27 de julio de 2016

Infancia en Cuba ¿Desgracia o privilegio?


Infancia en Cuba
¿Desgracia o privilegio?
 
Alejandro Rodríguez
El pasado fin de semana celebramos en Cuba el Día de los Niños. Oficialmente hubo el mismo tipo de festejo que cuando el día es de jóvenes o mujeres, es decir, asamblea teatral en La Habana, dedicada a los símbolos de la Revolución, y un discurso viejo que espanta de tan solemne.
 
Como si hubiesen nacido bajo bombas, los pequeños que vimos en la TV juraban lealtad, compromiso y darle continuidad a un sistema social que apenas conocen, cual máquinas perfectas del deber. Ninguno quería juguetes electrónicos, parques modernos, postre después del almuerzo, nuevas asignaturas o programas dinámicos de estudio, sino más Revolución, salvar del grosero reguetón a nuestra cultura tradicional, y la misma vieja tángana por mochilas con Elpidio Valdés en vez de Spiderman.
 
Sin embargo, la falta de naturalidad con que el oficialismo asume la fecha, no debería ser razón suficiente para aprovechar la ocasión y mostrar un panorama infantil tan o más ajeno a la realidad que el anterior.
 
Las dificultades relacionadas con la precariedad económica son obvias, pero a pesar de ellas en Cuba los niños siguen siendo un sector bastante protegido, por el Estado y por la cultura popular, que apenas les dejan enterarse del desastre a su alrededor.
 
Yo fui niño aquí en una época puñetera (década del 90), y aun así tengo gratísimos recuerdos de mi infancia.
 
Puede que sea un criterio basado en mi propia personalidad, pero no recuerdo amargura siquiera en aquella ocasión en que se me pusieron los dedos de los pies cianóticos, porque los pies de los niños crecen y las primeras zapatillas no.
Para nosotros el Período Especial (versión jodida de la actualidad…) no fue otra cosa que una fiesta. Tanto gusto me daba entonces ir a las recién estrenadas tienda en divisas por las primeras zapatillas (que olían a nuevo, a yuma), que marcar la plantilla en un pedazo de cartón para que la remendona del barrio me cosiera unos tenis con suela de neumático de camión.
 
En la inocencia aquella no veíamos el clarísimo trabajo que pasaban nuestros padres para que siguiéramos siendo niños.
 
¿Hubo o hay trabajo infantil? Algunos dicen que sí, que hay niños en Cuba que sudan para empujar sus míseras economías familiares, pero yo, que sudé, creo que en realidad lo que hice fue divertirme en aquel montecito de marabú donde mi padre logró sacar medio saco de arroz y varias mazorcas de maíz que vendimos en el acto a un costado de la carretera. Y también vendí limones, y pollos vivos y conejos flacos, pero el rostro de ese niño no era una cara abusada de esas que típicamente ilustran el trabajo infantil en los folletos de la ONU.
 
En el barrio vi una vez a tres hermanos almorzarse un aguacate. Luego vi, mientras vacacionaba en un campismo popular, a otros dos hermanitos guajiros con una jaba de nylon tocando puertas, pidiendo algo para comer. Y después otro, en Obispo, pidiendo dinero a tres de la madrugada.
 
Pero el hecho de que recuerde esos casos, casi sus rostros, significa que no se trata de algo común, porque lo común insensibiliza, y no ha pasado. Cuando surjan grupos auténticos de la sociedad civil cuyo objetivo sea salvar niños del hambre y la explotación, entonces valdrá calificar de desgracia el panorama infantil cubano.
 
Un dato curioso es que quienes defendieron siempre los valores de la familia, afectada por tantos años de excesiva intromisión estatal en la educación de los niños, se quejan ahora de que la familia tendrá que hacerse más presente frente al deterioro del sistema educacional. No los entiendo.
 
No veo desgracia o privilegio significativo en crecer en Cuba con escuelas y sin juguetes. Pudiéramos haber tenido más y mejores juguetes, pero igual hubiésemos podido crecer alejados de una escuela.
 
En fin, que la pregunta del título fue solo una trampa para arrastrarlo hacia estas reflexiones incoherentes, sobre las cuales tengo una sola certeza: cuando el asunto es la vida de los niños, la propaganda ideológica y la política se vuelven más asquerosas que de costumbre.
alejo3399.com

26 de julio de 2016

Santa Ana en la Enciclopedia Católica


Santa Ana
en la Enciclopedia Católica

Ana (Hebreo, Hannah, gracia, también escrito Ann, Anne, Anna) es el nombre tradicional de la madre de la Bienaventurada Virgen María.

