26 de enero de 2015

Realidad, poema de Lolita Lafuente

Realidad
Lolita Lafuente

Ya me estoy poniendo vieja,
lo he podido comprobar:
Ahora me gusta dar quejas
y me entretiene pelear.
Me encanta buscar defectos
en toda la humanidad:
disfruto cuando protesto
y critico en cantidad.

 
La música me fastidia,
no soporto la quietud,
y siento como una envidia
por toda la juventud.
Si no hay aire, me sofoco,
mas no resisto la brisa…
Los demás me lucen locos
con su alegría y su risa.

Si me tratan con cariño
pienso que es guataquería.
Y no le aguanto a los niños
su inocente algarabía.
Los chistes ya no resisto,
y aunque ponga mucho empeño
y en no dormirme yo insisto,
¡A las nueve tengo sueño!

No veo televisión
pues todo es una indecencia:
No hay un solo novelón
que no acabe mi paciencia.
La radio es una basura,
 siempre lo mismo… lo mismo,
con la insípida amargura
que nos  trajo el comunismo.

Las mujeres más bonitas
yo las encuentro corrientes,
y si son las jovencitas
resultan impertinentes
con eso de la “igualdad”.
En vez de un lindo peinado
lucen la barbaridad
de hacerse casi un rapado…
Así llegan a lucir
cual joven amanerado.
Les encanta confundir..
¡El mundo está atolondrado!

Me molestan si me miran;
si no me miran, me insulto.
Ya las flores no me inspiran,
para mí son como bultos.
Nada, que si me analizo
con toda imparcialidad,
de mi misma yo me erizo
al admitir la verdad:

Me he vuelto refunfuñona,
siempre frunciendo las cejas…
Me he transformado en peleona
al irme poniendo vieja.
¡Cómo quisiera encontrar
curarme esta enfermedad
y así poderme olvidar
que soy una antigüedad!

25 de enero de 2015

Razones de Carlos III para expulsar de España a los Jesuitas

Razones de Carlos III
para expulsar de España a los Jesuitas.

La expulsión de los jesuitas del Imperio español en 1767, una medida firmada por Carlos III dentro del ambiente hostil hacia esta orden religiosa en la Ilustración, sacudió profundamente la Cristiandad. Al fin y al cabo, la Compañía de Jesús –la mayor orden masculina católica en aquellas fechas– estaba fundada por españoles y muy vinculada a la historia del país, desde la Contrarreforma a la evangelización de América. Las razones oficiales para justificar la deportación achacaban a los jesuitas haberse enriquecido enormemente en las misiones, haber intervenido en política contra los intereses de la Corona y hasta perseguir el asesinato de los reyes de Portugal y de Francia. Eran mentiras o, en el mejor de los casos, exageraciones para ocultar una respuesta aún más sencilla: se habían convertido en unos intrusos de su propia casa.

El día 15 de agosto de 1534, Ignacio de Loyola, un antiguo militar y consejero de Carlos I destinado a convertirse en santo, juró junto a sus siete seguidores más fieles en Montmartre (París) «servir a nuestro Señor, dejando todas las cosas del mundo». Después de los votos de Montmartre, se incorporaron al núcleo tres jóvenes franceses y se dirigieron en peregrinación a Jerusalén, que no pudieron alcanzar debido a la guerra entre Venecia y el Imperio Otomano. Por esta razón, el grupo se dirigió a Roma, donde fundaron tras largas reflexiones la Compañía de Jesús, que fue aprobada el 27 de septiembre de 1540 por Paulo III, quien firmó la bula de confirmación «Regimini militantis ecclesiae».

Francia declaró ilegal la orden debido a un asunto de malversación de fondos

La Compañía de Jesús fue un instrumento fundamental de la Iglesia católica durante la Contrarreforma, y varios de sus miembros se destacaron en el Concilio de Trento, que sirvió para aclarar diversos puntos doctrinales y combatir desde la teología el cisma surgido con el movimiento protestante. Desde su origen, los jesuitas profesaron los tres votos normativos de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, además, un cuarto voto de obediencia absoluta al Papa, «circa misiones», que es el motivo, precisamente, de que los estados comenzaran a desconfiar de la orden a partir de la Ilustración.

