5 de febrero de 2015

El Senador Marco Rubio preside la Audiencia en el Congreso sobre Cuba

El Senador Marco Rubio
preside la Audiencia sobre Cuba

 CubaNet.-  Este martes tuvo lugar una audiencia del Subcomité de Relaciones Exteriores del Senado sobre Asuntos del Hemisferio Occidental presidida por el senador Marco Rubio, para explicar el restablecimiento de relaciones de Estados Unidos con Cuba.

A la audiencia, además de la asistencia de la secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, participan el secretario de Estado adjunto para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo,Tom Malinowski; así como los opositores cubanos Rosa María Payá (hija de Oswaldo Payá, presidente del Movimiento Cristiano Liberación); Berta Soler, presidenta de las Damas de Blanco; Mirian Leiva, activista de Derechos Humanos y periodista independiente; y Manuel Cuesta Morúa, de Arco Progresista.

«Desde que el presidente Barack Obama anunció su acuerdo de normalización de relaciones con el régimen cubano en diciembre» señala el comunicado del senador, «la vida parece estar imitando al arte. La semana pasada el presidente cubano Raúl Castro declaró que su régimen ni siquiera atenderá las peticiones de la administración Obama para normalizar las relaciones hasta que Estados Unidos abandone nuestra base naval de Guantánamo, que termine el embargo comercial, que cesen las transmisiones de radio y televisión a Cuba y que se recompense al régimen cubano de ‘daños humanos y económicos».

De acuerdo con el comunicado de Rubio, el mes pasado, el principal negociador del régimen resumió su posición aún más sucintamente después de la primera ronda de conversaciones de normalización entre Estados Unidos y Cuba en La Habana, que decía: «El cambio en Cuba no es negociable».

«En otras palabras, envalentonados por la primera ola de concesiones que Obama dio el régimen de Castro acceso a más dólares, otorgando más a cambio de nada», dijo Marco Rubio.

«El martes, el pueblo estadounidense tiene su primera oportunidad de escuchar a la administración de Obama acerca de sus relaciones con el régimen de Castro cuando presido una audiencia del Subcomité del Comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre Asuntos del Hemisferio Occidental. Espero con interés escuchar las perspectivas de los funcionarios del Departamento de Estado, a pesar de que yo ya estoy preocupado por la renuencia de la administración para permitir que el pueblo estadounidense pueda escuchar directamente de los dos funcionarios de la Casa Blanca que negociaron el acuerdo con el régimen de Castro en el transcurso de 18 meses de negociaciones secretas, y sin la aportación de importantes diplomáticos y negociadores de nuestro gobierno».

«Muchas preguntas siguen siendo importantes acerca de lo que el régimen de Castro ha hecho a cambio de la flexibilización de las regulaciones de viajes y asuntos bancarios que ahora permitirán la entrada de más dólares para llenar las arcas del régimen de Castro. Por ejemplo, no está claro por qué, con toda la influencia económica que inicialmente trajo a la mesa, la administración aparentemente aceptó un acuerdo para liberar condicionalmente a 53 presos políticos, muchos de los cuales fueron puestos en libertad, pero con cargos pendientes o fueron amenazados con más tiempo en la cárcel si continúan con su labor a favor de la democracia. De hecho, algunos han sido detenidos de nuevo según los informes, además de cientos de nuevas detenciones desde el anuncio de diciembre», concluye el Senador.

4 de febrero de 2015

Tras las huellas de Teresa: Ávila, la muralla

 
Ávila:
la muralla medieval

Si algo caracteriza a Ávila por encima de todo lo demás, y sin olvidarnos de Santa Teresa de Jesús, es la muralla medieval que rodea la ciudad, construida en el siglo XII. Ávila es, de hecho, una de las dos únicas ciudades españolas que conservan sus murallas, siendo la otra Lugo, en Galicia,  con su muralla romana. El perímetro de la muralla de Ávila mide 2.537, formando un recinto más o menos rectangular donde cada lado o lienzo se corresponde con un punto cardinal. Es el recinto amurallado de estilo románico mejor conservado de España y quizás de Europa.

