyen la lista de los presentes que desean; y piden a sus padres que le envíen un telegrama, para que la respuesta venga pronto. Y Santa Claus es muy bueno, ¡y siempre responde! ¡Oh, tiempos de dulce engaño, en que los padres próvidos cuidan, a costa de ahogar los suyos, de la satisfacción de nuestros deseos!
 
 ¿Quién no regala en estos días, únicos en que no es triste la nieve?  Se hablan los que no se conocen: las almas, siempre aquí encogidas e hirsutas, salen riendo a los rostros; los padres, cargados de regalos para sus hijos, aman en el propio al hijo ajeno, y reconocen, en la alegría de amar, la fraternidad del hombre… “¿Qué falta?” se pregunta la madre afanosa, que hoy no quiere fiar al mandadero de la tienda sus compras; “¡el libro, para la niña!“, “¡el estuche de afeitar para el tío!” “¡el juego de tocador para la abuela!”. ¡Y el Santa Claus, el San Nicolás de yeso, el obispo de Myra, de la barba blanca, para que presida el árbol pascual, que es de pino oloroso, colgado de juguetes, de cajillas de talco lleno de confites, de candelabros, de talón con velas de colorear, de bombas irisadas y muñecos de azúcar, de guirnaldas de papel rojo y azul polvoreadas de plata y de oro!
 
Y así vuelven los padres, ya a la medianoche --cuando los novios salen en parejas de los teatros que lucen estos días sus piezas famosas--, cuál halando un trineo, cuál cargando un caballo; en un bolsillo una linterna mágica, un Robinson Crusoe en otro bolsillo, y saliéndole por el del pecho, la punta dorada del cartucho de bombones, el cartucho que San Nicolás, el obispo de Myra, el que echaba por las ventanas a escondidas la dote de las doncellas pobres, pone siempre callandito, a eso de la madrugada, en el fondo de la media clásica que cada pimpín cuelga lleno de fe en la repisa de la chimenea.

Porque es tal en el alma del hombre la necesidad de la maravilla --y en la del niño más, recién venido de ella-- que aunque el padre que quiere educarlo en razón le explique el mito viejo, y cómo Santa Claus fue un excelente señor, patrono de pobres, doncellas y marineros, dice el niño que sí, que lo entiende muy bien, que no hay Santa Claus,- ¡y cuelga la media!
 

Esta Navidad, turrón de Gin Tonic


Esta Navidad,
turrón de Gin Tonic

Antes, la variedad de los turrones era entre duros y blandos. Siempre almendra, azúcar o miel y, en los más baratos, en vez de almendra, boniato. Luego fueron surgiendo los de yema, con su variedad de yema tostada, los de mazapán incrustados con frutas confitadas, los de coco, los de chocolate también incrustados pero con almendra y los “sin”, es decir, sin azúcar. Ya hay hasta turrón de mango creado por una fábrica radicada en Málaga.

Es cierto, en los últimos años la carta de turrones se ha multiplicado. Actualmente la novedad es el turrón de Gin Tonic. En efecto, "Torrons Vicens", una de las más afamadas y exclusivas  marcas  de turrones artesanales en Cataluña, llamó al famoso chef Albert Adrià para trabajar en una gama de turrones innovadores que siguiera el éxito de  “Natura y sus variedades “Pisada Lunar”, “Raíces”, “Barcelona”, “Piña Colada” y “Frambuesa”, que nacieron el pasado año con objeto de adaptarse a los nuevos tiempos y ofrecer distintos sabores a los amantes más intrépidos del turrón.

Por supuesto que Adrià aceptó muy complacido el encargo, probó con una mezcla a base de la ginebra española Gin Mare y creó uno de los turrones más originales que, naturalmente, será la sensación en esta Navidad.