Los regalistas contra los jesuitas

La actitud inflexible de los defensores de los derechos de la Santa Sede contra los regalistas (los defensores de los derechos privilegiados de la corona en las relaciones con la iglesia) fue la causa de fondo de todas las disputas que acontecieron a los jesuitas. En 1759, el Reino de Portugal    encerró en calabozos a 180 religiosos en Lisboa y expulsó al resto, acusando a la Orden de instigar un atentado contra la vida del Rey. Tres años después, en 1762, Francia usó el mismo argumento y declaró su ilegalidad a raíz de un caso de malversación de fondos en el contexto de la polémica entre jesuitas y jansenistas (otro movimiento religioso promovido por el obispo Cornelio Jansenio durante la Contrarreforma).

En efecto, la doctrina del regicidio que se atribuía a toda la orden, aunque solo la había defendido el Padre Mariana en su tratado «De Rege», fue enarbolada siempre para justificar sus expulsiones y otorgó la hostilidad hacía la Compañía de los grandes filósofos ilustrados como Voltaire o Montesquieu y de muchos soberanos católicos. Uno de ellos fue Carlos III de España, quien compartía desde la infancia el recelo de su madre, la Reina Isabel de Farnesio, sobre las intenciones de esta orden religiosa.

Pese a que los jesuitas habían ejercido un papel destacado durante los reinados de la dinastía Habsburgo, -cabe recordar que Carlos I era amigo personal de Ignacio de Loyola-, su auténtica ascensión «política» se produjo con la llegada de los Borbones a la Monarquía de España. Así, tanto Felipe V como Fernando VI tuvieron confesores jesuitas, el Padre Daubenton y el Padre Rávago, respectivamente. Sin embargo, la caída de la Compañía de Jesús comenzó a gestarse poco después, en 1754, cuando la caída del marqués de la Ensenada –todopoderoso ministro de Fernando VI y amigo de los jesuitas– dio como resultado la llegada al poder de un gobierno significativamente anti-jesuítico. Uno de los hechos más ruidosos en los primeros meses del nuevo ministerio fue la exoneración de Francisco de Rávago como confesor real.

Carlos III compartía el recelo de su madre Isabel de Farnesio hacia esta orden religiosa

Bajo la acusación de estar detrás de los motines populares del año anterior –conocidos con el nombre de Motín de Esquilache–, Carlos III firmó la Pragmática Sanción en 1767, que dictaba la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la Corona de España incluyendo los de Ultramar, y decretaba la incautación del patrimonio que la orden tenía en el imperio. Sin embargo, las verdaderas causas que motivaron la medida hay que buscarlas más allá de las revueltas sociales, donde la implicación jesuita nunca ha podido demostrarse.

Acusados sin pruebas del Motín de Esquilache

Durante el Montín de Esquilache la multitud asaltó la casa de Esquilache, el secretario de Hacienda, y se congregó en el Palacio Real. Allí, la Guardia Real tuvo que intervenir para restablecer el orden con un resultado de cuarenta muertos. El desencadenante de la protesta había sido un decreto impulsado por el marqués de Esquilache que pretendía reducir la criminalidad y que formaba parte de un conjunto de actuaciones de renovación urbana de la capital –limpieza de calles, alumbrado público nocturno, alcantarillado–. En concreto, la norma objeto de la protesta exigía el abandono de capas largas y los sombreros de grandes alas,   ya que estas prendas ocultaban rostros, armas y productos de contrabando. No en vano, el trasfondo del motín era una crisis de subsistencias a consecuencia de un alza exagerada del precio del pan. Nada, en cualquier caso, que pudiera llevar a la Compañía de Jesús a implicarse en un complot.