Toda nuestra información concerniente a los nombres y las vidas de los Santos Joaquín y Ana, los padres de María, es derivada de literatura apócrifa: el Evangelio de la Natividad de María, el Evangelio de Seudo Mateo y el Protoevangelium de Santiago. Aunque la primera forma de este último, en el cual directa o indirectamente parecen estar basados los otros dos, retrocede hasta cerca de A.D. 150, podemos difícilmente aceptar como fuera de duda sus varias afirmaciones con su sola autoridad.

En el Oriente el Protoevangelio tiene gran autoridad, y los Griegos, Sirios, Coptos y Arabes leen porciones de él en las fiestas de María. En el Occidente, sin embargo, fue rechazado por los Padres de la Iglesia hasta que sus contenidos fueron incorporados por Jacobus de Voragine en su “Leyenda Dorada” en el siglo trece. De allí en más la historia de Santa Ana se esparció por el Oeste y fue ampliamente desarrollada, hasta que Santa Ana se convirtió también en una de las santas más populares de la Iglesia Latina.

El Protoevangelium da la siguiente versión: “En Nazaret vivía una rica y piadosa pareja, Joaquín y Ana. No tenían niños. Cuando en un día de fiesta Joaquín se presentó a ofrecer sacrificio en el templo, fue rechazado por cierto Rubén, bajo el pretexto de que un hombre sin descendencia era indigno de ser admitido. Tras esto Joaquín, inclinándose con dolor, no volvió a su hogar, sino que se fue a las montañas a hacer su planteo a Dios en soledad.

También Ana, al saber la razón de la prolongada ausencia de su marido, clamó al Señor que la liberara de la maldición de la esterilidad, prometiendo dedicar su niño al servicio de Dios. Sus oraciones fueron escuchadas; un ángel se le presentó a Ana y dijo: “Ana, el Señor ha visto tus lágrimas; tu concebirás y darás a luz y el fruto de tu vientre será bendecido por todo el mundo”. El ángel hizo la misma promesa a Joaquín, quien volvió con su mujer. Ana dio a luz una hija a la que llamó Miriam (María)”.

Aún el nombre de la madre de María parece dudoso, desde el momento que esta historia es aparentemente una reproducción del relato bíblico de la concepción de Samuel, cuya madre también se llamaba Ana..

El renombrado Padre Juan de Eck de Ingolstadt, en un sermón sobre Santa Ana (publicado en París en 1579), pretende conocer aún los nombres de los padres de Santa Ana. Los llama Stollanus y Emerentia. Dice que Santa Ana nació después que Stollanus y Emerntia carecieran de hijos por veinte años; que San Joaquín murió poco después de la presentación de María en el templo; que Santa Ana entonces se casó con Cleofás, de quien devino en madre de María Cleophae (la esposa de Alfeo y madre de los Apóstoles Santiago el Menor, Simón y Judas y de José el Justo); tras la muerte de Cleofás se dice que se casó con Salomas, de quien le nació María Salomae (la esposa de Zebedeo y madre de los Apóstoles Juan y Santiago el Mayor).

La misma leyenda espúrea se encuentra en los escritos de Gerson (Opp.III, 59) y en los de muchos otros. En el siglo decimosexto se produjo una animada controversia sobre los matrimonios de Santa Ana, en la cual Baronio y Bellarmine defendieron su monogamia. El Griego Menaea (25 de Julio) llama a los padres de Santa Ana, Mathan y María, y relata que Salomé y Elizabeth, la madre de San Juan el Bautista, eran hijas de dos hermanas de Santa Ana.

De acuerdo con Ephiphanius, algunos entusiastas mantuvieron aún hasta el siglo cuarto, que Santa Ana concibió sin la acción de un hombre. Este error fue revivido en Occidente en el siglo quince. (Anna concepit per osculum Joachimi.)

En 1677 la Santa Sede condenó el error de los Imperiali quienes enseñaban que Santa Ana se mantuvo virgen en la concepción y nacimiento de María (Benedict XIV, De Festis, II, 9).

En el Oriente, el culto de Santa Ana puede ser ubicado hacia el siglo cuarto. Justiniano I (d. 565) tuvo una iglesia dedicada a ella. El canon del Oficio Griego de Santa Ana fue compuesto por Santo Theofanes (d. 817), pero las partes más viejas del Oficio son adscriptas a Anatolio de Bizancio (d. 458).

Su fiesta es celebrada en el Este el 25º día de Julio, el que puede ser el día de la dedicatoria de su primera iglesia en Constantinopla o el aniversario de la llegada de sus supuestas reliquias a Constantinopla (710).

