20 de junio de 2015

Viaje alrededor del mundo


(Continuación)
Nueva Zelandia
Mayra Montes

El vuelo a Australia tomó alrededor de 14 horas, sin embargo no fue tan malo como  suena; nos sentamos al lado de un joven Colombiano que está estudiando ingeniería en Australia y que vive con sus hermanos en ese país.

Continuamos hacia Auckland, Nueva Zelandia y finalmente llegamos a nuestro hotel a eso de las 4:00pm el día 2 de febrero, o sea 2 ½ días después de haber salido de Miami. Nuestro hotel, el Sky City, está ubicado en el centro de la ciudad, a media cuadra de la icónica Sky Tower que es el símbolo de Auckland. Después de desempacar y de tomar un buen baño, cenamos en nuestra habitación y descansamos el resto de la noche.

Hoy 3 de febrero, caminamos a un café cercano y desayunamos opíparamente. Luego cogimos un bus Hop On Hop Off y paseamos por los 14 puntos de interés en Auckland a través del circuito rojo y azul que ofrece este sistema de transporte. Ambos circuitos incluyeron parques, museos y vistas espectaculares del océano y de la ciudad. Nos bajamos en El Museo de Auckland y visitamos las tres exhibiciones que ofrecían…

“Nueva Zelandia y su Gente, su Tierra y sus Guerras.”

La exhibición más interesante fue el show en vivo de los nativos llamados Maorí. Estos bailaron y cantaron en su lengua nativa, vistiendo sus trajes típicos y mostrando movimientos que semejaban juegos y ataques guerreros contra enemigos. Los Maorí, uno de tantos grupos entre los polinesios, fueron los primeros en asentarse en el norte y sur de Nueva Zelandia. Los ingleses arribaron en el siglo 19 a colonizar estas tierras.  Es interesante ver como los Maorí se han integrado a la cultura del país.  Ellos tienen un canal de televisión, la mayoría de las carreteras y los pueblos tienen nombres en Maorí, y los carteles, anuncios y documentos están escritos en inglés y en Maorí aunque hay algunos también en chino.    

También nos bajamos en el volcán Eden; allí pudimos apreciar el cráter extinto cubierto de yerba y decidimos subir a la cima de la montaña (196 metros). La vista de 360 grados de la ciudad y el océano desde la cima de la montaña es espectacular. Regresamos a nuestro hotel alrededor de las 5:00pm, descansamos un rato y luego caminamos al área del puerto llamado Princess  Wharf  lugar donde cenamos y bebimos cerveza en un restaurante del área.  

Hoy miércoles  4 de febrero desayunamos en una cadena local de cafeterías llamada Gloria Jean’s Coffees y luego caminamos a Albert’s Park un parque maravilloso con un jardín con diseños florales, bancos y una glorieta en el medio donde para nuestra sorpresa se encontraba un grupo de chinos étnicos jugando un juego que consistía en patear una pelota pequeña (con alas plásticas adjuntas dando la impresión de un pájaro) unos a los otros tratando de mantenerla en el aire todo el tiempo. ¡Era algo gracioso de ver y a la vez inspirador! Más tarde caminamos hacia el Museo de Arte de Auckland; allí observamos varias obras de arte tanto clásicas como modernas además de observar la obra principal de la temporada en el museo que consistía en un “Show de Luces” basado en las diferentes formas que ciertos artistas han podido crear proyectando  arte con luces incandescentes manipulando objetos y/o influyendo percepciones visuales. 

Por la tarde chequeamos nuestros documentos con el personal de Holland América el cual vino a nuestro hotel, luego fuimos a la icónica Sky Tower, una estructura maravillosa (la más alta en el Hemisferio Sur) construida con acero y cristal que tiene un restaurante y un observatorio con una vista panorámica de 360 grados de la ciudad y el océano. Sin embargo, la mejor parte de todo fue ver como un par de jóvenes se tiraron  Bunge jumped – de lo alto de la torre. ¡Fue increíble! Ahora estamos en un área de comidas rápidas en vía al puerto. Aquí hay todo tipo de comidas asiáticas… japonesa, tailandesa, china, malaya, polinesia y más. Nosotros cenamos comida china.  