21 de diciembre de 2014

Editorial del Washington Post

 
Obama le da al régimen de Castro
en Cuba
un rescate inmerecido

En los últimos meses, las perspectivas para el régimen castrista en Cuba estaban volviéndose incesantemente más oscuras. Las modestas reformas adoptadas en los últimos años para mejorar las pésimas condiciones económicas se habían detenido, debido a la negativa del régimen a permitir a los cubanos unas mayores libertades. Peor aún, el acelerado colapso económico de Venezuela significaba que los enormes subsidios que han mantenido a los Castro a flote durante la década pasada estaban en peligro.

El miércoles, los Castro de repente obtuvieron un amplio auxilio financiero de parte de la administración Obama. El presidente Obama concedió al régimen toda la lista de deseos que estaba en su mano el poder otorgar (un levantamiento total del embargo comercial requiere la acción del Congreso). Se establecerán relaciones diplomáticas completas, se revisará la inclusión de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo y se levantarán las restricciones sobre la inversión de Estados Unidos y la mayoría de los viajes a Cuba. Esa liberalización proporcionará a La Habana una nueva fuente de ingresos que necesita desesperadamente y eliminarán la ventaja de los Estados Unidos a la hora de implementar las reformas políticas.

Como parte del trato, La Habana puso en libertad a Alan Gross, un contratista de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos que fue encarcelado injustamente hace cinco años por tratar de ayudar a judíos cubanos. También fue liberado un agente no identificado de la inteligencia de Estados Unidos en Cuba, al igual que tres espías cubanos que habían sido condenados por operaciones en Florida que en 1996 llevaron al derribo por parte de Cuba de un avión que transportaba a activistas  anticastristas. Aunque el Sr. Obama intentó retratar la liberación del Sr. Gross como independiente respecto al intercambio de espías, no cabe ninguna duda de que el aparato de inteligencia radical de Cuba obtuvo exactamente lo que buscaba cuando hizo del Sr. Gross un rehén de facto.

No es de extrañar que Yoani Sánchez, una blogger disidente líder de Cuba, concluyera este miércoles que "el castrismo ha ganado" y predijera que durante semanas los cubanos tendrán que soportar proclamaciones de que el Gobierno cubano es el "vencedor de su última batalla".

Obama argumentó que su cambio radical de política se debe a que la estrategia de aislar al régimen comunista "ha tenido poco efecto". De hecho, Cuba ha sido marginada en las Américas durante décadas y el régimen ha sido privado de los recursos financieros que hubiera podido utilizar para extender su influencia perjudicial sobre la región, como lo ha hecho Venezuela. El hecho de que el embargo no haya logrado destruir el comunismo no explica por qué todas las sanciones deberían levantarse sin concesiones políticas significativas por parte de Cuba.

Funcionarios estadounidenses dijeron que el régimen accedió a liberar a 53 presos políticos y permitió un mayor acceso a Internet. Pero Raúl Castro prometió hace cuatro años liberar a todos los presos políticos, por lo que la Casa Blanca ha comprado el mismo caballo ya vendido al Vaticano y a España.

El Gobierno dice que su decisión transformará las relaciones con América Latina, pero eso es ingenuo. Los países que previamente exigieron el fin de las sanciones de Estados Unidos contra Cuba ahora no esperarán las reformas de La Habana, al contrario, presionarán a la administración Obama para que no sancione a Venezuela. Obama dice que normalizar las relaciones permitirá a Estados Unidos ser más eficaces en la promoción de un cambio político en Cuba. Esto es contrario a la experiencia de Estados Unidos con los regímenes comunistas como Vietnam, en los que la normalización durante dos décadas no dio lugar a ninguna mejora en materia de derechos humanos. Por otra parte, nada del expediente del Sr. Obama, lleno de un tibio e inconstante apoyo al cambio democrático en todo el mundo, puede hacer que la Sra. Sánchez y sus compañeros luchadores por la libertad confíen en esta promesa.

Un resultado similar al de Vietnam es lo que los Castro están esperando: Multitud de turistas e inversión empresarial estadounidenses que permitirán al régimen mantener su sistema totalitario indefinidamente. Obama puede seguir afirmando que ha desmantelado una política fallida de más de 50 años; lo que ha hecho realmente es darle a un régimen fracasado de 50 años nueva vida.