Se encuentra en el más viejo documento litúrgico de la Iglesia Griega, el Calendario de Constantinopla (primera mitad del siglo octavo). Los Griegos mantienen una fiesta conjunta de San Joaquín y Santa Ana el 9 de Setiembre.

En la Iglesia Latina Santa Ana no era venerada, excepto quizás en el sur de Francia, antes del siglo trece. Su imagen, pintada en el siglo octavo, que fue encontrada recientemente en la iglesia de Santa María Antigua en Roma, debe su origen a la influencia Bizantina.

Su fiesta (26 de Julio), bajo la influencia de la “Leyenda Dorada”, se encuentra por primera vez en el siglo trece, e.g. en Douai (en 1291), donde se veneraba un pie de Santa Ana (fiesta de la translación, 16 de Setiembre).

Fue introducida en Inglaterra por Urbano VI, 21 de Noviembre de 1378, momento desde el cual se esparció por toda la Iglesia Occidental. Fue extendida a la Iglesia Latina universal en 1584.

Las supuestas reliquias de Santa Ana fueron traídas desde Tierra Santa a Constantinopla en 710 y se conservaban todavía en la iglesia de Santa Sofía en 1333.

La tradición de la iglesia de Apt en la Francia austral pretende que el cuerpo de Santa Ana fue traído a Apt por San Lázaro, el amigo de Cristo, fue escondido por San Auspicio (d. 398), y encontrado nuevamente durante el reino de Carlomagno (fiesta, Lunes después de la octava de Pascua); estas reliquias fueron traídas a la magnífica capilla en 1664 (fiesta, 4 de mayo).

La cabeza de Santa Ana fue conservada en Mainz hasta 1510, cuando fue robada y llevada a Düren en Rheinland.

Santa Ana es la patrona de Bretaña. Su figura milagrosa (fiesta, 7 de Marzo) es venerada en Notre Dame d’Auray, Diócesis de Vannes. También lo es en Canadá, donde es la patrona principal de la provincia de Quebec, siendo bien conocido el santuario de Santa Ana de Beaupré.

Santa Ana es la patrona de las parturientas; es representada sosteniendo a la Bienaventurada Virgen María en su regazo, quien a su vez lleva en sus brazos al niño Jesús. Es además patrona de los mineros, al compararse Cristo al oro y María a la plata.

FREDERICK G. HOLWECK
Transcripto by Paul T. Crowley
En Memoria de las Sras. Margaret Crowley y Margaret McHugh
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi

24 de julio de 2016

Albert Rivera: un político que da pena

 


La tara de Rivera:

un político que da pena

rodeado de una tribu de vengadores


Carlos Dávila
@ESdiario.com

España no puede pasarse todo el verano sin un Gobierno en efectivo. Sin un Ejecutivo que mande y pueda tomar decisiones trascendentales. Por ejemplo: ¿qué ocurriría aquí si sucediera un atentado como el del viernes en Munich? Ya, ya sabemos: condenas irrefutables, horror, indignación general… Las generales de la protesta, pero todo sin un gobierno en condiciones de adoptar medidas como las que sin duda alguna adoptará Alemania en horas.

Un Gobierno en funciones firma cuatro documentos de trámite y poco más, pero no tiene atribuciones para mandar, ordenar y, siquiera, pactar, políticas de represión tan duras como exigiría una situación parecida. Por tanto, ese rumor muy extendido de que agosto prolongará la excepción causa espanto. Y más espanto aún produce el comportamiento de quienes no tienen otro mandato electoral que hacer posible una legislatura política sin ambages y en toda regla.

Es esta que comienza una semana decisiva que, la verdad, no pinta bien. Ahora hablan en el PSOE los veteranos de otras guerras que se temen que su jefe actual se haya convertido en un irresponsable histórico. A su lado, más que en el costado del PP, se mueve un presunto líder, Albert Rivera, corriendo de micrófono en micrófono incapaz de callar ni debajo del agua, un presunto líder que, a medida que pasan los meses, parece una lechuga verde, verdísima, sin madurar.

Rivera se está arreando patadones sin fin en su propio tafanario, despistando a su propio electorado, aquel que le votó hace un mes esperando de él otra conducta, no desde luego ésta de urgir al Rey a que arregle Su Majestad la penosa situación de inestabilidad en que nos hallamos. Al margen de que este hombre inmaduro y procaz en sus manifestaciones políticas no se haya leído la Constitución, la pregunta es: ¿un presunto líder de este jaez puede condicionar la vida de un país de casi cuarenta y cinco millones de habitantes?

