26 de octubre de 2013
25 de octubre de 2013
Manolo Escobar, Suspiro de España
Manolo
Escobar,
Suspiro de
España
Alberto García Reyes
Todas las mujeres de España se
enamoraron de él. Manolo Escobar fue la cana
al aire general de aquellos años duros en los que el
cine de verano era la ventana en blanco y negro desde cuyo alféizar
España, que viva España, trataba de asomarse a la alegría.
Aquel
joven de Almería nunca fue prodigio de voz, pero siempre fue un artista prodigioso. Puso ritmo de porompompero al progreso de un
país que llevaba años buscando su carro. Fue juzgado en un juicio de faldas en
el que ganó una alemana de la que se enamoró sin entenderla. Y tal vez por
todas las fatigas que pasó en su infancia, emigrando sin consuelo, siempre
cantó distinto.
Hay
quien dice que Manolo Escobar fue el verdadero himno de la alegría. Desde que
grabó sus primeros pasodobles en los cincuenta para que se bailaran en los
salones de los pueblos, con sus letras a la Alhambra y su romance a Almería,
Manolo fue pintor de piropos y vistió el luto de blanco. Abrió el baúl del folclore y usó el garrotín
como antídoto del garrote. Y nunca tuvo críticos.
Porque
su papel no fue sólo el de cantar, ejercer de galán incluso cuando se puso la
sotana en “El Padre Manolo” o conseguir que España bailara agarrada. El misterio de Escobar fue aliviar las duquelas con una conjunción de
felicidad, apostura y señorío que superaba en los muros blancos del estío y en
los tívolis del mundo los tiempos de Valderrama y Caracol.
Mientras
Peret revoleaba su guitarra por rumbas, Manolo Escobar entretuvo a medio país
con su carro y al otro medio, el de la Niña Bonita, con sus piropos. Muchos
denostaron el estilo cañí, pero nunca pudieron denostar a Manolo Escobar, el hombre que provocó todos los Suspiros
de España cuando España suspiraba de verdad.
Reproducido
de ABC, Madrid
Búscate un chino que te ponga un cuarto... en China
En Cuba:
Búscate un chino
que te ponga un cuarto…
…en China
Por José Antonio Fornaris
LA HABANA, Cuba, 10-13 www.cubanet.org
– Durante muchos años en Cuba se utilizó la frase “tengo un chino detrás” como
sinónimo de mala suerte. Eso parece que está cambiando. Sobre todo si el
chino…o la china prometen que te llevan para su país.
Los estudiantes chinos están creando en Cuba,
otra modalidad de escape. Algunos de esos jovencitos o jovencitas, a punto de
terminar sus estudios en la isla, contraen nupcias con cubanitas y cubanitos
con la promesa –de por medio– de resolverles viajar a China.
El asunto no es que de pronto Cupido haya
flechado a esos estudiantes de ojos rasgados; la cuestión es mucho menos
romántica.
El plan de estudios para los chinos en Cuba no
contempla la posibilidad de especialización. Es decir, al terminar la carrera
deben regresar a su país de inmediato. Pero, si contraen nupcias con un
ciudadano cubano, tienen derecho a permanecer en el territorio nacional y, a la
vez, poder continuar estudios superiores.
Esta unión pudiera traer consigo un costo
económico inmediato, porque los trámites para los matrimonios de nativos
con extranjeros cuestan algo más de 600 dólares; pero si se trata de
estudiantes el precio es solo de 90 pesos.
Está claro que para los chinos este asunto parece
ser beneficioso pero, ¿para los cubanos qué? Porque hablando en plata., le
traquetea el merequetén irse para China.
Raquel (el nombre ha sido cambiado), está en el
último año de una carrera de ciencias, hace dos meses contrajo matrimonio
con un estudiante chino de medicina.
En China se está muy bien. ¿Usted no ha visto los
programas que ponen en la televisión sobre China? Es la segunda economía del
mundo después de Estados Unidos… al menos eso es lo que dicen. De todas formas,
si no me va bien me voy para otro lado. Aparte de eso, tengo la opción de no
llegar hasta China.
Julio (no es su verdadero nombre), ya tiene fecha
para su matrimonio con una joven estudiante china, la conoció a través de una
prima suya que, al igual que su “novia”, estudia medicina.
-“Yo me voy para cualquier parte –dice– Si ahora
mismo me dicen que puedo irme para Haití, me voy aunque me coja el
cólera.