Este es un editorial del diario The Washington Post, el 17 de diciembre de 2014.

La caminata cubana

 


La caminata cubana


Carlos Herrera
Columnista de ABC, Madrid

 En puridad, el Gobierno cubano no se ha comprometido a nada. A nada. Como si Raúl Castro hubiese dicho: «Mientras mi hermano y yo estemos aquí, olvidaos de que esto cambie». Y así es. la nueva guardia cubana, algo más evolucionada que los viejos revolucionarios convertidos en piedra, trata de urdir la trama administrativa que vaya a servir de suelo legal para establecer algún cambio futuro, pero ese intento no pasa de ser una cosmética de incierto resultado.

Cuba no embrida ninguna cirugía reconstructiva porque los cirujanos son dos carcamales sin capacidad para manejar nuevas técnicas con que abordar los problemas. Que se resumen en uno: inutilidad del sistema para crear riqueza y repartirla. Y eso seguirá ocurriendo haya embajador estadounidense o no lo haya.

La medida anunciada por el «Santo Negro» y «El Chino» (como es conocido el pequeño de los Castro) es, indudablemente, un paso adelante, porque los tiempos cambian y las nubes se levantan y las cosas evolucionan aunque sea a paso de tortuga, y porque no es Cuba la única dictadura con la que mantienen relaciones los países homologables.

Es un paso adelante porque, poco a poco, se desmonta un argumento tan retórico como reiterativo: el de que el “Bloqueo” norteamericano es el que impide el progreso cubano. Lo cual no es cierto. Cuba puede comerciar con quien quiera y comprar lo que necesite si tiene con qué pagarlo... pero eso no ocurre.

Probablemente esto sirva para descabalgar esa palabra del argumentario progre del mundo y sustituirla por la realidad, esa que habrá de enfrentar a la sociedad cubana con su espejo, el de un sistema carcomido por la corrupción y la inoperancia, por la inutilidad de establecer políticas que permitan a los seres humanos emprender privadamente sus futuros y crecer personal y colectivamente.

Y no va a servir, por el momento, para que la principal carencia de Cuba se solvente milagrosamente: la dictadura no va a dejar de serlo, las libertades seguirán pisoteadas y los derechos humanos van a seguir siendo un chiste.

Veremos cómo sortea Obama la oposición republicana mayoritaria en el Congreso para reducir la Ley Helms Burton a una página poco afortunada en la memoria política norteamericana. Antes o después será vencida por el peso de los días, la tendencia de las cosas. Y el «embargo» dejará de ser una excusa. Llegarán más remesas de dólares de cubanos en La Florida, más aviones con turistas dispuestos a dejarse algunos billetes en la carísima Habana y mejorarán las comunicaciones telefónicas.

Pero no se liberalizará el acceso a internet. No se relajará la presión sobre las Damas de Blanco. No se permitirá la expresión libre de aquellos que difieran de las versiones oficiales a través de ningún medio de comunicación no oficial. O sea, que sí, pero que no.

Cuba entendió, eso sí, después del desplome de la Unión Soviética, que no se deben tener todos los huevos en la misma cesta. Y algo ha diversificado su dependencia. Porque Cuba, reconózcanlo sus fervorosos partidarios, es dependiente en todo, ya que es incapaz de producir nada que sirva para algo. Venezuela, su principal suministrador, se hunde en su paralela inoperancia y el Régimen, que es comunista pero no tonto, sabe que tendría que encender las lámparas con cerillas y mover los autobuses con saliva si la aportación petrolera se extinguiera. De ahí aprovechar la necesidad de Obama de escribir alguna página brillante para hacer ver que cede algo, aunque no ceda nada más allá de liberar algún preso.

La libertad de la mayoría de presos, los de dentro y los de fuera de la cárcel, queda pendiente para más adelante, cuando la biología haga el trabajo que no han sabido hacer los embargos. Es un pequeño paso, indudablemente importante, pero queda una auténtica caminata. A ver qué cuenta el Granma ahora.