Lo peor que puede causar un político no es rechazo, sino pena, lástima por su indocta preparación, y esa sensación es la que destila un Rivera que, además, se ha rodeado de una tribu de vengadores que, una vez que les fue mal en otros partidos, el Popular sobre todo, quieren ahora hacérselas pasar canutas a quien presumen que fue su ejecutor: Mariano Rajoy. Siete meses después de la primera vuelta electoral aquí ya nadie traga con ese: “Rajoy, no; los demás, ya veremos” que parece la consigna inveterada de Ciudadanos, nada original por cierto porque es idéntica a la que sigue pregonando Pedro Sánchez a quien ya no le quedan alrededor más que cuatro o cinco paniaguados que sin su jefe al frente, volverán a sus territorios de origen sin más cargo que una modesta secretaria o sección en el partido local .

Tanto que PSOE y Ciudadanos hablan, aún con sus pírricos resultados de junio, del pueblo y se arrogan su representación, ¿están cayendo de verdad en la cuenta de lo que el país en general está sintiendo hacia su comportamiento? Hace unos días que Rubalcaba apoyaba sin meandros el manifiesto de ministros que en su tempo fueron importantes y que ahora tiemblan ante cada decisión que toma su todavía líder, y advertía, por activa y pasiva, que así no se puede seguir.

Rubalcaba conoce, porque fue titular de Interior, que un país débil, sin un Gobierno fuerte y consensuado generalmente, es toda una tentación para la pléyade de miserables yihadistas que ahora mismo invaden Europa sin que muchos se atrevan a considerarles los enemigos brutales que ellos mismos han declarado. Aquí, en España, donde aún quedan algunos partidos, los estalinistas de Pablo Iglesias en cabeza, sin condenar la actividad criminal de estos terroristas: ¿qué harían en el caso nada improbable de que España volviera a ser la víctima de la brutal sinrazón de estos asesinos?

España ahora mismo se parece más a una broma política que a una Nación estable, seria, con fundamentos. En cinco días volverán a desfilar por el despacho de Felipe VI una procesión de políticos que, si hacemos caso, y hay que hacérselo, de sus manifestaciones, no tienen la menor intención de apoyar un Gobierno, corto en su representación parlamentaria, pero amplísimo, porque así lo depara la Constitución, en su capacidad para trabajar sin la provisionalidad de un asterisco.

Esta monserga pertinaz de que Rajoy no se mueve, ya no cala; lo que sí ha calado es que a Podemos, a Ciudadanos y desde luego al PSOE, les molesta Rajoy. Si este, tras haber agotado su flema galaica, se marchara a ganar dinero a su Registro de la Propiedad, sus tres oponentes acometerían la tarea de desgastar a su sucesor. O sea, al PP. Ocurrió cuando Suárez tiró la toalla y a Calvo Sotelo apenas se le dio un segundo de respiro.

España no está para ocurrencias, ni, mucho menos para las chanzas pesadas de unos políticos arrogantes que sin  haber ganado nada en su trayectoria, están dispuestos a colocar a todo un país en almoneda o lo que es aún más grave: en grave riesgo. La semana, ya lo digo, es decisiva, pero no hay mucho que esperar de ella.  

Eslovenia, la joya escondida de Europa

 
Eslovenia,
la joya escondida de Europa
Carlos J. Zapata

Aunque pasa por ser uno de las países más pequeños de Europa, no es menos cierto que Eslovenia atesora un sinfín de recursos turísticos de primer orden, que enamorará a cualquiera que lo visite. Enclavada en una zona que a lo largo de los siglos ha sido tierra de paso entre la Europa Oriental y Occidental, y que fue dominada por numerosos pueblos, como los griegos, romanos, venecianos, eslavos, alemanes, austriacos, e italianos. La Eslovenia actual, ha sabido escoger lo mejor de cada uno de ellos para presentarse al mundo como un gran país que tiene mucho que ofrecer, y que cuenta con la ventaja de tener al euro como moneda, lo que nos facilita su visita.

Lo primero que llama la atención cuando se llega al país es seguramente su paisaje, con las vertiginosas vistas de los picos alpinos, aquí llamados Alpes Julianos, montañas y valles, entre los que destaca el único Parque Nacional del país: Triglav, un verdadero Edén con ríos cristalinos donde se puede hacer rafting; lagos, cascadas y senderos a cientos. Si hay algo que subrayar en la idiosincrasia del pueblo esloveno es precisamente su amor por la naturaleza, que siempre intentan proteger y conservar. No es de extrañar que Eslovenia sea el segundo país más boscoso de Europa.

