21 de mayo de 2012

LA FUENTE DE LAS MUJERES



La Fuente de las Mujeres

(La source des femmes)

Año: 2011
Coproducción: Bélgica-Francia-Italia
Premios: 2011:  Premios Cesar: Nom. Mejor Actriz
2011: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso.
Género: Drama, comedia dramática.
Intérpretes: Hafsia Herzi, Leila BeKhti... 


Sinopsis: En un pequeño pueblo de Oriente Medio, la tradición exige que las mujeres vayan a buscar agua, bajo un sol ardiente, a la fuente que nace en lo alto de una montaña. Leila, una joven casada, propone a las demás mujeres una huelga de sexo: no mantendrán relaciones sexuales hasta que los hombres colaboren con ellas en el transporte del agua hasta la aldea. (FILMAFFINITY).

El comentario de Gustavo Monteros:

La fuente de las mujeres de Radu Mihaileanu podría definirse como una reformulación de la vieja y querida Lisistrata en versión fábula ambientada en algún lugar de la península árabe. Como en la obra de Aristófanes, una huelga sexual motoriza el relato.

Si en Lisistratalas mujeres no volverán a cumplir con sus deberes maritales hasta que no acaben la guerra, aquí no volverán a consentir tener relaciones hasta que no consigan los hombres que el agua llegue al pueblo o vayan ellos a buscarla a la montaña. Por una antigua tradición son las mujeres las que deben proveer el agua, trepar las pedregosas laderas y bajar cargadas con los pesados baldes. La tradición, según se cuenta, nació en épocas en que los hombres protegían las casas de ataques de pueblos vecinos. Ya no hay guerra ni trabajo, los hombres se pasan el día en el bar y las mujeres siguen cargando el agua como mulas. Pero la pesadez de la carga y las caídas las hacen perder embarazos o las hacen parir niños muertos. Eso será la gota que derramará no el vaso sino el balde en este caso.

Al cine de Mihaileanu (El tren de la vida, Ser digno de ser, El concierto) le cabe lo que se decía del cine de Claude Lelouch cuando yo era chico: los personajes y las situaciones son tan atractivos, vitales y seductores que se le perdona todo lo demás. En el caso de Mihaileanu serían las simplificaciones, los maniqueísmos, la ausencia de todo rigor y el atrevimiento de meterse con temas riesgosos y tratarlos con la levedad de los cuentos de hadas.

Sin embargo, uno se enamora de sus personajes. Y ya se sabe el amor es demasiado difícil y azaroso como para buscarle defectos cuando se da tan así de espontáneo y abarcador. Juro que intento hacer acopio de cuanto cinismo he aprendido y no caer en sus trampas, algunas grandes como un océano de tan obvias, pero hay un detalle, un matiz que me gana y ya no me importa criticar sino entregarme al deleite. Me digo: no te dejes atrapar que eso no es sino una ingenuidad profesional, una manipulación que de tan vieja ya es berreta, y allí está otra vez ese detallito inusitado que me pierde.

Se ha dicho que con esta película ha reducido los problemas de la cuestión islámica a los pintoresquismos de una tarjeta postal, a la superficialidad de un mensaje de galleta de la suerte. Quizá tengan razón y sean injustos a la vez. No pretende un tratado filosófico sino contar una fábula, con moraleja y todo. Está bien, podría circunscribirla en realidades menos complejas, pero a él el talento le tira para ese lado, qué se le va  a hacer.

En resumen: un film seductor, leve como una pluma y bello como una boa de plumas que se desliza sigilosa sobre las curvas de una mujer despampanante.

FRASE DE SABIDURÍA


Para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio.
- Alejandro Dumas

20 de mayo de 2012

RECUENTO DEL 20 DE MAYO DE 1902



Recuento del
20 de Mayo de 1902

por Ricardo Núñez Portuondo.