A la mañana siguiente desayunamos en un restaurante llamado Miami Grill. La decoración de las paredes consistía en un mural inmenso mostrando el área de Brickell  con sus rascacielos y un retrato gigantesco del cantautor Pitt Bull superpuesto sobre la imagen; el restaurante abrió hace solo 5 semanas. Más tarde en la mañana, un transporte de la Holland América nos trasladó a nuestro crucero, el MS Ámsterdam.

Una vez dentro del crucero fuimos a almorzar al Lido donde uno puede escoger lo que quiera comer y para nuestra sorpresa nos encontramos con una amiga del Club de Leones, la cual está viajando con su hermana y una amiga de ésta. Después del almuerzo recorrimos gran parte del barco para familiarizarnos con las diferentes áreas y actividades. Más tarde, descansamos por un rato y antes de darnos cuenta del tiempo transcurrido, era la hora de la cena ya que teníamos designado cenar en el primer turno. La mesa asignada a nosotros estaba compuesta de otros pasajeros tales como: dos personas mayores que habían servido en el Ejército Americano y una pareja del Canadá. Esta fue en la única ocasión que cenamos a esta hora ya que decidimos solicitar un cambio de horario para cenar en el segundo turno y así poder compartir la mesa con nuestra amiga del Club de Leones y compañía. Después de la cena vimos el Showtime en el Queens Lounge; era una danza representando a los Maorí muy similar y con los mismos integrantes que habíamos visto en el Auckland Museum.

Hoy, febrero 6, es nuestro aniversario de bodas… 50 años; esta es la razón principal por la que estamos tomando este crucero tan largo. ¡Es nuestro regalo de bodas! Cuando nos disponíamos a salir de nuestra cabina nos encontramos dos globos, uno rosado y el otro azul pegados en nuestra puerta y con la frase Happy Anniversary  inscrita. Más tarde tomamos un tour que ofrece nuestro crucero a la isla de Waiheke donde se encuentran varios viñedos de Nueva Zelandia y también casas vacaciónales de gran categoría de muchos residentes de este país. Nos impresionaron las vistas panorámicas del área costera hasta que llegamos a dos pequeños viñedos boutique para degustar vinos. Ambos viñedos eran pequeños y relativamente nuevos. En este tour nos encontramos con una pareja española de Sevilla, Juan Manuel y Charo, los cuales son muy agradables y viajeros expertos.  Ellos tienen cuatro hijos, uno en Sevilla, uno en Miami y dos en Nueva York. Según Juan Manuel, su bodega de vinos en Sevilla cuenta con 3,000 botellas. Según ellos, los vinos que degustamos en Nueva Zelandia no son de gran calidad o sea que no eran tan buenos como ellos esperaban.

Por la noche fuimos al Crow‘s Nest Lounge para ver a nuestro crucero partir. Después participamos del coctel de bienvenida ofrecido por el capitán donde bebimos vino y comimos pasa bocas. Luego compartimos la cena con nuestras amigas y los camareros nos obsequiaron con una torta de chocolate en la forma de un corazón acompañada de una canción de Bali cantada por los camareros para conmemorar nuestro aniversario de bodas. 

A la mañana siguiente arribamos a Waitangi, una pequeña isla ubicada en el área de The Bay of Islands. Muy temprano en la mañana fui al gimnasio por primera vez, luego tomamos una pequeña embarcación que nos trasladó a la pintoresca isla, la cual está repleta de pequeñas tiendas, cafés y establecimientos donde ofrecen actividades relacionadas con el mar. Había una biblioteca donde los pasajeros del crucero se concentraron para acezar el Wi Fi, el cual era gratis en el área. Regresamos al barco a tiempo para almorzar y descansar. Por la noche fuimos al Explorer Lounge para escuchar  música clásica interpretada por un dúo de piano y violín, unos jóvenes de Rumania. Para concluir el día, fuimos al Showtime en el Queens Lounge;  los artistas eran los bailarines Sriani y Craig, los cuales son famosos por haber participado en la versión Australiana de Dancing with the Stars y So You Think You Can Dance.       

Hoy febrero 8 estamos yendo hacia Sídney, Australia; estaremos en el mar todo el día. Después de ir al gimnasio desayunamos y fuimos a escuchar a un invitado hablar de cómo Australia fue fundada con la Federación de seis colonias británicas en Enero 1ro. de 1901. A la hora del almuerzo conocí a una pareja de cubanos que viven en Miami Beach y hablé con ellos un rato. Ellos van a finalizar su viaje muy pronto;  van a concluirlo en Australia. Más tarde fui a presenciar la clase de baile que ofrecen Judy y Mike. Hoy enseñaban Line Dancing y como bailar Country Music.   