Por eso nuestra primera incursión en el país será visitar Triglav. Para ello conducimos por una de las carreteras más impresionantes de Europa: la que va de Kranjska Gora hasta Bovec, en pleno Parque. Son 13 km de una subida dura y en zigzag, que tiene la particularidad de llamarse Ruska Cesta (Carretera Rusa). El nombre se debe a que fueron los prisioneros rusos durante la I Guerra Mundial los que la construyeron. Después de tantas vueltas y revueltas, se llega al puerto o paso de Vrsic, donde hacemos una parada para disfrutar de las vistas y empezamos ya a descender por el valle del río Soca, no sin antes visitar el monumento al Dr.Julius Kugy, un alpinista y escritor que cantó las bellezas de este parque.

Al llegar a la pequeña población de Trenta entramos en el Centro de Interpretación del Parque, con museo y audiovisuales que enseñan todos los rincones y curiosidades del mismo. Desde aquí podemos hacer pequeñas excursiones y elegimos una que va hasta la granja Kekec, muy conocida en este país por ser aquí donde se rodó una de las películas más famosas que se han hecho en Eslovenia. Se trata del filme: "Buena suerte, Kekec", que describe la historia de una niña ciega y su amigo. Una película que te retrotrae a los filmes de la época de Joselito.

Proseguimos por el parque, y paramos en Kobarid, que ha pasado a la historia porque fue aquí donde se dio una de las batallas más encarnizadas a lo largo de la I Guerra Mundial. Merece la pena visitar su museo de la guerra, y hacer el recorrido por las trincheras de Kolovrat, algunas muy bien restauradas, donde se puede entender lo dura que debió de ser la lucha en las trincheras. Testigos de toda esta batalla fueron dos personajes que a la postre se hicieron mundialmente famosos aunque por motivos diferentes. Por un lado el teniente Erwin Rommel, que posteriormente fue conocido como el "Zorro del desierto", y, por el otro lado, el escritor Ernest Hemingway, que fue herido durante la guerra cuando conducía una ambulancia, y que posteriormente lo describiera en su libro "Adiós a las armas" en 1929.

Dejamos el Triglav, para conocer al región vinícola de Goriska Brda. Numerosas bodegas ofrecen catas en esta región de suaves colinas, salpicadas por algún que otro ciprés, que nos recuerdan el paisaje toscano. Entre medias, pueblecitos con encanto como el de Stanjel o el de Smartno con sus restos de muralla y una torre del S.XVI, invitan a conocerlos.

Muy cerca de aquí, y pegada a la frontera italiana, se encuentra la población de Lipica. Un pueblecito pequeño que pasaría desapercibido si no fuera porque aquí se crían los famosos caballos "lipizanos". Caballos con un característico color blanco, que han servido a lo largo de los siglos para la Escuela Española de Equitación de Viena. Lo curioso del caso, es que los caballos originarios eran caballos andaluces, de los que en 1580 el archiduque Carlos II de Austria importó nueve sementales y veinticuatro yeguas, ya que se consideraba a la raza española la mejor de Europa.

Nuestro siguiente destino es la región conocida como la tierra de Karst. Una meseta calcárea con miles de cuevas, galerías, ríos, cavernas, y simas subterráneas en un frenesí de accidentes naturales únicos en Europa. Imprescindible visitar la cueva de Skocjan, con su río subterráneo "Reka" y un cañón de más de cien metros de profundidad, cruzado por el puente "Cerkevnik", que hará que los visitantes se sientan como protagonistas del "Viaje al centro de la Tierra" de Julio Verne. No es de extrañar que esta cueva fuera premiada por la Unesco en 1986, como Patrimonio Natural Mundial.

Para terminar el recorrido elegimos el marco incomparable de la costa eslovena. Son 47 km de costa, pero con ciudades encantadoras como Koper, Izola y, sobre todo, Piran, la joya de la costa Eslovena y la más visitada. Ubicada en una península estrecha que se adentra en el mar, su casco histórico parece sacado de su hermana mayor: Venecia. El encanto reside en sus calles, plazas, su paseo marítimo lleno de restaurantes, en los que es obligatorio estar al atardecer, para disfrutar de su puesta de sol.

 

                          Liubliana: la capital verde europea 2016

Ubicada entre los impresionantes Alpes Julianos y la costa del Adriático, se encuentra la capital de Eslovenia, una ciudad que se asienta a los pies del castillo medieval, construido a partir del siglo XII. Rodeada de altas montañas y bosques, con nieves perpetuas de los Alpes, y con el río Ljubljanica que le atraviesa, adornado con hermosos puentes y edificios de todos los estilos, la capital eslovena ofrece un equilibrio perfecto de ciudad grande y pequeña a la vez. Además casi todo el centro de la ciudad se ha cerrado al tráfico habiendo sido habilitadas zonas peatonales más amplias, y carriles bici, dando así prioridad a los peatones, ciclistas y al transporte público. En suma una ciudad que parece hecha a la medida del hombre. Gracias a ello, Liubliana ha sido premiada como Capital Verde Europea 2016.