   La muralla se construyó sobre los restos de la muralla romana que había tenido la ciudad, aprovechándose algunas secciones que aún seguían en pie, y utilizando también piedras de una vecina necrópolis romana. A través de los siglos se han hecho varias reconstrucciones, lo cual, unido a las tareas de conservación, han hecho que en la actualidad se mantengan en muy buen estado.

   La función de la muralla era defensiva, aunque también sirvió para aislar a Ávila de las epidemias, y para controlar la entrada de mercancías. Se dice que en su construcción trabajaron 2.000 hombre a las órdenes de dos maestros y que sólo tardaron nueve años en finalizarla.

En total la muralla contiene 88 torreones y 9 puertas, y toda la muralla está coronada por almenas. Las puertas más importantes son la del Alcázar y la de San Vicente, ambas flanqueadas por torres de más de 20 metros de altura.

Se puede subir a la muralla por unas escaleras de piedra y recorrer una buena parte de la misma por el camino de ronda en su parte superior; desde allí se puede disfrutar de bonitas vistas de Ávila y alrededores. La altura media de la muralla es de aproximadamente 12 metros.

La muralla de Ávila está catalogada como Bien de interés Cultural desde 1884, y la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1985.

 Tren turístico para recorrer la muralla de Ávila

 Para los que deseen recorrer todo el perímetro de la muralla pero no quieran o no puedan hacerlo a pie, Ávila cuenta con un tren turístico al que llaman Murallito. Este tren transita por dicho perímetro, acercándose también a importantes monumentos abulenses, tanto del casco histórico como de extramuros. El recorrido dura unos 30 minutos y el servicio de megafonía en varios idiomas va explicando los principales datos del lugar por el que se está pasando. Uno de sus vagones está adaptado para personas con movilidad reducida.
Fuente: http://artigoo.com/avila-muralla-medieval

Sacerdotes polacos mártires en el Perú

Dos sacerdotes polacos mártires en el Perú

LIMA, 03 Feb. 15 / 03:38 pm (ACI).- Este martes 3 de febrero el Papa Francisco aprobó el decreto que reconoce el martirio de los sacerdotes polacos Michele Tomaszek (31) y Zbigneo Strzalkowski (33), de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales asesinados el 9 de agosto de 1991 por el movimiento maoísta Sendero Luminoso que por esos años sembraba el terror en el Perú.

Ambos jóvenes franciscanos trabajaban pastoralmente en la localidad de Pariacoto, en los Andes de Ancash (Perú), país donde vivían hacía once años y que por entonces intentaba salir de la profunda crisis económica en que se encontraba, mientras los terroristas de Sendero Luminoso seguían asesinando miles de civiles y autoridades en pueblos y ciudades –incluyendo la capital-, con el fin de instaurar un régimen comunista.

En ese sentido, la labor evangelizadora que realizaban los dos sacerdotes con los pobres de Pariacoto –donde llevaban tres años- era considerada una amenaza por los terroristas, pues no dejaban que el odio se apoderara de los corazones de los fieles. Sin ese odio, Sendero no podía tener más miembros para su lucha armada.

Así, al ver que sus amenazas no afectaban el trabajo pastoral de los franciscanos, el 9 de agosto de 1991 los senderistas deciden llenar de pintas las paredes de los edificios de la plaza de Pariacoto. Al anochecer, armados y con los rostros cubiertos, arrestan al alcalde.

Paralelamente fray Zbigniew exponía en la iglesia el Santísimo Sacramento, mientras esperaba a su compañero para celebrar la Misa. Una vez concluida la Eucaristía, cierran el templo. Al rato aparecieron unos hombres encapuchados que tocaron la puerta y reclamaron la presencia de los sacerdotes “para hablar con ellos”.

