5 de diciembre de 2013

Fue inútil el sacrificio?




¿Fue Inútil el Sacrificio?

Por Elsa M. Rodríguez

El Día de Dar Gracias de 1999 nos trajo un niño del mar. Su madre, Elizabeth Brotons, se había arriesgado a entrar en una precaria balsa para viajar con su hijito fuera de Cuba, donde la vida le resultaba imposible y donde ella estaba convencida que su hijo no tendría futuro. Tristemente, ella perdió su vida en esta travesía, pero consiguió su propósito, pudo sacar a su hijo del infierno comunista de la dictadura totalitaria de Fidel Castro.

Como una aparición, algo casi inexplicable, el pequeño Elián González fue encontrado en el mar por dos pescadores que estaban cerca, venía en una especie de balsa que no era otra cosa que una cámara de neumático. En aquel momento todo el mundo vio en este niño que llegaba a las costas del sur de la Florida, un mensaje divino, se decía que había podido llegar porque le habían protegido unos delfines.

En Miami, la familia de su padre le acogió y de la noche a la mañana se convirtió en un héroe nacional, especialmente para los cubano-americanos residentes en el área, los canales de televisión tanto hispanos como de habla inglesa se disputaban sacar su imagen en la pequeña pantalla. Pero la alegría para los que le recibieron, sus familiares y amigos y todos los cubanos que lo veían con mucho amor, duró poco, su padre vino a buscarle y por razones más bien de tipo político fue devuelto a la isla.

Todos pensábamos que no sería bueno para el niño, ya que este había demostrado que le asustaba simplemente ver la cara del dictador cubano, pero nada se pudo hacer.

Hoy, después de 13 años de que Elián volvió a Cuba, tenemos que aquel niñito que era símbolo del amor de Dios y de la Gracia Divina porque gracias a su poder se salvó de morir ahogado en el mar como su madre, vemos que el sacrificio que ella hizo fue en vano, porque lejos de ser un enviado de Dios, hoy el ya hombre Elián González, habla como un agente del Diablo, solo basta con escucharle decir que si el creyeran en algún dios, éste sería Fidel Castro. Para los cubanos exiliados, Fidel Castro es peor que Satanás. No hace falta añadir nada más.

Elsa M. Rodríguez

3 de diciembre de 2013

Por qué Isabel y Fernando expulsaron a los judíos?




Apuntes históricos sobre la serie “Isabel” de la tve

¿Por qué Isabel y Fernando expulsaron a los judíos?


Paloma G Quirós, tve

"No debió de ser del agrado de Isabel". Teresa Cunillera, asesora histórica de la serie, sorprende con esta declaración y nos advierte que antes de juzgar el edicto de expulsión de los judíos, debemos conocer la historia.

Cunillera asegura que la reina se vio obligada a tomar esta difícil medida ante las presiones que llegaban desde la Iglesia: " Fue una medida extrema que no solo se dio aquí. Fue algo que sucedió en toda Europa y que se fue expandiendo."

¿Se expulsó a los judíos únicamente por una razón religiosa?

Los cuatro historiadores a los que hemos consultado coinciden, el tema de la expulsión es uno de los más tratados y controvertidos del reinado de los Reyes Católicos.

Lo primero que les hemos querido preguntar es la razón ¿Fueron sólo motivos religiosos? ¿O también hubo presiones políticas y sociales?

Ángeles Irisarri, historiadora y autora de Isabel, la reina, apuesta por que fue un tema de fe: "Cuando los señores Reyes dictaron el edicto de expulsión, los judíos habían sido expulsados de todos los países y sólo quedaban dos por adoptar esa medida: Portugal y Austria, que muy pronto se sumaron al sentimiento generalizado de odio a los hebreos. Es de decir que, mucho antes de la expulsión Sus Altezas quisieron convertir a los judíos a la fe cristiana, y mandaron por todas las ciudades, villas y aldeas, a predicadores que instruyeran a los herejes en la doctrina de la Iglesia Romana. 

