19 de enero de 2015

Países de Hispanoamerica que visitará el P. Francisco este año


Estos son los países de América Latina
que el papa Francisco quiere visitar este año

Ene. 15 / 02:02 pm (ACI/EWTN Noticias).- ¿Inminente viaje pastoral a América Latina? El Papa Francisco manifestó su deseo de hacer una gira este año por varios países del continente e incluso adelantó la relación de países que estarían en su agenda de viajes.

Durante la conferencia de prensa a bordo del avión papal en el vuelo de Roma a Filipinas, el Pontífice dijo que espera visitar al menos seis países de Sudamérica en dos viajes separados para los siguientes dos años.

En ese sentido, se indicó que Ecuador, Bolivia y Paraguay están siendo estudiados para un viaje; mientras que Chile, Argentina, Uruguay y posiblemente Perú están siendo anotados dentro de la agenda para visitarlos entre 2016 y 2017.

“Hemos pensado para este año, pero todo aún está en proyecto, ir a Ecuador, Bolivia y Paraguay. Estos tres países. El próximo año, Dios mediante, me gustaría ir a Chile, Argentina y Uruguay. Ahí está faltando Perú pero no se dónde lo podemos poner”, dijo el Pontífice

Sobre África, el Santo Padre dijo que “el plan es ir a República Centroafricana y Uganda. Estos dos, este año”.

El Pontífice llamó a este viaje “un poco atrasado”, revelando que si no hubiera sido por la epidemia el ébola, habría viajado más pronto a África.

“Es una gran responsabilidad realizar grandes concentraciones (por la posibilidad de) contagio, ¿no? Pero, en estos países no hay problema”, añadió.

El Santo Padre los llamó “hipotéticos” destinos, pero especificó que el viaje “será este año”. Asimismo, dijo que está planeando ir a fines de año para evitar la temporada de lluvia.

Por su parte, el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, aclaró que los planes están todavía en sus etapas iniciales. “Todo es provisional, nada está todavía decidido”, señaló.

Tras las huellas de Teresa: Ávila, el Real Monasterio de Sto. Tomás

Ávila,
el Real Monasterio de Santo Tomás

Don Hernán Núñez Arnalte, tesorero y secretario de los Reyes Católicos, es el fundador de la parte más antigua del monasterio. Falleció antes de empezar su proyecto, y dejó un testamento en el cual pidió a Fr. Torquemada y a Doña María Dávila que continuaran su trabajo, construyendo un convento dedicado a Santo Tomás de Aquino, de la orden de Santo Domingo.

La edificación comenzó el 11 de abril de 1482 bajo la dirección de Martín de Solórzano. Se construyó el claustro del noviciado que por si solo ya podía constituir un convento.

Es fácil imaginarse que el proyecto de construir un convento con una iglesia costaba mucho dinero, y que el millón y medio de maravedíes que poseían Fr. Tomás de Torquemada y Doña María Dávila no era suficiente.

Entonces, los Reyes Católicos intervinieron para la edificación de la iglesia sobre todo en la capilla mayor, lugar destinado para el sepulcro del Príncipe Don Juan. Los Reyes participaron también en la construcción de los otros dos magníficos claustros: el del Noviciado y el del  Silencio. El tercero, el de los Reyes, cuyo destino fue servir de Palacio de Verano para la corte, alberga hoy un Museo de Arte Oriental de una gran riqueza.

Estos tres claustros con los que cuenta el Real Monasterio de Santo Tomás lo hacen único, al igual que el retablo del altar mayor de la iglesia   realizado por Pedro Berruguete, que es la obra más importante de la iglesia del Real Monasterio de Santo Tomás, conjuntamente con el sepulcro del Infante Don Juan, hijo de los Reyes Católicos. 



La nave principal de la iglesia es  una joya del gótico flamígero. El crucero, delimitado por cuatro columnas, semejando ramas de palmera, forma un joyero para el sepulcro del Infante Don Juan.  En las ocho capillas podemos encontrar esculturas como el sepulcro de los Ávila o el grupo que representa a Domingo de Guzmán y Francisco de Asís.   
 