En ese día, en el antiguo salón del trono, que fuera Palacio de los Capitanes Generales españoles. el gobernador militar de la isla, general Leonardo Wood, a las 12 meridiano, inició la lectura del mensaje suscrito por el presidente de Estados Unidos, Teodoro Roosevelt, por el que hacía entrega del poder y gobierno de Cuba al primer presidente de la república, electo por la voluntad expresa de su pueblo, el señor Tomás Estrada Palma.

El General Wood abrazó al presidente Estrada Palma y a las 12:10, ordenó a los sargentos Kelly y Vondrak del Séptimo Regimiento de Caballería, que arriaran la bandera de Estados Unidos de Norteamérica, que aún flameaba sobre el palacio. Entretanto, una banda militar hacía oír el himno estadounidense.

En el preciso instante en que se arriaba la bandera norteamericana del Palacio Presidencial, el teniente estadounidense Edward A. Stuard ordenó el descenso de la bandera de la Unión que flotaba en el mástil del Morro de La Habana.

Ceremonia trascendental

A los acordes del Himno de Bayamo y al cabo de 45 cañonazos, el general Emilio Núñez, en el Morro de La Habana, en la ceremonia oficial de mayor trascendencia, izó la primera bandera patria, creada por el general Narciso López, de la república libre y soberana, la augusta bandera de la estrella libre que iluminó el sendero de la gloria y afirmó la libertad de un pueblo heroico.
El general Emilio Núñez Rodríguez, presidiendo la delegación del Consejo Nacional de Veteranos, con la ayuda del vigía de la vieja fortaleza del Morro, Narciso Valdés Mir, amarró la histórica bandera a las cuerdas del mástil; al izarla, contó con el auxilio de los veteranos designados al efecto por sus compañeros: coronel José Clemente Vivanco, coronel Orencio Nodarse, teniente coronel Rafael Izquierdo, coronel Manuel María Coronado, teniente coronel Joaquín Ravena, comandante Eliseo C. Cartaya, comandante Domingo Herrera, comandante Arturo Primelles, comandante Laureano Prado, comandante Antonio V. Zicay, y teniente Narciso López.

Cuando la bandera de la República de Cuba llegó al tope del mástil del Morro, a las 12:15 de ese fausto día, en todos los edificios públicos, naves de guerra y mercantes surtos en los puertos, todas las embarcaciones y fortalezas fueron arriadas las banderas estadounidenses e izadas de inmediato las banderas de Cuba libre.

Júbilo indescriptible

El júbilo del pueblo cubano fue indescriptible. El cambio de banderas era la culminación de un proceso doloroso y el inicio de una nueva nación.

Solamente faltaba el juramento del presidente de la república. Rafael Cruz Pérez y Carlos Revilla, ambos del Tribunal Supremo de Justicia, tomaron a las 12:20 el juramento constitucional a don Tomás Estrada Palma, asumiendo así, oficialmente, el alto cargo. Entonces, nuestro generalísimo Máximo Gómez habló en representación de todo el pueblo de Cuba, expresando que ya habían llegado a la conquista de su ideal los libertadores de la isla.

Qué lejos estaban de saber aquellos gloriosos mambises y aquel pueblo feliz que la victoria obtenida era de carácter temporal. Cincuenta y siete años más tarde, Fidel Castro, hijo de un despreciable voluntario, escoria utilizada por el ejército español para asesinar y perseguir cubanos, obtendría el poder y traicionaría los elevados principios democráticos que guiaron a nuestros Libertadores.

**** Ricardo Núñez Portuondo es nieto del general Emilio Núñez Rodríguez, amigo de nuestro Apóstol, a quien este llamaba "el Ultimo Soldado" y quien izó por primera vez la bandera cubana en nuestra estrenada República.