El fiscal del Consejo de Castilla Pedro Rodríguez de Campomanes –un declarado antijesuita– fue el encargado de investigar las causas del motín. El fiscal encontró evidencias de la participación de algunos jesuitas en la revuelta y las empleó para montar –«con frases sueltas, hablillas y chismes»– una causa general contra la Compañía de Jesús. Por supuesto, Carlos III no desaprovechó la ocasión, y atacó con contundencia a un grupo religioso que representaba la máxima oposición al regalismo. Esta doctrina política, que defiende el derecho del estado nacional a intervenir, recibir y organizar las rentas de sus iglesias nacionales, chocaba frontalmente con la absoluta lealtad de los jesuitas hacia el Papa, lo que llevó a sus detractores a calificar a la orden como «un estado extranjero dentro de otros estados»

Así, lejos de la tesis romántica de que la medida fue tomada para permitir el triunfo de las luces sobre el fanatismo representado por los jesuitas o la teoría del historiador Menéndez y Pelayo de que fue el fruto de una «conspiración de jansenistas, filósofos, parlamentos, universidades y profesores laicos contra la Compañía de Jesús», la Corona española ejecutó la orden con la intención de reafirmar su control estatal sobre la iglesia española. La decisión, además, venía acompañada de la correspondiente desamortización de sus bienes de   que el estado administró como creyó oportuno, en muchos casos cediéndoselo a otras órdenes religiosas. (No confundir esta desamortización con la de 1798 conocida como la “desarmortización de Godoy”, que incluyó bienes de otras Órdenes religiosas para hacer frente a la bancarrota de la Corona a causa de la guerra con Francia).

Carlos III amplía la persecución

Con gran sigilo, en la madrugada del 2 de abril de 1767, las tropas reales acudieron a las 146 casas de los jesuitas y les comunicaron la orden de expulsión contenida en la Pragmática Sanción. Fueron deportados de España 2641 jesuitas y de las Indias 2630.   Los primeros fueron acogidos inicialmente en la isla de Córcega, perteneciente entonces a la República de Génova. Y el Papa Clemente XIII se vio obligado a admitirlos en los Estados Pontificios cuando los franceses tomaron la isla de Córcega.

Clemente XIV suprimió la Compañía y decretó la conversión de los jesuitas en clero secular

No obstante, la guerra de Carlos III contra la Compañía de Jesús continuó tras su salida de España. El papa Clemente XIII resistió las presiones de los monarcas europeos que pedían la supresión total, pero la elección de Clemente XIV, conocido por su poco aprecio por los jesuitas, sirvió en bandeja la posibilidad de acabar completamente con la orden. José Moñino, que posteriormente fue nombrado Conde de Floridablanca   y se convirtió en el ministro de confianza del Rey, fue destinado en la tarea de convencer al pontífice, lo cual consiguió en agosto de 1773. Clemente XIV promulgó el breve «Dominus ac Redemptor» donde suprimía la Compañia de Jesús y decretaba la conversión de los jesuitas en miembros del clero secular. No en vano, algunos se negaron a acatar la decisión y se refugiaron en el reino de Prusia y en el Imperio Ruso, donde fueron protegidos por sus respectivos soberanos.

Casi medio siglo después, en el contexto de la Restauración de 1814, el papa Pío VII emitió la bula «Solicitudo omnium Ecclesiarum», que restauraba la Compañía de Jesús. En España, el nieto de Carlos III,    Fernando VII, autorizó inmediatamente su regreso.
Editado de abc.es

Frases de Sta Teresa de Jesús de Ávila


24 de enero de 2015

Winston Churchill, 50 años de su fallecimiento


 
Winston Churchill
Cincuenta años de su fallecimiento

La copla que echó de Calatayud a La Dolores, pero la hizo inmortal

 La copla que echó de Calatayud a la Dolores
pero la hizo inmortal

Antonio Sánchez Portero, autor de los libros “La Dolores, algo más que una leyenda” (1998)  y ”La Dolores: un misterio descifrado” (1987), lleva más de cuarenta años investigando quién fue la mujer que inspiró la famosa copla

«Si vas a Calatayud, ¯¯
pregunta por la Dolores,
que es una chica muy guapa,
y amiga de hacer favores».
 