Destaca también la Capilla del Cristo de las Angustias o de la Agonía, donde se conserva el confesionario que utilizaba Santa Teresa, y donde ella tuvo una visión el 15 de agosto de 1561, en la que la Virgen y San José la vestían con un manto azul y un collar, tema del retablo mayor de la iglesia de La Santa, también en Ávila
 

 

 

18 de enero de 2015

Los 5 errores de Obama en su nueva política cubana

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Los 5 errores de Obama
en su nueva política cubana

Carlos Alberto Montaner

La visita a Cuba el 21 de enero de Roberta Jacobson, subsecretaria del Departamento de Estado de EE.UU. para Asuntos del Hemisferio, encaminada a retomar oficialmente el diálogo con la dictadura de los Castro, será problemática. La diplomática, siempre muy preocupada por los temas de Derechos Humanos, llega a la Isla en una posición muy débil debido a que Obama entregó previamente todas las bazas de negociación con que contaba Estados Unidos. La señora Jacobson tendrá en su contra, por lo menos, los cinco peores errores de Barack Obama en su nueva política cubana.

▪ El primer error de Barack Obama es suponer que le puso fin a una política que no había funcionado.

Eso no es cierto. El propósito de liquidar el régimen comunista no existe desde 1964, cuando Lyndon Johnson terminó de un plumazo las operaciones subversivas contra Castro y puso en marcha una estrategia de “contención”, en alguna medida similar a la utilizada frente a la URSS, basada en tres elementos primordiales: propaganda, restricciones a las relaciones económicas y aislamiento diplomático.

Eran medidas de Guerra Fría contra un país que nunca ha dejado de combatir a Estados Unidos. Washington desde entonces no ha tratado seriamente de eliminar el castrismo. En la primera mitad de los noventa, cuando había desaparecido la URSS y el castrismo carecía de aliados, hubiera sido muy fácil ponerle fin a la dictadura cubana, pero a Bill Clinton no le interesaba erradicar el régimen vecino.

Pudo hacerlo, con el apoyo o la indiferencia de aquella Rusia de Boris Yeltsin y su canciller Andrei Kozyrev, cuando Castro desató el “balserazo” en 1994. Pudo hacerlo después en 1996, cuando derribó las avionetas de Hermanos al Rescate y autorizó el asesinato de varios norteamericanos en aguas internacionales. Pero Clinton ni siquiera consideraba a Cuba un país enemigo y se limitó a firmar la Ley Helms-Burton.

Cuba le parecía un anacronismo histórico, un fenómeno de Parque Jurásico, pero no estaba interesado en eliminar a ese gobierno de la faz de la tierra. Entonces prevalecía la idea de que se trataba de una tiranía decrépita que colapsaría con el tiempo. Era, pensaba, una verruga que se caería sola. No había que extirparla.

Tal vez Obama debió decir que cancelaba unas medidas de Guerra Fría contra un país que había superado ese periodo de la historia, pero ¿cómo explicar que en julio del 2013 detuvieran en Panamá un barco clandestinamente cargado en Cuba con 250 toneladas de pertrechos de guerra? ¿Cómo reclasificar como “país normal” a una nación calificada como terrorista, aliada de las peores tiranías islamistas –Irán, la Libia de Gadafi– que se confabula con Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua para articular una gran campaña antinorteamericana, como en los peores tiempos de la Guerra Fría? ¿No continúan en Cuba, protegidos por las autoridades, decenas de delincuentes norteamericanos, políticos y comunes?

Cuba no era un ex enemigo. Mantenía intacta su virulencia antiamericana.

▪  El segundo error ha sido cancelar esa política de contención sin tener una visión estratégica que defina con qué sustituirla y cuáles son los objetivos que se persiguen.

Es obvio que lo que debiera interesarle a Estados Unidos es que en esa isla tan cercana a sus fronteras, y que tantos percances le ha causado, haya un gobierno democrático, pacífico y políticamente estable, para que no se produzcan espasmos migratorios como los que ya han trasladado al 20 por ciento de la población cubana a territorio norteamericano. Costa Rica es un buen ejemplo de ese modelo de nación tranquila latinoamericana que describo.