20 de diciembre de 2014

Liturgia de la Navidad

 

Liturgia de la NAVIDAD

La Navidad es la celebración, memoria y actualización del acontecimiento salvífico histórico del nacimiento de Jesucristo, de la manifestación de la salvación de Dios en Jesús de Nazaret.

La Navidad, con toda su sencillez y ternura, con su misterio y su gracia, es mucho más que un tiempo ingenuo o explotado por la sociedad de consumo.

Es el tiempo de Dios y el tiempo del hombre. El clima creado por la liturgia de estos días pretende provocar la fe en la manifestación divina, la apertura a la gracia, la necesidad del amor y del seguimiento a Jesucristo.

La liturgia de la Iglesia prolonga el tiempo de Navidad hasta la Epifanía, que se fija en el sentido y significado de este acontecimiento. Navidad es la eclosión de la luz y la luz es para alumbrar, para calentar, para guiar.

La liturgia de Navidad y Epifanía se subdivide, a su vez, en la semana dentro de la Navidad, la semana de la octava y las ferias de los días de Epifanía hasta la celebración de la festividad del Bautismo del Señor. Durante toda la octava de la Navidad se debe rezar o cantar el Gloria en la Eucaristía y el Te Deum en el oficio de lecturas de la Liturgia de la Palabra. Igualmente, se recomienda cantar el Aleluya, previo a la proclamación del Evangelio, en la Misa, o, en la Liturgia de las Horas, donde se prescriba como Responsorio breve.

La liturgia de Navidad y Epifanía, desde el Nacimiento hasta el Bautismo en el Jordán, va desgranando las primeras manifestaciones de la salvación de Dios en Jesús: a los pastores, a los magos, en el templo, a los discípulos en Caná de Galilea.

Desde las celebraciones vespertinas de la Navidad (tarde del 24 de diciembre) hasta la festividad del Bautismo del Señor (este año 2015, el domingo día 11 de enero) discurre el tiempo litúrgico de Navidad y Epifanía. Su color litúrgico es el blanco. La alegría, el gozo y la celebración de la Natividad y de la Manifestación de Jesucristo son sus características principales.

Dentro de la octava de la Navidad hay otros dos grandes fiestas: la Sagrada Familia y Santa María Madre de Dios. El domingo dentro de la octava de la Navidad es la festividad de la Sagrada Familia.   Este año es el día 28 de diciembre. En el día de la octava de la Navidad (1 de enero), toda la Iglesia Católica celebra la solemnidad de la Maternidad divina de la Virgen María. Desde 1968, por disposición del Papa Pablo VI, es también el día de la Jornada Mundial de oración por la paz, que conlleva siempre mensaje papal.

La Epifanía es una fiesta más conceptual. Celebra el mismo misterio de la Navidad, pero va más directamente a su significación salvadora. Palabras claves de este tiempo son: iluminación, manifestación, aparición, desvelamiento. El día 6 de enero la Iglesia celebra la Epifanía del Señor. Este misterio complementa al de Navidad. Este año cae en martes. En muchos países se celebra la fecha en domingo. El evangelio de esta solemnidad litúrgica es precisamente la adoración de los magos de Oriente.  El ciclo litúrgico de la Navidad concluye con la fiesta del Bautismo del Señor, el comienzo de su vida pública.
Editado de revistaecclesia.com

19 de diciembre de 2014

Comunicado de Prensa


COMUNICADO DE PRENSA

Organizaciones de la Resistencia Cubana
convocan a concentración pública en Miami
por la democracia en Cuba

Organizaciones de la Resistencia cubana, dentro y fuera de Cuba, convocan a una concentración pública a todos los exiliados para expresar los siguientes puntos:
 
1-      Rechazo a las concesiones hechas por el administración de Barack Obama al régimen totalitario del General Raúl Castro.