Y muchos, escarmentados por las grandes matanzas del siglo XIV y por lo que se vislumbraba que iba a venir, se convirtieron, aunque algunos siguieron judaizando. Contra éstos últimos se estableció la Inquisición." [Es decir, la Inquisición no tenía poder sobre los judíos confesos, sino sobre los judíos conversos que secretamente seguían practicando el judaísmo].

Por su parte, Óscar Villarroel, profesor de Historia de la UCM, tiene claro el origen de la decisión: "Es una razón puramente religiosa posiblemente, pero una razón de Estado en cierto modo."

¿Por qué hablamos también de razón de Estado? Al hilo de lo que dice Villarroel, una de sus colegas de departamento en la Universidad, María Pilar Rábade, asegura que detrás de la expulsión también hubo otros motivos:

  • Causas políticas: "Estamos en unos tiempos en los que era habitual usar la religión como arma de cohesión política, así que se valoraba muy positivamente que todos los súbditos de un monarca compartieran una misma religión, sin fisuras ni diferencias."

  • Causas sociales: "Vinculadas, entre otras cosas, con la animadversión que buena parte de la población cristiana sentía hacia los judíos."·

Y es que, como dice Teresa Cunillera, en ese momento existía un grave problema de convivencia: "Se fue viendo que muchos conversos continuaban con sus costumbres judías. Su cultura no se podía borrar de la noche a la mañana. Los cristianos temían que los judíos que vivían en los reinos de Castilla y Aragón pudieran influir sobre los conversos."

Pero la asesora histórica de la serie cree que detrás de la expulsión del pueblo hebreo también hubo muchos intereses políticos. El propio Fernando podría ser uno de los beneficiados: "La Inquisición ya se había visto que era un elemento muy eficaz, y ya la expulsión era dejarlo todo bajo su control. Todos iban a ser súbditos que iban a estar bajo una misma ley." Recordemos que los judíos obedecían directamente  a los reyes, rigiéndose por diferentes, y a veces, ventajosos códigos.

¿Y no hubo razones económicas detrás de esta tajante medida? Rábade no lo cree: "Lo que sí que podemos descartar es que los reyes pretendieran beneficiarse económicamente con la expulsión, pues desde ese punto de vista las consecuencias fueron negativas."

¿Ganaron Castilla y Aragón con la expulsión de los judíos?

Ya hemos visto que Rábade cree que los reinos de la península salieron perdiendo con la marcha ¿Por qué?: "Perdieron población, en un momento en el que no se podían permitir ese lujo, debido, entre otras cosas, a la existencia de tierras recién conquistadas que había que poblar. Perdieron también a una población formada esencialmente por artesanos y comerciantes, caracterizados por su gran dinamismo económico, con todo lo que esto implica. Otro aspecto negativo es que contribuyó a incrementar la presencia del criptojudaísmo, pues muchos de los que se convirtieron entonces al cristianismo lo hicieron solamente por no tener que dejar la tierra en la que habían nacido… Pero en su momento todo esto no se valoró, las consideraciones que se hicieron fueron de otra índole". Villarroel es de la misma opinión: "Se pierde en riqueza cultural, económica, social...desde luego nadie salió ganando."

Teresa Cunillera prefiere mostrarse más cautelosa. Como ella dice, es mejor no entrar en el juego del "Y si..". Asegura que "es algo que ocurrió en el pasado y tenemos que aceptarlo en el presente."

Sin embargo, Ángeles Irisarri nos dice que no cree que los reinos de Aragón y Castilla salieran perdiendo: "Cierto que los judíos se habían dedicado al comercio pero, en este momento había ya muchos burgueses cristianos que trabajaban en él, incluso había prestamistas y banqueros, que iban de feria en feria y de mercado en mercado, a vender sus mercancías. Además, parece que la mayoría de los judíos se convirtieron, buena parte de mala gana, y fueron bautizados. En sus estudios Julio Valdeón sostiene que, tras el edicto expulsión salieron de España unos 20.000 judíos, cifra muy lejana a los cientos de miles que se manejaban anteriormente. Es lógico que la mayoría renunciaran a la religión de sus ancestros, pues en Castilla y Aragón tenían sus propiedades y sus cosas grandes y pequeñas, y porque esas tierras eran tan hebreas como cristianas, dado que cristianos y judíos habían nacido y vivido en el solar hispano, y no era cuestión de abandonar o malvender lo que tenían."