Asimismo, lo conveniente para todos, y especialmente para los cubanos, es que en Cuba haya una sociedad próspera, desarrollada y amistosa, con la cual realizar muchas transacciones comerciales, mutuamente satisfactorias. La tonta “teoría de la dependencia”, caracterizada y resumida en Las venas abiertas de América Latina, carece de sentido. Para Estados Unidos lo preferible es una Cuba rica y sosegada, antes que una Cuba tumultuosa y empobrecida.

¿Se consiguen esos objetivos democráticos y estabilizadores potenciando a una dinastía militar empeñada en el colectivismo, el partido único y la falta de derechos humanos? ¿Se logra fomentar una sociedad rica ignorando que Raúl y sus militares se han dividido el aparato productivo a la manera mafiosa de Rusia? ¿No es obvio que, al no crear instituciones de derecho capaces de absorber los cambios y transmitir la autoridad ordenada, pacífica y democráticamente, esa isla está abocada a nuevas confrontaciones y conflictos a medio plazo?

Obama cree que ha resuelto un problema enmendando las relaciones con Raúl Castro. Falso: lo que ha hecho es aplazarlo. En el futuro próximo se presentarán otras crisis que arrastrarán a Estados Unidos. Así ha sido desde el siglo XIX. Es lo que ocurre cuando no se curan permanentemente las heridas.

▪  El tercer error es el daño que le ha hecho a la oposición democrática. Tal vez es el más grave de todos. Durante décadas, el mensaje de los disidentes más acreditados a la dictadura fue muy claro: “Sentémonos a conversar y entre cubanos busquemos una salida democrática. El problema es entre nosotros, no entre Washington y La Habana”.

A ese planteamiento –que, con matices, fue el de Gustavo Arcos, de la Plataforma Democrática Cubana, de Oswaldo Payá– el régimen respondía con represión y acusaciones de que se trataba de una maniobra de la CIA. Pero ese desenlace, como en Europa del Este, como en el Chile de Pinochet, como en la Nicaragua de 1990, era el mejor para todos, incluido Estados Unidos, y era el camino obvio para cualquiera que heredara el poder de los Castro, ambos ya en su etapa final por razones biológicas.

No obstante, para lograrlo, Washington debía mantenerse firme y remitir a la dictadura a la aduana opositora, cada vez que directa o indirectamente se insinuaba la posibilidad de la reconciliación. El problema era entre cubanos y debía solucionarse entre cubanos. Esto lo entendieron muy bien Bill Clinton y George W. Bush, los dos presidentes norteamericanos de la era postsoviética, y es lo que irresponsablemente acaba de invalidar Obama, eliminándole a la oposición toda posibilidad de ser un actor importante en la forja del destino de la Isla.

¿Para qué hacer reformas democráticas, dirán los herederos de Castro, si ya se nos acepta tal y como somos? ¿No declaró Roberta Jacobson, a nombre del gobierno norteamericano, que no se hacían ninguna ilusión con respecto a que los Castro permitieran las libertades? A los 13 días exactos de anunciada la reconciliación, el 30 de diciembre del 2014, la policía política cubana detuvo o inmovilizó en sus casas a unas cuantas decenas de intelectuales y artistas que trataban de realizar un performance en la Plaza de la Revolución. ¿Cuál es el incentivo que le queda a Washington para inducir el respeto a los derechos humanos, si ya ha hecho la mayor parte de las concesiones unilateralmente?

Lo dijo con toda claridad el alto oficial de inteligencia Jesús Arboleya, diplomático y experto cubano en las relaciones con Estados Unidos y Canadá, respondiendo a una entrevista que le hicieran en El Nuevo Día de Puerto Rico el 30 de diciembre del 2014. El periódico le preguntó si temía a la nueva política de Obama: “¿Por qué si antes, que tenían todo el poder para imponer sus valores, no les funcionó, les va a funcionar a partir de ahora?”.

