10 de noviembre de 2015

¿Cuándo mataron a Lola?


¿Cuándo mataron a Lola?

Ciro Bianchi Ross
30 de abril de 2011

Se recicla de nuevo un correo electrónico sobre un conocido bolero-son, que constituye una de las mas populares leyendas musicales cubanas, sin ser realmente cubana. Ciro Bianchi Ross, periodista, escritor e investigador concienzudo que no se deja arrastrar por leyendas fantasiosas, nos deja un mejor recuento de la historia de Lola y su bolero. Y al igual que se desvirtúa la fecha del crimen, también puede sospecharse de los demás ingredientes de la historia tal como se cuenta, así como del supuesto comentario del Presidente Grau en un discurso official.

“Hay preguntas a las que puede responder cualquier cubano. ¿A qué hora mataron a Lola?, es una de ellas. Todos los que nacimos en esta Isla sabemos que el hecho ocurrió a las tres de la tarde. No se pregunte más. Porque a la hora de su muerte se constriñe todo lo que conocemos acerca del personaje… Nada podemos decir sobre Lola y, aunque sepamos la supuesta hora de su muerte, no llegaremos jamás a precisar la fecha en que la mataron….

Señala el envío que se trató de una prostituta a quien uno de sus amantes fulminó con una puñalada en el pecho. Agrega que el crimen en efecto ocurrió a las tres de la tarde de un día de 1948. Su autor fue un médico famoso que pensó que el incidente, dada la mala vida de la occisa, ocuparía apenas un par de párrafos en la crónica roja de los periódicos de entonces, sin saber que quedaría grabado para todos los tiempos. No podía imaginar el sujeto que el presidente Ramón Grau San Martín ya a fines de su mandato, que concluyó el 10 de octubre del año mencionado, iba a referirse al suceso en uno de sus discursos. Dice el mensaje que el mandatario interrumpió sus palabras, miró su reloj y anunció al auditorio que eran ya las tres de la tarde. Precisó: «La hora en que mataron a Lola».

Un relato lleno de imaginación si se quiere y hasta creíble. Pero no es cierto. Este escribidor no descarta que Lola fuese una prostituta...  pero un periodista, por su formación profesional, tiende a contrastar cuanta información allega. Es una manera de asegurar que no se irá «con la de trapo» si la publica. Sucede que cuando recibí el mensaje electrónico con la historia de Lola, historia que, por otra parte, estaba yo ya cansado de buscar sin éxito, me puse a darle vueltas al asunto y concluí que una de las maneras de confirmar la veracidad del relato era corroborando la fecha en que el bolero-son aludido se compuso.

Y aquí viene lo interesante. Lola se estrenó en Nueva York el 27 de noviembre de 1935, es decir, 13 años antes de lo que afirma el cuento que circula a través de Internet. Para remate, no la compuso un cubano, sino un puertorriqueño, Rafael Hernández.

Todo esto me lo contó el doctor Cristóbal Díaz Ayala, el destacado musicógrafo.  …Me dice Díaz Ayala en su respuesta:

«Lola es un bolero-son de Rafael Hernández, que grabó el cuarteto Machín en Nueva York, en noviembre 27 de 1935. No recuerdo que en alguna declaración Rafael aclarase si se refería a un hecho real, que pudo haber sucedido en Puerto Rico o en Cuba, donde también vivió, y más probable todavía en Nueva York o en México, donde vivió en fecha más cercana a su composición, porque la suponemos escrita muy cercana a la fecha de grabación, ya que para aquellos tiempos la necesidad perentoria no permitía “engavetar” las canciones».

 No para ahí la confusión. No son pocos los amantes de nuestra música que piensan que Rafael Hernández es un compositor cubano. Ocurre así, escriben Olavo Alén y Ana Victoria Casanova, no porque confundan simplemente el lugar de nacimiento de tan insigne músico, sino porque están convencidos de que muchas de sus composiciones llevan un sello de cubanía inconfundible.

Baste decir que Rafael Hernández no es solo el compositor de Lola, sino además, entre otras muchas, de Cachita, El cumbanchero, Capullito de alelí y Campanitas de cristal. La versión de Buche y pluma na’ma en la voz del Trío Matamoros fue el primer gran éxito del compositor boricua interpretado por músicos cubanos. Son piezas que todos en algún momento hemos tenido como creadas en la Isla…

Hernández vivió en La Habana entre 1919 y 1922. En esa época el compositor, nacido en 1896, trabajó como trombonista en la orquesta del teatro Fausto, de esta capital. Cuando regresó en 1939 era ya todo un maestro a quien intérpretes y compositores cubanos admiraban….

