24 de junio de 2013

FRASE DE SABIDURÍA


Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada."

- Ayn Rand (1905-1982) escritora ruso-estadounidense

Remitido por Delsa Durán

23 de junio de 2013

LOS SANJUANES DEL SIGLO XX


Los Sanjuanes del Siglo XX


Ana Dolores García

Las volantas y quitrines fueron desapareciendo paulatinamente de nuestras adoquinadas calles con la llegada del progreso. 

Surgieron entonces los “auto” coches Victoria, capaces de moverse sin necesidad de caballos y luego aparecieron los Ford, con sus fuelles plegables que los hacían  vehículos idóneos para los desfiles sanjuaneros de comienzos de siglo.

En los años de vacas gordas la alegría sanjuanera se multiplicaba al compás de los sonidos de las monedas que tintineaban en bolsillos y faltriqueras. En aquellos paseos de entonces las damiselas camagüeyanas, estrenando serpentinas y confetis, comenzaban a lanzarlas y recibirlas de sus admiradores callejeros. Todo un derroche de colores y del buen disfrute, en unos desfiles en los que la presencia femenina era lo que más se celebraba.

Las carrozas empezaron a incorporarse a la festiva caravana -generalmente nocturna-, patrocinadas   principalmente por industrias, ya fueran locales o nacionales, en las que entre cisnes o flores de cartón y bombillas de colores paseaban su belleza la  elegida reina del carnaval, (como ya también se oía nombrar a los festejos sanjuaneros), las damas de su corte, la reina infantil (que también la había) y otras reinas de sociedades o barrios. Estos desfiles se celebraban los sábados y domingos o en las señaladas fechas del propio día de San Juan o el de San Pedro, que marcaba el cierre de los festejos.

La longitud del “paseo” se fue alargando y se extendió
hasta incluir las dos grandes avenidas que enmarcan la ciudad, las llamadas de la Caridad y de Los Mártires. Las carrozas empezaron a verse acompañadas por camiones que cubrían su aspecto proletario con hojas de palma y otros adornos, y a los que se subían indistintamente muchachas y jóvenes en franca camaradería exteriorizando su alegría con sus cantos.   

No faltaban tampoco las rudimentarias “planchas”, tan comunes en nuestro pasado, que tiradas por un caballo servían para el transporte rústico de mercancías dentro del pueblo, y en estas noches se veían también adornadas de ramaje verde y cargadas de juventud.  A carrozas, camiones y planchas se fueron incorporando las comparsas, genuinas réplicas de las comparsas habaneras, compuestas por parejas de jóvenes que avanzaban danzando elegantemente al ritmo de su música, y que eran patrocinadas por distintas sociedades de la comunidad.  

Nuestro sanjuan-siglo-veinte no quiso renunciar a dos genuinos modos  de diversión que provenían de los siglos anteriores: los clásicos ensabanados descritos por El Lugareño y que son ya característicos de nuestros carnavales, y las populares congas, reminiscencia de esa herencia omnipresente de cultura africana que permea nuestra sociedad.  Ensabanarse y “meterse” en una conga fue algo muy practicado, divertido y conveniente en las noches de entresemana.  

Para las congas se comenzaban a calentar los tambores desde semanas antes, en las que su ritmo acompasado y monótono se escuchaba noche a noche en los barrios periféricos, el más afamado de todos, el de Bedoya.  Cada año se repetían los mismos sones: “Somos los comandos, lo que sea…”  o “Tú que me decías que Yayabo no salía más…

Poco antes de mediar el siglo comenzaron a decorarse calles y barriadas, tal como en los años del primitivo sanjuan. Se engalanaban con papeles satinados de todos colores, hojas de arecas o palmas de coco, se sacaban las radios a las aceras, se elegía una reina de la cuadra y se hacía fiesta. 

A esto mucho contribuyó la animación prestada por un periodista y locutor, Juan B. Castrillón, conocido cariñosamente como Don Pancho, a través de la emisora CMJK y su programa “La Hora Selecta Social” trasmitida al mediodía. El propio Don Pancho se personaba en las noches en distintas cuadras y prestaba su colaboración para la coronación de las reinas electas, y sostenía un concurso para premiar  la cuadra mejor engalanada.  

Realmente no sé cuando empezaría esta tradición, pero en el sanjuan camagüeyano del siglo veinte no faltaron las “sogas”. Mayormente esto sucedió cuando la mayoría de sus calles eran de tierra, porque ello dificultaba el tránsito rápido de vehículos. Las “sogas” eran precisamente eso, sogas sostenidas por muchachos (y a veces hasta mayores) de un lado a otro de la calle que impedían el paso a los vehículos para pedir alguna contribución (aunque ésta fuera de “quilos”) para la “olla”. Y la “olla” era donde hacían el ajiaco en plena calle para despedir el sanjuan (enterrar y llorar a San Pedro).  