La dictadura está eufórica. Siente que tiene carta abierta para aplastar a los demócratas sin pagar por ello el menor precio. Obama ha contribuido insensiblemente a debilitar a la oposición.

▪  El cuarto error es de carácter moral. Desde la época de Jimmy Carter, en Estados Unidos se fue generando una doctrina democrática para América Latina. Se planteó la excepcionalidad de la región a los efectos de defender la democracia y la libertad.

Estados Unidos, por razones estratégicas, o por realpolitik, podía no exigirle a China que tuviera un comportamiento democrático, pero, de la misma manera que América Latina podía ser declarada región libre de armas nucleares, era factible declararla libre de dictaduras y de abusos contra los Derechos Humanos.

Este espíritu culminó en la firma de la Carta Democrática Interamericana, suscrita por todos los países del Hemisferio en Lima el 11 de septiembre del 2001, el mismo día del ataque de los islamistas a Nueva York y Washington. En el documento, se describían los rasgos y comportamientos de las naciones aceptables para formar parte de la OEA. Cuba no cumplía con ninguno de esos requisitos. Era una despreciable dictadura calcada del modelo soviético-estalinista.

De alguna manera, el texto de esa Carta, en la que trabajó arduamente Estados Unidos, ponía fin a la tradición vergonzosa de permanente componenda entre Washington y las peores dictaduras latinoamericanas a lo largo del siglo XX: Trujillo, Stroessner, Somoza, Batista y un largo etcétera. Ya no tendría validez el cínico dictum de “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Tras la reconciliación entre Obama y Raúl Castro, Estados Unidos vuelve a las andadas. Hace en casa el gran discurso de la libertad, pero lo desmiente en su conducta diplomática. Es verdad que eso es lo que deseaban muchos países latinoamericanos, pero no deja de ser una pena que en las relaciones interamericanas no haya espacio para las consideraciones morales. Estados Unidos ha sacrificado inútilmente su posición de líder ético y ha regresado al peor relativismo moral. Una gran pena.

▪  El quinto error de Obama es de carácter legal. Estados Unidos es una República dirigida por los delegados de la sociedad seleccionados por medio de elecciones democráticas. Entre ellos el presidente es el principal representante de la voluntad popular, pero no el único. Hay un poder legislativo que comparte muchas de las funciones con la Casa Blanca, y existe una Constitución, interpretada por el poder judicial, a la que todos deben atenerse. Como sabemos, la esencia de la República es la división de poderes para evitar la dictadura y para obligar a la dirigencia a buscar fórmulas de consenso.

Es posible que las encuestas reflejen que una mayoría de la sociedad norteamericana apoya coyunturalmente la reconciliación con la dictadura cubana –como en 1939 la mayoría apoyaba la neutralidad frente a los nazis–, pero ese dato tiene una importancia relativa. Estados Unidos, insisto, es una República ajustada a derecho y es una democracia representativa. Eso es lo que cuenta y tiene muy poco que ver con las encuestas o con las decisiones asamblearias.

Pues bien: es muy posible que una parte sustancial de los dos años de mandato que le quedan al presidente Obama tendrá que dedicarlos a defender en la Cámara y en el Senado por qué engañó a la opinión pública y por qué engañó a los otros poderes del Estado, diciéndoles, hasta la víspera del anuncio junto a Raúl Castro el 17 de diciembre del 2014, que no haría concesiones unilaterales, a menos que la dictadura cubana diera pasos hacia la libertad y la apertura. No fue una maniobra diplomática silenciosa. Fue engañosa.

En las dos cámaras hay cinco congresistas y tres senadores cubanoamericanos, republicanos y demócratas que tienen un enorme expertise en el tema. ¿No debió el Presidente conversar previamente con ellos sobre su política cubana en busca de opiniones y consejos? ¿No existe la cordialidad cívica en la Casa Blanca? ¿Ni siquiera le merecía ese tratamiento el senador demócrata Bob Menéndez, chairman del Comité de Relaciones Exteriores del Senado?