2-    Desagravio a los mártires del 24 de febrero de 1996: Armando Alejandre, Jr, Carlos Costa, Mario De la Peña y Pablo Morales, asesinados en aguas internacionales por aviones militares castristas para cuyo asesinato conspiró el jefe de la red de espionaje Avispa, Gerardo Hernández, condenado a doble cadena perpetua en Estados Unidos y quien ha sido liberado por Obama subrepticiamente junto a otros dos espías castristas. Extensivo a todos los mártires que han ofrendado su vida por la libertad de Cuba.

3-    Respaldo a la Resistencia interna cubana en su lucha cívica y no violenta por la libertad de Cuba y contra la violación a los derechos humanos en la Isla.
QUE:               Concentración por la democracia en Cuba
DONDE:          Parque José Martí
                       351 SW 4 Street
                       Miami, Florida, 33130

CUANDO:        Sábado 20 de diciembre de 2014.
                       2:00 PM
Asamblea de la Resistencia y las organizaciones que la conforman (Exilio):
Frente Nacional de Resistencia Cívica y las organizaciones que lo conforman (Cuba)
Brigada 2506
Consejo por la Libertad de Cuba
Y todas las organizaciones que quieran sumarse a la convocatoria
 Colaboración: Sylvia Iriondo, Presidenta de M.A.R. por Cuba

La concentración es a las 2 p.m., Sábado, 20 de diciembre, 2014 en el Parque José Martí, 351 SW 4 Street, Miami, Fl. 33130. Parqueo, copio: There is free parking in a private parking lot in front and metered parking on nearby streets. It's located under the I-95 at SW 3rd ST. Directions: It may be difficult to get here the first time. If you are coming from I-95, take SE 8th East, Left on SW 3rd ST to the end, past Publix. he Gym is directly under the I-95 Freeway. If coming from Brickell, take SW 7th West, Right on SW 3rd ST to the end, past the Finnegans River Restaurant.

La Normalización


La Normalización

Carlos Alberto Montaner

 Barack Obama ha comenzado la normalización de las relaciones con la dictadura cubana. Es lo que le pedía el cuerpo. En su discurso y en sus planteamientos ha ido mucho más allá de lo que se podía prever. Al fin y al cabo, como dijo en su alocución, él ni siquiera había nacido cuando el presidente John F. Kennedy decretó el embargo en 1961. Era un pleito que lo dejaba indiferente. Supongo que hasta lo aburría.

Para mí no hay duda de que se trata de un triunfo político total por parte de la dictadura cubana. En La Habana están eufóricos. Washington ha hecho una docena de concesiones unilaterales. Cuba, en cambio, se ha limitado a farfullar unas cuantas consignas.

Es verdad que Raúl Castro ha puesto en libertad a medio centenar de presos políticos y ha liberado a Alan Gross a cambio de tres espías. Pero sólo este año ha detenido a más de dos mil opositores y ha aporreado a cientos de ellos, y muy especialmente a las sufridas “Damas de Blanco”.

En realidad, Obama no había cambiado antes la política cubana por razones electorales. Ese es el factor esencial en la esfera pública. Manda su majestad la urna. Esperó al término de las elecciones parciales de su segundo mandato –las últimas en las que participaría su partido durante su presidencia– y a que el senado entrara en receso. Entonces actuó.

Una de las pocas ventajas de ser un lame duck es que no se paga un precio electoral. Por lo menos no lo paga el presidente en funciones, aunque a lo mejor tiene que abonarlo el candidato de su partido en los comicios posteriores.

Al Gore –por ejemplo—nunca le perdonó a Bill Clinton el tipo de solución que le dio al caso del niño balsero Elián González. Perdió Florida por 536 votos –los cubanos votaron mayoritaria y furiosamente en su contra– y en ese estado se liquidaron sus sueños de llegar a la presidencia.

Previamente al discurso de Obama y a su cambio de política, The New York Times había ablandado a la opinión pública con un bombardeo de siete editoriales consecutivos en los que solicitaba lo que inmediatamente se iba a conceder.