-¿No crees tener futuro aquí? —le pregunto–
-“Aquí no hay nada. Ni presente”– responde
Hubo una época, –hace cerca de 55 años– en
que Cuba era un país donde recalaba gente de muchas partes del mundo. Teníamos
hasta un barrio chino con chinos. A partir de 1959, como es bien conocido,
pasamos a ser una nación de emigrantes.
Pero a pesar de los pesares, hasta este momento,
quizás era porque no existía el medio, no nos habíamos ido para China. Así, que
si alguien tenía la esperanza, aunque fuera remota, de ver nuevamente poblado
el barrio chino de La Habana con chinos y sus descendientes, que tire esa
ilusión por la borda, porque la “onda”, parece ser, crear un barrio cubano en
China.
Semblanza de Fidel Castro
SEMBLANZA
DE FIDEL CASTRO
Por José Ignacio Rasco
(Primera entrega)
Sin duda alguna, Fidel Castro es una
figura que ha traspasado los linderos nacionales. Igual que su revolución.
Entre ambos fenómenos se produce un paralelismo increíble. La revolución es un
autorretrato del propio Castro. El ha sido el actor y el autor de toda esa gran
tragicomedia que ha sido conocida y reconocida en las cuatro esquinas del
mundo.
Uno de los errores más nefastos que
cometió la dirigencia política, -y las no políticas-, en Cuba fue no reconocer
la potencialidad del causante. La subestimación del personaje facilitó el
camino revolucionario. Castro ha resultado el actor teatral más notable del
siglo XX con un innegable carisma y talento para la intriga, el suspenso y el
engaño más refinados. Si Luis XIV podía decir que «L’etat c’est moi», Castro
podría reclamar que «La
Revolution c’est moi».
Castro y la revolución son mellizos,
por no decir que son siameses. Castro se anticipó al descubrimiento de la
clonación al lograr tal semejanza entre él y su hechura revolucionaria. Su
omnipotencia ha sido tal que no se ha movido hoja del proceso revolucionario
que él no la haya soplado. Aquí ha estribado también su estabilidad y su
fortaleza, que con la improvisación y el cálculo, la alevosía y la traición, produjeron
no una reforma, sino una verdadera revolución de las estructuras que se
suponían más sólidas en la sociedad cubana. No fue revolución de «curitas y
mercurocromo» como él mismo señaló. Pocas veces en la historia se ha vuelto del
revés un país, de modo tan absoluto, como en el caso cubano.
Intentemos penetrar un tanto la
personalidad compleja del dictador cubano. El hecho de haber conocido y tratado
de cerca a Castro desde el bachillerato hasta graduarnos en la misma promoción
de 1945 en el Colegio de Belén, y luego convivir en la etapa universitaria, y
aún algo después de su triunfo, me permite tener una visión muy personal del
sujeto. Aunque todo lo que digo es verdad no creo tener toda la verdad. Otros
han conocido diversas facetas de la escurridísima figura. Con algunos de ellos
he podido corroborar mis apreciaciones. Trato, pues, de presentar el caso de
acuerdo con mi experiencia, la que he de exponer del modo más objetivo posible.
TESTIGO DE CARGO:
EL CASTRO QUE YO
CONOCÍ
LA ETAPA BELEMITA
Recuerdo a Fidel cuando llegó al
Colegio de Belén con un aspecto un tanto “aguajirado”, de muchacho de campo, de
tierra adentro. Entonces era bien retraído, tímido, un poco cortado por su
situación familiar y social. Como es sabido, Fidel era hijo ilegítimo de Ángel
Castro y de Lina Ruz, quien llegó a la finca en calidad de sirvienta y terminó
siendo la señora de la casa.1 Don Ángel era un español rancio, que
había desembarcado en Cuba como soldado español para pelear contra los
independentistas cubanos. Luego de terminada la guerra regresó a España, pero
más tarde volvió a Cuba para hacer fortuna -y la hizo- como terrateniente, al
parecer, de poca ética en sus negocios. Se convirtió en un rico latifundista.
Al decir de algunos era persona tosca, de modales rudos y duro con su hijo más
rebelde, que era Fidel. Tal vez esta situación fue un factor en la decisión de
enviarlo lejos, primero a Santiago de Cuba y luego a La Habana, a colegios
privados de familias de clase media en su mayoría, pero que se caracterizan por
su gran disciplina académica, su sólida formación moral y el amor a los
deportes.
El recién llegado de Birán, provincia
de Oriente, cargado ya de ambición y con tenacidad más gallega que cubana,
(Fidel es el más gallego de todos los cubanos) llegó a brillar en los deportes.