«La copla surgió de forma anónima en Calatayud hacia 1840-1850, lo que "obligó" a Dolores Peinador a trasladarse a Madrid», afirma el hoy consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos.
María de los Dolores Peinador Narvión había nacido en Calatayud el 13 de mayo de 1819. Perteneciente a una de las más distinguidas familias bilbilitanas, su madre al morir le había dejado una cuantiosa herencia que el padre, casado en segundas nupcias, se resistía a entregar. A esta herencia, que pronto habría de poseer, sumaba  Dolores una extraordinaria belleza, «alta, rubia, de ojos azules, que mas por el señorío de su porte y su gentileza,  atraía por la sugestión de su mirada»- que acaparó la atención de muchos pretendientes.
Con 20 años recién cumplidos, Dolores se casó en secreto en Zaragoza con Esteban Tovar, un teniente granadino que acababa de dejar el Ejército para vivir de su ventajoso matrimonio. Comenzaron entonces unos interminables litigios con su padre con los que obtuvieron finalmente la herencia, pero a un alto coste que unido a su desordenada vida matrimonial dilapidó pronto los bienes, arrastrándoles casi hasta la miseria.  Su descalabro social y la vida irregular de Dolores y su marido dieron pie a la famosa copla popular de doble sentido que ha quedado indisolublemente unida a la ciudad. «Antes no se podía nombrar a la Dolores en Calatayud, porque acarreaba consecuencias desagradables», señala Sánchez Portero.

En 1850 el matrimonio se trasladó a Madrid, a la calle de la Ballesta. De allí pasarían a la calle Cruz Verde, y a la calle Jardines donde vivía ya viuda en 1850 con su hijo Esteban. «Falleció en agosto de 1894 en la calle Flor Alta, en el Palacio de los Marqueses de Altamira, y fue enterrada en La Almudena en una tumba de caridad», apunta Sánchez Portero, para quien estas calles donde vivió «son muy "ilustrativas" de su personalidad». «Por más que fuese Dolores Peinador protagonista de hechos singulares, destacados y, si se quiere, escandalosos, al no tener éstos relevancia histórica, su recuerdo se ha ido diluyendo, difuminando en el más completo olvido», señala Sánchez Portero en un tríptico del Mesón de la Dolores.

La azarosa vida de la Dolores real es muy distinta a la leyenda de la joven hermosa y caritativa  que  servía  en  la  Posada  de  San Antón de Calatayud, según el romance  que estrenó  José  Feliú y  Codina en Madrid   en 1893 y que posteriormente Tomás Bretón convirtió en la zarzuela mundialmente famosa. Seducida por un barbero llamado Melchor, que la rechaza para casarse con una rica heredera, a la Dolores del drama la pretenden un rico mercader (Patricio) y un sargento (Rojas) aunque finalmente es el seminarista Lázaro, quien enamorado pelea con Melchor y acaba apuñalándole en el corazón.
Feliú y Codina ideó el drama tras haber oído la copla popular en la estación de La Zaida a un ciego que solía cantar al paso de los trenes. Según José María Iribarren, el propio ciego llamado Pascualón habría improvisado la copla después de que «una guapa moza, donairosa y alegre» le preguntara en tono cariñoso por la causa de su ceguera y le diera una limosna». La versión que recoge el autor de “El porqué de los dichos” fue publicada por Gregorio García Arista en El Español del 13 de octubre de 1945 con el título “Cómo nació la canción de La Dolores”.

«Feliú vio, o quiso ver, en la palabra "favores" una intención distinta de la que tuvo en la copla original. Y así surgió La Dolores», señala Iribarren, que recoge cómo Calatayud convocó un certamen en 1924 para desvirtuar el sentido de la canción popular y enaltecer el honor de la mujer bilbilitana.

Pero la copla, «cantada por pueblos y caminos (aquí encaja la fábula o invención del ciego) ha sido la semilla que ha engendrado un Patrimonio cultural en la Literatura y la Música», subraya Sánchez Portero. Las investigaciones de este estudioso aragonés han reconciliado a Calatayud con la Dolores, que hoy cuenta hasta con un museo  en su honor.
 La Dolores en el Teatro, la Zarzuela y el Cine

Feliú compuso primero un breve romance en el que narra la relación de la Dolores con el sargento Rojas, luego escribió una  zarzuela que no llegó a estrenar y por último un drama para el que no encontraba salida y trataba de venderlo sin éxito.  A  la postre logró  estrenarla  en  Barcelona y luego en Madrid, donde por fin alcanzó el triunfo. 