Se disfrutaba también en las sociedades, en todas. En las exclusivas y en las más modestas, en todas. Tennis Club, La Popular, el Ferroviario, el Atlético, La Colonia Española, Maceo, Victoria…. en todos esos locales había bailes para que sus socios celebraran  el sanjuan.  

En la segunda mitad del siglo, con el arribo del gobierno castrista se han querido mantener las mismas tradiciones y las fiestas sanjuaneras se celebran con carácter oficial “para el pueblo”, como si en las de años anteriores no hubiera habido participación popular. 

Las múltiples escaseces  que han caracterizado estas décadas han difumado el esplendor que tuvieron en épocas anteriores. El ajiaco se ha convertido en caldosa, las rumberas con traje de cola bailan ahora en bikinis. El pueblo se divierte de todos modos. Es natural aunque no se trate de un circo. Porque a falta de pan, hay mucha cerveza mientras duren estas dos semanas de fiesta.  
  

SUELTA LA MULETA Y EL BASTÓN...



Suelta la muleta y el bastón…

    “..vete a San Sebastian 
para que te opere Asuero...”
                                                                Miguel Matamoros

Marlene María Pérez Mateo

 Hacia 1928 la sueroterapia, explotó como un fenómeno de la medicina o de la pseudomedicina. Su protagonista fue un médico español egresado de la Universidad de Cambridge y especializado en otorrinolaringología, su nombre Fernando Asuero y Sáenz de Cenzano, radicado en San Sebastian, España. Los periódicos El pueblo vasco y El Sol se hicieron eco de la certera cura por dicha terapia de múltiples enfermedades: la epilepsia, la parálisis, el asma, úlceras, sordera, ceguera, y más.  

Era prácticamente una panacea.  En realidad todo consistía en la cauterización de las terminaciones nerviosas del trigémino a nivel de la nariz. La noticia corrió como la pólvora; llegó a Francia, Italia, Argentina, México y Cuba.

No es juzgable la buena voluntad del galeno, al cual le adjudicaban tales hechos y según se cuenta era adorado por multitudes. Mas la falta de pruebas le hicieron tildar de charlatán y embustero; dicho más a lo contemporáneo: “mala práctica”.

 
Al tal suceso llegar a conocerse en Cuba no es de extrañar se le uniera  la comicidad del “choteo nacional”. Don Miguel Matamoros y con el Cueto y Ciro, conocidos músicos, en fin el Trío Matamoros, supieron los hechos, muy en particular el fracaso médico de tal procedimiento al pretender curar a un vendedor de billetes de lotería cuya suerte en este caso no le acompañó. Echando las campanas al vuelo, el vibrante trío en su composición, cuerdas y voces le regalaron a todos un remedio zalamero, irreverente y quizás eficaz -¿quién sabe- con uno de sus sones. Dejemos que ellos mismos nos lo cuenten con todo detalle, pues la prescripción reza:”Suelta la muleta y el bastón / y podrás bailar el son”.

Marlene María Pérez Mateo 
Junio 17, 2013
Secuencia música cubana

Youtube: Trío Matamoros “El paralítico”:


EL DOMINGO DE LA GRAN PREGUNTA



El Domingo de la Gran Pregunta


Durante más de 20 siglos la pregunta que Jesús hizo a sus apóstoles ha gravitado en miles y millones de cristianos de todos los tiempos. ¿Qué es Jesús para mí? ¿Qué es Jesús para nosotros? Pedro supo responder por inspiración del Padre que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios Vivo. Y ahí seguimos, día a día, buscando la mejor respuesta para nosotros. Jesús lo es todo y sin Él nada hay.

¿Qué quieres ser para mí, Señor?

Respuesta que calme mis heridas,
mi soledad y desconcierto,
mi egoísmo y mis debilidades...
Verdad que se abra como un abanico
frente a tanta mentira.
El Hijo de Dios,
que me ofrece la vida eterna.

Que seas para mí, Señor,
ilusión que me empuje
a trabajar por tu Reino,
Fe que me ayude 
a sentirme siempre presente,
Esperanza
que me anime en el desaliento,
Amor
que haga desplegar lo mejor de mí mismo.

Ayúdame, Señor,
en este Año de la Fe,
a descubrir este tesoro
que llevo entre manos.
Un tesoro 
que tal vez por el paso del tiempo,
no lo veo con claridad
o hasta lo he olvidado.
Un tesoro, la Fe,
que por mis falsas seguridades
digo conocerlo cuando en realidad
vivo muy lejos.

Javier Leoz, betania.es