Apenas los vieron, les ataron las manos y se los llevaron en la camioneta de la misión. Fueron trasladados junto con el alcalde a Pueblo Viejo. Durante el camino, los terroristas sometieron a los sacerdotes a un “interrogatorio”, acusándolos de “engañar a la gente” e “infectar a las personas mediante la distribución de alimentos de la imperialista Caritas". E incluso los acusaron de adormecer “el ímpetu revolucionario con la predicación de la paz”. Posteriormente, cuando llegaron a las inmediaciones del cementerio, los ejecutaron a todos.

La Conferencia Episcopal Peruana condenó el asesinato de ambos misioneros y señaló que “la Iglesia, una vez más comprometida en la creación de la Civilización del Amor en nuestro pueblo, rechaza enérgicamente esta ignominia sangrienta que no abre ningún camino de salvación en la situación crítica que afronta el Perú".

Asimismo, al enterarse de la noticia, San Juan Pablo II afirmó que ambos frailes “son los nuevos mártires del Perú”. En aquel momento estaba con el Papa un franciscano, el P. Jarek Wysoczanski, el "tercer compañero” de fray Miguel y fray Zbigniew, que sobrevivió a la tragedia porque estaba en Polonia para asistir al matrimonio de su hermana.

Días después del asesinato, una religiosa que colaboraba en la misión dijo que lo ocurrido le parecía un sueño, “me impresiona una vez más en Miguel y Zbigniew su fidelidad al Señor y a este pueblo andino, y la voluntad de ser consecuentes con lo que predicaron. Recuerdo su entusiasmo por la vocación franciscana y misionera y su disponibilidad para el servicio, a pesar, tantas veces, del mucho cansancio”.

“Permanecieron allí hasta el final. Eso no se improvisa, es un don. Vi a Zbigniew unos días antes de su martirio, le pregunté si estaban amenazados, sonrió y dijo: ‘No podemos abandonar al pueblo. Nunca se sabe, pero si nos matan, que nos entierren aquí’. A Miguel lo vi un mes antes, vivía como si no pasara nada, abandonado en Dios. Ambos, hombres de Dios, tal vez vivían pensando que todavía no era su hora; sin embargo, fue la hora de Dios”, relató la religiosa.

El martirio de los dos sacerdotes polacos fue reconocido este martes por el Papa Francisco, junto al martirio del sacerdote italiano Alessandro Dordi, asesinado también por Sendero Luminoso 16 días después.

3 de febrero de 2015

Me gusta la casta


Me gusta la casta

… Sobre todo comparada con la marcha del sábado


Luis Ventoso 
abc.es

CUANDO veo a multitudes buscando el poder en la calle, tiendo a sentir más miedo que emoción.
 
Me vienen a la cabeza aquellas marchas élficas en Berlín, que filmaba Leni Riefenstahl con magia turbia. O su parodia bufa, los desfiles eléctricos, de tebeo de Tintín, del rechoncho tirano Kim Jong-un. El Querido Líder sería una coña en su altiva ridiculez, de no ser por las hambrunas que provoca esa «broma infinita», que diría el genio suicida Foster Wallace. Me acuerdo también, claro, de algunos de los regímenes con los que colaboran nuestros lozanos revolucionarios (con consultorías cobradas a doblón y evasión fiscal a modo de rúbrica).
 
Plazas llenas para aclamar a los sátrapas teocráticos de Irán, que a veces intimidan a su pueblo ahorcando a los disidentes con el gancho de una grúa de obra. Evoco, cómo no, las olas de fervor chavista en Caracas, las multitudes oficialistas llorando en las calles, dopadas por el culto al líder. Me acuerdo de los estudiantes venezolanos torturados en neveras por la dictadura de Maduro, un régimen adulado con baboseo por nuestros profesores anticasta en las televisiones del régimen bolivariano.