Reproducido de larazon.es

Padre Nuestro


 
Padre Nuestro

Aunque a primera vista no exista respuesta,
seguiré rezando y hablando contigo.
Aunque pasen los días y las nubes sigan presentes.
Aunque discurran las noches y las estrellas no brillen.
Aunque amanezca la aurora y el rocío no me sorprenda.
Aunque pida calma y las tormentas asolen mi alma..
 
Confiaré en Ti, Señor, porque eres palabra que nunca falla.
Eres tesoro y eres vida, eres ilusión y eres esperanza.
Eres futuro y eres presente.
Eres amigo  que, en la oración, consuela, levanta,
anima, recompone, fortalece y se entrega.
Contigo, Señor, hasta la muerte.
Contigo, Señor, a tiempo y destiempo.
Javier Leoz

23 de julio de 2016

En el 50º Aniversario de la muerte de Montgomey Clift

 
En el 50ºAniversario de la muerte de
Montgomery Clift

Edward Montgomery Clift nació en Omaha, Nebraska, el 17 de octubre de 1920. Fue un actor estadounidense muy popular en las décadas de los años 50 y 60, candidato frecuente y no afortunado a los premios Óscar, Globos de Oro y Bafta.  
 
 Era hijo de Ethel Fogg (adoptada por la familia Fogg) y de William Brooks Clift, un banquero proveniente del Sur. Tenía una hermana melliza, llamada primero Roberta pero a la que después le cambiaron el nombre para llamarse Ethel como la madre, y un hermano mayor, Brooks.  

La historia de su madre, a la que llamaban "Sunny", marcó su infancia. Sunny había sido adoptada por los Fogg y supo a los 18 años que sus verdaderos padres eran Woodbury Blair y María Anderson. Los Blair y los Anderson eran acaudaladas familias entre los que se encontraban políticos y generales de la Guerra de Secesión. Sunny luchó toda su vida para que la reconocieran y educó a sus hijos para que fueran reconocidos.

Con su aparición en Broadway a los trece años, Montgomery Clift obtuvo resonado éxito en los escenarios, actuando allí durante diez años antes de viajar a Hollywood, donde debutó en 1948 coprotagonizando con John Wayne el “oeste” Río rojo.

En ese propio año 1948 Clift fue candidato a su primer Óscar  como mejor actor por su interpretación en The Search, pero no alcanzó el premio.   Desde entonces, asentaría un nuevo modelo de actor protagonista, sensible, emocional y con una belleza melancólica, «el tipo de hombre que una mujer querría cuidar», como algún cronista dijera. Su carrera estuvo repleta de éxitos interpretando muchos papeles nominados al Óscar y convirtiéndose en un ídolo por su presencia y atractivo.

Sus escenas de amor con Elizabeth Taylor en A place in the Sun (1961)   establecieron un nuevo estándar para el romance en el cine. Sus papeles en From here to the eternity (1953), donde interpreta al soldado de infantería Robert E. Lee Prewitt, y en The Young Lyons (1958) son considerados los más característicos de su carrera. Según parece, Clift rechazó los papeles protagonistas en Sunset Boulevard (1950) y East of Eden (1955).  

Clift  y Marlon Brando, que casualmente nació en la misma ciudad —Omaha, Nebraska— fueron conocidos popularmente en Hollywood como “los gemelos de oro”, por su rápido ascenso al estrellato.

El 12 de mayo de 1956, mientras filmaba Raintree County, su coche se empotró contra un poste de teléfono tras salir de una fiesta en casa de Elizabeth Taylor, coprotagonista de la película y una de sus mejores amigas desde que rodaron juntos “A place in the sun”.  Avisada del accidente, Elizabeth Taylor corrió hasta el lugar y salvó a Clift de morir ahogado extrayéndole dos dientes que se le habían clavado en la garganta. Clift fue sometido a cirugía plástica y fue ella quien evitó que la prensa molestara al actor durante su estancia en el hospital y que se lo fotografiase mientras su cara no fuera correctamente tratada y reconstruida. Volvió tras unas semanas para terminar la película. Ambas caras de Clift, antes y después, aparecen claramente en el filme.

Desde antes del accidente, Clift abusaba del alcohol y los calmantes, pero después de aquel percance siguió en una espiral de autodestrucción que se considera el «suicidio más largo vivido en Hollywood». Él y Liz Taylor, a quien llamaba Bessie Mae, fueron grandes amigos hasta su muerte.