Sobresalió en campo y pista, en basket
ball y en pelota. Resultó un all star
del colegio.
Horas y días enteros de vacaciones los
utilizaba para practicar los deportes. Si no encontraba catcher tiraba la pelota contra los muros del cabaret Tropicana que
lindaba con los patios del colegio. Podía ganar las carreras largas de 400, 800
y 1000 metros a veces en una misma tarde. Era un “caballo” de carrera. El único
deporte que nunca pudo practicar fue el de salto de garrocha, en el que yo fui
campeón intercolegial (entonces era bien flaco). Yo lo mortificaba bromeando
cuando le decía que no podía saltar garrocha porque «es el único deporte que
las mujeres no practican», (ahora sí por cierto) lo que le enfurecía
transitoriamente. Luego el mismo lo comentaba con otros, pero ya en buen tono,
cosa, por lo demás, muy rara puesto que carece de sentido del humor. No sabe
reírse de sí mismo.
La gravedad solemne suele ser su modo
ordinario de conversar. Anda muy ajeno al choteo cubano, no obstante ser ameno
en su conversación, en la que gusta más de la hipérbole y del suspenso.
No era buen estudiante, «un
filomático», como decíamos en Cuba, que sólo sabía estudiar sin participar en
otras actividades. Pero siempre sacaba sus notas con buenas calificaciones
aunque sin pertenecer a los primeros de la clase. Estudiaba a última hora con
vista a las pruebas. Entonces era capaz de dormir poco. Y se pasaba días y
noches preparándose para los exámenes. Con su prodigiosa memoria era capaz de
aprenderse, al pie de la letra, cualquier texto. Como alarde solía arrancar las
páginas de un libro una vez que las archivaba en su memoria. Era un verdadero computer. Luego podías preguntarle lo
que decía el libro de sociología, por ejemplo, en la página 50, y te la repetía
con punto y coma. Recuerdo que en el último año le quedaron varias asignaturas
pendientes del primer semestre.
La norma entonces era que si no
pasabas las asignaturas en el examen del colegio no podías ir al del Instituto
para obtener el título “oficial” que daba el Ministerio de Educación. Fidel
retó al inspector del año, el P. Larrucea, para que lo dejara examinar todas
las materias pendientes y que si sacaba 100 (el máximo) en las pruebas de Belén
podía ir al examen del Instituto. Parecía imposible que lo hiciera en tan pocos
días, pero lo logró. Si no recuerdo mal las asignaturas examinadas eran
Francés, Lógica e Historia de América.
Algo similar hizo después en la
Universidad, pues se atrasaba en los cursos por sus actividades políticas, pero
luego se ponía al día, con noches de insomnio, y era capaz de sacar más de una
docena de asignaturas, “por la libre”, aprendiéndose los códigos de memoria.
Otra cosa que parecerá absurdo a
muchos es la timidez inicial que padecía para la tribuna. En Belén había una
Academia Literaria, “La Avellaneda”, en la que el ilustre P. Rubinos daba
clases de oratoria. Pero para ser miembro de la Academia había que pasar una
prueba que consistía en hablar durante 10 minutos, sin papeles, sobre un tema
que se le daba al aspirante una hora antes. Pues bien, Fidel falló tres veces
la prueba antes de pasarla. El profesor decía, viéndole sufrir en el podium: «si le pones cascabeles en las
rodillas nos da un concierto de música». Tanto era su nerviosismo. De más está
decir que pronto venció con creces sus timideces oratorias iniciales.
En un debate oratorio público que
tuvimos en el colegio sobre la Democracia, a Fidel le tocó justificar la
necesidad del “dictador bueno”. Pero, en otra ocasión similar, fue un defensor
de la enseñanza privada, mientras que a mí me tocó convertirme en abogado de la
enseñanza estatal, en un debate que fue moderado por el Dr. Ángel Fernández
Varela, entonces profesor del colegio, y en el que participaron también
Valentín Arenas, Ricardo Díaz Albertini, Jorge Sardiña, Francisco Rodríguez
Couceiro y otros. Por cierto que en la crónica sobre el acto del periódico
comunista «Hoy», el periodista se burló de Fidel a quien llamó despectivamente “el
casto Fidel” al abogar por la educación privada y católica. ¡Ironías de la
vida!
Entre las “locuras” de Fidel en el
colegio, quiero recordar la apuesta que hizo con Luis Juncadella de que era
capaz de tirarse de cabeza en bicicleta andante, a toda velocidad, contra una
pared en las amplias galerías del colegio. Y lo hizo, al precio de romperse la
cabeza y terminar inconsciente en la enfermería. Siempre he visto este absurdo
episodio como una prefiguración de su ataque al Moncada en su afán de
notoriedad. Sólo que en el Moncada embarcó a mucha gente, y, en el momento
decisivo, él no chocó contra el cuartel.