Veo la manifestación del sábado por las calles de Madrid y pienso, no sin cierto asombro, que cada vez me gusta más la casta, el sistema político democrático que con tanta lucidez y generosidad logró instaurar la generación de mis padres y abuelos. Me gusta cómo pasaron página a una dictadura interminable sin pegar un solo tiro, o cómo escribieron una Constitución que está intelectualmente a la altura de las mejores de Occidente. Me agrada que González construyese nuestro sistema del bienestar y que luego sus sucesores conservadores lo aceptasen y lo hiciesen viable. Me reconforta ver que la justicia de la casta es implacable, y ha pillado al cuñado del Rey, a exministros, a toda la crema financiera que se enseñoreó de unas cajas que creían suyas, a los rufianes que robaban los ERE de los parados, al sinvergüenza que jugó a hacer a Cataluña independiente para tapar su latrocinio.
 
Me llena de confianza ver que la casta es tan abierta que una presentadora de televisión puede llegar a Reina, que un dependiente adolescente, hijo de un ferroviario, ha construido en una esquina de España el mayor imperio textil del mundo; que un agricultor charro sin letras, que emigró a los 19 a Suiza, ha podido levantar una compañía aérea que va por 50 aviones. Me congratulo de poder trabajar de periodista en un país sin cortapisas para la opinión y la crítica, donde un periódico como este puede destapar que el narcotráfico anida en la cúpula del régimen venezolano, donde se han aireado con detalle las miserias del PP con su tesorero o la hipocresía económica de los responsables de Podemos.

La casta no es perfecta, porque es humana, y excepto Iglesias, Monedero, Artur Mas, Marie Le Pen y un par de elegidos más, todo lo humano es falible. Pero mal que bien, nuestra casta consagra la seguridad jurídica, las libertades y la asistencia social de un Estado compasivo. Por todo eso, desfiles dogmáticos como el de ayer solo me reafirman en el enorme valor cívico de la terrible casta.

2 de febrero de 2015

2 de febrero: Fiesta de las Candelas

2 de febrero:
Fiesta de las Candelas

 Esta festividad tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Dios en el templo.

En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Ya que se cumpliera la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos.

José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles.

El día 2 de febrero de cada año (40 días después de la celebración de la Navidad)    la Iglesia recuerda esta presentación del Niño Jesús en el templo. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas) que   simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.


La Virgen de la Candelaria
 

 

Es una de las muchas advocaciones de la Virgen María. Tuvo su origen en Tenerife, una de las islas Canarias. Según la tradición, la Virgen se le apareció en 1392 a dos indios guanches que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Traía una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos.

Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar del acontecimiento. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. Los encargados de llevársela fueron los pastores que la encontraron, quienes al instante de tomarla en sus manos, quedaron curados del brazo uno y de los dedos, el otro. Ante este milagro, el rey ordenó que todo el pueblo honrara a aquella figura de mujer, a quien le llamaron “La Extranjera”.

Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife. En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y un tiempo después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife.

Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a ” La Extranjera”. Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Le explicó que la Virgen María era la Madre del Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese gran tesoro.

Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar en el que todos la pudieran venerar. El Rey accedió y llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo, que parecía una Iglesia natural. Antón cuidó por un tiempo de la Basílica. Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”.En noviembre de 1826, una tormenta terrible azotó a la isla de Tenerife, llegando al Santuario de la Virgen y las aguas se llevaron la Imagen. Se hizo todo por tratar de recuperarla, pero no fue posible encontrarla. Los padres dominicos acordaron mandar a hacer una imagen nueva. Así lo hicieron y en la festividad del día 2 de Febrero de 1830, bendijeron la nueva imagen de Nuestra Señora de la Candelaria. Desde el año 1599 se nombró a la Virgen de la Candelaria patrona de todo el archipiélago canario.  

 
Historia de las velas

 

  Hace 30.000 años se utilizaba un tipo de vela que consistía en verter aceite o grasa sobre una piedra ahuecada a tal fin, y con fibras como mecha se conseguía una vela primitiva. Se cree que fue la iluminación que se utilizó cuando se hicieron los famosos dibujos prehistóricos en las cavernas de España y Francia.