Remitido por Joe Noda

LA REPÚBLICA VILIPENDIADA




La República vilipendiada


Por José Antonio Fornaris


LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -El 20 de mayo de 1902, a las doce del día, la bandera estadounidense que por cuatro años había ondeado en los establecimientos oficiales en Cuba, fue bajada, e izada la de una sola estrella, la que levantó por vez primera Narciso López en la ciudad de Cárdenas y que los próceres decidieron, en una asamblea realizada en un poblado llamado Guáimaro, que era la cubana.


Había nacido la República de Cuba. Tomás Estrada Palma, electo democráticamente a través de las urnas, tomó posesión como el primer Presidente de la isla. El general en jefe del Ejército Libertador, Máximo Gómez, abrazó a otro mayor general, José Miguel Gómez (no eran parientes), y dijo: «Creo que hemos llegado».


Cronistas de la época afirman que en Cuba, y principalmente en La Habana, casi nadie durmió la noche antes, y que el júbilo era desbordante. Fue la apoteosis convertida en felicidad nacional.


Pero aproximadamente unos 60 años después de aquel gran acontecimiento histórico, el gobierno marxista de Cuba comenzó a decir que aquello había sido el surgimiento de una “falsa República, una República mediatizada, una neo colonia yanqui”.


Ese régimen que implantó una ideología extranjera en el país, descalificó y comenzó a difamar, y prosigue hasta el momento, lo que aceptó con amor la inmensa mayoría del pueblo cubano. Y tildó, en la práctica ha sido así, poco menos que de estúpidos e insensatos a todos los luchadores por la independencia, muchos de ellos hombres intelectuales brillantes, que llegaron vivos a ese 20 de mayo.


El irrespeto ha sido enorme, pero también ha sido un error mayúsculo, porque en la actualidad somos posiblemente la única República en el mundo que oficialmente no reconoce el día de su fundación o de su independencia. Eso ha contribuido, sin lugar a dudas, a la disminución del orgullo nacional, lo que a la vez ha menoscabado el propio orgullo personal de los ciudadanos. Y nos es un secreto que la gente sin orgullo natural ni se respeta ni respeta a los otros seres humanos.


Pero además, una neo colonia y una falsa república, no es una república. Entonces, ¿cómo pueden los gobernantes comunistas hablar de la República de Cuba y decir que son sus representantes si no existe la República?


Hace dos años, después de decenios inactiva, resurgió la Academia Cubana de la Historia. Algunos de los académicos que la integran, tras su “resucitación”, (cito de memoria) hablaron de que la institución deseaba contribuir a esclarecer y situar en su justo lugar los acontecimientos históricos de Cuba.


Casi de inmediato, doce ciudadanos enviamos una carta a su presidente, el doctor Eduardo Torres Cuevas, solicitando que los ilustres académicos pusieran en marcha sus buenos oficios, “para que el 20 de mayo, día del advenimiento de la República, sea restablecido con todo el reconocimiento y los honores que la fechas representa para los cubanos y para la historia de nuestra nación”. Ni siquiera se ha recibido acuse de recibo.


A 110 años de la constitución de la República, los cubanos tenemos que rescatar por nuestra propia cuenta la importante efeméride y contrarrestar el perenne vilipendio a la que la someten los medios y voceros del régimen comunista. Quizás la forma más directa y efectiva sea colocando una bandera cubana en el portal o en una ventana exterior de nuestras viviendas y hablándole a nuestros hijos y nietos del 20 de mayo de 1902. Eso, aunque parezca un esfuerzo intrascendente, vale la pena.

ELIZABETH TRIUNPHANS



Elizabeth Triunphans


Por Andrés Merino Thomas  
  
En 1569, el décimo aniversario de la coronación de Isabel I de Inglaterra se declaró día festivo. Con muy escasa oposición de católicos y protestantes, fue uno de los primeros de carácter civil en la historia de la Europa de la Edad Moderna. Algo así como la primera fiesta nacional. Cuatro siglos y medio después, la segunda Isabel que ha ceñido la corona británica celebra seis décadas en el trono.