(Continuará)
24 de octubre de 2013
Asturias, tierra de campos, mar y fabada
Mis raíces quedaron plantadas en Camagüey.
Las plantaron mis padres, que antes habían dejado las suyas en el Valle de
Paredes y que, cuando plantaron las mías
entre tinajones, alguna tierrina asturiana se venía con
ellas.
Hoy me place reproducir un artículo publicado
este martes en el ABC de Madrid, donde se describen esos parajes tan conocidos y queridos del
Concejo de Valdés. Allí transcurrieron
la infancia y la juventud de dos indianos que también se enraizaron en Camagüey y lo adoptaron como propio.
Asturias,
tierra de campos,mar y fabada
Una vuelta por los Concejos de Valdés y Navia,
donde crecen las fabes, deliciosas semillas de sus tierras.
La parte occidental de la Costa Verde
asturiana, ocupada por los concejos de Navia y Valdés, es un destino
ideal para disfrutar de la diversidad natural y social que aportan los
distintos estilos de vida que conviven allí en torno al campo y el mar.
A Cadavedo, donde se inicia la ruta, se puede
llegar desde Oviedo. Es un apacible núcleo rural que cuenta con un
centenar de hórreos y paneras, tradicional construcción rural asturiana. La
visita a la Torre de Villademoros es imprescindible y las vistas de los
acantilados desde el mirador de la ermita de La Regalina, inolvidables.
El recorrido de la ruta se adentra por el interior asturiano. Para ello se toma la vía local VA-3 desde Cadavedo en dirección a Trevías. Su iglesia, la de San Miguel Arcángel, es el único edificio que se conserva de lo que fue monasterio medieval del mismo nombre.
El recorrido de la ruta se adentra por el interior asturiano. Para ello se toma la vía local VA-3 desde Cadavedo en dirección a Trevías. Su iglesia, la de San Miguel Arcángel, es el único edificio que se conserva de lo que fue monasterio medieval del mismo nombre.
Casas
unidas a los hórreos con arcos
![]() |
| Brieves |
Siguiendo por la N-634, perpendicular al río
Esva, se llega a Brieves. Conviene detenerse para observar el conjunto
arquitectónico que forman los arcos que unen las casas con los hórreos.
![]() |
| San Pedro de Paredes |
Desde
Brieves, por la AS-221, se llega hasta el encantador pueblo de San Pedro de Paredes, en el valle de Paredes, quizá el más bonito de la zona. Además de ver su
puente romano, San Pedro es punto de partida de las excursiones que se
realizan a pie por las sendas labradas en la roca de las hoces del río Esva. Son dignos de visitar igualmente el Dolmen de Paredes y el Menhir de Ovienes.
Para conocer la cultura tradicional de los
vaqueiros de alzada, grupos trashumantes que se trasladaban, según la época, de
pastos en pastos con su familia, enseres y ganados, es necesario llegar a
alguna de las brañas, como la de Aristébano, que se erige como mirador sobre el
valle del Paredes. La braña era el lugar de los pastos y donde los
vaqueiros erigían modestas cabañas para el ganado y los caseríos donde vivían.
Desde Aristébano, por la carretera AS-219,
se llega a Luarca, la villa blanca de la Costa Verde, una población marinera
volcada al mar como atestigua la historia de los barrios del Carambal y la
Pescadería, donde se desarrolló la industria ballenera. En Luarca se
disfruta visitando el Aula del Mar, que acoge la mayor colección de
calamares gigantes de Europa; los barrios de Barcellina y Villar, donde se
aprecian las casas de indianos -mansiones construidas gracias a las remesas de
los emigrantes que marcharon a América- el faro, la capilla de la Atalaya o la
Mesa de Mareantes.
La playa
de Frejulfe, monumento natural
Se finaliza el paseo en la Plaza del
Ayuntamiento para contemplar el estilo modernista de sus edificios. Aquí
puede ser conveniente comer una gratificante fabada al estilo tradicional o
degustarla con centollos o almejas.
Siguiendo la N-634 hacia Navia y cogiendo en ésta la salida hacia Tox, se llega a la villa de Puerto de Vega. Sin duda, uno de los pueblos de mayor encanto de la costa asturiana. Merecen una visita el paseo del Baluarte y el conjunto arquitectónico que forman el casino y las casonas de indianos.