¿Cuántos judíos se fueron de España? ¿Cuántos se convirtieron?

Llegamos a un punto delicado en el que las fuentes que hemos consultado no se ponen de acuerdo... ¿Cuántos se fueron? ¿Cuántos se bautizaron?

Solo hay un punto en el que los cuatro coinciden: Isabel y Fernando esperaban más conversiones de las que realmente se produjeron.

Óscar Villarroel nos explica que es difícil cuantificar el éxodo: "El problema es que de aquella época no se conservan muchos libros de parroquias donde se reflejarían bautizos."

Irisarri, basándose en los datos que proporciona Valdeón, asegura que hubo muchísimas conversiones. Fueron más los judíos que permanecieron que los que se fueron. Nos cuenta que algunas investigaciones apuntan a que solo hubo 20.000 exiliados.

Todo lo contrario opina Rábade. Según los números que maneja esta profesora de Historia, la cifra de los que se fueron supera, y por mucho, al de bautizos: "Sí que es cierto que hubo muchos exiliados que acabaron regresando, en un lento goteo que se extendió hasta los primeros años del siglo XVI; normalmente, se trataba de personas que se enfrentaron a unas circunstancias tan duras tras su marcha, que al cabo de un tiempo optaron por volver, aunque eso implicara el bautismo. Aunque los recién convertidos quedaban expuestos a la actuación inquisitorial, sí que es cierto que se trató de fomentar su integración; sabemos también que el propio Fernando aconsejó a los inquisidores que fueran benevolentes con ellos, teniendo en cuenta sus circunstancias personales."

¿Y qué pasó con los judíos de la corte?

Hemos visto a Isabel siempre rodeada de judíos fieles a la Corona. Cuando llegó el momento de que eligieran entre dejarlo todo y marcharse o pasar por la pila bautismal... ¿Qué hicieron los judíos de la corte?

Rábade nos asegura que hubo un poco de todo. Ya hemos visto en la serie a Abraham Senior recibiendo las aguas bautismales junto a los reyes, Isabel y Fernando fueron sus padrinos. Y es que aquella conversión fue mucho más que un sacramento: "El acto se celebró en el monasterio de Guadalupe y tuvo una utilización propagandística, pues ahí los reyes trataron de conseguir que muchos hebreos siguieran su ejemplo."

Pero también hubo judíos que prefirieron su fe antes que a la reina. Ángeles Irisarri nos habla de uno de los casos más sonados: "Otro judío famoso y muy rico, llamado Isaac Abravanel, prefirió no abjurar de su religión y partir para el exilio, ayudando a todos los que le fue posible."

¿Dónde fueron los hebreos expulsados?

Los destinos fueron muy diferentes. Óscar Villarroel nos explica que muchos de ellos partieron al norte de África... y desde allí se dirigieron al Imperio Otomano, en la zona de Bosnia hubo muchísimos sefardíes. También los hay que encontraron asentamiento en los Países Bajos, donde se les volvía a permitir vivir.

María Pilar Rábade destaca que muchos judíos castellanos se dirigieron a Portugal: "Quizá también porque algunos confiaban en que los reyes no tardarían mucho en revocar su decisión y permitirles regresar. Otros embarcaron en diversos puertos con la intención de instalarse en Estambul, la antigua Constantinopla, pues los turcos eran bastante tolerantes con los judíos. Muchos acabaron en el norte de África y otros se dirigieron a Roma, pues allí, aunque pueda resultar difícil de creer, se permitía la presencia de judíos."

Fueran donde fueran, Ángeles Irisarri está convencida de que todos echarían de menos Sefard, la península Ibérica, "suponiendo que este nombre propio se utilizara, desde época romana, para designar a España y Portugal, como apuntan algunos historiadores".

¿Cuándo pudieron volver los judíos a España?

Desde luego mientras los Reyes Católicos siguieron reinando, no. Y en los siglos siguientes tampoco.