Tomás Bretón lo convirtió en zarzuela  y la estrenó en Madrid en 1895. Hoy en día sigue siendo una de las piezas más gustadas del teatro lírico español.  
 
Con el nuevo siglo llegó el cinematógrafo. La primera adaptación cinematográfica se realiza en 1908.  En 1923 es Ana Giner quien encarna a la moza aragonesa, pero será en 1939, cuando con Conchita Piquer se filme la versión más popular. Por último, en 1947, otra mítica cantante, Imperio Argentina,  encarnará el papel principal en La Copla de la Dolores.  

Por lo que respecta al teatro, el siglo XX también cuenta con nuevas versiones: La Hija de la Dolores (estrenada en 1927) y Lo que fue de la Dolores (1933)... 
 
La ópera, la zarzuela, el teatro, el cine, la música, los romances...  Tantas y tantas versiones nacidas  de una simple copla, han podido  deformar la realidad de la misma.  Tal vez todo pueda explicarse así: la copla la compuso Pascualón, un ciego mendigo, tañedor de vihuela que recorría los pueblos cantando coplas y que, estando en Calatayud en la Posada de San Antón, le compuso la copla a la Dolores en  agradecimiento a una limosna que le dio… Y los mozos de los pueblos vecinos aprovecharon el doble sentido del ultimo verso para que les sirviese de puya contra los bilbilitanos.  

Parece ser que estos han superado ya el pequeño trauma que les suponía la sola mención del nombre de la Dolores, aunque  Calatayud  siga siendo más conocida por la copla que por la fama de sus pensadores,  políticos o poetas.
Reproducido de abc.es   

La Copla de La Dolores en Youtube:

Las demandas cubanas

LAS DEMANDAS CUBANAS

MIAMI, Estados Unidos. -Un despacho del diario oficial Granma da cuenta de las demandas que el régimen cubano ha puesto a Estados Unidos para discutir las nuevas relaciones bilaterales.

Granma cita una fuente anónima del Ministerio de Relaciones Exteriores en la isla, que precisó que aunque no pretenden resolverlo todo “en una sola reunión”, hay temas pendientes que impiden el avance de las negociaciones y otros nuevos que salen a relucir como la eliminación del programa de Estados Unidos que ampara a los médicos cubanos desertores y el reclamo de incluir a las ONG oficialistas como parte de la sociedad civil cubana que recibiría ayuda de Estados Unidos.

La Habana pide:

  • Eliminación de la Ley de Ajuste Cubano. Con la derogación de la conocida ley, los funcionarios cubanos exigirán también que cese la preferencia para los que arriben a costas norteamericanas con la pretensión del salvoconducto de “pies secos-pies mojados”.
  • Levantamiento del embargo comercial que Estados Unidos mantiene a Cuba desde 1963.
  • Compensaciones por daños y perjuicios causados por “una política que ha estado en vigor por más de 50 años”.
  • Apertura de embajadas oficiales en ambas capitales: Washington y La Habana, y que las mismas se basen en “los principios del derecho internacional”.
  • Eliminación de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional. Un funcionario del MINREX citado por Reuters explicó: “No concebimos un restablecimiento de relaciones diplomáticas mientras Cuba continúe incluida en la lista de Estados auspiciadores o patrocinadores de terrorismo internacional”.
  • Reconocimiento de las ONG oficialistas como parte del entramado de la sociedad civil que Estados Unidos quiere potenciar dentro de Cuba. La fuente citada por Granma alude a que “se reúnan con las organizaciones reconocidas que conforman una vibrante sociedad civil en Cuba”.
Reproducido de martinoticias.com

Frases de Sta. Teresa de Jesús de Ávila



23 de enero de 2015

Un monumento a la chancleta vieja en Camagüey

Un monumento a la chancleta vieja en Camagüey

Por Alejandro Rodríguez Rodríguez*

A Camagüey le falta una estatua, una máquina de café y un buen nombre para el crematorio.