La vela se inventó independientemente en distintas culturas. Los egipcios y los cretenses las tenían en el 3.000 AC. Los portavelas del 1.600 AC encontrados en Egipto atestiguan el uso de velas en esa cultura y en la tumba del siglo II AC del primer emperador de la dinastía Qin, Qui Shi Huang, fueron encontradas velas de grasa de ballena.

Los romanos hacían velas con mechas. Para las mechas, usaban un rollo de papiro tratado para retrasar el consumo. La sumersión repetida de la mecha en el sebo o la cera derretida formaba el cuerpo de la vela. En el siglo IV Constantino, el primer emperador cristiano, usaba velas en el servicio de Pascua. También se dedicaba un día especial para bendecir las velas y distribuirlas entre los fieles –el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

A partir del siglo XV, se empezaron a emplear moldes de madera, aparentemente en París, por lo que las velas se volvieron más accesibles y menos caras. En ese propio siglo, de 1488 data la fábrica de velas más antigua que aún existe en Dublín.

Pero incluso hacia el siglo XVII las velas de sebo más caras exigían que, cada media hora, se despabilara el extremo carbonizado de la mecha o pabilo, sin extinguir la llama. Esta difícil tarea ya no tuvo objeto a partir de finales de ese siglo, cuando se propagó el uso de las velas de cera de abeja, que se evaporan parcialmente. La cera era tres veces más cara que el sebo, pero las velas fabricadas con ella ardían con una llama más viva.

Se cuenta que durante el invierno de 1765, en una de las grandes mansiones británicas, sus habitantes  consumieron más de 50 Kg de velas de cera en un mes. En este siglo se fabricaron por primera vez velas con una cera obtenida a partir del  aceite de ballena.

    En 1831 se desarrolló un proceso que permitía refinar el sebo. El resultado fue un producto llamado estearina (éster formado por el ácido esteárico y la glicerina). La estearina es más dura y arde por más tiempo que el sebo no refinado. Este proceso dio lugar a velas que ya casi no ahumaban ni tenían olor a rancio. En 1850 se logró el avance más importante: la parafina, sustancia derivada del petróleo, se refinó e hizo posible la elaboración de velas a base de petróleo. La parafina, que arde con limpieza y sin olor desagradable, combinada con las estearinas dio como resultado velas más duras, que no se doblaban como las tradicionales velas de sebo.

Fue a fines del siglo XIX que se desarrollaron máquinas de moldeo que podrían producir grandes números de velas a precios accesibles.

 
Supersticiones del uso de las velas

A través de tiempo, se fueron creando diversas supersticiones con el uso de las velas. Por ejemplo, en Alemania era común creer que cuando la llama de una   vela   se dividía  y se partía, era presagio de  alguna muerte en la casa. También era creencia generalizada que  una vela que soltara una chispa al aire, significaría que pronto iba a llegar  una carta para quien estuviera sentado enfrente o más cerca de ella.

Había tres ocasiones principales en las que se encendían velas: En el nacimiento, para asegurar que los malos espíritus se mantuviesen alejados del recién nacido y en Roma esto ponía al niño bajo la protección personal de la diosa Vesta. En el matrimonio, para impedir que "El mal de ojo" arruinara el futuro de la pareja, y en la muerte pues eran una salvaguardia de que ningún demonio se atrevería entonces a robar el alma del fallecido.

Otros consideraban muy importante que cuando se encendiera una vela fuera con un cerillo de madera, para que la magia fuera completa y cuando se apagara fuera con la punta de los dedos mojados o con una campanita para sofocar la flama. Nunca debía soplarse, ya que de lo contrario la magia sería nula.

Fuentes: Catholicnet y http://www.prodanix.com.uy/velaweb/historia.htm

 


Las velas a los santos

Muchos católicos suelen encender una velita de cera ante una imagen de Jesús, María u otro santo. Esa velita representa un recuerdo de la oración hecha por el cristiano y suele quedarse encendida varios días, de acuerdo con su tamaño.