Tony no se sentía muy bien por lo que tomó una siesta larga para así estar listo para el evento de por la noche. A la 7:00pm fuimos al Crow’s Nest Lounge en el 9vo piso donde Samantha,  la coordinadora de eventos,  había asignado una sección para celebrar nuestro aniversario de bodas. Según entramos, ambos recibimos claveles rojos y champagne  mientras que se escuchaba la melodía de música clásica tocada por un pianista. El Capitán Mercer renovó oficialmente nuestros votos matrimoniales y nos otorgó un certificado mientras que el Padre Bob bendijo la ceremonia. Más tarde cortamos una torta mientras que nuestros seis invitados…. Ana Padrón, su hermana Teresa, su amiga Cathy, el matrimonio español…Juan Manuel & Charo y María Amelia, una profesora puertorriqueña que vive en Pennsylvania, la cual habíamos conocido anteriormente, observaron y nos acompañaron durante la ceremonia.  Un fotógrafo profesional tomó fotos durante toda la ceremonia. ¡El evento fue maravilloso y la atmósfera estupenda! 

Más tarde fuimos al estudio de fotografías donde Erin tomó numerosas fotos profesionales en blanco y negro. Luego fuimos al Pinnacle un restaurante exclusivo del crucero donde cenamos una comida gourmet. Concluimos la noche asistiendo al Showtime en el Queens Lounge. El artista invitado era un mentalista cuyo espectáculo consistía en adivinar el pensamiento de los participantes.

 El siguiente día fue también un día en alta mar. Ambos fuimos al gimnasio y más tarde decidimos escuchar a un historiador invitado sobre el nacimiento de Australia como nación. Al mediodía fui a las clases de baile donde estaban ofreciendo clases de rumba. Temprano en la tarde fuimos al Explorer’s Lounge para escuchar música clásica; allí conocimos a José, un señor Puertorriqueño y a Luis, un cubano de Miami, con sus respectivas esposas, Ileana (cubana) y Doris (colombiana), los cuales religiosamente se reúnen en este salón todos los días a la misma hora para conversar e intercambiar opiniones. Luego cenamos en el restaurante con Ana, Teresa y Cathy y concluimos la noche compartiendo copas de vino con el matrimonio español en el Crow’s Nest Lounge.  

1 de junio de 2015

Orientales en La Habana: éxodo silenciado por el régimen cubano


Orientales en La Habana:
éxodo silenciado por el régimen cubano

 

mayo 31, 2015

Una noche caliente y aburrida, tomando un aguardiente que te sacaba las lágrimas, Yosvany y un grupo de amigos de un batey recóndito de Yateras, en la provincia Guantánamo, a más de mil kilómetros al este de La Habana, planificaron asentarse en la capital para intentar cambiar su futuro.

“El caserío donde vivíamos no aparece ni en el mapa. Está en una región montañosa y allí la rutina de los más jóvenes es beber alcohol, y acostarse a dormir temprano. La deserción escolar es elevada y muchas niñas con 14 o 15 años ya son madres. Aquel villorrio es lo más parecido al infierno”, cuenta Yosvany sentado en su bicitaxi.

Dos días después de aquella noche, Yosvany y sus socios tomaron un tren rumbo a la capital. Tras 22 horas de viaje, controles policiales en busca de queso, café o marihuana, llegaron al supuesto El Dorado.

“Yo solo había visto La Habana por la televisión. Nunca había visto tantos autos ni edificios altos como el Focsa o el hotel Habana Libre. Las primeras fotos que le envié a mis padres fueron delante del Capitolio, como hacen todos los guajiros, y tomando cerveza de lata en un bar habanero. Es verdad que la ciudad está empercudida y casi en ruinas, pero al lado de las provincias orientales es Miami”, dice.

Como Yosvany, hay cientos de orientales en La Habana. La jerga oficial, displicente y estirada, los etiquetan como ‘población flotante’. Según el último Censo Nacional de Población y Viviendas, medio millón de compatriotas residen en la urbe en un auténtico limbo jurídico.

Desde 1997 existe un oprobioso decreto-ley, el 217, que prohíbe radicarse en la capital a personas que no nacieron en ella. Apartheid en estado puro.