Aun tratándose de una de las ciudades más grandes y viejas de Cuba, su espíritu es de pueblo… como el espíritu de La Habana, o el de Buey Arriba en Granma. El espíritu pueblerino consiste en que todo el mundo se entera de lo mismo, casi de la misma manera.

No puede ser de otra forma en una ciudad con  un periódico semanal de ocho páginas, dos funerarias (una para cada muerto de la noche), dos casas de cambio de divisas, 10 cajeros automáticos, un crematorio que oficialmente se llama “Incinerador de Cadáveres”, y medio centro comercial que tiene la mala costumbre de coger candela a cada rato (El Encanto).

El adjetivo “pueblerino” puede resultar doloroso a esa parte de la población que insiste en no bajar la nariz por más que haga una pila de años que el fausto oropel camagüeyano es solo una metáfora de la Colonia, pero es verdad: lo que una vez fue -según los libros y los viejos intelectuales católicos que los escriben- una ciudad circunspecta, ahora es cosa loca, llena de situaciones extrañas.

Por ejemplo, tenemos una tienda famosa donde venden carnes “exóticas” como la de langostas, camarones y vaca, a la que el choteo popular llama “El Museo de la Carne”, pues su función no parece ser vender carnes, sino proporcionar cierto amparo legal a la comercialización de platos con estas carnes en los restaurantes privados.

Déficit de carnes

El déficit de carnes se debe a que la estampa más común del ganadero camagüeyano ahora se reduce al guajiro flaco, con camisa verde olivo, que vende queso de contrabando a la orilla de la Carretera Central; o cuida una manada de chivos a quienes toca comerse las arrobas de marabú sembradas por los burócratas que trabajan en el rascacielos del Ministerio de la Agricultura.

Previo a los festejos por los 500 años de esta ciudad, la prensa anunció que el gobierno local levantaría una estatua en honor a la poetisa camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), en la esquina de las calles General Gómez y Avellaneda.

Pero el plan solo llegó hasta la parte del pedestal… En vez de estatua hoy se exhibe allí una chancleta vieja, cortesía de algún jodedor de los alrededores…

Inmortalicé con una fotografía este singular y volátil monumento, pues sé que habrá mentes agrias y desayunadores de petróleo que se apresurarán a retirar de allí esta auténtica burla popular.

La estatua que nunca fue

Hasta la fecha no hay una explicación oficial del porqué nunca se colocó la estatua de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Los rumores, sin embargo, apuntan a que alguna instancia nacional ordenó a las autoridades locales detener el emplazamiento, pues las últimas no contaban con las autorizaciones requeridas, o habían violado el debido proceso para levantar una estatua en Cuba.

Si para poner un anuncio publicitario en su propia fachada el papeleo es brutal, imagínese usted para erguir un monumento público… ¡Más fácil se yergue y sale caminando el Martí de la Plaza de la Revolución…!

Otro de los palacios provinciales del absurdo es el llamado Coffea Arábiga, diseñado originalmente para vender los mil y un tipos de café. Pero la máquina de hacer café se rompió a los pocos días de inaugurado el lugar (de lo cual hace casi un año), y ahora en el Coffea Arábiga se vende pan con croqueta aplastada, aunque lo que se anuncia es hamburguesa…

PD: Este blog ofrece sus condolencias a todos los padres camagüeyanos que deben pasar con sus hijos pequeños frente al “Incinerador de Cadáveres”;… no imagino qué les explicarán cuando los niños pregunten qué es eso que dice allí, en el cartel de la entrada…

*Periodista cubano residente en Camagüey. Tomado de su blog Alejo3399
Reproducido de cafefuerte.com

 

22 de enero de 2015

El Papa Francisco no visitará España este año

francisco papa saludando
EL PAPA FRANCISCO NO VISITARÁ ESPAÑA EN 2015                                           


La Secretaría de Estado de la Santa Sede ha hecho llegar a Mons. Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, una carta en la que se le comunica que no está prevista la visita del Papa Francisco a España durante 2015.
 
Al mismo tiempo señala que Su Santidad sigue muy de cerca las celebraciones que, con tanta ilusión, se han programado para conmemorar el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, y ruega a Dios para que produzcan abundantes frutos de vida cristiana en nuestro país.
 