Irisarri se muestra rotunda: "No volvieron nunca. Los expulsados se establecieron en tierras musulmanas y turcas. En pueblos y ciudades, y cuando hicieron dineros, pues abonaron tributos a reyes y sultanes, se establecieron cerca unas familias de otras, estableciéndose las juderías."

Y es que, como nos cuenta Rábade, durante mucho tiempo su regreso era arriesgado: "Los Reyes Católicos sólo permitían su regreso si lo hacían ya bautizados o se comprometían a hacerlo en la primera población situada bajo su autoridad a la que llegaran. Los que no cumplían con esas condiciones se enfrentaban a la pena capital."

"Hoy en día hay judíos en España y no creo que su regreso se produjera antes del siglo XVIII" Es lo que asegura Villarroel que, incluso, va más allá: "Especialmente la mayor parte de la población judía regresaría a partir del siglo XIX".

Y es muy curiosa la historia que nos cuenta Teresa Cunillera. Acostumbrada a tratar con multitud de gente y de visitantes extranjeros por su trabajo como guía turística en Segovia, asegura que son muchos los sefardíes que siguen volviendo a día de hoy: "Vienen con una llave. No sé si es como un mito dentro de su familia. Pero sí que lo tienen como algo que se han podido transmitir de una generación a otra generación. Como una  promesa o esperanza de volver a esa tierra."

El arte de hacer ruinas



El arte de hacer ruinas


Por José Hugo Fernández


LA HABANA, Cuba, noviembre 2013, www.cubanet.org.- Fue uno de los mejores y más elegantes complejos habitacionales de La Habana. Hoy es un montón de ruinas altamente peligrosas. El hotel residencial Rosita de Hornedo, y su gemelo, el edificio Riomar, ambos construidos en los años cincuenta, del siglo XX, atraían hacia la esquina de Primera y Cero, en Miramar, el interés de los arquitectos y la admiración de los transeúntes cubanos y extranjeros. Después, llegó la revolución y los hermanó con un solo nombre: Sierra Maestra. Lo que resta es historia con un final que da pena y miedo.

Los especialistas al servicio del régimen alegan que la causa del deterioro es su ubicación tan cerca del mar, en una zona clasificada como de agresividad corrosiva entre alta y extrema, por la influencia directa del aerosol marino. Pero ellos mismos saben que tal no es sino el pretexto con que se intenta encubrir otro vergonzoso capítulo de la desidia oficial, y aun el producto de un ensañamiento cuyas motivaciones no están del todo claras, por presumibles que sean.

El Sierra Maestra nunca llegó a pertenecer totalmente al Estado. Siempre hubo allí vecinos que se negaron a ser desalojados a cambio de otras viviendas con características desventajosas y ubicadas lejos de su lugar de residencia. Lo único que cupo al régimen fue declarar la zona como “congelada”, para impedirles permutar o traspasar sus bienes. Mientras, la edificación sufría, a lo largo de varios decenios, una falta de mantenimiento y de atención especializada que en mucho pareció obedecer a un alevoso plan para su desgaste.

Con la mayoría de los apartamentos en manos del gobierno, los pocos vecinos que restaban del Rosita y Riomar se vieron obligados a convivir con las instancias y los usos oficiales, asumiendo las limitaciones que ello les impuso. Algunos se dejarían vencer por cansancio y terminaron marchándose del país, otros murieron de viejos. Pero siempre quedaron unos pocos dispuestos a echar pie en tierra. Hasta que finalmente el complejo fue declarado inhabitable, por deterioro.

No obstante, todavía se ven señales de vida entre sus ruinas. ¿Serán viejos vecinos dispuestos a derrumbarse junto a las últimas paredes? ¿Serán invasores desesperados que prefieren arriesgar el pellejo antes que pernoctar a la intemperie?

Este complejo habitacional había pertenecido al connotado millonario Alfredo Hornedo, quien fuera senador y alcalde de La Habana, además de propietario principal de los periódicos Excélsior y El País, y socio de un tercer diario, El Crisol. Sería demasiado extensa la descripción del dominio económico de este hombre, que mucho ha dado que hablar, mal y bien. También fue dueño del teatro Blanquita, hoy Carlos Marx, del cual se afirma que, con sus 6 600 lunetas, llegó a ser uno de los mayores del mundo en el momento de su inauguración. Por cierto, este teatro está situado tan cerca del mar como el Sierra Maestra, y es incluso más viejo, pero goza de un excelente estado de conservación. ¿Será inmune al aerosol marino? ¿O habrá recibido otro tratamiento?