Mientras las campañas de opositores cubanos machacan sobre las arbitrariedades del poder, la represión a quienes piensan diferente y las violaciones flagrantes de los derechos políticos, la infame normativa pasa de puntillas.

Un ejemplo. La espuria Ley 88, que sanciona con 20 años de cárcel a un periodista disidente o activista de derechos humanos está vigente, pero no se aplica. Todo lo contrario ocurre con el decreto-ley 217.

Si usted recorre los caseríos repletos de covachas mugrientas de aluminio y cartón, sin luz eléctrica ni servicios sanitarios en las afueras de La Habana, podrá comprobar lo que es vivir acosado por una ley.

Esas familias viven en tierra de nadie, en un status indefinido. Para los registros burocráticos no existen. No están asentados en el Registro Civil ni en la OFICODA, organismo que implementa la libreta de racionamiento.

Hace 14 años, Magda llegó desde Mayarí, Granma, a 800 kilómetros de la capital. Su vida es comparable a la de una gitana. “Mis tres hijos son ilegales en la escuela. Yo estoy en el papeleo para legalizar un cuarto que construí en San Miguel del Padrón. No tenemos libreta para comprar los mandados (canasta básica) y no podemos conseguir empleo por ser clandestinos”.

Gracias a los negocios subterráneos, Magda gana un dinero que ni soñar en su provincia. “Mi esposo recoge dinero para la ‘bolita’ (lotería ilegal) y junto a unos amigos, los fines de semana arman una valla de peleas de gallos. Todos los meses ese ‘bisne’ le deja buena plata. Yo vendo lo que aparezca, desde tabletas de maní molido hasta esponjas de baño. Los orientales somos luchadores por naturaleza. Hacemos trabajos que los habaneros les huyen”.

El acoso policial a los orientales en situación ilegal es constante. En los superpoblados barrios de la Habana Vieja, agentes policiales vestidos de negro con perros pastores alemanes están al acecho.

“Parecen nazis. A mí me han enviado tres veces de vuelta a Santiago. Pero me las agencio para volver. Aquello está que arde. Los bolsillos vacíos y la gente no tiene cómo prosperar. En la capital abunda el billete. Existen burujones de negocios por debajo del tapete”, señala Ernesto, técnico industrial que lleva seis años residiendo clandestinamente en La Habana.

Según Ernesto, lo más peligroso son los policías. “Casi todos son orientales, pero ni porque son paisanos te dejan tranquilo. Pero como hay tanta corrupción, se resuelve con dinero. El otro problema es que muchos habaneros nos ven como intrusos, dicen que venimos a quitarle sus puestos de trabajo. Nos llaman ‘palestinos’ y nos han dado fama de borrachos y chivatos”.

Una tarde de 2009, Ernesto decidió quemar todas las naves. Vendió su casa en el marginal barrio de Chicharrones en Santiago de Cuba, y en los arrabales de La Habana levantó un corral techado donde cría más de 50 cerdos.

“Me gano la vida vendiendo puercos. Los engordo con pienso comprado en almacenes estatales y con sobras que se consiguen en comedores escolares. El dolor de cabeza es la policía, que no te deja vivir. Ser oriental sin papeles en La Habana es vivir en constante zozobra. Parece que Fidel y Raúl no se acuerdan que ellos también son orientales”, enfatiza.

En cualquier municipio de La Habana, los ilegales orientales sobreviven refugiados en la clandestinidad. Como sea. Conduciendo un bicitaxi, criando cerdos o prostituyéndose. Siempre al filo de la navaja.

Publicado en Desde La Habana.

Iván García Quintero nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. Hijo de la periodista Tania Quintero Antúnez y del abogado, ya fallecido, Rafael García Himely. Después de pasar el servicio militar, no concluyó la enseñanza preuniversitaria, dedicándose a los más variados oficios, desde ayudante en una imprenta y aprendiz de plomería, hasta asistente de programas en la Redacción de Programas Especiales de la Televisión Cubana. En 1995 logró su sueño de incorporarse a una profesión que no le era ajena, el periodismo. Ese año fue admitido en Cuba Press, agencia de periodismo independiente fundada por el poeta y escritor Raúl Rivero el 23 de septiembre de 1995.  Condenado a 20 años de prisión en abril de 2003 y excarcelado y desterrado a España en julio de 2010. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba. Tiene esposa y una hija, nacida el 3 de febrero de 2003.

30 de mayo de 2015

Desde España: Los nuevos comunistas


Los nuevos comunistas

¿Podremos..?