Rafael Hernández murió en San Juan, Puerto Rico, el 11 de diciembre de 1965.  

 

También entre los pucheros anda el Señor (IV)



También entre los pucheros
anda el Señor

Un recuento de la vida de Santa Teresa
y la cocina de su tiempo 

Serie-Documental
Canal 2 de la TVE 
Puede verse en Internet  “a la Carta”

Capítulo IV
emitido el sábado 7 de noviembre de 2015:

  Segovia
 y la receta del
Potaje carmelitano

 Pinchar este enlace:

Ortografía por cuentagotas


Una gota cada día

Echo, echa, echas…. / hecho, hecha, hechas….

Todas las formas del verbo echar, que significa a grandes rasgos tirar o depositar y “expulsar” se escriben sin “h”:
Siempre echo los papeles a la papelera.
Si echas más sal al guiso lo estropeas.
Hay que echar la carta al buzón.
Tienes suerte si no te echa de aquí ahora mismo.

El verbo echar también forma parte de la locución echar de menos, que significa “añorar”:
Te echo de menos
¿Me has echado de menos?

O de la locución echar a perder, que significa estropear:
Siempre lo echas todo a perder.

También de la perífrasis echar + un infinitivo, que indica el comienzo de la acción expresada por el infinitivo:
Siempre se echa a reír en el momento más inoportuno.
Casi me echo a llorar.
 
El verbo hacer
Aunque se pronuncian igual, las formas del verbo echar, que se escriben sin h, no deben confundirse con las formas hecho, hecha, hechas, del participio del verbo haber, que se escriben con h, al igual que el sustantivo masculino hecho (cosa que se hace o que sucede), tanto cuando se utiliza como tal, como cuando forma parte de la locución de hecho (efectivamente, en realidad):
¿Has hecho lo que te dije?
Aunque iba con prisa, dejó hecha la cama.
Ya están hechas las tortillas.
El hecho es que hemos solucionado el problema.
Quería olvidarla. De hecho, intenté no volver a verla.

De la página web de la RAE

9 de noviembre de 2015

Cien años de Hedy Lamarr

 
Cien años de Hedy Lamarr
Eduardo De Rivas

La vida de Hedy Lamarr bien habría valido como guion de una gran película, aunque fue ella quien las protagonizó. Considerada una de las grandes bellezas de la historia del cine, la actriz, nacida en la Viena del Imperio austrohúngaro, revolucionó el séptimo arte al protagonizar tanto el primer desnudo que se vio en la gran pantalla como el primer orgasmo en «Éxtasis».

Hedwing Eva Maria Kiesler, conocida más tarde como Hedy Lamarr, llego al mundo el 9 de noviembre de 1915 y este lunes se celebra el centenario de su nacimiento. Pocos podían imaginar que esta chica judía marcaría un punto de inflexión en el mundo del cine por culpa de un engaño. Con 16 años protagonizó «Éxtasis» con Gustav Machaty como director. El director la convenció para que rodase desnuda en lo alto de una colina, haciéndole pensar que casi no se le vería al estar colocadas las cámaras demasiado lejos, pero ella no contó con el zoom.

Aquella película la puso en el foco del arte y también le cambió su vida por completo. El filme, bastante polémico para la época, provocó que el empresario Friedrich Mandl se obsesionara con ella y utilizara su amistad con Hitler y Mussolini, a los que vendía armas, para obligar a sus padres a darla en matrimonio. Tal fue la obsesión de su nuevo marido -el primero de los seis que tendría Hedy Lamarr- que intentó retirar todas las copias que se habían distribuido de la película en la que su mujer salía desnuda. No lo consiguió, pero sí la obligó a llevar una vida de clausura en la que el único contacto con el exterior lo hacía cuando él la acompañaba.

Hedy Lamarr tuvo que dejar de lado su carrera cinematográfica. Enclaustrada en casa, como mera comparsa de un empresario que solo la permitía desnudarse cuando él estaba delante, como ella mismo contaba tiempo después, aunque el tiempo alejada del mundo exterior le permitió desarrollar su vena científica. Produndizó en la ingeniería y se aprovechó de los contactos de su marido para enterarse de los secretos de la industria armamentística del III Reich, algo que utilizó años más tarde cuando emigró a Estados Unidos para ganarse el apoyo de las autoridades.