A su antepasada le dedicaron comedias, poemas, cuadros y epigramas con el poético anagrama latino «Eliza. Triumphans». Isabel II, que no ha tenido la suerte de contar con Shakespeare entre sus coetáneos, se contenta con un banquete en el castillo de Windsor y otros agasajos que no quedarán precisamente para la posteridad. Pero goza de mucha mayor popularidad que las demás soberanas que han ocupado el trono de San Jorge.

A Reino Unido parecen sentarle bien los reinados largos, los monarcas longevos. Pueden permitirse incluso príncipes de Gales al borde de la tercera edad y especulaciones sobre saltos en la sucesión. Sobre todo, por su envidiable musculatura institucional, asentada en un formidable esqueleto de respeto a la historia, a la tradición, en su sociedad.

Los Windsor poseen una especie de dispositivo que mezcla la dignidad con el pragmatismo, que les permite superar ante la opinión pública un par de sonados errores en cada generación. Quizá uno de los de la de Isabel II haya sido la gestión del expediente Diana, que desembocó en la gran crisis de 1997, bien superada gracias, entre otros, a saber aceptar los consejos de Tony Blair. Otro bien claro ha sido, desde luego, exigir sólo lealtad, y no fidelidad, a los más cercanos.

A los 85 años, Isabel II aparece ante sus compatriotas, con toda justicia, como una Isabel triunfante. Digna de un Shakespeare de tragedias y comedias familiares. De relatos de manías, y grandes sacrificios. De fama de tacañería, pero de estar siempre al pie del cañón. De un saber estar siempre.
 
Reproducido de larazon.es 

20 DE MAYO DE 1902

 20 de Mayo de 1902


Ana Dolores García
Nacían un siglo y una república. En los albores de la nueva centuria, una nación mas se sumaba al concierto de los pueblos libres de América. Es decir, el territorio donde se iba a asentar una nación. La nación tenían que empezar a crearla los hijos de aquella isla que tras varias décadas de sacrificios habían logrado sobrevivir a la lucha emancipadora.

Sabemos que Cuba, la hermana menor de las Américas, no tuvo en sus luchas la suerte que acompañó a sus fraternas vecinas, tal vez, quizá, por su propia condición insular y aislada. La lucha de sus mambises fue lucha continua, sin treguas, sin ayuda. 

Esta hostilidad a la metrópoli, tan heroicamente  sostenida durante más de treinta años, hizo ceder al fin los fuertes lazos que a esta la ataban. Mas cuando parecía que aquellos lazos estaban definitivamente rotos, a Cuba le apareció una madrastra: había sido inútil toda la previsión de Marti. La necesidad de nuevos y mejores mercados y de una avanzada estratégica inmejorable decidió a la poderosa vecina del norte a intervenir en la ya casi definida lucha de Cuba.

Al cabo de los tres años, cuatro meses y diecinueve días que duró la ocupación estadounidense, y tras unos comicios en los que hubo figurado como único candidato, don Tomás Estrada Palma  ocupó la presidencia de la nueva República.

Se ha dicho -y no sin alguna razón- que los más capaces sucumbieron en el empeño, no pudiendo ayudar de esta manera a la república que surgía. No podemos omitir, empero, que fueron muchos los preclaros cubanos que afortunadamente estuvieron presentes en aquellos primeros momentos de la patria nueva y que pusieron de si todo su interés y esfuerzo  para no malograrlos.

Durante poco menos de medio siglo de existencia, Cuba  pasó indistintamente por períodos disímiles. Sufrió   errores de sus hijos pero también los vio orgullosa aprovecharse de esas caídas y, aprendiendo la lección que ellas brindan, marchar poco a poco hacia la integración nacional dfinitiva. 