CARLOS HERRERA

Disminuir tamaño del textoAumentar tamaño del textoEs el año de los nuevos comunistas, el tiempo en el que todo desaliño intelectual es tomado por novedad salvadora

SON cachorros de una revisión tardía. Las viejas ideas que proporcionaron miseria y terror en la Europa del siglo pasado hacen aparición, de nuevo, al calor de la catarsis colectiva que ha supuesto el nuevo crack al que se ha asomado la sociedad moderna. Teóricamente todo iba bien: la pobreza disminuía en el mundo, los nuevos emprendedores ganaban dinero, los especuladores hacían su agosto... Hasta que reventó parte del sistema y determinados países entre ellos el nuestro sufrieron el hachazo de la realidad. Era el caldo de cultivo ideal para inocular con éxito ideas fáciles, consignas infantiles, eslóganes simples.
 
Con la ayuda de algunos programas televisivos propios de la basura menos reciclable, una serie de creadores de conceptos perezosamente atractivos mordieron la atención de los más desatendidos y de muchos de aquellos que albergan un pequeño liberticida en su interior. La consecuencia es que ha llegado su momento, creen, para rediseñar el mundo con valores que se han comprobado inútiles. Es su año. 2015 va a suponer para los que supuestamente se creen capacitados para poder reeditar ideas fracasadas el año de su mayoría.
 
Ninguno de los escenarios en los que han gobernado, siempre mediante la violencia o la represión, ha conseguido avanzar un solo milímetro en ningún tipo de logro, ni social ni económico; pero gozan de ese perverso prestigio que acumula el populismo en sociedades abocadas a las salidas angostas, en colectividades que tienen poco por perder y que son capaces de echarse en brazos del primer embaucador que les emocione con pasiones bajas y poco maceradas.

Es el año de los nuevos comunistas, el tiempo en el que todo desaliño intelectual es tomado por novedad salvadora. Es fácil: se les dice que se van a tomar los palacios de invierno y que nadie podrá estar por encima de las limitaciones a las que les ha sometido la coyuntura de un tiempo convulso. Por demás, solo basta con espolear el rencor: yo no tengo, pero tu tampoco vas a tener ya que te lo vamos a quitar, que es la idea fuerza básica con la que se desenvuelven estos que dicen poder, y que basan su estrategia en dar a entender que tú no tienes porque hay otro que tiene mucho, se lo haya ganado honradamente o no.
 
En ningún momento hablan de crear riqueza, de crecer respetando la iniciativa de los que han creado siempre las oportunidades, que son las personas, no las Administraciones. En ningún momento hablan de establecer una sociedad en la que la posibilidad de crecer dependa solo de la iniciativa particular de cada uno. No. Hablan de igualar y gravar, de prohibir y «normativizar», de repartir lo poco que haya lugar de crear nuevos espacios de emprendimiento. Son los venezolanos de hoy, los cuentistas de comité central, los comisarios de vigilancia individualizada.
 
Sorprende que una España vacunada por años diversos de dictaduras y desarreglos pueda siquiera pensar en confiar su suerte a individuos que ya eran viejos antes de nacer, con tics de dictadores de pacotilla, con discursos plagados de amenazas, con intenciones liberticidas y con apostura de comisarios desafiantes. Sorprende que esta España que debe a su Constitución los años de progreso mas admirable y contrastable de su historia sea capaz de aplaudir a unos tipos que hablan de voladuras incontroladas y que, hasta la fecha, jamás han demostrado nada más allá de ser unos hábiles contertulios de programas de televisión perfectamente despreciables.
 
Parecía que esta España se había hecho mayor, pero las tendencias demoscópicas demuestran que está dispuesta de echarse en los brazos del primer vendeburras que se pasa por su puerta y que muestre cierta habilidad para la propaganda hecha a base de labia e intestinos.

Recordaremos muchos años este 2015. Para bien o para mal.

Viaje alrededor del mundo

  
Viaje Alrededor Del Mundo - 2015

Mayra Montes

Mayra Montes nos regala
otra de sus admirables crónicas de viaje.
Esta vez ha sido un viaje extenso, casi nada:
¡pácticamente alrededor del mundo!
El motivo fue muy especial:
Mayra y su esposoTony quisieron celebrar de ese modo
sus Bodas de Oro matrimoniales.
Y, aunque tarde,
los felicito muy sinceramente por tan feliz aniversario,
y le agradezco a Mayra la oportunidad que nos brinda
de disfrutar también de ese maravilloso viaje
a través de sus relatos.
 