No era la influencia de la prensa sobre la Casa Blanca. Era al revés: era la influencia de la Casa Blanca sobre la prensa para lograr objetivos políticos. En esos editoriales estaba la hoja de ruta del cambio de la política norteamericana con relación a Cuba. Ahora se entiende la campaña del NYT. No era buen periodismo. Eran buenas relaciones públicas.

Los argumentos de Obama para revertir la estrategia política seguida por una decena de presidentes republicanos y demócratas previos fueron principalmente dos: primero, no ha dado resultados, y, segundo, Estados Unidos mantiene relaciones con países como China y Vietnam. Dos dictaduras nominalmente comunistas.

En cuanto a los resultados del embargo contra el régimen cubano, no es eso lo que sostiene el gobierno de los Castro. La Habana afirma que el embargo, originado por la confiscación sin compensación de las propiedades norteamericanas en la Isla, les ha costado miles de millones de dólares.

Por otra parte, lo cierto es que, desde que Kennedy puso en marcha el embargo, esa operación de castigo, si bien no sirvió para que Cuba compensara a los legítimos propietarios, ni para derrocar al régimen, fue útil para que ningún otro país latinoamericano se atreviera a confiscar sin pago empresas norteamericanas, mientras (alegan algunos estrategas) contribuyó a que la Isla se viera obligada a reducir sus fuerzas armadas a la mitad tras la debacle soviética en 1991.

Es irrebatible que Estados Unidos tiene relaciones plenas con China y Vietnam, de donde Obama, como mucha gente, deduce que debía tener buenos vínculos con Cuba, pero la premisa es muy discutible y está basada en una visión pragmática de las relaciones internacionales en la que no intervienen los juicios morales.

Si ése es el caso, ¿por qué no tener relaciones normales con Siria si las tienen con Arabia Saudita, que es otra tiranía islámica? ¿Por qué no tratar con indiferencia al Califato (ISIS) que ha surgido en un rincón de Siria y hoy hace metástasis por todo el Oriente medio? ¿Que Siria y el califato matan y atropellan? En China y en Vietnam también matan y atropellan. En rigor, desde la perspectiva estrictamente pragmática, ¿qué le importa a Estados Unidos que los talibanes sean una banda de asesinos si los muertos ocurren en una zona alejada del mundo?

Hay una regla de oro de la ética que Obama ha olvidado: donde quiera que se pueda sostener la coherencia entre la conducta y los principios, hay que hacerlo. Uno puede entender que es sensato tener relaciones normales con China, un gigante demográfico y nuclear, porque las consecuencias de defender los principios puede llevarnos a la catástrofe. Lo mismo sucede con Arabia saudita y su maldito petróleo, pero en Cuba es diferente.

En Cuba, Estados Unidos podía evitar la disonancia moral porque la Isla, violadora pertinaz de los derechos humanos, enemiga a muerte de Estados Unidos al extremo de pedirle a la URSS el exterminio nuclear preventivo del país vecino, que ya ha vertido el 20% de su población dentro del territorio norteamericano, no tiene la menor significación demográfica o económica y era posible casar coherentemente los valores y los comportamientos.

Durante todo el siglo XX, con razón, muchos latinoamericanos criticaron a Estados Unidos por tener buenas relaciones con dictadores como Stroessner, Pinochet, Batista, Trujillo o Somoza. Entonces se decía que era una total hipocresía de Washington invocar los valores de la libertad y la democracia mientras tenía relaciones estrechas con los opresores de sus pueblos.

Como consecuencia de ese reclamo, el 11 de septiembre de 2001, mientras ardían las Torres Gemelas, se firmó en Lima la Carta Democrática de la OEA, un documento impulsado por Estados Unidos en el que perfilaban todos los rasgos que debían tener las naciones del continente para ser consideradas, realmente, democráticas.