En efecto, el accidente de coche aceleró el camino hacia su autodestrucción con el abuso de sustancias ilegales. En su primera película desde el accidente, Clift protagonizó Wild River (1960)  junto con Lee Remick, un filme incluido por su importancia en el Registro Nacional de los Estados Unidos.

También coprotagonizaría The Mistsfits (1961) de John Huston,    que resultaría ser la última película de Marilyn Monroe   y también la de Clark Gable.

Pero su estilo de vida  estaba arruinando su salud. La Compañía Universal   lo demandó en 1962 durante la grabación de Freud (Pasión secreta) por sus frecuentes ausencias. El caso se resolvió fuera de los juzgados y el éxito de taquilla de la película resultó beneficioso para ambas partes.

Clift recibiría una última nominación a los Óscar, esta vez como mejor actor de reparto en Judgment at Nuremberg (1961) de Stanley Kramer, por un papel de siete minutos. En el filme también participaban Spencer Tracy, Marlenee Dietrich, Maximilian Schell, Burt Lancaster y Judy Garland.   

El director Stanley Kramer escribiría después en sus memorias que Clift no conseguía recordar sus líneas a pesar de que sólo salía en una escena:

«Al final le dije “Mira, Monty, olvídate de las líneas. Tú estás en el estrado. El fiscal te dice algo y luego el abogado de la defensa te ataca con dureza, y tú echas un vistazo al guion y sueltas una palabra. Eso estará bien. Di lo que sea, en realidad no importa. Simplemente vuélvete hacia Tracy cuando quieras e improvisa algo. Estará bien porque eso mostrará la confusión de tu personaje”. “Monty” pareció calmarse. Nunca seguía el guion al pie de la letra, lo que dijera siempre encajaba perfectamente, y finalmente lo hizo tan bien como yo esperaba».

Montgomery Clift murió a los 45 años por complicaciones de salud debidas a su adicción al alcohol y a las drogas. Se encontraba en su apartamento de la calle 61, situado en el Upper East Side neoyorquino (conocido como el brownstone). Supuestamente, su asistente le oyó decir sus últimas palabras cuando lo llamó para que saliese de su habitación, preguntándole si quizá le gustaría ver “The Misfits”   en la televisión, a lo que Clift contestó con rotundidad: «No, en absoluto». Era un día como hoy, 23 de julio, pero de 1966. Fue enterrado en el cementerio Quaker, Prospect Park, Brooklyn.

A lo largo de su carrera cinematográfica, Montgomery Clift compartió protagonismo con los actores mas renombrados de su época y bajo la dirección de grandes realizadores como Howard Hawks, Zinemann, William Wyler, Hitchcock, Vittorio De Sicca, Mankievicz, John Huston… Fue nominado una vez al Óscar como mejor actor de reparto, y tres veces como mejor actor principal. Sin embargo, nunca tuvo la suerte de alcanzar una estatuilla. Ni tampoco los Globos de oro a los que estuvo nominado en varias oportunidades, ni los que concedía la prestigiosa British Academy of Film and Television Arts (Bafta) a los que también figuró como aspirante.

Simplemente, en el Paseo de la Fama de Hollywood ha quedado su estrella en el 6104 de Hollywood Boulevard.

Fuente: wikipedia.org

Séptimo Aniversario

 
 
¡Felicidades
Palmas Amigas!
 


LA PHILLIPS COLECTION DE WASHINGTON LLEGA A MADRID

Bailarinas en la barrra, Edgar Degas
La Phillips Collection de Washington
llega a Madrid
 
Hay coleccionistas y coleccionistas. Los hay que compran cuadros, como quien compra casas, coches o acciones en Bolsa. Es el caso de los nuevos magnates del Este y los Emiratos Árabes, especialmente, que parecen competir entre sí por ver quién bate el récord de la obra más cara del mercado. Y los hay que adquieren obras de arte por pura pasión.

A esta segunda especie –algo así como el cuerpo de élite del coleccionismo y el mecenazgo– pertenece el protagonista de esta historia, Duncan Phillips (1886-1966), quien logró amasar una de las mejores colecciones privadas del mundo, que depositó en el primer museo de arte moderno de Estados Unidos, la Phillips Collection de Washington.

Abrió sus puertas en 1921. Para él fue reveladora su visita al Prado en 1911. Desde entonces su sueño fue fundar «un Prado americano».

Una selección de 60 de las 4.000 obras que atesora en sus fondos ha viajado a Europa. Abrió plaza el Palacio de Exposiciones de Roma y, de la mano de la Obra Social «la Caixa», llegó a España: primero a Barcelona (fue un éxito rotundo con más de 200.000 visitantes) y ahora a Madrid –en 1988 el Reina Sofía mostró parte de esta colección– bajo el título «Impresionistas y modernos. Obras maestras de la Phillips Collection».