El papa Francisco está realizando sus viajes siguiendo su propósito de acercarse a las periferias geográficas y existenciales, y tiene previstos para este 2015 numerosos viajes, además del ya realizado a Asia (Sri Lanka y Filipinas), dos más al continente americano, en concreto a Estados Unidos y a Ecuador, Bolivia, y Paraguay, y otro a África, en donde visitará Uganda y la República Centroafricana.
 
Los obispos españoles confían en que el Santo Padre pueda visitar nuestro país más adelante y al mismo tiempo le testimonian su comunión y afecto, junto al del pueblo a ellos encomendado.
revistaecclesia.com

Un Papa politicamente incorrecto


Un Papa políticamente incorrecto

Edurne Uriarte

Titulé de esta manera, “Un Papa políticamente incorrecto”, la entrada de mi blog el pasado viernes, con la intención de dar carpetazo al debate en ese punto, persuadida como estaba de que no cabría una tontería políticamente correcta más contra las palabras del Papa. Pero me equivoqué. Porque la pronunció el fin de semana nada menos que David Cameron, uno de los principales líderes europeos y, además, un conservador, novedad interesante en un terreno, el de la corrección política, normalmente dominado por los progresistas.

Vista la capacidad de discernimiento mostrada por Cameron, el primer ministro británico sería capaz de ponerme delante de un juez por incitación a la violencia. En caso de que le hubiera enviado la broma sobre el Atlético de Madrid y Podemos que pasé por guasap a mis amigos. Una recreación con dos actores famosos de aquella campaña publicitaria del Atlético de Madrid en la que un niño le dice lloroso a su padre en el banco de un parque: «Papa, quiero ser del Atleti y votar a Podemos», y el padre le responde: «Te guardo la hostia para cuando lleguemos a casa, que aquí me denuncian…». Se lo he enviado a amigos del Real Madrid, del Atleti y del Barça, y hasta a mi hijo que es del Athletic de Bilbao y pasa de las guerras, aunque sean de humor, entre los tres primeros clasificados. Sobre todo nos hemos reído los madridistas, al menos antes de que nos eliminara el Atleti de la Copa, pero ninguno ha interpretado intenciones violentas, en este caso contra los niños, en el humor.

Pero David Cameron quizá las vería, a juzgar por su reflexión de que «las ofensas contra la religión no merecen represalias violentas», como si las palabras del Papa fueran una incitación a la violencia. Por lo del puñetazo, una reinterpretación políticamente correcta de Cameron, que es comparable a la equiparación entre el piropo y la violencia de género. Y sí, los hay movilizados contra el piropo, como la presidenta del Observatorio de la Violencia de Género del CGPJ, que quiere perseguir el piropo lo mismo que Cameron ve incitación a la venganza y a la respuesta violenta a las ofensas en el ejemplo del Papa.

Pero aún es más preocupante la segunda teoría de Cameron, dominante en los países democráticos. Esa de que no debe haber límites a la libertad de expresión. Y que ofender e insultar es un derecho. Los que defienden esto siempre encuentran una limitación cuando los insultos y las ofensas les afectan a ellos mismos y a los suyos, pero se aferran a la teoría políticamente correcta de la libertad de expresión sin límites. Y, sin embargo, porque sí tiene límites, las democracias consideran delito la apología del terrorismo, o el racismo o el antisemitismo. Lo que no quiere decir que los partidarios de los límites mezclemos lo anterior con las ofensas o insultos merecedores de reprobación moral y no, por supuesto, de persecución judicial.

Quienes no nos hemos sumado al «Yo soy Charlie» no lo hemos hecho porque haya alguna duda en nuestras posiciones y movilización antiterroristas, sino porque no nos gustan algunas ideas e intenciones de los mensajes de «Charlie Hebdo». Y de tantos otros. Sean contra los sentimientos religiosos o contra la dignidad de las personas. Y todo eso no tiene nada que ver con el debate sobre el terrorismo o la violencia. Tiene que ver con una forma de entender la tolerancia en las democracias. De eso hablaba el Papa.