De cierta manera esos eran los rasgos de la normalidad democrática. Obama, que cita el documento, acaba de traicionar su esencia. Ha normalizado las relaciones con Cuba, pero al precio de volver a la nefasta política de la indiferencia moral en la América Latina. Esa disonancia es una desgracia.

Como consecuencia de ese reclamo, el 11 de septiembre del 2001, mientras ardían las Torres Gemelas, se firmó en Lima la Carta Democrática de la OEA, un documento impulsado por Estados Unidos en el que se perfilaban todos los rasgos que debían tener las naciones del continente para ser consideradas, realmente,

Los Personajes de la Navidad

 
LOS PERSONAJES DE LA NAVIDAD

Jesús de las Heras, revistaeclessia.com

JESÚS, el hijo de Dios, el hijo de mujer.
Es niño recién nacido, envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. Es niño anunciado por los ángeles, adorado por los pastores, buscado, adorado u obsequiado por los magos, odiado y perseguido con sangre inocente por Herodes, tomado en brazos y reconocido por los ancianos Simeón y Ana. Es el hijo de Dios hecho carne. Es el hijo de María, alumbrado de sus purísimas entrañas y acostado por ella, acompañada y servida siempre por José, en el pesebre. Es la gran gloria de Dios en la mayor de las precariedades humanas. «Lo esperaban poderoso y un pesebre fue su cuna; lo esperaban rey de reyes y servir fue su reinar».

MARÍA DE NAZARET, la Madre de Jesús.
Es la Madre de Dios. Es Madre de Cristo total. Ella es la Mujer creyente que llevó a Jesús en su seno y lo dio a luz virginalmente y lo recostó entre pañales. Ella es figura de la comunidad de los creyentes, dando testimonio de Cristo en la historia y engendrando en su seno a los hombres de la nueva creación. El «sí» de María floreció en Belén en la Palabra; su «hágase» de la anunciación fue el fruto bendito de la natividad, mientras Ella, madre y modelo del pueblo creyente, seguía peregrinando en la fe y «conservando todas estas cosas y meditándolas en su corazón».
JOSÉ DE NAZARET, el esposo de María, el padre adoptivo de Jesús.
Siempre fiel, silente y obediente. Siempre abierto a la providencia de Dios y de los hombres. Siempre discreto y en segundo plano. Siempre necesario e imprescindible. Es el José que sube con su grávida esposa María hasta Belén; el José que acuna al niño; el José que recibe a los pastores y a los magos de Oriente; el José que se pone en marcha y en camino cuando Herodes buscaba al niño para hacerlo desaparecer. Navidad es tiempo también excepcional para escuchar, en el silencio y en la admiración, el «sí» de José.

LOS ÁNGELES. Fueron, de nuevo, los mensajeros, los pregoneros de la buena nueva, de la presencia de Dios entre nosotros. Fueron los periodistas de la Navidad. Fueron la voz de la Palabra y la voz de los sin voz: «No temáis –dijo el ángel a los pastores–, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor, Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Ellos compusieron el primero de los villancicos: «¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!». Ellos nos definieron así que Navidad es la gloria de Dios manifestada, revelada, encarnada, y que la paz es su don, su prenda y su rostro.

LOS PASTORES. Pasaban la noche al aire libre en aquella región, en Belén, la más pequeña de las aldeas de Judá, aunque de ella había surgido el Rey David. Velaban por turnos su rebaño. Cuando el ángel les habló, envolviéndolos de resplandor con la luz de la gloria del Señor, quedaron sobrecogidos de gran temor. Pero reaccionaron ante las palabras del ángel y, creyendo, se pusieron presurosos en camino, tras decirse unos a otros: «Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor». Y, en efecto, «fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño, acostado en el pesebre. Al verlo les contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores». Los pastores nos hablan de la paradoja de la Navidad, de su fuerza transformadora, de su carga de misterio y de realidad, de su inequívoca dimensión anunciadora y misionera. Ellos fueron los primeros misioneros, los primeros testigos, los primeros orantes, los primeros adoradores, los primeros creyentes. «Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho».