Más quilates que añadir al tesoro del Paseo del Arte de Madrid,  (Paseo del Prado) donde estos días lucen joyas tan rutilantes como El Bosco (Museo del Prado) y Caravaggio (Museo Tyssen). A ellos se suma una apabullante nómina de artistas que constituye una enciclopedia del arte moderno y de vanguardia de los últimos 170 años: de "Vista del lago de Nemi", pintado por Antoine-Félix Bosselier en 1811, a "La lección", de Philip Guston, de 1975.

Entre ambos, obras maestras como "La pequeña bañista", de Ingres (pintor francés al que el Prado dedicó recientemente una gran monográfica); el primer autorretrato de Cézanne adquirido por un museo norteamericano y una de sus cotizadísimas vistas de la Sainte-Victoire (la montaña que fue su auténtica musa y se convirtió en una obsesión vital); una de las últimas obras de Van Gogh ("Casa en Auvers") –seis semanas después de pintarla, se pegó un tiro en los campos de esta localidad, convertida hoy en lugar de peregrinación de sus admiradores–; un precioso Degas tardío (con dos de sus míticas bailarinas) y un Monet ("El camino de Vétheuil"), de cuya compra Mr. Phillips siempre estuvo muy orgulloso.

Pensaba que fue una de sus mejores adquisiciones. Junto a ellos, tres estupendos Picassos ("Corrida de toros", "Mujer con sombrero verde" y "La habitación" azul, obra maestra de este codiciado periodo cromático); una buena selección de pintura francesa (Bonnard, Vuillard, Braque, un Manet muy español...); lienzos de Matisse, Modigliani, Kandinsky, su amado Rothko... Y así hasta 44 referentes indiscutibles de la Historia del Arte, cuyas obras han sido distribuidas temáticamente por la comisaria, Susan Behrends Frank, en «seis conversaciones plásticas íntimas».

Duncan Phillips fue un pionero, un entusiasta del arte de su época, primero como crítico y, más tarde, como coleccionista. Confiaba en su instinto. Compraba lienzos de los artistas a los que admiraba, con quienes mantenía un diálogo apasionado (creía que le transformaban), aunque entonces fueran unos desconocidos (es el caso de Georgia O’Keeffe, presente en la muestra con una obra emblemática).

Tenía un buen ojo para descubrir nuevos talentos. Muchos acabaron siendo amigos suyos. Concebía su colección de arte como un laboratorio, un centro de experimentación, pero con vocación pública. Siempre quiso compartirla con el público. Alguien dijo que ir a la Phillips Collection era como ir a la iglesia. Así es, una experiencia religiosa.

«Impresionistas y modernos. Obras maestras de la Phillips Collection». CaixaForum Madrid. Paseo del Prado, 36. Horario: de lunes a domingo, de 10 a 20 horas. Hasta el 23 de octubre.
Reproducido de abc.es

22 de julio de 2016

Emplean obreros indios para la construcción de hoteles en Cuba

 
Emplean obreros indios
para la construcción de hoteles en Cuba

MIAMI, Estados Unidos.- El grupo constructor francés Bouygues está empleando actualmente a unos 200 obreros procedentes de la India para construir hoteles en Cuba, informa Reuters. La contratación de personal extranjero, prohibida en la isla comunista antes de la puesta en vigor de la más reciente Ley de Inversión Extranjera, fue confirmada por un vocero de la compañía gala.

Los indios están cobrando unos 1,600 dólares al mes. “Los trabajadores cubanos no son tan bien pagados, por lo que hay poca motivación” en ellos, dijo un diplomático de un país occidental que solicitó anonimato por cuestiones de protocolo. El salario de los empleados extranjeros “es más de diez veces lo que cobran los cubanos”, añadió la fuente citada por Reuters.

Si bien Bouyges planea traer más obreros extranjeros, de acuerdo a fuentes internas de la compañía, por lo pronto hay empleados de origen indio trabajando en el “Hotel Manzana”, en La Habana, así como en otro hotel de la capital. Otra instalación en Varadero también emplea obreros de la India para su construcción.

Es la primera vez que una firma foránea pasa por encima de la contratación de cubanos para emplear a extranjeros en masa. Actualmente el gobierno cubano se centra en la ampliación de la infraestructura hotelera de cara a un incremento notable del turismo, una de las principales fuentes de ingreso para el Estado. En tanto, más de 700 000 estadounidenses, un mercado aún cerrado para la isla caribeña, han visitado el país el último año.

Reproducido de Cubanet.org