LOS ÁNGELES
El día 31 de enero temprano en la mañana dejamos nuestro apartamento de Miami Beach  y nos dirigimos en un taxi hacia el aeropuerto para abordar nuestro vuelo de Delta hacia Los Ángeles y continuar hacia Nueva Zelandia vía Australia. Arribamos a Los Ángeles cerca de las 10:30 am hora local; mi amiga Herminia y su esposo Manolo nos estaban esperando en el aeropuerto.
 
Después de chequear doblemente nuestro equipaje hacia nuestro destino final, nuestros amigos nos llevaron en su carro a través de muchas ciudades pequeñas alrededor del Gran Los Ángeles, tales como Redondo y Silver Lakes  pasando a través de comunidades preciosas junto al mar hasta que llegamos a Palo Verde. Allí comimos un almuerzo suculento en un resort  llamado Terranea, que  se encuentra al lado del Océano Pacífico y tiene una vista espectacular. 

Luego nuestros amigos nos llevaron a la Ciudad de Hollywood, donde nos bajamos del carro en la famosa Hollywood Boulevard y caminamos por encima de las estrellas que están grabadas en las aceras. Estas estrellas contienen los nombres de artistas famosos de Hollywood.  Alrededor de las 6:00pm nuestros amigos nos llevaron de vuelta al aeropuerto para así poder continuar nuestro viaje.

(Mañana proseguiremos con el relato sobre el primer destino, Nueva Zelandia)

28 de mayo de 2015

La tristeza

La Tristeza
Por el Rev. Martín N. Añorga

¿Quién no ha estado triste alguna vez en la vida? Le hice la pregunta a un amigo exiliado y me dijo: “me siento triste al temer por mis hijos y mis nietos que han de crecer en este mundo lleno de guerras, tener que envejecer en tierra ajena y ver con dolor cómo mis compañeros se van, llevados por la muerte dejándome solo”.

Una joven francesa llamada Francoise Sagan, a sus dieciocho años, escribió una novela titulada “Buenos Días, Tristeza”, la que en el año 1958 alcanzó fama mundial al ser llevada al cine por Otto Preminger, y protagonizada por David Niven. La frase, tan repetida, sin embargo, no es original de la autora, sino que apareció mucho antes en una de las composiciones del prolífico poeta Paul Eluard; pero el hecho es que conocemos a muchas personas que al despertar, en lugar de alabar la luz del sol graban sus vistas en la oscuridad de las nubes. Después de una noche, de descanso o de inquietud, hay que disfrutar el regalo de un día que amanece, alabando a Dios y confiando en que habrá sonrisas y no lágrimas. Jamás digamos “Buenos días, tristeza”. La frase de los que saben superar escollos y conflictos tiene que ser esta:  “Adios, tristeza”.

La tristeza es una de las emociones inevitables del ser humano. Suele definirse como “el estado afectivo provocado por un decaimiento de la estabilidad emotiva, lo que desata el deseo de llorar,  las expresiones faciales de abatimiento, la falta de apetito y de interés en las cosas habituales de la vida.” Sentir tristeza es una experiencia normal de la cual no hay que asustarse, pues no se trata de una enfermedad. El problema consiste en la permanencia ininterrumpida de la tristeza. Hay personas que viven anegadas en el pantano de la desilusión y pierden la capacidad para disfrutar de momentos gratos y placenteros, especialmente las que le colocan al luto la etiqueta de perpetuidad.

Leí esta frase en un artículo y  me impresionó: “Dulce es al hombre en su penoso duelo, cuando el tormento pertinaz le aterra, decir a la mezquina tierra: ¡Allá es mi patria!, y señalar al cielo”. Luto es un vocablo que proviene del latín “luctus”, y significa “dolor, sufrimiento, aflicción, angustia, desolación y tristeza”. En efecto, es todo eso; pero cuando hay valores espirituales, convicciones religiosas y especialmente fe en Dios, ha de prevalecer el sentimiento de consuelo y victoria. “Es mediante la actualización y la expresión de los sentimientos que la persona en duelo se puede sentir aliviada y liberada” (Jorge Bucay).