Es verdad que la política exterior es una prerrogativa de quien ocupe la presidencia, pero los legisladores tienen un claro papel que desempeñar en ese campo y todos sienten que el presidente los ha estafado. Algunos legisladores, además, suponen que el presidente violó la ley y tratarán de demostrarlo.

Lo que Obama piensa que es parte de su legado –tener relaciones plenas y cordiales con una dictadura militar–, tal vez se le convierta en una pesadilla. Por lo pronto, es un terrible error en el que no había caído ninguno de los 10 presidentes que lo precedieron en el cargo. Por algo sería.

Reproducido de El Nuevo Herald, Miami

Islamofobia? Mas bien cristofobia y judeofobia


¿Islamofobia?
Mas bien cristofobia y judeofobia

Ramón Pérez-Maura

MOHAMED Merah, el yihadista que en marzo de 2012 perpetró una matanza en un colegio judío de Toulouse, causó una conmoción en Francia. Y al poco se empezó a hablar de islamofobia. Después de los atentados del 11-M en Madrid, se habló con insistencia del peligro de islamofobia. Tras el atentado contra «Charlie Hebdo» y la tienda kosher de París existe una enorme preocupación por la posible propagación de la islamofobia. Pues a día de hoy yo sólo puedo constatar que existe judeofobia y cristofobia. Pero no islamofobia. Y no veo a ninguno de esos políticos bien pensantes, de Merkel a Hollande, hablar de esas fobias que de verdad deben de ser las que nos preocupen.

Todos conocemos infinidad de ejemplos a lo largo de la historia y hasta nuestros días de atentados contra comunidades judías por todo el mundo. Bastantes de los cuales acaban con muertos a los que se finiquita su vida por ser judíos. En la hora presente estamos viviendo un genocidio en Irak y Siria de comunidades cristianas. Se les está asesinando por no ser musulmanes. Se les mata en nombre de Alá. ¿Por qué nadie se atreve a hablar de cristofobia? ¿Porque no es políticamente correcto?

Como no paramos de mejorar, he leído el pasado jueves en «El País» la última aportación intelectual a este problema. La ha engendrado el académico Juan Luis Cebrián y no tiene desperdicio. Según podía leerse en el diario que pertenece a la sociedad que él preside, en un acto reivindicativo de las víctimas de los atentados contra «Charlie Hebdo», Cebrián hizo también un llamamiento al Gobierno español y a la jerarquía religiosa para que la mezquita de Córdoba no deje de llamarse mezquita como pretende la Iglesia. «Hay que reclamar más tolerancia, menos fanatismos religiosos. Que el obispado de Córdoba deje de agredir a los españoles de Al Andalus. Es una ofensa innecesaria. Actitudes como esa son las que abonan las actitudes del odio y el fundamentalismo». O sea, que el fanatismo y el odio de los asesinos de París lo engendra el obispo de Córdoba. Insuperable.

Claro que yo no sé con cuánta efectividad se puede defender la libertad de expresión, pilar básico de nuestro sistema de libertades, cuando se hace un acto como el que describía «El País», evocando las víctimas de la revista satírica y no se hace la más mínima mención a los cuatro judíos muertos en esas horas por un tercer terrorista aparentemente compinchado. Parece ser que hay muertos de primera y de segunda categoría. Y los judíos están en segunda clase. Como ellos sólo estaban haciendo la compra, su muerte es menos relevante que las de la revista.

El islam no es una religión orgánica. No tiene un jefe supremo que la encabece e interprete. Hay múltiples islames. Y entre esos practicantes del islam hay una minoría creciente que cree que el islam les obliga a promover el califato por todo el mundo y asesinar a los infieles. Y ellos descalifican a los otros musulmanes con la misma legitimidad que los musulmanes que no creen en el califato les descalifica a ellos: su interpretación del Corán. Y en nombre de su Dios y para imponernos la sharía a usted y a mí, matan a cristianos y judíos y a muchos musulmanes que consideran desviados de la verdadera fe. Hace muchísimos años, siglos en realidad, que se dejó de matar en el nombre de Cristo. Como los judíos pueden estar casi en guerra con los palestinos, una guerra territorial como casi todas a lo largo de la historia del hombre. Pero no matan a quien no se convierte a su religión. Es más. Es bien difícil poder ser admitido en la religión judía. Pero el buenismo obliga a hablar de fanatismos por igual en un lado y en otro. No cuenten conmigo.