Hoy, muchos templos han reemplazado la vela de cera con luces eléctricas que imitan el fuego de la velita. A muchos no les gusta y se resisten al concepto. Y es que hay algo muy especial en la acción ritual de encender una vela. Sin embargo, hay que recordar que lo importante es la oración y no la velita.

Hoy se enciende la vela eléctrica. En tiempos pasados la vela de cera, pero en el primer milenio cristiano se encendía una lámpara de aceite de olivo. Según la historia, pasaron varios siglos antes de que la Iglesia aceptara la vela de cera en lugar de la de aceite.

Los cristianos del siglo XII se negaban a aceptar lo que hoy consideramos tradicional, la vela de cera.  Hay que aceptar que nuestras tradiciones cambian al correr del tiempo.

No importa si quemamos aceite, cera o electricidad. Lo que importa es la oración.

©Fray Gilberto Cavazos, OFM.

 

¿Cuánto le ha costado Cuba al mundo?


¿Cuánto le ha costado Cuba al mundo?

Carlos Ernesto Montaner

Raúl Castro le ha puesto condiciones a Barack Obama para reestablecer relaciones diplomáticas. Una de ellas es recibir una compensación por los daños producidos por el embargo comercial.

¿A cuánto asciende el perjuicio? Según los puntillosos economistas del gobierno cubano, la cifra es exactamente 116,860 millones de dólares. No tengo la menor idea sobre cómo han llegado a esa suma monstruosa, pero démosla por buena a los efectos de esta columna.

Naturalmente, eso nos precipita a una pregunta inevitable: cuánto le ha costado la incompetencia y la injerencia de la revolución cubana al mundo.

Hagamos unos apuntes contables.

Primero, claro, están los perjudicados cubanos. En 1959, Cuba tenía 6.000.500 habitantes. Al margen del 1.800.00 viviendas, existían 38.384 fábricas, 65.872 comercios y 150.958 establecimientos agrícolas. Todo eso fue estatizado sin compensación real, provocando el súbito empobrecimiento de la sociedad cubana. ¿A cuánto asciende el despojo? Probablemente el Estado les debe a los propios cubanos 30 veces lo que hoy Raúl Castro le reclama a Obama. Pasaron de los primeros lugares de desarrollo en América Latina a los últimos.

 Estados Unidos. Los norteamericanos, muy conservadoramente, valoran en 7000 millones las propiedades confiscadas en la Isla. No incluyen en la cuenta, por ejemplo, entre otros rubros olvidados, el costo enorme de integrar a dos millones de refugiados cubanos en Estados Unidos (el 20% de la población de la Isla), ni los daños provocados por los miles de criminales deliberadamente sacados de las cárceles cubanas y enviados a USA durante el éxodo del Mariel en 1980. Tampoco tienen en cuenta los derechos de propiedad norteamericanos sobre libros, música, películas, televisión, medicinas, programas de informática y objetos de todo tipo copiados o utilizados sin límite por los cubanos. Una suma astronómica. Deberían sumarlos.

España. La “Sociedad 1898”, constituida en Madrid para defender los intereses de los españoles perjudicados en la Isla –dueños en Cuba de una buena parte del comercio minorista—, afirma que, sólo a las tres mil familias españolas que han logrado localizar, a valor del dólar actual, les deben unos 8000 millones.

URSS. Según la economista rusa Irina Zorina, los subsidios a Cuba, sin contar las cuantiosas donaciones de armamentos, excedieron los 100.000 millones de dólares. En el verano del 2014, Vladimir Putin le condonó a Cuba el 90% de una incobrable deuda reconocida a Rusia ante el Club de París de 35.000 millones. El 10% restante, que tampoco cobrará, hipotéticamente se invertiría en la Isla.