Fue en 1937, después de conseguir huir de su marido. Durante meses estuvo organizando un plan de fuga con la complicidad de su asistenta, con la que mantenía una relación sentimental. Una compleja historia de amor que terminó con la actriz escapándose por la ventana de un restaurante y montándose en un coche con rumbo a París perseguida por los guardaespaldas de su marido.

La actriz dejaba atrás una vida casi de esclavitud y se abría ante sí una nueva en la que se reencontraría con el cine de Hollywood, previo paso por Londres y consiguiendo su billete a Estados Unidos vendiendo todas sus joyas. Llegó allí con el aval que se había ganado con sus cuatro películas en Alemania y con el apoyo de Louis B. Mayer, empresario de la Metro Goldwyn Mayer, quien la bautizó como Hedy Lamarr.

Empezó a destacar de nuevo en la gran pantalla, hizo cerca de 30 películas, aunque no tuvo un gran ojo a la hora de elegir sus papeles. Fue Dalila en "Sansón y Dalila",  a las órdenes de Cecil B. DeMille, aunque rechazó protagonizar "Casablanca" junto a Humprey Bogart. Lo hizo, en realidad, no porque el proyecto no le llamase la atención sino porque en esos años estaba muy involucrada en sus investigaciones científicas.

Comunicaciones inalámbricas

Consciente de los horrores del régimen nazi por su marido y por su condición de judía, cuando llegó a Estados Unidos colaboró con los aliados en facilitarles todos los secretos que conocía. Además, consideraba que su privilegiada mente podía ayudar en la lucha contra Hitler y empezó a trabajar en el desarrollo de tecnologías militares.

En colaboración con el compositor George Antheil, creó un sistema de comunicaciones secretas. Sabía que los gobiernos eran reacios a lanzar misiles teledirigidos por miedo a que los rivales interceptasen las señales, pero Hedy Lamarr encontró la forma de hacerlo posible. Se trataba de una versión inicial del salto de frecuencia que mezclaba la modulación de señales con el sistema de una pianola y que se utlilizó tiempo después para construir torpedos aunque solo cuando la patente había prescrito, por lo que la inventora no recibió un dólar por su obra.

La primera vez que se utilizó fue durante la crisis de los misiles de Cuba y también contribuyó en algunos mecanismos de la guerra de Vietnam. Años más tarde traspasaría las fronteras militares y con la irrupción masiva de la tecnología digital, su invento permitió implantar las redes Wifi.

ABC, Madrid

Paseos sobre ruinas


 
Paseos sobre ruinas

Orlando González Esteva

A la tristeza de ver a los habaneros andar entre ruinas y, a veces, sobre ellas, sucede la de saber que muchos ignoran su significación, el sentido y valor de esas edificaciones que alguna vez fueron testigos de hechos notables, orgullo de su época y hasta mirador a un futuro que sus habitantes y vecinos soñaron espléndido.

Nada le dicen esos escombros a buena parte de esa ciudadanía andariega porque nada de ellos se le dejó saber: lo que de alma tuvieron se ha desvanecido por culpa de la incuria o la naturaleza intrínsecamente depredadora del gobierno que desvirtúa el pasado del país, aunque hay piedras con alma si quien las recoge sabe quiénes se apoyaron en ellas, y hasta polvo vivo si se le empuña e interroga.

Los habaneros van y vienen entre esa devastación como los ejércitos vencidos, al replegarse, entre los cadáveres de los hombres que murieron durante la avanzada

La puerta deshecha, el muro agrietado, las persianas de madera podrida, las paredes despellejadas, los portales mugrientos, los palacetes convertidos en casas de vecindad, las habitaciones pobladas de barbacoas, los patios interiores empantanados, los cascotes que cubren las aceras, las fachadas pintarrajeadas de colores extravagantes, los balcones apuntalados, las calzadas rotas, ¿qué fueron antes de la debacle? Los reclamos de un presente feroz dan al traste con toda tentación de averiguarlo. Los habaneros van y vienen entre esa devastación como los ejércitos vencidos, al replegarse, entre los cadáveres de los hombres que murieron durante la avanzada, sólo que ignorantes, a diferencia de esos ejércitos, de la muerte que pisan y les rodea, entumecidos por la penuria y la desesperanza.