Je suis chrétien, seulement


Je suis chrétien, seulement

Es una ventana que muestra un horizonte oscuro, como cambiando los contornos de la esperanza por los trazos de la tristeza. Sus brumas nos imponen un rictus de preocupación, y en algunos casos un razonable miedo y sobresalto. ¿Qué cuadro nos dibuja este momento tras nuestro cristal blindado cuando nos asomamos al ventanal de estos días? Que la vida es vulnerable. Mucho. Que no hay paraguas atómico ni medidas de seguridad ante gente que decide segarte la vida si no te pliegas a sus dictámenes y credos. En nombre de un dios inexistente que se les aparece en el fantasma de su fanatismo para pedirles que maten al infiel a sangre fría o a sangre caliente, se alejan del verdadero Dios clemente y misericordioso, un Dios que no odia lo que Él ha creado y que siempre es amigo del hombre, como dice la Biblia. Por eso no hay fisura en la condena que tantos hemos hecho ante este último atentado contra la vida que ha asesinado vilmente a unas personas, independientemente de lo que ellas pensasen, creyesen, escribieran o dibujasen. La vida vale más que todo eso, es más sagrada que todo eso, motivo por el cual “eso” (lo que piensan, creen, escriben o dibujan) es menos importante, tan infinitamente inferior que jamás legitima que por ello te puedan asesinar.

Pero dicho esto, deberíamos abrir una reflexión sobre la indignación dolida de nuestro herido occidente ante este ataque por parte de unos extremistas radicales. La revista francesa L’homme nouveau ha publicado un artículo sereno, lúcido y valiente por firmarlo contracorriente cuando estábamos en el punto álgido de la tragedia de los asesinatos de París en estos días. Frente al eslogan que ha sido repetido por doquier como un mantra, esta otra revista francesa ha dicho lo siguiente: «Yo no soy Charlie: la libertad de expresión y la libertad de prensa no dan derecho a insultar, despreciar, blasfemar, a pisotear o burlarse de la fe o de los valores de los ciudadanos, ni a atacar de modo sistemático a las comunidades musulmana o cristiana.
 
No, yo no soy Charlie y nos choca ver a Mahoma como una boñiga con turbante o a Benedicto XVI sodomizando niños. No es cuestión de tolerancia o librepensamiento: el insulto es una violencia. Charlie murió por haber minimizado los riesgos del Islam radical. Pensó que por vivir en un país cristiano podía insultar de forma segura. Yo no soy Charlie, pero soy cristiano. No he pensado ni por un solo instante que tenían que morir, o que habían encontrado lo que merecían. Paz a sus almas y que Dios les acoja, si ellos quieren, en su misericordia. Pero yo no soy Charlie».

Yo sólo soy cristiano. Por eso condeno esta matanza, al tiempo que leo con agrado a los que tienen la lucidez de condenar los execrables atentados que han acabado con estas vidas, y tienen la libertad de denunciar también la violencia que entraña siempre el insulto, el desprecio, la mofa, la ridiculización, la blasfemia, todo lo que injustamente hiere hasta la ofensa los sentimientos y las creencias de las personas que los tienen y las profesan, porque esto a su modo también es violencia.

Hay gente que está siendo asesinada por estos fanáticos extremistas por tener sencillamente un nombre cristiano, una fe cristiana, una vida cristiana. En Siria, Afganistán, Nigeria, Libia… matan a cristianos, secuestran a niñas cristianas, expulsan a cristianos de su tierra, roban sus casas y sus iglesias, sin que casi nadie de Occidente lo denuncie, ni se hagan conjuras intergubernamentales, ni se convoquen manifestaciones callejeras, ni se lloren a los que inocentes de toda provocación y ofensa, son masacrados sencillamente por ser diferentes, por ser cristianos sin serlo contra nadie.

         + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
         Arzobispo de Oviedo, España

 

17 de enero de 2015

Bush tenía razón

 

Bush tenía razón
Estamos en guerra con el terrorismo islámico, en eso Bush tenía razón, en la comprensión de que el terrorismo islámico había declarado la guerra a Occidente, que se trataba de un nuevo tipo de guerra, que la respuesta militar era imprescindible. Bush y los analistas neoconservadores.
Pero la mayor parte de la izquierda europea se ha pasado los últimos catorce años, desde el 11-S, negando lo anterior. Incluso escandalizados por lo anterior. Por lo que consideraban una respuesta militarista a un problema que debía resolverse con medidas políticas y con diálogo, por ejemplo, la Alianza de Civilizaciones de Zapatero.
¿Van a cambiar las cosas tras el atentado contra Charlie Hebdo? Parcialmente, en la izquierda moderada, sí, hasta ellos se van a ver impelidos a reconocer que el atentado se produce después de numerosas declaraciones de guerra del yihadismo a Francia y a Occidente. Y porque ya no está Bush al frente de Estados Unidos ni Sarkozí al frente de Francia, sino un socialista, Hollande.
Debates como el reflejado por la magnífica viñeta de JM Nieto hoy en ABC (arriba), los de Zapatero y la izquierda occidental alrededor de la Alianza de Civilizaciones, pierden capacidad de influencia. Ya no es posible culpar a Aznar y a la derecha, o a sus equivalentes franceses, por haber apoyado la guerra de Irak como hizo la izquierda en España. Con un socialista al frente de Francia, el progresista Le Monde se identifica hoy con los americanos y el 11-S. A Hollande no le van a montar las manifestaciones que le organizaron a Aznar. Tampoco habrá un movimiento para sacar a las tropas francesas de los conflictos internacionales donde está participando.
Ni habrá una nueva Alianza de Civilizaciones.
Reproducido del blog de Edurne Uriarte

16 de enero de 2015

Circularán en Cuba desde febrero billetes de 200, 500 y 100 pesos cup

Circularán en Cuba desde febrero
billetes de 200, 500 y mil pesos (cup)

El Banco Central de Cuba anunció el jueves que desde el 1 de febrero empezarán a circular paulatinamente en la isla billetes de 200, 500 y 1,000 pesos moneda nacional (cup).

Los consumidores de la isla se habían venido quejando de que, desde que se autorizaron hace casi un año las compras en pesos cubanos (CUP) en las tiendas estatales que antes sólo aceptaban el peso convertible (CUC), resultaba engorroso tener que contar hasta una mochila cargada de billetes de 20, 50 o 100 pesos –la mayor denominación actual– para comprar artículos caros como los electrodomésticos y los muebles. El problema se agravaba debido a la ausencia de máquinas contadoras de billetes en esos establecimientos.

Una nota publicada el miércoles en los medios oficiales precisa que "El Banco Central de Cuba (…) ha decidido llevar a cabo, de forma gradual, la emisión de nuevas denominaciones de billetes en pesos cubanos (CUP), con el objetivo de facilitar estas operaciones". La decisión se oficializó mediante la Resolución No. 4 del 15 de enero de 2015, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 3.

Los nuevos billetes llevarán respectivamente en el anverso las efigies del mártir de la revolución Frank País (200 CUP), el mayor del ejército mambí Ignacio Agramonte (500 CUP) y el líder comunista Julio Antonio Mella (1,000 CUP).

La emisión se interpreta asimismo como una de las medidas inherentes a la anunciada unificación de la doble moneda en el país.