Venezuela. El economista Carmelo Mesa-Lago calcula el subsidio venezolano en unos 13.000 millones de dólares anuales. Ernesto Hernández-Catá, otro gran profesional, lo rebaja a 7000. En todo caso, una cifra descomunal que explica, entre otras razones, la magnitud del desastre venezolano.

Argentina. La deuda original de 2400 millones, contraída en los años setenta, al no pagarla, hoy excede los 11.000 millones.

Japón. Cuba le debía 1400 millones. Los japoneses le condonaron el 80% de la deuda y el 20 restante lo aplazaron en 20 años. Naturalmente, les eliminaron las líneas de crédito a los cubanos. 

México. Hizo más o menos lo mismo que Japón. Cuba le debía 487 millones de dólares y el gobierno mexicano le perdonó 341 y le aplazó la devolución del remanente a lo largo de una década.

Y ahora acerquémonos, parcialmente, a la injerencia, pero con más preguntas que respuestas, porque, que sepamos, nadie todavía le ha puesto números al costo de la intromisión cubana en los asuntos internos de otros países.

¿Cuánto le costó a Venezuela el desembarco de guerrillas cubanas en los años sesenta y el apoyo de los Castro a las guerrillas y terroristas venezolanos durante más de una década? ¿Cuánto le cuesta la disparatada asesoría que ha llevado al país a la ruina?

¿Cuánto le costó a Bolivia el intento del Che Guevara, acompañado de militares cubanos, de derrocar al gobierno de ese país?

¿Cuánto le costó a Chile la radicalización del gobierno de Salvador Allende, en gran medida motivada por la presencia de las tropas especiales cubanas en ese país y por el consejo suicida de La Habana?

¿Cuánto le costó a Centroamérica en vidas humanas y en recursos económicos la ayuda de Cuba a la creación y mantenimiento de guerrillas en El Salvador, Guatemala y Nicaragua? (Nicaragua, por ejemplo, todavía no ha recuperado los índices de desarrollo económico que tenía en 1979, año del triunfo sandinista).

¿Cuánto la vinculación de Cuba en Colombia al Ejército de Liberación Nacional o ELN, al M-19 de Jaime Bateman y a las FARC?

¿Cuánto pagaron los argentinos por combatir al Ejército Guerrillero del Pueblo, organizado por Cuba y dirigido por Jorge Ricardo Masetti, como prueba el periodista e historiador Juan Bautista Yofre en su libro Fue Cuba, o el insensato ataque al cuartel de La Tablada, con armas cubanas, durante el gobierno de Raúl Alfonsín?

¿Para qué seguir? La pequeña isla de Cuba, dirigida por un loco que, como tantos, se creía Napoleón Bonaparte, pero que realmente intentó serlo y a ello dedicó toda su vida, ha sido una catástrofe, no sólo para los cubanos, sino para medio planeta. Una catástrofe que les ha costado una inmensa cantidad de dinero.

 

1 de febrero de 2015

Cuántos cubanos pueden degustar un Cohiba?


¿Cuántos cubanos pueden degustar un Cohiba?
Ernesto Pérez Chang

CUBANET LA HABANA, Cuba. -Cuando los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos anunciaron el comienzo del proceso de normalización de las relaciones diplomáticas, a los pocos días circuló una foto donde se veía a Obama recibiendo como regalo un tabaco fabricado en la isla.

Para algunos, la imagen era una especie de símbolo donde el objeto de agasajo al presidente representaba lo más autóctono del pueblo cubano, sin embargo, en Cuba, el tabaco torcido a mano es un producto que hace muchísimo tiempo no identifica al pueblo sino a una pequeñísima élite conformada por altos funcionarios del gobierno, dirigentes de primer nivel, algunos cubanos radicados en el exterior y visitantes extranjeros con alto poder adquisitivo que saben cómo eludir las estafas y dónde encontrar el producto original. Para el resto de la población, los llamados puros habanos pertenecen a un mundo inalcanzable, por no decir desconocido..