Nadie pensaba en el retorno del caudillismo y, sin embargo, no ha podido ser así. La República inicial de "Generales y Doctores" descrita por Loveira en su novela volvió a verse oprimida por las botas militares. Antes de celebrar su cinuentenario, fueron las de un general reincidente, tras las cuales llegaron las de comandantes disfrazados de libertadores. Lobos que haciéndose pasar por corderos implantaron un régimen despótico que sobrepasa ya los años vividos por la República. A la falsa democracia que ofrecieron le ha seguido una inhábil gerontocracia que ha hundido en el atraso y la miseria a la en otro tiempo "isla de corcho". Marxismo o castrismo, el sistema impuesto no solamente ha destruido la otrora floreciente economía cubana, sino que de un vuelco ha echado por tierra todas las Instituciones de la República.


OTRO 20 DE MAYO PARA CUBA



Otro 20 de Mayo para Cuba

Por Jorge Ferrer

Ciento diez años desde el 20 de mayo de 1902. ¡Tremenda fiesta! ¡Viva Cuba libre!

¿Cuántas veces hemos sido felices desde entonces, sin embargo? Felices en tanto nación, quiero decir, que los individuos podemos ser felices, o no serlo, siempre.

Bueno, lo fuimos aquel día de la inauguración republicana. Por ahí andan las crónicas. ¡Qué dichosos los cubanitos aquel día!

Todos dudaban de la posibilidad de enrumbar el país sin los americanos, pero gozaban de lo lindo. «Cuba será la Suiza de América», dicen que dijo Estrada Palma. «Pero ¿dónde están los suizos?», le preguntaron. Y pasaba la conga.

Fuimos felices más tarde cuando la Danza de los Millones. Bueno, lo fueron unos cuantos. Duró poco y acabó a tiros de brevísima trayectoria.

Fuimos felices cuando se fue Machado. Pero la felicidad dura poco en casa del pobre.

Lo fuimos con la Constituyente de 1940. Europa estaba en guerra. La civilización occidental amenazaba hundirse y los hornos crematorios trabajaban o estaban a punto de comenzar a trabajar a toda marcha. Pero los cubiches, ay, a proclamar constitución requetemoderna. Listos que éramos. Listos que estábamos. ¡Pa’ lo que nos valió!

¡Apoteosis de la felicidad, la década de los cincuenta! Terrorismo, crímenes de estado, guerrilla, pero, oye, los cubanos todavía añoran aquellos años de carritos nuevos, el “Sans Souci” y el túnel horadado por la Societé des Grands Travaux de Marseille (Marsella no era una ciudad del Magreb como hoy, entonces.) ¡Chapurreaban el francés aquellos indígenas!

Y aún estaba por llegar la felicidad suprema: ¡la Revolución! Ay, mamita, ¡no cabían en sí de gozo los cubanos! La Oda a la Alegría es baladita tristona al lado de la guitarra de Carlos Puebla. Felices como perros con correa nueva estaban los cubanos. ¡Al fin serían grandes entre los grandes, amenaza de guerra nuclear incluida! «El que tenga miedo que se compre un perro», decían. Perro no come perro, pero llamaba a comprarlo.

Hace poco  leí a uno que glosaba su felicidad en los años ochenta, con castrismo a pulso. Las cebollas de Albania, el coñac de Armenia y el pollo a la jardinera de Bulgaria. ¡El tipo los echaba de menos! «¡Qué felices éramos!», aseguraba.

Y fuimos felices por fin cuando Carlos Valenciaga nos dijo en agosto del 2006 que su jefe defecaba por el costado. ¡Felicísimos! ¡El paraíso estaba a la vuelta de la esquina! ¡Faltaba nada, un dedito!

Pero aquí estamos.

Los exiliados, exiliados. Los que no, en lo mismo. 110 años desde el 20 de mayo de 1902. ¿Lo celebro? De hacerlo, ¿Por qué brindo, oye? ¿Por la patria? ¿Por Cuba o por la madre de los tomates?
http://www.eltonodelavoz.com

FRASE DE SABIDURÍA

Lo que se considera una ceguera del destino es en realidad una miopía propia.
- William Faulkner