Siguiendo la N-634 hacia Navia y cogiendo en ésta la salida hacia Tox, se llega a la villa de Puerto de Vega. Sin duda, uno de los pueblos de mayor encanto de la costa asturiana. Merecen una visita el paseo del Baluarte y el conjunto arquitectónico que forman el casino y las casonas de indianos.
Antes de llegar a Navia conviene acercarse a la playa de Frejulfe, que, gracias a su
campo de dunas y al estuario del río del mismo nombre, es monumento natural.
Navia es el centro comercial y administrativo de la zona.
Se puede recorrer parte de su muralla
medieval. Es interesante conocer el Monumento al Emigrante, en la playa, y
varios ejemplos destacados de arquitectura indiana. Para terminar la ruta se
vuelve hacia Luarca, llegando a Polavieja y ahí tomar la AS-37.
Subiendo al Alto de la Bobia, se alcanza
Busmargalí, cuya foto será el penúltimo recuerdo del viaje. Desde allí se
aprecian los valles y sierras y, hacia el norte, la costa de los concejos de
Valdés y Navia, donde los cultivos de la faba han sido los protagonistas de
este viaje al interior asturiano.
Rincón de
las fabes
Dependiendo del lugar donde se cultiven, las
vainas que encierran semillas comestibles tienen nombres diferentes; en
Asturias se las llama “faba”. Se identifican como faba asturiana o fabes
d'Asturies, las judías secas,
separadas de la vaina, de la especie Phaseolus vulgaris, L., de la variedad
tradicional La Granja asturiana.
El grano,
de propiedades cremosas, es oblongo, largo y aplanado y de fondo blanco.
La referencia inmediata de la faba es la fabada, el cocido más tradicional de
la cocina asturiana. Elaborada con alubias blancas -fabes- y distintos embutidos del cerdo.
Fundación Española de la Nutrición
Fuente de hidratos de carbono, proteínas de
origen vegetal, fibra y bajo contenido en lípidos. Es rica en calcio, hierro,
zinc, magnesio, fósforo y vitaminas del grupo B. Su aporte de ácido fólico es
elevado. Una ración cubre más del 50% de las ingestas diarias recomendadas de
hidratos de carbono.
PRODUCTOS DE LA ZONA
La gastronomía se basa en la excepcional calidad
de los pescados y mariscos. La centolla o las almejas suelen incorporarse a la
legumbre tradicional asturiana, la faba. En Navia se puede saborear el rapón,
una especie de empanada de maíz con tocino, y la venera, el dulce más conocido
del concejo. En Valdés se celebran diversas jornadas gastronómicas como las del
pescado de roca, las del pitu de calea
(pollo de la tierra), las de las setas, los callos o las de la cocina
asturiana.
QUÉ COMPRAR
En los concejos de Valdés y Navia se celebran
durante el año varias ferias populares. En ellas puede admirarse el arte y la
cultura populares y comprar productos tallados en madera o forjados, madreñas,
redes marinas, dulces, mermeladas, miel, embutidos, etc.
MEJOR ÉPOCA PARA HACER LA RUTA
Cada temporada tiene su encanto en esta zona que
unifica el interés del mar y de la montaña. Durante el verano, las fiestas
populares de los pueblos son un formidable atractivo para el viajero.
VISITA OBLIGADA
La ermita de La Regalina en Cadavedo, para
disfrutar de un atardecer especial. Desde este espectacular mirador natural
situado frente al Cantábrico se disfruta del perfil accidentado de la costa
asturiana y de sus acantilados. También se aprecian desde allí todas las
tonalidades de verde del litoral con la estampa de un hórreo construido junto a
la ermita.
SORPRESA
La Reserva Natural Parcial de Barayo, un
interesante espacio natural de 2,5 kilómetros cuadrados con dunas y marismas de
gran valor ecológico y paisajístico. Se sitúa entre los concejos de Navia y
Valdés y se extiende desde la Punta de Romanellas hasta la playa de Arnela.
FIESTAS
El Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada, el
último domingo de julio en Aristébano, mantiene viva la cultura tradicional de
los vaqueiros de antaño. La romería de San Timoteo, fiesta de prao asturiana, el 22 de agosto en
Luarca, es la más popular y concurrida de la zona. El Descenso Internacional a
nado de la Ría de Navia es también una cita obligada en agosto.
*El menhir de Ovienes es un monumento funerario
perteneciente a la cultura neolítica, enorme piedra de unos tres metros de
altura y cerca de 1,70 de ancho.
Fotos: adg
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