El tabaco cubano ha tenido un destino similar al de otros productos que el gobierno, mediante disímiles regulaciones, ha reservado para su disfrute particular, ya sea para consumirlo o para beneficiarse directamente de su venta. Alrededor de los habanos se ha establecido un cerco prohibitivo que, paulatinamente, ha ido aniquilando la centenaria tradición del tabaco en la cultura cubana, a la par de otras costumbres.

Una simple unidad del famoso Cohiba puede superar el salario de una semana de cualquier obrero, mientras que una caja con la rúbrica de Fidel Castro, subastada por la firma Habanos S.A. en cualquiera de los eventos exclusivos que celebra frecuentemente, redobla en cientos de veces el salario anual de un médico o un ingeniero.

Elaborados con materias primas falseadas y en locales clandestinos, las imitaciones de puros habanos se venden en las calles de todo el país, y hasta en las tiendas oficiales, por precios módicos que oscilan entre los 50 y los 100 dólares, en un país donde el salario promedio no supera los 20 dólares mensuales. Un empleado de una tienda de Habanos S.A., emplazada en un hotel de La Habana, nos revela algunas sombras de ese negocio. Por razones obvias, no revelamos su identidad:

Los tabacos originales son mucho más caros y la mayoría de los turistas que vienen no tienen suficiente dinero para comprarlos. Hay otros que sí pero tampoco saben mucho de tabacos y uno le vende una copia como si fuera original. Piensan que si compran en las tiendas no serán estafados pero la ganancia de nosotros [los vendedores] está en eso. ¿Si no, de qué vale trabajar aquí? La gente que sabe sí nota la diferencia pero esos no vienen hasta aquí. […] Los cubanos que compran no saben mucho, lo que quieren es llevarse tabacos para revender afuera.

 Que en la capital funcionan varias carpinterías dedicadas a la confección de réplicas exactas de las cajas de tabacos originales es un secreto a voces. Según testimonio de un trabajador de una de ellas, se puede ganar entre 1 y 5 dólares por cada unidad terminada, lo cual resulta mucho más rentable que producirlas para el Estado. Aun así, como nos dice un experimentado tabaquero, se trata de una producción exclusiva para cazar ingenuos y no para satisfacer una demanda de consumo al interior del país.

Un producto ajeno al cubano de a pie

Los cubanos ya no fuman habanos, ya ni saben qué cosa es eso. Fidel fumaba Cohiba, grandísimos, especialmente hechos para él, pero la gente solo podía comprar el tabaco de a peso, y ese ya ni siquiera lo pueden comprar. Todos vienen picados, viejos, durísimos. Antes, fumarse un tabaco no era cosa solo de ricos, ahora es un lujo y los que los turistas compran por ahí, en cualquier lado, son una trampa para cazar ingenuos, porque no son verdaderos. Nos dice un torcedor con suficientes años en el oficio, y más adelante agrega: En los años que llevo en esto, me sobran dedos de las manos para contar las veces que un cubano me ha comprado un tabaco. Todos se paran a ver lo que hago pero nada más. Es que ya ni saben disfrutarlo, no saben qué hacer con él. Es un verdadero crimen. Esto era como el tamal, el congrí, el lechón asado y ahora es tan desconocido para el cubano como el caviar y el champán.

He recorrido las calles de La Habana tratando de encontrar una imagen de un cubano degustando un puro habano, uno verdadero, de esos identificados con su vitola colorida y su aroma peculiar. Ni siquiera he podido conseguir la de alguien aspirando el humo de un tabaco de a peso. Solo un par de mujeres en medio de la calle Obispo que piden un dólar a cambio de una foto de ellas fumando un embrollo de hojas, una parodia de aquella estampa criolla que se extinguió hace ya medio siglo. Y tal vez el tabaco sea eso para los cubanos de hoy, solo un simulacro, una representación, sin dudas algo muy lejano de un símbolo de identidad.