El otoño se pasea por el sur de la Florida, y el espectáculo de las hojas secas que cubren los patios interiores de algunas casas me ha recordado un poema japonés, y este poema, la suerte de esos habaneros que recorren su ciudad inadvertidos del oscuro esplendor* que huellan:

    No hay otra senda.
    Me resigno a pisar
    las hojas secas.
               Wasajo

El caminante, hipersensible a la fragilidad de las hojas caídas, renuente a acelerar su desintegración, a causarles mayor daño que el que ya han sufrido a manos del tiempo -acaso aún retengan un vestigio de vida-, ha buscado una alternativa a la ruta que hasta entonces seguía, la ha buscado para no destrozarlas, pero esa alternativa no existe, todo está cubierto de hojas, y si quiere llegar a su destino tendrá que caminar sobre ellas, oírlas crujir y deshacerse bajo sus pies. 

El verbo resignar es clave: revela el afán con el que este hombre ha intentado salvaguardarlas y la pesadumbre con la que, luego de darse por vencido, se apresta a caminar sobre ellas. Los cubanos deberíamos averiguar qué circunstancias promueven esa finura de espíritu y, apenas las que arrasan nuestro país desaparezcan, crearlas.

El espectáculo de los habaneros recorriendo más de un barrio maltrecho de su ciudad, comprensiblemente incapaces de reconocer la trascendencia del destrozo -porque en una sociedad vapuleada por la Historia sólo se prioriza la supervivencia-, y el espectáculo de las hojas que cubren los patios de Estados Unidos me han recordado un poema japonés; los tres, unos versos de Sylvia Plath, y estos versos, la inutilidad de mi texto: 

después de la plaga que ha asolado nuestra heredad,
¿qué ceremonia de palabras puede enmendar el estrago?

* El oscuro esplendor es el título de un libro de Eliseo Diego.

Martinoticias.com

Ortografía por cuentagotas


Una gota cada día

Halla / haya / aya
La mayor parte de los hispanohablantes pronuncian estas palabras de la misma forma, ya que está muy generalizada la pérdida de la distinción de sonidos que representan las grafías “ll” y “Y”. Pero conviene distinguirlas adecuadamente en la escritura.
a) haya
Puede ser un verbo o un sustantivo.
Como verbo, es la forma de primera o tercera persona del singular del presente de subjuntivo del verbo haber. Con este valor se utiliza, bien seguida de un participio para formar el pretérito Perfecto (o antepresente) de subjuntivo del verbo que se esté conjugando (haya visto, haya mirado, etc.), bien como verbo de una oración impersonal:

Espero que Luis haya aprobado.
No cree que el niño se haya vestido solo.
Quizá haya algo que podamos hacer.

Como sustantivo, es femenino y designa un tipo de árbol:

Hay que podar el haya del jardín.
Se sentó a la sombra de una frondosa haya.

b) halla
Es la forma de la tercera persona del singular del presente de indicativo, o la segunda persona del singular del imperativo, del verbo hallar(se), que significa encontrar(se):

Obsérvese que en estos casos la palabra halla se puede sustituir por la forma encuentra:

No sé cómo lo hace, pero halla siempre una excusa perfecta para no ir.
La sede de la organización se halla en París.
La flora se halla constituida por diferentes especies.
Halla la hipotenusa del siguiente triángulo rectángulo.

c) aya
Es un sustantivo femenino que significa “mujer encargada en una casa del cuidado y educación de los niños o jóvenes”:

Aún se acordaba del aya sabia y cariñosa de su infancia.
La vieja aya seguía llevando a los niños al parque.

De la página web de la RAE.

8 de noviembre de 2015

Mitos cubanos

Mitos cubanos

Wendy Guerra

Ni todos los negros tomamos café, ni "las prostitutas cubanas son las más cultas del mundo", ni todos los hombres son cubanos amantes perfectos, ardientes Latin Lovers, ni los niños cubanos los más felices del mundo, ni la medicina una potencia médica, ni todos los pioneros cubanos lograron o quisieron ser como el Che, no todo cubano sabe tirar y mucho menos tirar bien, ni Varadero es la playa más linda del mundo (aunque es muy hermosa y sí es en la que yo más disfruto nadar), ni todos los americanos resultaron ser el enemigo, ni el pueblo es un bastión inexpugnable, ni el exilio el bando contrario, ni todos los cubanos sueñan con llegar al comunismo, ni todos los cubanos quieren irse del país, ni todo el mundo baila bien salsa, ni el embargo es el culpable de todas nuestras desgracias, ni todas las cubanas amarramos a los hombres con brujerías, rituales y hechizos.

Cuba es (como dice Kelvis Ochoa) mucho pero mucho más.