El hotel residencial Rosita, con 11 pisos y 172 apartamentos; y el edificio Riomar, con 201 apartamentos, en cinco bloques conectados entre sí mediante pasillos, otorgaron un sello de distinción sui géneris al trazado urbanístico de nuestra capital. Una de las particularidades de su belleza eran los balcones frente al mar, los que en la actualidad, perdidos sin remedio, devinieron fuente suministradora de ladrillos para los llamados “caníbales”, dedicados a saquear todo lo aprovechable de las construcciones abandonadas. Por ese mismo conducto, el Sierra Maestra perdió sus instalaciones sanitarias, la cerámica, la carpintería, etc.

Hasta los especialistas que insisten en tapar el sol con un dedo, están obligados a reconocer que cuando todavía eran salvables, fueron realizados varios estudios con sus correspondientes proyectos metodológicos para el rescate de estos edificios, pero todos terminaron sepultados en las gavetas de la indolencia.

Hoy el Sierra Maestra parece estar pidiendo pista para derrumbarse, tal vez sobre su otrora hermosa piscina, seca en parte y en parte convertida en criadero de insectos y microbios, o tal vez sobre los bañistas que en acto punto menos que suicida, se regodean en la costa, a escasos metros de sus podridos cimientos.

Nota: Los libros de este autor pueden ser adquiridos en la siguiente dirección: 

2 de diciembre de 2013

En 1913... Hedy Lamarr


                 

En 1913…

Hedy Lamarr

Por Marlene María Pérez Mateo

Nació un 9 de noviembre, en Viena, entonces parte del Imperio Austro-húngaro, Hedwing Eva Maria Kiesler, posteriormente conocida como Hedy Lamarr, “la mujer mas bella de la historia del cine”.

Hija única de un matrimonio judío, de madre pianista y padre banquero. Se destacó muy tempranamente desde el punto de vista académico, llegando a iniciar sus estudios de ingeniería con solo 16 años, algo muy inusual para la época, aun hoy lo sería.

Atraída por el arte abandona la universidad y comienza su carrera histriónica bajo la dirección del director de teatro Max Reinhart. Pero fue el cine en 1937 quien la daría a conocer, con la película comercial “Éxtasis” haciendo el primer desnudo en la historia del cine.

Contradictoriamente esta primacía la llevó a lo que ella personalmente calificó “una auténtica esclavitud”: su primer matrimonio con el magnate Friedrich Mandl, que por celos hace de la unión un delirio de sometimiento y control enfermizo. El enclaustramiento impuesto por su esposo lo hace productivo para sí misma retomando  sus estudios de ingeniería. Inteligentemente se documenta de los detalles sobre la técnica armamentista muy en boga entonces. Todo ello le sirvió sobremanera para idear y patentar sus invenciones y descubrimientos años después. Con gran ingenio  logra escapar de su esposo y refugiarse en París, luego a Londres y por último a Hollywood.

Ya en Estados Unidos reanuda su carrera artística bajo la protección de Louis B Mayers, empresario de la productora  Metro Goldwyn Mayer, llegando a  trabajar ante las cámaras en  32 películas, siendo la última en 1958. En 1941 conoce al compositor vanguardista George Antheil con quien mantiene un conocido romance.

En 1942 recibió el número de patente 2.292.387, por la invención del sistema de comunicaciones secretas, versión inicial de la técnica de modulación de señales en espectro expandido.  Esta invención se ha usado en la construcción de torpedos tele-dirigidos, la crisis de los misiles en Cuba en 1962, la guerra de Vietnam y los sistemas satelitales. Ello gracias a sus conocimientos e ingenio.

Hedy Lamarr murió en el 2000 en Orlando, Florida.

Marlene María Pérez Mateo
Septiembre 29, 2013