EL REY HERODES. Fue alertado por los magos de Oriente del nacimiento del Rey de Reyes. Con astucia y con mentira quiso engañarlos al sentir amenazado su trono. Cuando sus planes no dieron el fruto por él previsto, desató su ira contra los más inocentes. Navidad es oferta, jamás imposición.

LOS MAGOS DE ORIENTE. Sabemos poco de ellos. Que eran de Oriente y que miraban y observaban los cielos esperando y escrutando los signos de Dios. Vieron salir una estrella que brillaba con especial fulgor y resplandor. Y fueron siguiendo su rastro. Era la estrella que anunciaba el nacimiento del Rey de los Judíos. Se entrevistaron con Herodes como gesto de cortesía y éste quiso engañarlos. Continuaron su camino hasta que la estrella se posó encima de donde estaba el niño. «Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes se marcharon a su tierra por otro camino». El «personaje» navideño de los Magos está lleno de simbolismo y de interpelación sobre el sentido y el reto de la Navidad: la atenta observación y escucha de los signos de Dios y de los hombres, la búsqueda de la verdad y del saber ponerse en camino, la perseverancia hasta llegar a la meta, los sentimientos y actitudes de alegría, de adoración y de ofrenda ante Dios y el volver a su tierra por otro camino. Volvieron por otro camino para evitar, sí, a Herodes, y también como gesto, como signo, del cambio transformador que supone siempre el encuentro con Jesucristo, que cambia nuestras caminos y rumbos. Quien encuentra a Jesús, siempre cambia. En este personaje coral de los Magos y con ellos se complementa la gran Manifestación, que es luz para todos los hombres: los pastores en la Natividad, los magos en la Epifanía, los de cerca y los de lejos, los pobres e ignorantes y los poderosos y sabios. Para todos y por todos nace Dios.

LOS SANTOS NIÑOS INOCENTES. «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes: es Raquel, que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo porque ya no viven». Herodes montó en cólera cuando no pudo hacerse con aquel recién nacido que tanto le turbaba. Desató su ira sobre los más inocentes e indefensos y mató a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y en sus alrededores. Fueron los primeros mártires de Jesucristo. Aquella tan débil y preciosa sangre inocente derramada fue ya semilla de salvación.

EL ANCIANO SIMEÓN Y LA PROFETISA ANA. La liturgia de la Iglesia nos presenta a estos dos personajes en el tiempo ordinario, pero tan sólo cuarenta días después del nacimiento de Jesucristo. Son, por ello, personajes de la Navidad, del evangelio de la infancia. El, Simeón, era un hombre honrado y piadoso que aguardaba el Consuelo de Israel y en quien moraba el Espíritu Santo. Había recibido un oráculo de lo alto de que no moriría –era ya muy anciano– sin ver al Mesías. El día de la presentación del Señor, niño de tan sólo cuarenta días, se hizo realidad esta promesa: Vio al Mesías, lo reconoció en la debilidad del recién nacido, lo tomó en brazos y alabó al Señor, profetizando quién era, en verdad, el bebé: «luz para alumbrar a las naciones, gloria de tu pueblo Israel y signo de contradicción». También a María le auguró que una espada de dolor le traspasaría el alma.
Ella, Ana, era una profetisa viuda también muy anciana. No se apartaba del templo ni de la ley de Dios, sirviéndoles día y noche. También reconoció al Mesías, al Salvador, en la debilidad y en la fragilidad. Dio gracias a Dios y «hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel».

JUAN EL BAUTISTA. No nos consta nada de él en referencia al misterio mismo del nacimiento de Jesucristo. Pero toda su vida, toda su misión fue anunciar esta buena noticia. El debía preparar un pueblo bien dispuesto para Quien nacía en la Navidad. Y el ciclo navideño se despide precisamente con él, que nos lo anuncia sin parangón en el adviento. De sus colmadas del agua del Jordán brotará la voz y la presencia de Dios, se abrirá el cielo y comenzará definitivamente la andadura salvífica de Dios entre nosotros.