Estamos enredados en una telaraña de clichés, donde la eternidad del verde olivo sigue posando para el mundo, somos un país muy fotogénico que parece reír, incluso, cuando llora. Esta película que ha perdido los límites entre la comedia y el drama, tiene una banda sonora social de discursos y salsa; son montuno, nueva trova y un poco de pasado con Buena Vista Social Club.

En estos días es muy difícil no ser captado por las cámaras mientras caminas por la ciudad de La Habana. Hay miles de camarógrafos, periodistas, cronistas, que con o sin permiso necesitan registrar el inicio o el final de algo.

Si observas bien, los cubanos que aceptan ser entrevistados casi nunca responden todo lo que en verdad piensan. Son muchos años de miedo, de doble moral y paternalismo político. Hemos vivido en un país pero la prensa oficial, la única prensa de estos años, habla de otro.

Los dobles discursos dibujan la otra geografía que prepara el camino para reforzar el coro de mitómanos.

Mi gran anhelo es que un día, delante de todos estos micrófonos y cámaras que hoy nos persiguen por la ciudad, podamos ser verdaderamente libres para no tener que representarnos.

Yo sé que dentro de nuestras casas somos, en su mayoría, seres muy claros, explícitos, directos, sinceros hasta la médula.

Quiero vernos por fin, abiertamente, como un pueblo que llama a las cosas por su nombre, discute sobre lo que no está de acuerdo, respeta las diferencias, y deja de ser masa para convertirse, por fin, en individuo.

Si seguimos mintiendo a los lentes, disfrazando las verdades, maquillando nuestro drama, terminaremos por mentirnos y creernos a nosotros mismos.

Que el cubano es aún, en esencia, un individuo franco y extrovertido, no es un mito, pero que nos han obligado a mentir día a día para resistir, una triste y dura verdad.

No todos los cubanos somos espontáneos y genuinos.

Eso también es ya parte del mito.

Ortografía en gotas


Una gota cada día 

Últimamente, este craso error se comete de modo continuo tanto en las emisiones televisivas de España como en los principales periódicos del país.

El agua, esta agua, mucha agua

El sustantivo agua es de género femenino, pero tiene la particularidad de comenzar por /a/ tónica (la vocal tónica de una palabra es aquella en la que recae el acento de intensidad: [água]).

Por razones de fonética histórica, este tipo de palabras selecciona en singular la forma el del artículo, en lugar de la forma femenina normal la. Esta regla solo opera cuando el artículo antecede inmediatamente al sustantivo, de ahí que digamos el agua, el área, el hacha.

Pero si entre el artículo y el sustantivo se interpone otra palabra, la regla queda sin efecto, de ahí que digamos la misma agua, la extensa área, la afilada hacha.

Puesto que estas palabras son femeninas, los adjetivos deben concordar siempre en femenino: el agua clara, el área extensa, el hacha afilada (y no el agua claro, el área extenso, el hacha afilado).

Por su parte y por la misma razón, el indefinido una toma generalmente la forma un cuando antecede inmediatamente a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica: un área, un hacha, un águila (si bien no es incorrecto, aunque sí poco frecuente, utilizar la forma plena una: una área, una hacha, una águila).

Asimismo, los indefinidos alguna y ninguna pueden adoptar en estos casos las formas apocopadas (algún alma, ningún alma) o mantener las formas plenas (alguna alma, ninguna alma).

Al tratarse de sustantivos femeninos, con los demostrativos este, ese, aquel o con cualquier otro adjetivo determinativo, como todo, mucho, poco, otro, etc., deben usarse las formas femeninas correspondientes: esta hacha, aquella misma arma, toda el agua, mucha hambre, etc. (y no este hacha, aquel mismo arma, todo el agua, mucho hambre, etc.) -   

De la página web de la RAE

7 de noviembre de 2015

Ortografía en gotas

Cambio de la y copulativa en e

 La conjunción copulativa y toma la forma e ante palabras que empiezan por el sonido vocálico /i/ (i- o hi- en la escritura): Eres único e irrepetible; Necesito aguja e hilo.

 Excepciones:

Cuando al sonido /i/ le sigue una vocal con la que forma diptongo: La mesa es de madera y hierro (no de madera e hierro).

 Con aquellas palabras que, como hiato o ion, pueden articularse con hiato ([i - á - to], [i - ón]) o con diptongo ([yá - to], [yón]), es válido el uso de e (si se pronuncia un hiato) o de y (si se pronuncia un diptongo): diptongo e hiato o diptongo y hiato; moléculas e iones o moléculas y iones.