Reproducido de martinoticias.com

Tras las huellas de Teresa: Ávila, Convento de Ntra. Sra. de Gracia

El convento de Nuestra Señora de Gracia

En este convento Alonso de Cepeda internó, en 1531, a su hija Teresa cuando contaba 16 años y en contra de su voluntad, con la idea de que madurase y se formase. Su estancia será interrumpida en el otoño de 1532 por una grave enfermedad que la lleva a regresar a la casa de su padre. A causa del fallecimiento de su madre, la tutela de María Briceño será esencial en su formación y en su decisión de profesar como religiosa.  

El convento fue fundado en 1510 por doña Mencía López en unas modestas viviendas vecinas a la ermita, y al carecer de iglesia propia y de medios para edificarla, la comunidad de monjas agustinas que lo habitaba solicitó permiso al obispo para poder utilizar como tal la contigua ermita de los Santos Niños hasta que pudieran disponer de templo propio, lo cual les fue concedido. Está situado frente a las murallas, pero por la parte de extramuros, justo en el ángulo sureste de las mismas, al sur de la plaza de Santa Teresa en el lugar en el que la murallas doblan en ángulo recto.  

Durante sus primeros años de existencia el convento salió adelante con muchas estrecheces, manteniendo como capilla la antigua ermita, pero la generosa aportación económica de un benefactor, don Pedro de Ávila, a cambio como era habitual entonces de la concesión de enterramientos para él y su familia, hizo que la situación cambiara radicalmente en 1530. Un año más tarde comenzaron las obras que supusieron la reconstrucción total de la iglesia.  

Las obras finalizaron en 1535, y cabe suponer que el aspecto de la nueva iglesia sería muy similar al que presenta en la actualidad. Se alza sobre el solar de la antigua ermita, es sencilla y sin  demasiado valor artístico, (suele quedar al margen de las visitas turísticas a Ávila), aunque resaltan el retablo mayor, las rejas del presbiterio y las vidrieras. Se conservan el comulgatorio y confesionario de la época.

Cuesta de Gracia, 4
05002, Avila, España
Telf: 920 223 123

15 de enero de 2015

Lo que los Reyes Magos dejaron a...

Lo que los Reyes Magos dejaron a….

Gaspar, Melchor y Baltasar llegaron cargaditos de regalos....
A Jeb Bush le trajeron una lista de donantes para su campaña presidencial. A Gerardo Hernández, de la Red Avispa, un certificado para un DNA. A Ninoska Pérez Castellón un premio por sus éxitos  recientes. A Obama, una nueva semana de vacaciones con Michelle, las niñas, la suegra, el cuñado y el perro con  todos los gastos pagados por los "taxpayers". Además, un nuevo "caddy" porque el que tenía para sus juegos de "golf" se le inscribió en el “Tea Party”. A Carlos Curbelo, un "closet" para guardar las "pashminas" que encontró en su nueva oficina del Congreso. Al papa Francisco, una cartade Liborio para que no se olvide de Cuba, sus presos, sus mujeres golpeadas y sus muertos.
Reproducido de “La Esquinita de Reme”, Diario Las Américas.

14 de enero de 2015

Mi piano, poema de Elsa M. Rodríguez



Mi Piano

Por: Elsa M. Rodríguez

Suele estar en un rincón
Donde viva una muchacha
Sea seria o vivaracha
Que lo toque con pasión.

Otro no hay como él
Instrumento tan completo
De sonido está repleto
Puede erizarte la piel.

Puede sonar como un bajo
Y sin pasar gran trabajo
Con teclas repetidoras
Parecerse a tumbadoras.

Pienso que no verás fin
En sus melodiosas notas
Que imitan las de un violín
Las escuchas y no te agotas.

Tocarás  un pasodoble
Que escuchaste en una barra
Con ese instrumento noble
Que suena como guitarra.

Y si quieres más sainete
Y no creo exagerar
Seguro te va a gustar
Cuando suena a clarinete.

Su sonar incluye tanto
No necesitarás orquesta
Que solo él dará encanto
Cuando tengas una fiesta.

Al fin conocí su alma
Cuando estudiando tenía
Que practicar con gran calma
Uno y otro, y otro día.

Recuerdo mi gran desgano
Porque entonces no sabía,
Que sentada frente a mi piano
Buena música se oía.