Aunque la tristeza es un problema anímico, y no exactamente un conflicto espiritual, es acudiendo a las fuentes del espíritu como suele diluirse, vencida por un sentimiento de victoria. Recordemos estos emotivos versos de Amado Nervo:

                            “Dios mío, yo te ofrezco mi dolor
                            ¡Es todo lo que puedo ofrecerte!
                             Tú me diste un amor, un solo amor,
                            ¡Un gran amor!
                            Me lo robó la muerte
                            y no me queda más que mi dolor.
                            Acéptalo, Señor,
                            ¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte”.

              La lección es simple y concreta: el dolor y la tristeza que le entregamos a Dios se nos quitan del alma y se nos ausentan del corazón. Se puede “reír llorando” como afirma el poeta Juan de Dios Peza. Bien claro se dice en un versículo de Los Salmos: “echa sobre Dios tu carga, y  El te sustentará”.  Hay que recordar también el consejo de San Pablo: “Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez os digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4).

A menudo una tendencia humana es la de prenderse de tristes recuerdos. Jules Renard escribió: “¡No despertéis la pena que duerme!”.  Y Romain Rolland dijo que “la vida no es triste. Tiene horas tristes!”. Entre varios casos que pudiera citar recuerdo el de una joven madre que perdió a su hijito de cinco años abatido por la leucemia. Mantuvo intacta la habitación del muchachito y todas las noches iba a su camita vacía a despedirse de él, y en la mañana, al despertar, acudía a besar su almohadita y a llorar sobre ella.  Esta mujer era la estampa de la tristeza, vivía atada a un doloroso recuerdo y se abatía en las lágrimas del mismo. Alguien dijo: “¡cuidado con la tristeza! Puede convertirse en un vicio”. Esta madre de la que hablamos superó el martirio de la aflicción el día en que la convencimos de que donara el juego de cuarto de su hijo fallecido, su ropita y juguetes a una familia necesitada. “Otro niño será feliz en nombre del que se fue con Dios -- le dije -- no repitas que lo perdiste, hazlo vivir ayudando a padres pobres hacer felices a sus criaturitas”.

Ciertamente la tristeza puede convertirse en un vientre en el que se geste la generosidad y se enaltezca la memoria de los seres amados, amando a los demás. La tristeza es un camino o un abismo.  Depende de cómo la manejemos.

          Nosotros, los exiliados, somos muy propensos a la tristeza. En los atardeceres otoñales, cuando el cielo se pinta de colores como de acuarela, el silencio empieza a envolver el ambiente y nuestra mirada se enturbia de nostalgias, no podemos reprimir una opresión de tristeza en el pecho. Para mí, sin embargo, estos momentos no son de dolor, ni de muerte, sino de vida. Dirigidos por el índice de la tristeza recorremos los parajes de nuestra niñez, los paisajes que una vez nos deslumbraron, los cariños de que disfrutamos y los incidentes gratos, y aún los desagradables, que le dieron sentido a nuestra vida.

La tristeza de la patria lejana es ternura, candidez, pureza y entusiasmo. Es paradójico, pero el hecho de que odiemos a los tiranos que profanan nuestro suelo, no implica  que dejemos de amar el recuerdo de nuestra cuna, de nuestro pasado y la ilusión de regresar algún día con una bandera redimida, contemplando un cielo sonriente de libertad. La tristeza de la distancia refuerza nuestro amor por la patria y por los que allá han quedado.

Uno de los grandes poemas de la historia es “Oda al Niágara”, del insigne poeta cubano desterrado José María Heredia. En sus versos, traducidos a todos los idiomas del mundo, el poeta exalta la deslumbrante e imponente belleza de las cataratas del Niágara; pero en medio del torrente de su poema, introduce esta estrofa: 

   “Mas, ¿qué en ti busca mi anhelante vista
   Con inútil afán?  ¿Por qué no miro
   Alrededor de tu caverna inmensa
` Las palmas ¡ay! las palmas deliciosas
   Que en las llanuras de mi ardiente patria
   Nacen del sol a la sonrisa y crecen, 
   Y al soplo de las brisas del Océano,
   Bajo un cielo purísimo se mecen.
   Este recuerdo a mi pesar me viene….. 
 
Hay muchos motivos para que estemos tristes; pero la tristeza de haber perdido a Cuba es la más grande de todas. Esa tristeza desaparecerá tan solo cuando le devolvamos a la patria el bendito don de la libertad.
Remitido por Blanca DePriest.