 Cuando la conjunción se hace tónica y adquiere un valor adverbial en oraciones interrogativas: ¿Y Inés? (‘¿dónde está Inés?’ o ‘¿qué tal Inés?’).

 Si la palabra que sigue a la conjunción no es española y comienza por el sonido vocálico /i/, sigue vigente la regla, aunque por tratarse de una voz extranjera el sonido /i/ inicial no se escriba como i o hi:Escriba su teléfono e e-mail (la e de e-mail se pronuncia [i] en inglés).

Paralelamente, la conjunción copulativa y mantiene la forma si la voz que la sigue no empieza con el sonido /i/, aunque gráficamente se escriba con i- o hi-:En esa fecha se produjo el encuentro entre Musolini y Hitler (el apellido alemán Hitler se pronuncia con h aspirada). Hasta el momento ha sacado dos discos: Life y I adore you (I se pronuncia [ái] en inglés). -  

De la página web de la RAE
 

El ciclón del 32


 
Desenpolvando el archivo

El ciclón del 32

Ana Dolores García

En su relación de huracanes sufridos en nuestro territorio nacional, el Instituto Meteorológico Cubano lo catalogó oficialmente como el mayor desastre natural del siglo XX en Cuba.

En Camagüey todavía se le recuerda por los pocos que lo sobrevivieron, los que desde tierra adentro supieron de la tragedia o por quienes de generación en generación la hemos ido escuchando de nuestros mayores.

Ya era un poco tarde para pensar en huracanes, pero la naturaleza siempre nos prepara sorpresas insospechadas. Se supo de él el 31 de octubre, cuando comenzó a adentrarse en el mar Caribe procedente del Atlántico.  Bordeando el Sur de las Islas La Española y Jamaica, en lugar de seguir ruta hasta el Golfo de México dio un viraje de 90 grados y se dirigió a Cuba, atravesándola de Sur a Norte.

Ha pasado a nuestra historia como “el ciclón del treinta y dos” porque entonces a nadie se le había ocurrido aun darles nombres.

Fue el culpable del ras de mar de Santa Cruz del Sur. Una ciudad que quedó anegada bajo el agua y un mar que se desbordó hasta mas allá de 20 km de la costa. La resaca dejó al descubierto cientos de cadáveres y a esta cuenta hubo que agregar otros cientos de desaparecidos que el mar no devolvió nunca.

En Santa Cruz del Sur la cuenta sobrepasó las 2,500 víctimas. Que tampoco fueron las únicas, porque las zonas afectadas cubrieron un amplio radio desde el área costera de Ciego de Ávila hasta Guayabal, produciendo poco más de 3000 muertos en total y miles mas de heridos y damnificados.

El impacto inicial, que fuera recibido por un pequeño pueblo de pescadores cercano a la ciudad de Santa Cruz del Sur, se extendió hasta la propia ciudad, la mas importante de toda la costa meridional de lo que era la vasta provincia de Camagüey en aquella época.   Allí la cresta de las olas llegó a alcanzar una altitud de 6 metros, dejándola  completamente arrasada.     

Tendríamos que situarnos mentalmente en aquellos años de pocos recursos  para la investigación meteorológica  y  los medios de radiocomunicación.  Los dos observatorios de La Habana, el oficial y el de los Padres Jesuitas habían advertido de la peligrosidad del huracán, situado ya en el extremo Oeste al Sur de Jamaica, y hay que reconocer que por uno u otro motivo no se hizo mucho caso de esas advertencias. ¿Incredulidad sobre la verdadera fuerza y dimensión del ciclón? ¿O sobre la exactitud de los pronósticos que no pocas veces habían fallado en predicciones similares anteriores?

Al amanecer del 9 de noviembre la fuerza de los vientos y de las olas del mar sorprendió a los santacruceños. Ya no hubo dónde resguardarse ni tiempo para hacerlo.  A algunos cientos se les ocurrió buscar refugio en vagones de ferrocarril estacionados cerca de  la estación ferroviaria y que la fuerza del mar volcó inmisericorde, pereciendo todos.
 
Monumento a las víctimas

Los relatos de quienes lograron sobrevivir eran increíbles y aterradores. Se calculó que había muerto el 70% de la población de Santa Cruz del Sur.  Para evitar epidemias, se procedió a la quema indiscriminada de cadáveres al tiempo que  comenzó el traslado de los heridos hasta  la ciudad de Camagüey. 

La población de la capital agramontina se volcó en ayuda a los damnificados, acogiendo en sus hogares a familias enteras que todo lo habían perdido, y adoptando numerosos niños que habían quedado sin padres.